En Torrecampo se respira hoy tranquilidad después del ajetreo vivido durante los últimos meses y, en especial, durante los dos últimos días. La localidad de Los Pedroches volvió a convertir sus calles en las de Belén con la participación de centenares de vecinos que desde el sábado supieron interpretar a la perfección sus respectivos papeles. Así, el sábado a un cuarto de hora de que se abrieran las puertas para acceder al Belén Viviente, los participantes quedaron para la oportuna fotografía de familia. Se respiraban los nervios típicos del inicio, pero también las ganas de empezar a recibir a los primeros visitantes.

A las cinco ya cada uno se encontraba en sus respectivas posiciones, María y José con el niño en la posada escoltados por unos ángeles que desafiaron al frío; los Reyes Magos escuchando las primeras peticiones de pequeños y no tan pequeños; Herodes en su palacio y en la que es una de las escenas mejor recreadas; y decenas de hombres y mujeres, de niños y niñas en sus respectivos oficios. Los cántaros, la tenería, el horno -uno de los elementos nuevos de esta edición y que permanecerá en la siguientes-, el herrero, los zapateros, las aceituneras, la profesora en la escuela… Escenas como las de una boda hebrea completaron un belén que también tenía sus guiños a la tierra con la gastronomía representada con la matanza.

Durante el paseo era fácil escuchar palabras de reconocimiento de los centenares de visitantes que estos días han acudido a Torrecampo. “Gracias por todo el esfuerzo, está precioso”, comentaba una señora a una de las participantes que recibía con gratitud ese reconocimiento, mientras por otro lado explicaba el proceso de la elaboración del queso, tarea que le había sido encomendada. Las personas más mayores no dudaban en mostrar su orgullo al ser partícipes de una idea consolidada que sigue despertando el interés y que por encima de todo expone el trabajo colectivo de un pueblo cuyas navidades varían cada dos años. Porque en Torrecampo estos días adquieren otra dimensión el año que toca montar el Belén Viviente.