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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; Francisco Javier Domínguez</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>El legado de Juanlu</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2026 20:49:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Francisco Javier Domínguez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1000" height="624" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/02/juanlu_dorado.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Juanlu Dorado Merchán" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Al horizonte gris del invierno, con sus fríos y sus fecundas lluvias, han sucedido unos días templados de radiante primavera. Esta mañana salía el sol por La Jara y el cielo, con algún cirro disperso, anunciaba un nuevo tiempo. Es el tiempo sin Juanlu. Se ha ido. Ya no coge el móvil. En su reloj inteligente no suenan los mensajes. Los post, en un limbo difícil de definir, se han quedado atascados en la bandeja de salida, en una especie de borrador infinito. Sin emisor se quiebra la regla básica de la comunicación. Después de un invierno malo, que diría Fito, una mala primavera&#8230; Y aunque su marcha quizá ha sido una liberación tras una travesía dura y oscura, nos deja con una pena insondable. Dolorosa. Plena de incertidumbre y de rabia. Tan elevado ha sido el trauma de la partida que sólo nos puede consolar la presencia mental y constante de su recuerdo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Juanlu caminaba hace algo más de 15 años hacia lo que solemos considerar la élite del periodismo cuando se empeñó en demostrarnos que no hay más honra para un comunicador que defender y hacer mejor su entorno. Y qué espacio más idóneo que su comarca, Los Pedroches. Y por eso dejó Madrid, la supuesta vanguardia. El (supuesto) éxito de los grandes medios, de los grandes gabinetes. Y retornó para decirnos que es posible construir un mundo mejor desde el territorio propio. Paradigma del lema que reza: Piensa en global, actúa desde lo local. Sus renuncias y las mías caminaron paralelas casi desde el principio de esa nueva etapa y hoy puedo decir que encontré –cómo cuesta el pretérito- en él uno de mis mejores pares, de ahí su imposible reemplazo por lo distinto y a la vez complementario de nuestros estilos. Generoso, de principios, comprometido, legal, implicado, confiable, siempre fue valiente como para impulsar nuevos formatos de comunicación, idear estrategias, difundir lo de los suyos, mostrar su carácter cuando se torcían las cosas&#8230;&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Comentábamos estos días lo que hubiera sentido Juanlu ante tal despliegue de cariño, tal homenaje, tal duelo, sentido hasta por quienes no lo conocían y aun así han experimentado el desgarro que ha producido su marcha. No tengo la respuesta pero sí soy consciente de que ha conseguido que su mensaje, ese que llegaba a través de redes o en persona, haya calado para hacernos mejores ante la adversidad hoy y siempre. Ante las noticias, que caían en forma de informes médicos imposibles, Juanlu trasladó su constante comunicación positiva cada día de los últimos meses. Sin dejar el timón de su trabajo hasta horas antes de su partida, sin ceder ante los que le recomendábamos parar, sin valorar si quiera nuestros ofrecimientos&#8230; Juanlu sostuvo la bandera del compromiso con sus objetivos. Ejemplo y ejemplo. El mismo que debemos reconocer a quienes han conseguido que nunca haya estado solo. Como supo cultivar el aprecio de amigas y amigos, su círculo más cercano ha dado una lección difícil de encontrar en estos tiempos líquidos y superficiales. Ese círculo ha ligado su vida a la suya en los últimos meses. Sin condiciones, pero con la mejor de las recompensas que es la conciencia. Una conciencia sobre quién fue Juanlu que seguro que asume igualmente su hija, Luna, cuando llegue el momento. “Qué lección la de tu padre”, le diremos como testimonio de su testamento vital.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Eligió vivir y vive, porque su mensaje y su memoria están escritos. Es el legado de Juanlu. Gracias por todo amigo. Te recordaré siempre.</p>
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		<title>Del cántaro a la garrafa</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jul 2023 06:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Francisco Javier Domínguez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Los Pedroches]]></category>
		<category><![CDATA[olvido]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[sequía]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="554" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/07/olimpiadas_opinion.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Foto: Sabino Luna" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A mediados de los años 50, el ministro franquista José Solís visitó Los Pedroches con motivo de ciertas inauguraciones. El Noticiario Documental (NoDo) cubrió los actos y el discurso que&nbsp; pronunció el político egabrense en el campo de fútbol Nuestra Señora de Luna de Pozoblanco. En una de las pancartas que llevaban los vecinos se puede leer: “Pedimos resolver el problema del agua”. La pertinaz sequía de los años 40 obligó al desarrollo de ingentes obras hidráulicas pero Los Pedroches quedó fuera del programa. Ya entonces, mediado el siglo pasado, se hablaba de La Colada como enclave idóneo para un embalse, pero han pasado 70 años y todavía no podemos beber agua del grifo proveniente de ese pantano. Solís vino cuando mi padre era un niño, el Rey Juan Carlos -al que también le pidieron agua en su visita del 76- cuando yo estaba recién nacido y la niña de la foto de Sabino Luna asiste a la prueba del porteo de cántaros de las Olimpiadas Rurales de Los Pedroches sin la conciencia -todavía- del simbolismo que representa la dificultad que en estas tierras ha tenido siempre llevar el agua a casa. Las tres generaciones, la de mi padre, la mía y la de la niña han visto pasar una dictadura, el retorno de la democracia, siete presidentes del Gobierno, otros tantos de la Junta e incalculables alcaldes y presidentes de la Diputación y hoy el agua es más problema que ayer porque las necesidades son más y los recursos de cada uno de nosotros se me antojan más limitados para acceder a ella. Ya no existe el pozo en la casa de cada uno como antaño. Para más inri, el icónico cántaro de las Olimpiadas Rurales se ha sustituido por la cotidianeidad garrafas de plástico y ya ni siquiera tenemos una imagen romántica del recipiente de barro sobre nuestras cabezas.</p>
<p style="font-weight: 400;">Todo este relato generacional queda representado con un leiv motiv: el del olvido. La desidia. Las decisiones políticas, los errores de gestión, los cálculos mal ejecutados se pueden incluso perdonar, pero el olvido no. La indiferencia, menos. No ocurre sólo en Los Pedroches. Cada día que pasa tengo más claro que el mundo rural está al margen por más que se suela hablar de la despoblación, de la falta de servicios, del envejecimiento de los vecinos, de la escasez de oportunidades, del cada vez más difícil relevo generacional en determinadas actividades. Y lo rural está al margen porque no consume, porque no interesa, porque no compensa, porque vota en minoría. Lo rural es terreno convertible en espacio para horribles placas solares y antiestéticos molinos de viento. Vivimos una era de debates políticos estériles, a medio camino entre el postureo, la polémica, la satisfacción del lobby propio… pero los temas transversales, que no tienen ideología, como los problemas del rural no aparecen y si lo hacen surgen a partir de propuestas que apenas tienen presencia en el debate global o surgen manipuladas desde el interés puntual.</p>
<p style="font-weight: 400;">Hacen falta espacios de consenso sobre temas como la política hidráulica, los regadíos, la gestión forestal, los recursos agrícolas y ganaderos, la rehabilitación de viviendas en despoblados, la generación de empleo de calidad, la simplificación de la burocracia, la inmigración y la reimplantación de servicios. España y los países del sur de Europa corren el riesgo de convertirse en un yermo improductivo si no se afrontan estos retos íntimamente ligados al territorio rural. No pueden caer en olvido porque si no seguiremos viendo la triste dicotomía que se ha producido en la última semana y media en Los Pedroches, con dos caras muy distintas, y ahí tenemos que cargar con nuestra responsabilidad de ciudadanos. Me refiero sobre todo al caso de los más jóvenes. Mientras la manifestación organizada por la Plataforma Que pare el tren en Los Pedroches, aprovechada para reivindicar la resolución del problema del agua, apenas congregaba apenas a varios centenares de vecinos –casi todos de edad avanzada-, las Olimpiadas Rurales de Los Pedroches han registrado un récord de asistencia, que por momentos ha desbordado la capacidad de los recintos donde se organizan las pruebas. Es evidente el olvido de lo rural en el debate político pero quizá sea&nbsp; así porque ya apenas existe capacidad de movilización. Se ha perdido. La mayoría&nbsp; de esos jóvenes son de Los Pedroches, sin embargo, terminado el fin de semana se van fuera a estudiar o a trabajar. Otros se quedan, pero la fortaleza de un evento como el de Añora contrasta con que apenas existen el compromiso y/ o la confianza necesaria para pensar que otra comarca es posible si se enfocan los esfuerzos hacia la reivindicación bien entendida. Dicho de otro modo, la fortaleza demostrada por las OORR debe hacernos recapacitar sobre las posibilidades que tenemos si se genera una idea de comarca potente para avanzar en distintos ámbitos. &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400;">Por eso, la foto de Sabino está cargada de simbolismo, porque tenemos que despertar la conciencia de lo que somos y de lo que será nuestra tierra cuando la niña de la foto sea adulta. Ojalá el porteo de cántaros ya sólo sea una reminiscencia convertida en espectáculo, porque, a día de hoy, y es lo increíble, sigue siendo una necesidad, pero con forma de horrible garrafa. &nbsp;&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400;"><a href="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/07/foto_rtve.jpeg"><img class="aligncenter wp-image-78892 size-full" src="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/07/foto_rtve.jpeg" alt="foto_rtve" width="1000" height="750"></a></p>
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		<title>Bohemian chic</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2022 09:42:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Francisco Javier Domínguez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[despoblaicón]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="960" height="640" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2022/12/santaeufemia.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Vista de Santa Eufemia. Foto: Ayuntamiento Santa Eufemia" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Desayuno mientras miro de soslayo un reportaje en la televisión en el que se hace referencia a los zulos, minipisos, antros, trasteros, buhardillas, entresuelos y demás covachas que se ofrecen en las grandes ciudades como espacios acogedores y coquetos, con un toque bohemian chic –dicen, en algunos casos-, por los que te soplan 600 euros para dormir sobre un cajón de madera o dentro de un armario empotrado. Y se hace cruces Susana Griso mientras comenta lo dura que está la vida junto a los todólogos que la acompañan cuando debaten de temas que van de la política a la real politik de la economía del pueblo. Casi al instante, me salta una información de Ángel Robles en <em>El Día de Córdoba</em> sobre los censos de población de Instituto Nacional de Estadística (INE) actualizados al cierre de 2021 en los que se cifra que la provincia de Córdoba pierde en una década más de 24.000 habitantes, una sangría demográfica que se substancia en la capital y en los municipios más pequeños, sobre todo, en los del norte de la provincia. Peñarroya-Pueblonuevo es uno de los pueblos de más de 10.000 habitantes que más población pierde de España, mientras que se adivina que pronto veremos localidades como Conquista, Fuente La Lancha&nbsp;o El Guijo por debajo de los 300 vecinos. El debate de Griso y los datos del INE me han llevado de forma automática a consultar el portal inmobiliario Idealista para concluir que, en la comarca de Los Pedroches, existen más de 150 inmuebles de distintas categorías por menos de 60.000 euros, una cantidad con la que no podríamos comprar ni una maceta en Madrid, pero ahí están. Y hay de todo: casas solariegas de más de 300 metros cuadrados, con amplio patio, con cocina de leña… pisos en el centro de las poblaciones e incluso algún solar de casi 400 metros cuadrados. Incluso por debajo de 30.000 euros se muestran viviendas prácticamente para entrar a vivir o solo necesitadas de una escasa reforma. Y no crean que todas estas casas se ubican en las localidades más pequeñas, que va. En Pozoblanco, una agrociudad con todos los servicios, se anuncian 26 casas y pisos por debajo de ese precio. Menos de diez millones de las antiguas pesetas.</p>
<p style="text-align: left;">Los tres impactos que expongo: debate con la Griso, datos del INE y oferta inmobiliaria en Los Pedroches llevan a una obligada reflexión sobre lo que está ocurriendo en nuestra sociedad y acerca de cómo es posible que exista una dicotomía tan enorme entre optar por el minipiso de Madrid o por la casona de Villaralto. La respuesta simplista, la que se nos viene a la mente, es la de las oportunidades: es que en Madrid hay trabajo, hay oportunidades; en Villaralto o en Cardeña, no. Pero el problema es mucho más profundo. Durante los últimos años, los representantes públicos no han parado de hablar de la España despoblada (me niego a llamarla vacía o vaciada): revertir la tendencia, vertebrar soluciones, implantar nuevas tecnologías, apoyar a los emprendedores, generar sinergias… con una sucesión de palabros varios. Y mientras, cierran sucursales bancarias, la última en Torrecampo, con lo que ello supone para las personas que necesitan ir a la oficina porque sufren la brecha digital; y mientras, se cierran colegios o se eliminan líneas porque no nacen niños –un centro de nuestra zona se mantiene gracias a la llegada del hijo de los guardas de una finca de caza mayor-; y mientras, se comparte médico, cartero y cura entre varios núcleos de población. Podríamos deducir, por tanto, que, si Idealista anuncia 151 inmuebles de Los Pedroches en condiciones que están a años luz de las que se ofrecen en la ciudad y ni se venden ni se alquilan, es porque en el medio rural no hay oportunidades. Eso puede ser cierto, pero con muchísimos matices. De primeras podemos contar un puñado de sectores que no encuentran personal. Pero este no es&nbsp; el debate pues considero que el caso es más grave: no existen posibilidades porque no se quiere que existan y no las hay porque no hay una voluntad clara por vencer clichés, estigmas acerca de la visión del pueblo, normativas absurdas –en el apartado agroganadero son imposibles-, falta de ayudas reales. Además, tampoco se abordan de verdad los déficits seculares de infraestructuras. Casos como el del AVE de Villanueva de Córdoba son sangrantes, la enorme demanda que existe de una vía de gran capacidad en el espacio comprendido entre Badajoz, Ciudad Real y Córdoba viene de tiempos de los romanos y que nos vayamos a quedar sin agua en los grifos cualquier día es síntoma de la auténtica dejadez de un sistema que trata lo rural con una mezcla de olvido, hipocresía y condescendencia; en determinados aspectos, ya somos poco más que una rareza romántica de fin de semana. “Esto es vida”, dicen los turistas mientras posan las chuletas de cinta de lomo del súper en la barbacoa. ¿Qué esto es vida? ¿Y por qué no te quedas? Así, al menos, sabrás donde venden el ibérico de verdad a un precio asequible. Sobre el fondo del problema, este último caso podría ser una metáfora del desconocimiento que existe, en general, del mundo rural y de sus ventajas reales, que no son las impostadas del fin de semana.</p>
<p style="text-align: left;">El debate es amplio, complejo. Pero se resume, a mi juicio, en un hecho: falta de voluntad. Y ya lo de las oportunidades ciudad versus pueblo, lo mantenemos, pero convenimos en que está en su segundo plano. Se vio en la pandemia. Muchos de los que pudieron se fueron a la casa del pueblo, a trabajar online. Existe un sinfín de posibilidades para tener la oficina en la cámara –ahora buhardilla- de una vieja vivienda de Añora, pero es necesario comunicar y potenciar las bonanzas de esa opción por tierra, mar y aire. &nbsp;No hay más. Y para terminar, vuelvo a lo de&nbsp; Susana Griso, que también ha hecho una bonita encuesta callejera en la que una osada señora ha aparecido para decir: “Es que todos no podemos vivir en la gran ciudad, ¿por qué no se tiene en cuenta que hay muchos pueblos vacíos?”. Los gurús del plató no han dado recorrido al argumento. Claro, no interesa. Igual es que todavía sigue extendida la idea de que vivir en un pueblo es una catetada y residir en una caja de cerillas en Madrid es la esencia del bienestar y de la magia del bohemian chic, cuando en realidad no hay nada más bohemio ni más chic que ver atardecer desde el castillo de Santa Eufemia.</p>
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