La Semana Santa llegó a su fin en Pozoblanco con un Domingo de Resurrección que volvió a lucir esplendoroso. En el veinticinco aniversario de su fundación, la Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Jesús Resucitado salió a las calles de la localidad queriendo celebrar esta efeméride junto al resto de cofradías y hermandades del municipio que estuvieron representadas en la estación de gloria.

La talla de Jesús Resucitado, obra del imaginero cordobés Francisco Romero Zafra, volvió a lucir imponente y con el acompañamiento de la Agrupación Musical de La Soledad inició su camino para protagonizar uno de los momentos más bonitos del día a pocos metros de Santa Catalina. Para ello necesitó que saliera a la calle la otra parte imprescindible del Domingo de Resurrección pozoalbense, la Virgen de Luna, la patrona, a la que no le faltó la música con la Banda Sinfónica Municipal de Música.

El discurrir de ambos les llevó a su encuentro en la confluencia entre las calles Jesús y San Cayetano, donde de nuevo decenas de personas fueron testigos de un momento que es parte de cada último día de la Semana Mayor de la localidad. Luego tocó emprender el camino de manera conjunta, con el blanco ondeando en las capas de las nazarenos y las mantillas de las nazarenas.

La característica bajada del Risquillo permitió vivir otro momento inigualable, donde las fuerzas de los costaleros y costaleras se ponen al límite, donde la precisión es indispensable. Y así, entre ‘chicotás’, ‘levantás’ y marchas expiró un Domingo de Resurrección muy especial para quienes conforman esta Hermandad.