La entrada al cementerio municipal de Hinojosa del Duque lo deja claro en una placa «Espacio de memoria», porque en su interior se encuentra la fosa común de los fusilamientos realizados entre 1939 y 1949. Diez años documentados en los que sigue avanzando la Sociedad de Ciencias Aranzadi y el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque para sacar a la luz los restos y los nombres de los que fueron fusilados durante la represión franquista.
El equipo de la Aranzadi está formado por seis personas, entre antropólogos, arqueólogos e historiadores, como Carmen Jiménez, que capitanea este grupo de trabajo que va ya por su quinta excavación en la fosa común localizada en el interior del campo santo hinojoseño. El proyecto no solo se queda en la exhumación de los «individuos» localizados, sino que abarca la investigación, localización y delimitación de la fosa común, dividida en trincheras paralelas que se iban llenando según se iba procediendo a los fusilamientos. A pocos metros, el muro que ahora sirve como cercado al cementerio municipal, en el que se han hallado resto de metralla, incrustados en las piedras ahora encaladas de blanco. De este muro del que apenas queda un 6 metros cuadrados, parten los enterramientos posteriores en nichos en galería con sus soportales, los cuales están construidos sobre parte de la fosa común, lo que impide profundizar en delimitación de las trincheras de la fosa.
El proyecto parte del compromiso de la Delegación de Memoria Democrática del Ayuntamiento, que a través de aportación propia y fondos de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), hacen posible esta actuación donde también se pretende la contextualización de los hechos en un espacio de tiempo determinado, analizando la casuística de ese momento histórico, así como la delimitación de la ubicación de las fosas, el número de represaliados inhumados en esa zona, la tipología represiva y los perfiles de las personas represaliadas, para su posible identificación.
Los trabajos de documentación previos permitieron documentar 175 víctimas, según el estudio del Registro Civil de Hinojosa del Duque, los 150 expedientes del Consejo de Guerra y los testimonios orales. Expedientes muy voluminosos que requieren de un estudio pormenorizado, aunque de algunos de los fusilados apenas se encuentran datos o su expediente es breve. Víctimas que no solo procedían de la localidad, sino también de municipios cercanos e incluso de Belmez, por estar dentro de la delimitación territorial de dicho consejo. La documentación estudiada permite conocer si el fusilamiento fue por condena militar entre los años 1939 a 1941, si estaban relacionadas con la guerrilla o si fueron sujetos a la aplicación de la ley de fugas. Uno de los documentos que ofrece más detalles para la posible identificación de los individuos hallados en la fosa común es la ficha de encartado, en la que se pueden encontrar detalles como el sexo, la altura, la edad, patologías que afectarán a su estado físico (refiriéndose a si le faltaba alguna falange, extremidad, etc).
Esta documentación a veces resulta insuficiente para poder asociarla a los restos que se van encontrando y exhumando, porque el deterioro que presentan es muy elevado, lo que hace que apenas se conserven elementos como botas, anillos o restos de cuerda o cinturones. Precisamente, en la última excavación realizada durante el mes de octubre se han hallado dos esposas bien conservadas y ubicadas en los brazos de dos individuos. También se han encontrado resto de lo que parece ser un cinturón pintado en rojo que ha dejado su estela de color sobre los huesos de las piernas y tierra que rodeaba a una persona. Y lo que es más evidente, balas incrustadas en huesos, fruto del fusilamiento.
La exhumación de esta fosa común está evidenciando la violencia que se profería a los fusilados, según relata la historiadora Carmen Jiménez, que explica que muchos de los cuerpos están en posturas muy deformadas, con las extremidades de unos y otros entremezcladas, además de un individuo que ha aparecido con una piedra sobre el cráneo fragmentado, lo que da una idea de remate final tras el fusilamiento. Son muchas las lecturas que pueden hacerse sobre el terreno al ir destapando cada uno de los exhumados, siendo destacable que de 86 individuos que se han identificado en la fosa, casi en su totalidad son hombres, ya que por el momento solo se ha podido identificar a una mujer, según aporta la historiadora del equipo.
El trabajo minucioso que se hace de forma previa a las exhumaciones requiere de un tiempo que estos proyectos, divididos en fases, no permite completar la exhumación de la fosa al completo, por lo que, aunque identificados el número de individuos hallados, al no poder hacer una extracción completa, se vuelven a cubrir con textiles y protectores y así se asegura la localización y conservación para la siguiente excavación. En esta última intervención se han identificado hasta 30 individuos de los que solo 10 han podido ser exhumados al completo. A los individuos que sí han podido ser exhumados se les extrae una muestra de ADN que se envía al Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Granada donde se hace el cotejo con las muestras aportadas por los familiares, a los que se les comunica de forma privada si hay coincidencias con alguno de los individuos. Mientras se realiza este proceso de cotejo y a la espera de una identificación positiva, cada uno de los exhumados se entierra en unos nichos especiales con una placa que les identifica con números. A pocos metros de la fosa se encuentran estos nichos, esperando que un día se les pueda poner un nombre propio y ser entregados a sus familias. Hasta el momento solo se les ha podido poner esa numeración a 86 de las 175 víctimas, por lo que aún queda trabajo por hacer.