Una cuenta atrás sobre un fondo negro, quince minutos de expectación que hicieron crecer el nerviosismos de las 4000 personas que ocuparon el foso y el graderío de la plaza de toros de Pozoblanco. Velos rojos que cubren los instrumentos como una iglesia abandonada con una cruz al fondo. Un Slow Music que arranca con una de las bandas más frescas del momento.
Mensaje abierto a todos: «Al principio de todo era la palabra», San Juan. Seguido por una cuenta atrás con números romanos, simbología católica, toque de campana ensordecedor para dar paso a las primeras palabras de «Terrorismo emocional» con voz al megáfono que consiguió la simbiosis con un público que venía dispuesto a recibir la comunión de Siloé.
«Si me necesitas llámame» siguieron los acordes y se desato la locura en la pista, que como una lama llegó hasta la parte alta de la grada donde nadie quedó impasible a sus letras más sonadas, todos se pusieron en pie para seguir como un fiel coro.
Estética romántica con un toque bohemio, Fito Robles declaró que quería que se cayera Pozoblanco y casi lo consigue con un lleno total coreando «y si mandamos a todos a tomar por culo», lema que llevan muchos fans como letra sagrada en sus camisetas.
Sin bajar el ritmo de guitarra y batería y con el público arriba tocó el turno de «Las Palabras», donde la contradicción está a la orden del día y nos hace tener que tomar una decisión. Tocar la armónica tal vez sea esa decisión, combinando armónica y megáfono para dejar más claro el mensaje. A las manos la guitarra y en la boca la armónica y en el público una declaración de intenciones de no dejar de pronunciar ni una sola de las letras de sus canciones.
El grupo vallisoletano decidió pasar a un ritmo más pausado para ofrecer su «Reza por mí«, «Dime» y «Sangre». Dejando un leve respiro de agitación a un público que pedía más y que lo encontró con «Esa Estrella», continuando con toque de campana, una llamada a seguir la lectura de diversos versículos que forman parte del espectáculo de Siloé. En la línea tranquila continuaron con «Búfalo», donde la voz profunda de Robles rompe la paz, pero en tono suave agradeció a todos el poder estar está noche en Pozoblanco, en una noche fresca ideal para cantar ”Súbeme al cielo” mientras todos saltaban al ritmo marcado.
Y a partir de ahí el respetable se encendió con “Si te pones de mi parte” y entregarse con el corazón en las manos con la letra de uno de sus temas más conocidos «Amor infinito”. No pudo evitar el grupo rememorar a su estilo el “Personal Jesús” de Depeche Mode, para continuar con “Quédate está noche (Pozoblanco)” con un agradecimiento extendido a los que se han desplazado desde el resto de la provincia.
El estilo pop rock dominó el resto de una actuación con elementos litúrgicos que Siloé lanzó en su espectáculo donde la espiritualidad estaba en las palabras de amor, encuentro, fidelidad y confianza para “vivir sin tener miedo”.
No podían cerrar de otra manera que desatando la locura ante un público que se dejó la voz para cantar juntos el himno del grupo “Todos los besos”, con el que quiso cerrar el encuentro con Pozoblanco. Para cerrar con un broche de oro, la voz del grupo se bajó a la pista junto con su público para cantar juntos las última palabras, antes de ir en paz. Saludó a las personas que estaban en la zona de movilidad reducida y mientras sus compañeros Jaco Betanzos y Xavi Road, quedaron solos en el escenario mientras sonaba «Si tú te vienes conmigo» como broche final.