La situación que se vivió ayer en el pleno del Ayuntamiento de Pozoblanco dio un paso más hacia lo esperpéntico. La sesión no se celebró con normalidad porque un retraso del alcalde, Santiago Cabello, de unos 35 minutos, llevó a parte de la oposición a levantarse y abandonar el salón de plenos. PSOE e IU decidieron hacer evidente su protesta y cuando el equipo de gobierno ocupó sus lugares los concejales de ambos grupos políticos ya no estaban en sus asientos. Sí se quedó en la sesión el concejal Gerardo Arévalo, que protagonizó otro «cara a cara» con Cabello. 

Lo anómalo de la situación, aunque la impuntualidad en el inicio de los plenos viene siendo una constante en los últimos tiempos, deja lo que ocurrió en ese simulacro de sesión en un segundo plano. La justificación del alcalde, Santiago Cabello, fue que estaba representando a Pozoblanco en un acto institucional, concretamente, en la presentación del Rally Sierra Morena en la capital cordobesa. Cuando comenzó la sesión aludió a cuestiones de «fuerza mayor» para un retraso que se excedió en la media hora ya que el pleno comenzó a las 21:22 horas en una sesión extraordinaria que estaba convocada para las 20:45 horas. 

Lo de fuerza mayor no convenció ni a PSOE ni a IU. Los socialistas mostraron su rechazo a lo ocurrido a través de redes sociales apuntando a que «no hubo comunicación previa con los portavoces, no hubo aviso oficial y no hubo explicación» y que fue a las 21:05 horas cuando un miembro del equipo de gobierno comunicó que el alcalde estaba de viaje. Los socialistas defienden que «lo que no puede ser es que el máximo representante institucional del municipio trate con esta ligereza el órgano más importante de la vida democrática local. El pleno no es un trámite. No es una reunión cualquiera. Es el espacio donde reside la representación de todos los vecinos y vecinas de Pozoblanco». Además, aseguran en que «no hablamos de un retraso puntual, hablamos de una forma de actuación reiterada» marcada por «llegadas tarde sin previo aviso, falta de comunicación con los portavoces y ausencia de respeto hacia el resto de la corporación». 

Por su parte el portavoz de IU, Emmanuel Vioque, explicó a este periódico que «nos fuimos porque no ha llegado a ninguna de las dos convocatorias convocadas por él mismo». Vioque hizo hincapié en que «le dimos media hora de cortesía» y que se marcharon por «respeto a la institución y al propio orden el día que el mismo alcalde convoca. Ya está bien de la falta de respeto sistemática, que no es a nosotros, sino a la ciudadanía que representa y a la institución». El portavoz de IU, además, aseguró que «no estamos ante un acto de fuerza mayor», defendió que hay otros nueve concejales que pueden estar en esos actos y argumentó que «el deber del alcalde es estar en el pleno y estar a la hora». Además, volvió a resaltar que no había aviso previo. 

El pleno

De vuelta a la sesión no hubo asuntos que tratar porque no iban incluidos en el orden del día y el único, una moción de la ley de dependencia del PSOE, quedará para debatir en otra sesión tras no ser votada a favor la urgencia por no estar los proponentes presentes. Después, el apartado de ruegos y preguntas llevó a Gerardo Arévalo a mostrarse a favor de los argumentos de los grupos de la oposición asegurando que la tardanza no estaba justificada porque no era causa de fuerza mayor. Un único ruego le lanzó al alcalde, que no se vuelva a presentar como candidato en las próximas municipales. En su intervención, Cabello, criticó la decisión tomada por PSOE e IU y también a Arévalo por su intervención alegando que únicamente estaba en política para crear tensión.