Afortunadamente, el tiempo acaba dando la razón a quien la merece y pone a cada uno en su sitio. A lo largo de los años, hemos conocido diversas plataformas en la comarca: la plataforma en defensa de la sanidad, que lucha desinteresadamente por mejorar los servicios sanitarios en beneficio de todos; la plataforma por la residencia, tan necesaria; la plataforma del tren, que consiguió lo que ningún político movió un solo dedo para lograr; la plataforma del agua, que lucha por el fin de la contaminación en la Colada y para que algún día tengamos una depuradora capaz de potabilizar nuestra agua contaminada; y la plataforma anti-cementerio nuclear, que evitó que Los Pedroches albergara en su momento un cementerio nuclear de alta actividad.
Hace poco, Antonio Merino, en el blog Solienses, hizo referencia a una noticia publicada en varios diarios sobre la futura ubicación de este cementerio, una situación que ya vivimos en Los Pedroches.
Tendríamos que remontarnos a los años 90, cuando, gracias a una filtración en el diario El País, nuestra comarca apareció como candidata para albergar un cementerio de alta actividad. Esa filtración hizo público lo que hasta entonces era un proyecto secreto de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). Los estudios económicos, sociales y geológicos, que duraron varios años y se realizaron en distintas etapas, debían identificar las zonas susceptibles de albergar material radiactivo.
Para muchas personas, la energía nuclear es «limpia» porque no emite humo, pero desconocen que parte de la electricidad que hemos utilizado durante 60 años ha generado residuos con una duración de 240.000 años. (El mismo tiempo que se estima que surgió la vida humana en la Tierra). Y durante esos miles de años, las futuras generaciones no solo tendrán que costear el mantenimiento del cementerio nuclear, sino que también tendrán que vivir con la certeza de que esta instalación se convertirá en un objetivo militar, entre otras cosas, en un mundo cada vez más convulso.
Aun así, hay quienes siguen creyendo que la energía nuclear es buena, solo porque no emite humo.
Desconozco los detalles técnicos del cementerio que ahora se proyecta, pero, según tengo entendido, consiste básicamente en una galería vertical de unos 500 metros de profundidad, con varias galerías horizontales que se irían sellando a medida que se llenen de material radiactivo. Este material ha estado entre 10 y 30 años enfriándose en las piscinas de las centrales nucleares, pero aún así los residuos permanecen a temperaturas peligrosamente altas. Y aquí surge el principal problema que, a día de hoy, no se ha resuelto y que convierte este cementerio en un lugar letal.
Este tipo de instalación necesita obligatoriamente un sistema de renovación del aire que facilite el enfriamiento del material. Ese aire, al salir a la superficie, se convierte en una fuente constate de aire radiactivo, no pequeña. Recordemos que este almacén albergaría todos los residuos radiactivos de alta actividad de toda España.
Cuando la comarca se hizo eco de las noticias filtradas en El País, el anterior alcalde de Espiel convocó una reunión con representantes de las dos comarcas, entendiendo que esta instalación afectaría gravemente al desarrollo y futuro de la zona norte. A petición de todos los alcaldes, se decidió crear una plataforma ciudadana, evitando cualquier representación política para evitar presiones partidistas. Se entendió, como así fue, que la sociedad civil tendría siempre más fuerza que los propios ediles. Eran otros tiempos, y aunque la participación de los alcaldes siempre fue «discreta», participaban en las decisiones y asistían a todas las reuniones organizadas por la plataforma. La vocación de esos alcaldes por defender su comarca no tiene nada que ver con la actitud de los actuales.
Como suele ocurrir, fuimos tildados de «políticos» desde el gobierno del momento y, cuando se produjo el cambio de gobierno en las siguientes elecciones, aquellos que antes estaban a nuestro lado nos volvieron a acusar de ser «políticos».
Los estudios que Enresa llevó a cabo fueron bastante exhaustivos. Nos «seleccionaban» porque, mientras la media europea era de unos 110 habitantes por km² y en España de unos 79/km², en Los Pedroches teníamos entonces unos 18 habitantes por km². Con esas densidades, se llegó a hablar incluso de crear un solo proyecto europeo para albergar todos los residuos (creo que ahora la densidad de Los Pedroches es de unos 13 habitantes por km²).
Como suele ocurrir en estas situaciones, tuvimos que desmentir los 1.000 bulos que, como ahora, surgían en los medios que servían a gobiernos locales o centrales. Fue una presión constante, una carrera contrarreloj en la que el gobierno tenía que tomar una decisión. No solo nosotros sentíamos la respiración de las eléctricas y de Enresa en la nuca, sino también todos los alcaldes, e incluso Covap.
Enresa se volcó en una compra de voluntades, llegando al despilfarro económico. Patrocinó la Universidad de Córdoba, creó una cátedra de medio ambiente, ofreció cursos gratuitos de inglés, patrocinó la iluminación y los arreglos en la Mezquita de Córdoba, colaboró en la restauración del Museo de Bellas Artes de Córdoba, on Cruz Roja, además de distintas emisoras de radio. Durante varios años, los Reyes Magos llegaban al Guadiato en el helicóptero facilitado por Enresa, colaboró con el Diario Córdoba, entre otros y con cualquier proyecto que ayudara al «greenwashing» nuclear. Como crítica a lo que estaba ocurriendo, editamos nuestro propio dinero, los «radiolares» de Enresa.
Fue una lucha larga, de seis años, durante los cuales tuvimos que soportar continuas embestidas, tanto de los medios como de los políticos, especialmente a nivel provincial. Por suerte, la mayoría de nuestros alcaldes estaban unidos, y solo uno dificultó el trabajo de la plataforma, al servir a su partido en lugar de a la comarca, alabando las ventajas de tener un cementerio nuclear de alta actividad «en el patio de casa».
Siempre hay alguien que usa el término «demonizar» para dividir a la población con mentiras, culpar a quienes pueden ser un problema, y como una forma de escurrir el bulto mientras se juega al despiste. El partido que en ese momento quería imponernos el cementerio nos acusó de «demonizar» una comarca ganadera. Nosotros no nos anduvimos con medias tintas, y el logotipo de la plataforma fue una calavera, con la intención de recordar que, si el cementerio finalmente se ubicaba en Los Pedroches, sería la «muerte» de la comarca. Y, en lugar de rechazarlo, en poco tiempo esa calavera se convirtió en un símbolo compartido por toda la población: estaba en todos los comercios, en los coches, en los camiones de recogida de leche, en los que reparten el pienso, en las entradas de los pueblos… Por primera vez, la comarca y toda la zona norte se unían para luchar por su futuro y sus derechos.
Las plataformas, cualquier plataforma, están formadas por personas generosas y honestas, comprometidas con su tierra, que buscan el interés común y dejan de lado los intereses personales. En nuestro caso, tuvimos un gran apoyo de la población, creando una coordinadora local en cada pueblo de las comarcas de Los Pedroches, el Guadiato, la Serena y el Valle de Alcudia, con el fin de llegar al máximo número de personas posible y darles la mayor información.
Curiosamente, y a pesar del tiempo, muchas de las personas que formaron parte de las coordinadoras locales siguen siendo hoy activos sociales en sus respectivos pueblos. Y, aunque estaban en su derecho, nunca ocuparon cargos políticos tras aquella lucha.
El potencial humano fue impresionante, y me gustaría destacar el trabajo de D. Juan Antonio Medrán, párroco de El Viso. No solo por su inteligencia y capacidad como líder, sino también por su apoyo personal en los momentos más difíciles en los que estuvimos a punto de tirar la toalla.
También me gustaría señalar que, en todos los encuentros que tuvimos con el personal de Enresa en reuniones, debates, tertulias, programas de televisión y radio, siempre hubo una relación de respeto mutuo. Entendíamos su posición y ellos entendían que nuestra obligación era defender nuestra tierra y nuestro futuro.
La plataforma creció, ganó el respeto de la población y los medios, y comenzó a recibir reconocimiento a nivel nacional, lo que nos permitió entrar en contacto con Greenpeace.
Greenpeace, como entidad, no suele involucrarse en problemas locales, ya que su campo de actuación es global. Sin embargo, confiaron en nuestra solidez y estructura, y fue Greenpeace quien apoyó técnicamente a la plataforma, cubriendo algunos gastos. Para evitar depender de un partido político, evitamos pedir subvenciones y nos financiamos como pudimos: con nuestro propio bolsillo, la venta de camisetas y pegatinas. Gracias a Greenpeace, conseguimos una mayor repercusión a nivel nacional e internacional, lo que nos permitió acceder a ministerios y obtener entrevistas con sus responsables.
Finalmente, en una última reunión con el Secretario de Estado de Energía, después de seis años de lucha, se descartó temporalmente la ubicación del cementerio en Los Pedroches.
El reconocimiento a la plataforma traspasó fronteras, participando en movimientos en Francia, Alemania y Japón. Se nos concedió el premio «Cordobés del Año» organizado por el Diario Córdoba, el premio Chico Méndez del Ayuntamiento de Córdoba, la Encina de Los Pedroches, etc.
Para nuestra sorpresa, y gracias nuevamente a Greenpeace, formamos parte de la comisión que elaboró la actual ley de residuos radiactivos en el Senado. Para esta comisión, el entonces presidente de Covap, Tomás Aranguez, nos facilitó suficiente documentación para defender la comarca, pero curiosamente, y teniendo suficiente información sobre la comarca, no les interesó mucho la producción láctea y sus explotaciones. No se consideró una gran pérdida si el cementerio se ubicaba aquí. Las palancas que defendieron Los Pedroches fueron nuestro olivar ecológico y la ganadería extensiva en dehesa.
La plataforma anti-cementerio nuclear cumplió su objetivo, y fue gracias exclusivamente a la población, a cada uno de los habitantes de la zona norte. Por eso, es fundamental que la población no olvide su implicación en la resolución de los problemas. No podemos quedarnos en casa mientras otros luchan por la residencia, ni pensar que el problema del agua no nos afecta a todos. Debemos apoyar cualquier movimiento ciudadano que luche por una mejor calidad asistencial. Esperar que los problemas se resuelvan solos o que lo hagan los políticos no es una opción.
Para terminar, creo que es necesario crear esperanzas, pero también ser realistas. Hace 30 años, en la primera concentración anti-cementerio que se llevó a cabo en Belalcázar, Carlos Bravo, el entonces responsable de nucleares de Greenpeace, desde el balcón del Ayuntamiento, hizo una profecía que Francisco Carrillo de Pedroche, recordó recientemente en un artículo: «Durante los próximos 20 o 30 años, los distintos gobiernos harán todo lo posible por despoblar la zona, evitarán inversiones y la creación de infraestructuras…».
Esa profecía se ha ido cumpliendo. Estamos viendo el cierre del hospital de Peñarroya, la falta de cobertura de servicios básicos, una escasez generalizada de inversiones, o incluso propuestas como una gran tubería para llevar el agua de la Colada para riegos en las provincias del sur. Lo que necesitamos realmente es una potabilizadora capaz de tratar el agua contaminada y poder seguir viviendo aquí. Es una promesa que lleva años sin cumplirse y que aún no se refleja en ningún documento.
Lo único que podría salvarnos es volver a repetir aquella plataforma de hace 30 años, pero la situación actual es muy diferente. La comarca está desunida, polarizada, sin ningún tipo de liderazgo político, con un interés mínimo de la población por los problemas que nos afectan, y ahora, lamentablemente, reunimos más condiciones para la ubicación del cementerio nuclear que hace 30 años. Conozco bien el funcionamiento de Enresa, sé que lanzará globos sonda para ver la reacción de las distintas zonas candidatas, como lo ha hecho recientemente, insinuando que el cementerio debe estar elegido entre 2030 y 2040. Aprendieron la lección en su momento, y esta vez no habrá ninguna filtración sobre el lugar elegido para su ubicación.




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