Pequeños valientes, clásicos del carnaval, una comparsa transformada en peña, los conquistadores de la calle, las maléficas y unos santos de primera fueron los ingredientes del certamen de Carnaval de Pozoblanco. Las agrupaciones cumplieron con su cita en febrero y el público de “El Silo” descubrió y disfrutó con cada de las chirigotas y comparsas que dejaron atrás meses de ensayo para echar el resto. La calle llama, pero antes hubo que presentar credenciales en un teatro que se llenó de letras y músicas de la mano de aquellos que año tras año luchan por no dejar morir las coplas de febrero.

El certamen de Carnaval de Pozoblanco arrancó en la noche del sábado con la comparsa “La rebelión de los valientes“, la agrupación infantil con niños y niñas cuyas edades están comprendidas entre los 8 y los 13 años. Fue un comienzo emocionante que con una puesta en escena y cuidada a la que dio forma un batallón de valientes capitaneados por Fran Vélez y Francisco Javier Dueñas. Excelente música para una comparsa que supo poner en boca de sus pequeños intérpretes mensajes de calado como el que abordaron en el primer pasodoble alzando la voz contra el bullying y abogando por respetar las diferencias porque no hay razones para los abusos. Cerraron el pasodoble con un mensaje positivo porque “ganarán los valientes, valientes, valientes”.

En el segundo pasodoble la rebelión pasó a las calles, a intentar la reconquista de las mismas, haciendo un paseo por Pozoblanco y viendo el vacío de esas calles en las que ya no hay un alma. Una recuperación de aquella infancia que se criaba lejos de pantallas y de “jaulas de oro”. La agrupación emocionó también con el último pasodoble dedicado al pilar fundamental de muchas familias, los abuelos y a su papel como “héroes sin capas”.

El humor llegó en la tanda de cuplés donde se acordaron del concejal de Festejos y la cabalgata de feria, del abuelo que sale en carnavales y de lo que a estos pequeños valientes les gusta Pozoblanco a excepción de cuando “abro el grifo y huelo a pedo”. El estribillo de los cuplés en la línea cuidada y mimada de las letras y los valientes haciendo una declaración de intenciones “soy ese rebelde que hoy viene a luchar, sacad la bandera que ha llegado el carnaval, cantad valientes, cantad valientes”. El popurrí, con cuartetas muy destacadas, cerró una actuación recibida con una cálida ovación por el público.

Una chirigota clásica

De la comparsa a la chirigota, a un clásico del carnaval pozoalbense y no por el nombre que este año Los Batallitas han puesto a su chirigota, sino por los años que llevan cantando y saliendo en carnaval. Sin el autor de las letras sobre las tablas por motivos personales, la actuación estuvo dedicada a Pedro Guijo. Se presentó la chirigota en su particular ágora y en una Grecia cuyas letras emularon las de la marca Pozoblanco, despertando las primeras risas.

No tardó la chirigota en presentar la primera letra cargada de crítica y también de realidad. Reclamó la agrupación respeto por el carnaval, desde dentro y también desde las instituciones para reivindicar que “se cuide de lo nuestro, que aquí hay un pasado que es patrimonio y cultura de Pozoblanco”, con tirón de orejas al concejal de Festejos, Eduardo Lucena, por no tratar por igual a todos los colectivos. La segunda letra estuvo dedicada a aquellos pequeños que empiezan en el carnaval, personificado en la sobrina del autor, miembro de la comparsa infantil estableciéndose un paralelismo entre la abuela y la nieta unidas por la afición al carnaval.

En la tanda de cuplés la chirigota demostró su capacidad para adaptar las letras porque cantó un cuplé que ya había presentado en Córdoba haciendo referencia al concierto de Manuel Carrasco terminando esta vez con el entusiasmo de algunos concejales demostraron, aunque aquí fue Eduardo Lucena el señalado de nuevo. En la segunda letra se centraron también en los diferentes festejos de la localidad y los adornos que se colocan y lo que tardan en retirarlos como la exposición de fotografías de la feria o los Reyes Magos de Navidad cerrando con una alusión a la polémica con el hecho de que la procesión de la Virgen de Luna vaya a celebrarse mañana domingo. Se escucharon varios “viva la Virgen de Luna” acompañados de “pero en su fecha, en su fecha, en su fecha”.

La Peña El Bombo

La segunda comparsa de la noche llegó de la mano de Los Tunantes, aquellos que ya conquistaron con “La Panacea”, “La Terminal” o “La Incorruptible”. Después de un año de descanso, la comparsa volvió por sus fueros buscando el equilibro entre una exquisita música -con saxofón incluido- y unas letras firmadas por Juan Bautista Escribano. Presentados como “La Peña El Bombo” la agrupación homenajeó a la música local desde su inicio hasta el final.

Esperados fueron unos pasodobles donde la comparsa cantó a una sociedad aburrida que bebe esa filosofía día tras día, que tiene suficiente con sus redes sociales y que tiene por credo la indiferencia. Un credo que provoca que el planeta esté en manos de “locos y ladrones” por lo que el canto terminó con una invitación simple, a “pensar” en manos de quién está el futuro de nuestros hijos y la humanidad. Mucho más local fue la segunda letra, preciosa en su desarrollo, un paseo por la historia musical, que es también la de Pozoblanco y Los Pedroches, plasmada durante décadas por Aliara y que finalizó con los componentes de la comparsa descubriéndose ante el grupo de folk.

Buenos cuplés también los firmados por “La Peña El Bombo” con la transparencia dándole juego. En el primero de ellos se hace eco de que Pozoblanco no sale en el mapa del tiempo y la razón que le da el alcalde es la transparencia, tanto “que no se nos ve”. En el segundo, la comparsa utiliza el cambio de alcaldía para abordar la “desaparición” de Emiliano Pozuelo al que canta que Pozoblanco “llora tu ausencia, tu discurso” pero de nuevo aparece la transparencia para dejar claro que aunque no se le vea, sigue en el pueblo. Muy aplaudidos ambos cuplés que terminaron con un estribillo que termina diciendo aquello de “si te cuentan que tu tierra necesita banderas yo te digo amigo canta tu conmigo, que a esta tierra no le falte la gente que le cante”.

Si me callo reviento

Con pancartas se presentó la chirigota de los Chunguitos, “Si mi callo reviento”, un grupo anti formado por anti Semana Santa, anti Carnaval o antitaurinos pero que se une porque “no podrán callar mi voz, mi batalla es una guerra que se celebra en Carnaval”. Y entre quien se posiciona se cuelan esos veletas que se cambiarán de chaqueta cuando convenga. Una chirigota satírica y canalla, como ellos mismos se describieron.

Tocó el tema catalán la chirigota hablando de banderas, de la actuación del gobierno central y girando el pasodoble para centrarse en el color verde esperanza de una Andalucía que “no pinta nada”. Con letra de Ignacio Plazuelo y música de Antonio Bautista y Ángel Migallón, la chirigota cantó en su segundo pasodoble de la noche a Pozoblanco, haciendo un recorrido por sus atractivos desde la ermita de San Antonio hasta El Silo, pasando por la Costanilla o el Risquillo, la Ramblilla o la Plaza de Toros. Un paseo por el municipio que finalizó abogando por tener memoria, no olvidar de donde se procede y, sobre todo, por no ser “antitarugo”.

Divertidos los cuplés que hicieron referencia al grupo de Facebook Pozoblanco Denuncia asegurando que “es la voz del pueblo y ahora manda más que el Ayuntamiento”, mientras que en el segundo se centran en el cambio de alcaldía porque en Pozoblanco “se cambia de alcalde y no hemos terminado ni de cuplé” para terminar haciéndose eco del gusto del alcalde, Santiago Cabello, por las fotos.

La Maldición

Algo antes de las once de la noche llegó el turno para otras de las novedades de la noche, la comparsa de mujeres. “La Maldición” aterrizó con un tipo de malas de cuento que vienen a cambiar el final de la historia porque no les hacen falta príncipes, con un revolución que no será sangrienta sino con música aunque “tú me sigas viendo como la mala del cuento”. La comparsa se atrevió con tres pasodobles denunciando en el primero la violencia de género y el maltrato pero también las denuncias falsas y a aquellas mujeres que “se inventan sus heridas”. “No a la violencia, no más muertos por favor, pero el maltrato a hombres quién lo publica”, terminó la primera letra de la agrupación.

Sensibilidad fue lo que reflejó el segundo pasodoble que narró  la historia de una madre que pierde a su hijo y que tiene que seguir con su vida con el aliento de quien se queda y la admiración hacia la figura materna. Estiró su repertorio la comparsa para cantarle a Pozoblanco, por primer febrero como carnavaleras y no como hijas, madres o novias de alguien que sale en la fiesta. Un canto a Pozoblanco desde la igualdad y destacando el papel de la mujer.

El humor llegó en unos cuplés que tuvieron como protagonista a un Santiago Cabello omnipresente al que la comparsa advierte que ha podido ser clonado, para luego en el segundo recordarle que no mire de lado a los verdaderos problemas de la localidad. Las recetas para acabar con la maldición las cantó también la comparsa, un beso, una caricia y un canción.

Con la Iglesia habéis topao

El fin de fiesta lo puso la agrupación El Grifo y su chirigota “Con la Iglesia habéis topao”, flamante ganadora en el concurso de Córdoba. Después de una divertida presentación con cada santos haciendo de las suyas, la chirigota cantó una de las letras más comprometidas de su repertorio haciendo mención al asesinato de Diana Quer y a la presión mediática que ha tenido que soportar la chica que denunció una violación grupal en Pamplona.

Y si el primer pasodoble fue comprometido, la crítica inundó el segundo con una crítica feroz a Susana Díaz y la “traición” a Andalucía por su postulación para dirigir al PSOE, un cuento fallido que provoca que “por desgracia vuelva a mandar aquí en Andalucía”. Un repertorio que la chirigota presentó en su localidad dejando claras algunas de las razones del primer premio en el certamen de la capital.

“Divino, divino, divino” sonó en teatro como parte final de unos cuplés que hicieron reír y mucho, sobre todo el segundo, donde los santos juegan con las luces convirtiendo el teatro en una discoteca pero dejando claro que ante los disgustos por el día a día en Pozoblanco hay que rezarle a otro santo, a Santiago Cabello, que hizo presencia en el escenario. Cerró un popurrí muy divertido y muy bien hilado con un tipo que da mucho juego y al que la chirigota ha sabido sacar partido. Ganó el evangelio de febrero.