Con un intenso viento y bastante frío el Santo Entierro cumplió con su recorrido en un Viernes Santo que se tornó incompleto en Pozoblanco tras la suspensión por lluvia de parte de la Madrugada. No ocurrió lo mismo en la procesión de la tarde y todas las Hermandades y Cofradías se dieron la mano para acompañar a Jesús yacente. Puntualmente, a las seis de la tarde, el cortejo se formaba a las puertas de Santa Catalina con la banda de los Sayones encabezándola, en detrimento de la cuadriga de romanos a caballo que tras los conflictos de semanas anteriores no estuvieron presentes en el Santo Entierro, al igual que ocurrió con la banda de “Los Tolitos”.

Pero lejos de polémicas, se cumplió nuevamente con las tradiciones de un Santo Entierro donde estuvieron presentes las autoridades eclesiásticas y civiles, así como los miembros de la actual Junta Permanente de la Agrupación de Cofradías, acompañada por las distintas Juntas de Gobierno de las Cofradías y Hermandades de Pozoblanco. Quien presenciara el Santo Entierro se paseó del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección con nazarenos y nazarenas representando a cada una de las Cofradías y Hermandades de la localidad.

Desde el rojo de la Borriquita hasta el blanco y azul del Resucitado pasando por los morados y los negros, el Santo Entierro se adentró en el barrio de San Bartolomé, una de las novedades de este año, accediendo desde el Pozo Viejo por la calle Juan Torrico hasta llegar a la Obispo Osio. De ahí, la calle la Feria se quedó atrás para encarar la Carrera Oficial y emprender el regreso a Santa Catalina. La música, además de los Sayones, llegó de la mano de la Banda Municipal Sinfónica de Música de Pozoblanco.