Al Pozoblanco de Gaspar Gálvez se le resistió el triunfo una jornada más. Y ya van cinco seguidas. En esta ocasión, tuvo que conformarse con el empate tras adelantarse en el marcador y ser superior a su rival durante la segunda parte. Una indecisión en defensa les costó cara a los blanquillos, que, aun así, sumaron en un campo siempre difícil, como lo es el de la escuadra onubense.

El primer tiempo se desarrolló con mucha igualdad, por más que fue el Pozoblanco el que más procuró intimidar al guardameta contrario. Acumuló varios acercamientos interesantes e incluso reclamó una falta al borde del área, que casi fue penalti, y que no señaló el árbitro tras un malentendido con el asistente de turno. Por si fuera poco, sufrió con la actuación del colegiado, el gaditano Ruiz España.

Durante los primeros 45 minutos fueron demasiadas las infracciones que decretó contra el cuadro de Los Pedroches. Es más, ya mostró tres cartulinas amarillas a los de Gaspar Gálvez antes del descanso. Con todo, el conjunto pozoalbense insistió en su intención de inquietar a Javi Álvarez. También tuvo alguna que otra aproximación el Bollullos, pero se defendieron bien los visitantes. El tanteador permanecía inalterable.

La carestía de un error

Nada más comenzar el segundo acto se adelantaron los blanquillos. Fran Gómez materializó la primera ocasión de la que gozó el Pozoblanco en la reanudación, que tomó todavía más la iniciativa tras el tanto. Buscó el 2-0 y de ahí que sumara diferentes oportunidades claras. De hecho, hubo un balón a la madera que pudo suponer, si no la sentencia, que el encuentro quedara prácticamente encarrilado.

Pero cuando mejor estaba el conjunto pozoalbense una falta de entendimiento entre Sebas y la defensa significó el empate. Jorge Ceballos fue el más listo de la clase para aprovechar la acción y restablecer las tablas en el marcador. Tras esa diana, el Bollullos dio un ligero paso adelante para tratar de cerrar la remontada. Lo intentó Prince, por ejemplo, en el primero de los minutos de añadido. Al final, no se rompió el equilibrio.