El Viernes Santo comenzó en Pozoblanco cumpliendo con cada ritual que se suscribe al acto del Prendimiento. Judas completó su traición, Poncio Pilatos entonó su sentencia y Jesús Nazareno fue apresado por los romanos. La Plaza de la Iglesia se despertó antes de lo habitual y decenas de personas, menos que otros años eso sí, no perdieron detalle de cuanto sucedía. Se estuvo atento a las carreras de Judas, al impresionante atuendo de los sayones, a las cruces de los penitentes y a la espectacular forma de interpretar cada marcha que caracteriza a la banda de Los Sayones. Y volvió a destacar, por encima de todo, la figura de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Después del Prendimiento hubo incertidumbre y la Cofradía se reunió en cabildo de aguas  para valorar las previsiones de lluvia y tomar la decisión de proseguir el camino o dar por terminada la Madrugada. Tras unos minutos de espera, el cortejo se dirigió hacia la calle Jesús para cumplir su paso por Carrera Oficial y ahí aparecieron las primeras gotas de agua.

Esas gotas y las previsiones que situaban las ocho de la mañana como el momento más complicado de la mañana llevó a la cofradía a tomar la decisión de dar por concluida la Madrugada. Nuestro Padre Jesús Nazareno pasó por Carrera Oficial para posteriormente iniciar el camino de vuelta por las calles José Estévez y Doctor Fleming. Mientras tanto, la Junta de Gobierno de la Hermandad Servita y Cofradía de nazarenas de María Santísima de Los Dolores anunciaba la decisión de no realizar estación de penitencia e invitaba al rezo del ejercicio piadoso del Vía Matris en el interior de Santa Catalina.

Aunque no hubo tiempo para otros momentos que caracterizan y marcan la personalidad de la Madrugada pozoalbense, al menos los que decidieron desafiar al frío pudieron disfrutar del Prendimiento y acompañar en parte de su recorrido al Nazareno.