La Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología de Córdoba acoge estos días las Jornadas de Derechos y Humanos y Memoria Democrática, organizadas por la Asociación Triángulo Azul Stopersteine de Andalucía. Las jornadas se desarrollan del 17 al 24 de marzo y durante estos días podrá visitarse la exposición “Volver del Olvido” y participar en distintas actividades sobre los cordobeses en los campos de concentración nazis, promoviendo la reflexión sobre la memoria democrática y la defensa de los derechos humanos.
Estas jornadas, organizadas por el Vicedecanato de Estudiantes, Cultura y Calidad, la Coordinación Académica del Grado en Educación Primaria y la dirección del Máster Universitario en Profesorado de Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas (MUPES), de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UCO, van dirigidas al alumnado del Grado de Primaria y del Máster, futuros profesionales de la educación, en cuyas manos recaerá la formación de la sociedad del mañana, y que no solo deberán transmitir conocimiento, sino preparar a los estudiantes para afrontar desafíos globales y locales, cada vez más complejos.
La asociación defiende que jornadas de este tipo «no suponen reabrir viejas heridas, ya que nunca estuvieron cerradas, ni de revanchismo o venganza, sino de saber, indagar de manera atenta y crítica, evitando todo tipo de manipulación derivada de lo que olvidamos o de lo que nosocultaron. Es discernir entre lo que nos conviene o no hacer en el presente y en el futuro, porque la memoria no puede anclarse en el pasado, no puede, ni debe, quedarse sólo en el derecho a la reparación de las víctimas, en cuanto derecho individual, sino que tiene que mantenerse viva y proyectarse en un futuro mejor».
«En estos tiempos de bulos y falsedades es un deber moral de todas y todos, pero especialmente del profesorado, recuperar nuestra memoria histórica y democrática para superar el odio y el rencor y mejorar nuestra convivencia y nuestro sentido de pertenencia a España y Europa”, Manuel Sánchez, delegado de Córdoba de la asociación, maestro y psicopedagogo, con una extensa experiencia y que ha ejercido de director en varios centros educativos públicos de la provincia de Córdoba. «En la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía el reconocimiento de las víctimas y sus familiares, porque son héroes ya que dieron sus vidas por defender la democracia y la libertad frente a un golpe de Estado, es el primer objetivo. El segundo, es trabajar con los jóvenes la memoria histórica y democrática en los centros educativos, por lo que establecer un diálogo con los futuros educadores de nuestros hijos e hijas era imprescindible para transmitirles la necesidad de esa formación en memoria democrática y derechos humanos. Y la Facultad de Educación ha hecho posible ese diálogo educativo porque una democracia sin memoria no se sostiene. Y porque educar en democracia implica también aprender del pasado para proteger nuestro presente y garantizar nuestro futuro», señala, por su parte, Cristina García, presidenta de la asociación.
El holocausto cordobés
El Holocausto supuso, por parte de la Alemania nazi y de sus colaboradores entre 1933 y 1945, la persecución y aniquilación sistemática de todos aquellos que consideraban diferentes, como gitanos, discapacitados físicos y mentales, judíos, homosexuales, prisioneros de guerra y antifascistas. Entre ellos cerca de 10.000 españoles que también fueron víctimas del horror de los campos de concentración y exterminio. En la provincia de Córdoba al menos 353 hombres, mujeres y adolescentes, sufrieron el horror de los campos nazis, especialmente en el complejo de Mauthausen (Austria), el campo de los españoles, donde miles de republicanos, detodo signo político, llevaron un triángulo azul de apátridas porque así los marcó el franquismo, como ciudadanos sin patria. Pero también en otros campos de exterminio como los de Buchenwald, Dachau, Flossenbürg, Struthof-Natzweiler, Neuengamme, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Mittelbau-Dora y Ravensbrück, entre otros.
Perdieron la vida de todas las formas imaginables: fusilados, apaleados, gaseados, ahorcados…, aunque la mayoría perecieron por un triángulo de amenazas: hambre, trabajo esclavo y unas condiciones sanitarias deplorables que les provocaban todo tipo de enfermedades. Los que lograron salir de allí, siguieron viviendo fuera de su país, porque no pudieron volver por temor a represalias brutales, la cárcel o la ejecución bajo la dictadura de Francisco Franco, que se caracterizó por una represión sistemática que buscaba exterminar a todos los que no pensaban como ellos, lo que convirtió el regreso en un peligro mortal.
Pedagogía
La Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía apuesta por realizar acciones para estimular la participación y contribuir a la apropiación de la memoria por parte de la ciudadanía para que se haga responsable de reivindicar este elemento como pieza clave de su identidad individual y colectiva y como parte de un derecho expropiado en el tránsito a la democracia. «Actuaciones como la que estamos llevando a cabo en la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología sobre derechos humanos y memoria, es una apuesta por una educación de calidad basada en el conocimiento científico, y por tanto, en el caso de la memoria histórica, en la ciencia histórica, en la historiografía», señala Cristina García, agradeciendo el trabajo de Juan Calmaestra, vicedecano de Estudiantes, Cultura y Calidad, Esther Vega, coordinadora del Grado de Primaria y Miguel Jesús López, responsable del Máster de Profesorado..
Para afrontar con garantías el futuro es fundamental conocer nuestro pasado. Descubrir y conocer toda la verdad de los hechos históricos es la mejor manera de defender los derechos humanos, hacer justicia con aquellas poblaciones que sufrieron y sufren el genocidio y reparar el daño infinito que padecieron las víctimas y sus familiares. Y en ese aspecto, la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía seguirá trabajando para contribuir a construir una sociedad más justa, igualitaria y con sentido crítico, en un compromiso colectivo y continuo, buscando transformar la realidad social a través de acciones concretas. «Queremos, también, en esta Facultad, reivindicar y reconocer a cientos de maestros y maestras de la República, no solo como un acto de memoria histórica, sino como una necesidad pedagógica para el futuro profesorado porque estos hombres y mujeres padecieron depuración, torturas y muerte por intentar implantar un modelo educativo basado en la libertad, la igualdad, la ciencia y la razón, que son las premisas básicas en las que estos jóvenes estudiantes están formándose», recalca Manuel Sánchez.



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