Este sábado, 24 de octubre, se celebra el Día Internacional de las Bibliotecas. Un celebración que nació en 1997 impulsada por la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y con la colaboración del Ministerio de Cultura y Deporte. La fecha fue elegida en memoria del incendio de 1992 que destruyó la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina, conocida en los medios como Biblioteca de Sarajevo.

La iniciativa nació para trasladar a la opinión pública la importancia de las bibliotecas como lugares de encuentro de las personas lectoras de todas las edades con la cultura, y como un instrumento de mejora de la formación y la convivencia humana, donde los libros están al alcance de todas las personas. Todas las bibliotecas públicas, privadas, universitarias, especializadas, escolares, nacionales, comunitarias, móviles, físicas y virtuales albergan grandes tesoros, y destruirlas o no protegerlas, es un memoricidio a pequeña o gran escala.

Esta definición del Día de las Bibliotecas extraída de la Wikipedia sirve para entender la importancia de el porqué se celebra este día, que precisamente en este 2026 pone el acento en el papel que juegan las personas que trabajan diariamente en las bibliotecas. Bajo el lema «Sin profesionales no hay bibliotecas», se quiere poner en el centro a las personas que hacen posible que estos espacios sean mucho más que un simple conjunto de recursos, estanterías y libros.

Detrás de cada consulta, de cada préstamo, de cada actividad o recomendación hay personas que trabajan para garantizar el acceso a la cultura y hacer de las bibliotecas espacios abiertos, inclusivos y accesibles para todos. Porque una biblioteca no es únicamente aquello que vemos cuando entramos en ella: es también el trabajo de las personas que seleccionan y organizan sus colecciones, preservan el patrimonio, facilitan el acceso a la información, fomentan la lectura, acompañan el aprendizaje y crean actividades y servicios para responder a las necesidades de sus usuarios.

La Biblioteca Pública Municipal de Pozoblanco es un claro ejemplo de ese espacio donde se concentra tanto saber, pero que cuenta con una red de personas que trabajan para que siga estando todo disponible. Actualmente cuenta con cinco trabajadoras que cada día conservan las colecciones, reparan libros, recomiendan lecturas, organizan la sala de lectura, guían a grupos de lectura y también preparan actividades que hacen de este centro un espacio vivo, dinámico y accesible. 

Las cifras forman parte de este entramado que se extiende durante todo el año. En las estadísticas anuales que se manejan en la Biblioteca de Pozoblanco, referidas al 2025 ya que el 2026 aún están en curso, se contabilizaron más de 43.000 visitas, entradas a la sala de lectura, consultas y actividades. En cuanto a préstamos de libros y otras obras de consulta se superaron los 15.000 en 2025, una cifra que sirve para entender que la cultura está viva, que no se queda estancada en la biblioteca y en sus estanterías, sino que pasa de mano en mano, de casa en casa, y se mantiene ágil y viva. 

La Biblioteca de Pozoblanco también es un espacio donde encontrarse con los autores, por ello esta semana tendrán lugar dos sesiones de la actividad Café con Letras, que se celebrarán los días 27 y 28 de octubre, a partir de las 17:30 horas. La primera de las sesiones será con Alfonso Cantador, mientras que la del miércoles será con Josefa Godoy Caballero. 

Los más pequeños también tienen su lugar de encuentro en la biblioteca, con el Rincón del Cuento, que se celebrará el 29 de octubre, a las 18:00 horas con el libro «Solo un sustito» a cargo de la compañía Uno Teatro. 

Las actividades no cesan, y en el mes de octubre, coincidiendo con la celebración del Día de la Biblioteca se concentran muchas de ellas. Además de estas citas marcadas en el calendario, hasta el día 31 está activa la campaña «Regálate un libro, alimenta una esperanza», en la cual toda persona que lleve un alimento no perecedero se puede regalar un libro del expositor seleccionado que puede encontrar el lector en la entrada. Estos alimentos se entregarán a las asociaciones locales que trabajan con las familias con necesidades especiales. 

Lo especial de este espacio es que está vivo, se alimenta con nuevos libros, nuevas historias y, lo fundamental, nuevos lectores ávidos por descubrir lo que se esconde entre las páginas de los libros.