«Te has gastado más de diez euros para ver el Carnaval, llevan meses de ensayos los que hoy van a cantar, escuchen con respecto chirigotas y comparsas y vengan tosidos de casa». Ese fue el primer estribillo que se ha escuchado en el Certamen de Agrupaciones del Carnaval de Pozoblanco, corrió a cargo de los presentadores, Álvaro de Córdoba y Antonio Carlos Escribano, para después dejar paso ya a los estribillos «oficiales». Quedaba una intensa noche por delante donde han defendido sus letras aquellos que llevan un cuarto de siglo de carnavales, pero también los que piden paso a gritos. Los ha habido que han barrido para casa y aquellas que han acoplado sus voces para no dejarse dirigir. Las risas han sido parte de la penitencia y de quienes han tirado del tipo más «pozo-pozo» y la reivindicación ha mirado también hacia el cambio climático. Es la magia del carnaval, que ahora sale a la calle. 

«Los que nos pillan ni un gramo»

La chirigota de «La Chacha» ha vuelto a ser fiel a febrero tras su vuelta a los carnavales el año pasado. El entorno rural y ganadero que defendieron el año pasado ha dejado paso a un divertido gimnasio donde no se asegura la pérdida de gramos, pero sí la diversión. «Los que nos pillan ni un gramo» han arrancado con una presentación que deja clara la idiosincrasia de este particular gimnasio que abre en febrero para no seguir «oxidados» ante la ausencia de carnaval dejando más que claras las ganas de volver y «de regalar mi chirigota». 

Emotivos los dos pasodobles defendidos por la chirigota recordando en el primero el «álbum lleno de recuerdos» de aquellos niños que se asoman, ya mayores, a aquellos viejos febreros llenos de colores y disfraces de la mano de los padres porque «don Carnal son mis recuerdos de niño, viejo febrero nunca me faltes». En el segundo, los chirigoteros tuvieron un recuerdo para dos figuras del carnaval gaditano que fallecieron este año, dos figuras claves en los últimos años en el concurso del Falla y en las calles de Cádiz, como son Juan Carlos Aragón y Manolo Santander. «Uno es un poeta del carnaval, el otro nos trae el 3×4 puro con ese estilo amado desde la cuna», han cantado para cerrar indicando que «los ángeles no paran de reír porque el ‘come baby’ chirigotero ya se canta en el cielo». 

En los cuplés, cuatro ha interpretado la chirigota, estos peculiares usuarios de gimnasio se han acordado de la gran redada contra la droga, el ‘satisfayer’ y volviendo a lo local dos cuplés genialmente hilados para esa «virtud casi divina del alcalde» de estar en todos los sitios, desde los medios hasta en la cola del supermercado, una «omnipresencia» que lleva a estos copleros a tener hasta alucinaciones. Muy divertidos y aplaudidos. Como aplaudido fue el popurrí con una última cuarteta donde subieron al escenario familiares de los chirigoteros que defendieron que ellos «son una familia», han relatado algunos de los tipos con los que han conquistaron los febreros pozoalbenses y han dejado claro que «con mis hermanos canto yo en libertad», pero sobre todo, que nadie puede negar que «todo este tiempo te he dado mi vida», un tiempo que se alarga ya hasta los veinticinco años. 

«Piérdete conmigo»

Y de unos chirigoteros que atesoran un cuarto de siglo de carnavales a sus espaldas se ha pasado a la única comparsa infantil del certamen, «Piérdete conmigo» de la mano de Francisco Vélez. Se ha abierto con su presencia el mundo de los sueños, de la magia y de la sensibilidad, un año más, de su autor, además de una interpretación que ha tenido momentos espectaculares. Como espectaculares han sido las tres letras de los pasodobles que han cantado los niños perdidos de Peter Pan. La despoblación ha marcado el primero de ellos tirando de tipo para llevar a ese «paraíso donde no llegan ni los aviones, donde los trenes pasan de largo a otras estaciones», una comarca que representa «el fuego que aunque nos quiten la leña sigue ardiendo, mientras cierran nuestras escuelas, esa es la cruz de nuestra tierra». Una tierra donde la voz de la rebeldía se acaba tornando en rabia. 

La segunda letra ha estado dedicada a los cuentos más reales, a los cuentos narrados por una madre, los cuentos que otorga la vida. El último pasodoble se ha trasladado hasta un examen de geografía donde no hubo dudas cuando tocó responder la región más grande. Una Andalucía que renuncia a las fronteras, que atesora la belleza, el arte y la cultura narrada, pintada o cantada por Machado, Velázquez, Manuel de Falla o Camarón. 

Con el público entregado, reconociendo el crecimiento de una comparsa que busca el protagonismo de la cantera, ha arrancado una tanda de cuplés donde aparecieron los cambios alimenticios con el veganismo; la afición por ‘Masterchef’ aunque las prácticas culinarias acaben con pedida de comida a domicilio; y en el último se acordaron de lo efímeras que son en la actualidad de las cosas haciendo un guiño a lo poco que duró uno de los puntos de lectura ubicados en Pozoblanco. Precioso estribillo para cerrar cada cuplé, como también fue especialmente sensible un popurrí para escuchar más de una vez. 

«Los amigos de la ruumba»

La primera parte del Certamen ha cerrado con la actuación de la agrupación «Los Batallitas» que este año son «Los amigos de la ruumba» defendiendo un tipo de barrenderos de Pozoblanco con la calle Mayor de telón de fondo. Sirve la presentación para poner en escena un tipo que les permite ver las escenas y personajes más diversos por eso de que ellos empiezan el trabajo cuando algunos proceden a acabar el día. La primera letra de la agrupación alude a unos barrenderos que pasarán por todas las calles de Pozoblanco pero esta vez no para limpiar, sino «para traerle coplas a mi pueblo» esas coplas chirigoteras que suenan otro año más por febrero. 

Un piropo para Pozoblanco han enlazado en el primer pasodoble, aunque un piropo envenenado porque han puesto sobre la mesa esa «pasión que nos ciega para ver la realidad». Crítica a la falta de implicación, a lo fácil que es echar la culpa a los demás y la falta de respuesta ante ciertos eventos lo que les ha llevado a darle la vuelta al pasodoble y prometer un piropo a Pozoblanco «cuando al Ayuntamiento y a la gente le duela Pozoblanco igual que a mí». Segunda letra que sigue los mismos parámetros porque la chirigota expone la belleza de la comarca de los Pedroches, de sus fiestas, de su patrimonio natural, de su cultura contrarrestando todos estos elementos con la falta de servicios que provoca la marcha y la despoblación. «Al final resultara que tendremos residencia, pero a mí no me va a hacer falta si me tengo que marchar», han cerrado. 

Tandas de cuplés dedicadas a Prode y su expansión empresarial y a nuestros compañeros de El Quincenal, además, y aquí han coincidido con otros grupos, con el veganismo, todos ellos cerrados con un estribillo donde alaban a todas la agrupaciones pero dejando claro que «la que mejor suena y la más graciosa es mi chirigota, que a mí me gusta barrer para casa». Divertido un popurrí que en cada cuarteta tira de un tipo que da muchísimo juego a una chirigota que gustó al público. 

«Bajo las cuerdas»

Dejó hace tiempo de ser el carnaval cosa de voces masculinas y la comparsa femenina «Bajo las cuerdas» sigue dando muestras de ello. Interesante y valiente la propuesta de este año porque esas cuerdas aluden a los hilos que manejan a las marionetas y estas marionetas femeninas elevaron la voz para dejarse manejar tan solo por los ritmos del carnaval bajo una puesta en escena atractiva y cuidada visualmente. Marionetas manejadas cada «vez que te callas, cuando pierdas la esencia, cuando tiras la toalla, cuando agachas la cabeza, cuando miras y no haces nada, cuando pierdes la batalla por miedo a plantar cara» por eso en ese tablero de ajedrez que es la vida la comparsa invita a pensar el movimiento para ser persona o marioneta. Cantos de libertad, cantos de febrero. 

Y en esa libertad, la comparsa ha cantado al amor que nace a la luz de febrero, ese gusanillo que aporta el carnaval a quien lo vive desde dentro entre domingos de piñatas, compases de 3×4, colores y latidos que se convierten en voces al viento. «Carnaval te debo tanto que aunque pasen los años sin verme, siempre te estaré esperando», han entonado en su primera letra. La parte más nostálgica de la noche para esta comparsa ha llegado en una letra donde de nuevo las sombras y las luces se acumulan para cantar a la tierra, esa a la que no se renuncia, esa a la que te atan los recuerdos, pero esa que también muchos ven desde la lejanía.

Tocaba a estas marionetas que luchan por la libertad entonar la letra más reivindicativa y para ello -se agradeció el cambio de temática en la noche- se han fijado en la violencia de género. Críticas hacia aquellos que frente a la realidad de las muertes de mujeres, del sufrimiento callado, de las muertes «a manos de cobardes» tan sólo tienen argumentos pueriles que se pierden en palabras o conceptos como feminazis. Se han convertido en las voces de todas esas personas que luchan día tras días contra la violencia de género. 

La tanda de cuplés vino a representar la creación, a propuesta del actual concejal de Cultura, Juan Bautista Escribano, de un cuarteto. Reparto de papeles para algunos de los actuales ediles y también de mandatos pasados. La formación del cuarteto cerró con un estribillo que recuerda que «el futuro es hermoso si lo hacemos de la mano, de tu mano corazón». En el popurrí, la comparsa saca partido a sus voces con espacio también para el lucimiento de algunas individualidades. 

«Una chirigota de Pozo-Pozo»

Tras un pequeño receso, ha tomado el timón de la noche la chirigota de «El Grifo» que este año se presenta como «Una chirigota de Pozo-Pozo» y tanto porque sus componentes aparecen en el escenario como gallos cada uno de ellos en su particular Pozo-Viejo. Un gallo cotilla que «los casca todo» para marcarse una conseguida presentación que dibuja las escenas vividas desde su privilegiada posición que le convierten en «el gallo del visillo». Buenas voces en una chirigota que ha vuelto a acertar con un tipo muy trabajado bajo una idea aparentemente sencilla. 

Otra letra para Pozoblanco se ha escuchado en la tanda de pasodobles de esta chirigota, que en su primera letra reivindica los espacios y las tradiciones de un pueblo al que invitan a valorar y querer a las nuevas generaciones, sustentándose en la pasión demostrada por las generaciones de mayores que con bastantes más fatigas «se apasionaba con su pueblo». Y aunque de una manera radicalmente diferente, la chirigota ha sacado pecho también por su pueblo en el segundo pasodoble bajo una letra reivindicativa en la que han abogado por acabar con los ‘clics’ relacionados con el comercio electrónico para permitir la subsistencia al comercio de barrio y, por extensión, la vida de los pueblos. Una llamada a la conciencia. 

Cuplés para el «camino de Santiago» haciendo referencia al que hace el alcalde para mantener el tipo; a la batalla contra las palomas y a la lentitud de algunas obras en calles de Pozoblanco, además de a los cambios en los regalos navideños donde de nuevo ha aparecido el ‘satisfayer’. Genial el estribillo donde la chirigota saca pecho de muchas de las cosas que le gustan de Pozoblanco, todas menos una, el palacio del pollo. Tiene mucha vida el «gallo visillo» en un popurrí donde la actualidad local está muy presente. 

«La Marsesllena»

La penúltima actuación ha estado reservada para el batallón contra el cambio climático, para una comparsa que intenta remover conciencias en defensa de un planeta que estamos matando. «La Marsesllena» ha cantado «sin compasión» para una lucha ante la que no dan tregua. Una lucha a base de pasodobles que han empezado con otro piropo a Pozoblanco, aunque con una disculpa incluida para quienes dicen que «eso de piropear es de gente antigua». La comparsa ha defendido que le duelen las miserias de Pozoblanco, las injusticias, los olvidos, el abandono y la ignorancia por ese trocito blanco que ahonda en el interior. 

Y de Pozoblanco a la comarca de Los Pedroches, a ese bendito valle rodeado de sierras pero al que hay que defender ante los lobos con piel de borrego. Lobos disfrazados de indiferencia, de drogas y de traiciones, lobos contra los que hay que luchar para que el futuro no dé la espalda al territorio. La tercera de las letras del pasodoble ha estado dedicada a Modesto Sánchez, un canto a la carrera de la vida, a su forma para encararla y a la valentía de seguir hacia delante porque «no es lo mismo morir que perder la vida». 

Cuplés para la falta de aparcamientos y para el rey emérito con un estribillo que lanza fuego a discreción y manda la letra al corazón porque la mar se llena y porque por esta tierra hay que hacer el amor pero también la guerra. El componente reivindicativo de la comparsa se desarrolla en un popurrí donde se vuelve a dejar constancia del poderío vocal de la agrupación. 

«Que sea lo que dios quiera»

La chirigota de «Los chunguitos» ha vuelto a cerrar el Certamen de Agrupaciones de Pozoblanco defendiendo un tipo de beatas bajo el nombre «Que sea lo que dios quiera». Ha sido la única agrupación que en su repertorio se ha guardado el piropo a Pozoblanco y ha optado por poner el foco en la violencia de género con una buena letra en la que ha defendido la cruz que cargan muchas mujeres al no tener la libertad necesaria para hacer acciones cotidianas ante el miedo. «Maldito mundo machista que me acusa de feminazi», ha entonado una chirigota que ha pedido que «ojalá no se sumen más nombres a la lista negra y la última sea yo». 

Segundo pasodoble para aquellas personas que se declaran ateas porque necesitan crear en lo tangible y estos chirigoteros tienen clara la fe que profesan a pesar de que en muchas ocasiones las acciones hayan quedado ocultas. Homenaje a la figura de un padre porque «no faltaron los momentos donde pude a mi padre, al que profeso mi fe». Tras los dos pasodobles llegó una tanda de cuplés que se ha fijado en la falta de limpieza en determinadas zonas del  pueblo, con los chirigoteros tirando de tipo, que se hace más evidente en un estribillo donde llega el espíritu. Un espíritu, el del carnaval, que ahora se extiende a la calle.