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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; Juan Bautista Escribano Cabrera</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>A Luci Naciones &#124; Para, luego existe</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2026 07:48:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Por delante, mi pesar por las personas que han muerto o resultaron heridas, y por sus familias, en el accidente de Adamuz. &#160; Querida ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="670" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/01/plan_alternativo_accidente_vva.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Usuarios haciendo el trasbordo en la parada de Villanueva de Córdoba" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;"><em>Por delante, mi pesar por las personas que han muerto o resultaron heridas, y por sus familias, en el accidente de Adamuz.</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Déjame que te cuente una historia. Quiero –para mí es importante- que la conozcas y no la olvides. Asumo que la IA la expone de otra manera. Nunca seré competidor para con ese monstruo: me faltan datos, precisión, memoria… y mil detalles, que ni sospecho. Hay, sin embargo, un matiz que ella no posee -¿o sí?- y yo te puedo aportar, junto con mis palabras: la pasión. Por eso, pese a mis limitaciones y a lo delicado y triste del momento, no me voy a callar ni me guardaré el relato para mí solo.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Una vez, en la estación de Renfe de Córdoba capital, junto a la ventanilla donde se dispensan los billetes para viajar en este rapidísimo medio de transporte, aparecieron unos extraños seres. En apariencia eran idénticos a otros hombres y mujeres que, en ese momento, se encontraban, como ellos, en la cola o deambulando por la estación. Pese a su mimetismo con los humanos, se delataban apenas les llegaba el turno. Al abrir la boca, quedaban retratados: «Un billete para Los Pedroches». (*)&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿De dónde habían salido aquellos <em>marcianos</em>? Acaso ignoran que «esa estación no existe» y, por tanto, «¡no hay billetes!». Y, lo más importante, «el AVE no puede detenerse en Los Pedroches, aquello -no es estación ni es nada- no es rentable y solo admite paradas técnicas». A lo que tan extraños seres respondían: «Es que, sabe usted, hay diecisiete pueblos que precisan esa parada». «Es que, mire usted, en esa tierra se han cortado centenares de encinas, para que se pueda viajar entre Madrid y Andalucía y me va a decir que esa generosidad no merece algo más». «Es que, escúcheme, por favor, unas lanzaderas como las que van y vienen a Puertollano, aunque fuesen menos, nos apañaban…».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Con el transcurrir de los años, aquella estación y aquellos pueblos y aquellos extraños personajes hubieron -suele ser habitual- de contentarse con migajas: pocas, ¡muy pocas! paradas, horarios difíciles de asumir y escasos y carísimos billetes, como penalizando a quién se atreviera a subir o bajar del tren en aquel lugar.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Un día, una desgracia de colosales dimensiones obligó a que todos los pasajeros –absolutamente todos- de los trenes de Madrid hacia Andalucía y todos los pasajeros –absolutamente todos- procedentes de las capitales andaluzas con destino Madrid –¡absolutamente todos!- hubieran de bajar o subir al tren en la estación –<em>que ni es estación</em>&#8211; de Villanueva de Córdoba-Los Pedroches.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aunque suene a España Cañí, ¡que suena!, ignorando los partos, el sufrimiento y las muertes de decenas de pedrocheños en mitad de la carretera, hubo de morir Paquirri, en el infernal camino de Pozoblanco hasta Córdoba, para provocar uno de los empujoncitos definitivos que echaron a andar un hospital -de nombre parecido al de la estación- que llevaba tiempo terminado. Desde hace demasiados años se ignoran las demandas para visibilizar nuestra estación y ha tenido que acontecer la tragedia de Adamuz para que se reconozca, con paradas obligadas, que ¡sí existe una estación en Los Pedroches! y que aquellos seres que, en la de Córdoba, demandaron su billete, no eran <em>marcianos</em> ni estúpidos ni locos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci, los miles de viajeros, cuyo tren PARA estos días cerca de Villanueva, en mitad de una preciosa dehesa de encinas, no podrán olvidar jamás que bajaron o subieron a su vagón en aquella estación olvidada.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¡La estación de Los Pedroches existe! ahora lo sabe todo el mundo y esos viajeros lo recordarán mientras vivan. Sin embargo, para mí, las cuestiones son otras: ¿cuándo se nos olvidará a nosotros? ¿Y a nuestras autoridades locales? ¿Y a las autoridades que están por encima de nuestras autoridades? ¿Y a nuestros hijos?&#8230; ya lo sabes, era preciso que conocieses y miraras esta otra cara de <em>un cuento recuento que no se acaba nunca. </em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Con toda mi pasión y siempre tuyo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>(*) El día 28 de junio de 2007 la plataforma </em><em>«</em><em>Que pare el tren en los Pedroches</em><em>»</em><em> organizó una simbólica y singular protesta: convocó a los vecinos y vecinas de nuestra comarca y a cuantos simpatizantes quisieran asistir, a pedir en las taquillas de la estación de Córdoba, </em><em>«</em><em>un billete para Los Pedroches</em><em>»</em><em>, a sabiendas de que, en aquel momento, el AVE no se detenía aquí ni tenía previsto hacerlo en el futuro. A esta, siguieron otras acciones de la plataforma y, finalmente, el AVE paró en Los Pedroches. ¡Gracias!</em></p>
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		<title>A Luci Naciones: Monstruos</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Dec 2025 09:09:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci: &#160;No me gusta contarte cuentos de miedo, con los miedos de tus pocos años, tienes más que de sobra. No me gusta ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/12/cementerio_nuclear.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="cementerio_nuclear" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;No me gusta contarte cuentos de miedo, con los miedos de tus pocos años, tienes más que de sobra. No me gusta contarte cuentos de ogros ni de fieras porque tu imaginación los convierte en realidad y la vida y los sueños de una niña se vuelven muchísimo más complicados. Y no me gusta contarte cuentos de monstruos, porque puedo llevarte a creer que esas criaturas infernales y un tanto difusas solo habitan en las historias infantiles. Y no es verdad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aunque seas muy pequeña no puedo distraerte con historias falseadas ni burlarme de ti, tienes que saberlo cuanto antes, para que no te cojan desprevenida: los monstruos existen. A veces, se esconden o permanecen dormidos una larga temporada y llegamos a creer –nos interesa- que desaparecieron para siempre: los adultos –sobre todo los adultos- nos creemos más felices y vivimos más tranquilos, engañándonos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hace unos días, los más viejos del lugar han avisado que uno -otro más-, tras años hibernando, ha comenzado a despertar. Nos alertan del peligro, porque las fechorías de ese engendro no son de índole general, como las de aquellos que amenazan a todo el planeta. Este monstruo nos pertenece en exclusiva, es de nosotros solos, tanto que podríamos nombrarlo: «nuestro monstruo».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A «nuestro monstruo», con un nombre tan feo que no me apetece ni pronunciar, le gusta alimentarse de esperanzas y futuro. Hace años, los vecinos y las vecinas se unieron, con sus alcaldes al frente, y consiguieron espantarlo de aquí, pero él se relame de gusto con nuestras encinas. Tiene querencia a Los Pedroches: le encanta jugar al escondite bajo tierra, entre piedras de granito, y le gusta comerse con sus dientes afilados a los pocos y viejos habitantes que van quedando y se ríe, sin pudor, al mirar como la mayoría de los políticos de turno se preocupa más por conservar la poltrona que por defender -¡al precio que sea!- a sus pueblos, y como, a muchos de los lugareños, que unidos podrían plantarle cara, los han convencido de que no es para tanto, que sus bienintencionados padres –que los acostumbraron a dárselo casi todo hecho- ya lucharon por ello y esas son «guerras de nuestros antepasados». Las del futuro tampoco serán de su incumbencia y, si acaso, constituirán un problema para los pocos que queden por aquí, si queda alguno.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">«Nuestro monstruo» acudirá, no obstante, con ventajas innegables en el zurrón: ya no importará demasiado que el AVE cruce a toda velocidad y sin detenerse, por ese camino libre de encinas que, generosos, le regalamos, como tampoco resultará necesaria autovía alguna. A quién preocupará la tensión eléctrica que, cual limosna, dejen llegar hasta aquí. Nadie perderá su valioso tiempo discutiendo si el agua de los grifos sale clara o turbia ni por qué. Sobrarán todas las residencias. Para qué ponerse tiquismiquis con la pata negra y el jamón de bellota si un buen bocata de mortadela nos saciará el hambre. Y, desde luego, no nos quitará el sueño que algunos de nuestros pueblos, muertos de inanición, cuelguen el cartel de «cerrado»…</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci, creo que he vuelto a meter la pata y a vestirme de&nbsp; melodrama, en unas fechas en las que es obligado cerrar los ojos y desear ¡Feliz Año Nuevo! y que los Reyes Magos (<em>la única verdad</em>, como asegura Manu Sánchez) vengan cargaditos de juguetes y punto. Pero soy aguafiestas sin remisión y no me resigno a dejar inconclusa la historia que había iniciado.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Restan, tan solo, dos pequeños detalles: el primero, desvelarte el nombre de «nuestro monstruo», que no es otro que: <em>Cementerio nuclear</em> y el segundo, un detalle insignificante, es que yo lucharé, con las pocas fuerzas que me van quedando, para que ese monstruo no devore las esperanzas y el futuro de nuestra tierra y te contaré un secreto: lo voy a hacer por mí y por ti.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Monstruosamente tuyo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
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		<title>A Luci Naciones &#124; Palabras que matan</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Oct 2025 10:35:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci: Te esperaba impaciente en la puerta del cole, como si no te hubiera visto ni abrazado desde hace semanas. Observaba a las ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="600" height="398" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/10/stop_bullying.png" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="stop_bullying" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Te esperaba impaciente en la puerta del cole, como si no te hubiera visto ni abrazado desde hace semanas. Observaba a las (como yo) impacientes madres y abuelos y un nombre propio se coló y se paseó por entre los corrillos y comenzó a interpelarme: «¿Me conoces? Soy Sandra». Podía haber mirado para otro lado y el nombre habría desaparecido por entre los grupos de padres y abuelas. «Sí, sé perfectamente quién eres. Respondes al nombre de una chica, casi una niña, que solo ha podido vivir catorce años. Que ha dicho: <em>¡Basta! ¡No puedo más!</em> Y se ha quitado la vida».&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y podía haber demandado al profesorado y a la dirección del centro un mayor celo y vigilancia sobre acosadores y acosada y recriminado a la inspección educativa su control insuficiente para combatir el acoso escolar. Podía haber implorado a los equipos especializados de psicólogos, pedagogos y médicos una intervención más eficaz, exigir (a esos <em>magos sin magia</em>) que cambiaran con un golpe de varita los hábitos y el pensamiento y las conductas de determinadas adolescentes.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y podía haber exigido que se cumplan (¡Cúmplanse!) los protocolos antiacoso (necesarios, por desgracia, en nuestras escuelas e institutos) que combaten, hasta donde pueden, este cáncer oscuro que se ceba en niños y adolescentes, sin delatoras cabezas rapadas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y podía haber advertido acerca del peligro que suponen móvil y redes sociales veinticuatro horas al día… y podía haber insultado a las acosadoras y a sus padres&#8230; y podía haberme sumido en un pozo de dolor con la familia de Sandra…&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y un poco de todo eso se me abrazaba ahogándome. Mientras ¡Sandra! ¡Sandra! ¡Sandra!&#8230; rebotaba en el interior de mi cabeza sin encontrar amparo ni salida y, junto al nombre propio, recordé dos adjetivos que contribuyeron a hundir a esta chiquilla: «Gorda» y «Lesbiana».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aseguran que las escopetas las carga el diablo. Las palabras dejan de ser inocentes cuando las cargamos nosotros. ¡Todos nosotros!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y todos y todas somos responsables (por acción u omisión) de que una palabra: «gorda», referida (entre otros matices) a la apariencia física de una niña, pronunciada con saña, se dispare como una bala con nombre propio.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y todos y todas somos responsables (por acción o por falta de compromiso) de que otro adjetivo: «lesbiana», referido a la orientación sexual de un ser humano (de una mujer), que expresa sus capacidades para amar y gozar de su cuerpo, se convierta, con malas artes, en cinturón de explosivos sujeto al cuerpo de una chiquilla.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci, por más lemas y campañas que exhibamos desde asociaciones, ONG, colegios o iglesias, resultarán hipócrita postureo si en nuestro actuar cotidiano no existe convencimiento y una actitud decididamente beligerante contra todo lo que signifique señalar, atacar, menospreciar, abochornar, machacar, hundir… y despedazar a una persona (a una niña) por ser o hacerla sentirse diferente: es indispensable plantarnos y gritar ¡Basta! ¡Se acabó! Mil veces cada día, si es preciso, para descargar de furia las palabras.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y es urgente aprender a desactivar, a eliminar la carga de odio y desprecio que, como metralla, hemos sumado a demasiadas palabras, de lo contrario, seguiremos soportando la vergüenza de nuestra complicidad con el crecer de una lista de nombres (detrás había vidas) en la que todos sus integrantes hubieron de gritar (en silencio): «¡Se acabó!», por culpa de palabras que matan.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Quién será el siguiente de la lista?&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Siempre tuyo y contigo diferente, diferente, diferente.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>A Luci Naciones &#124; Mientras</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Sep 2025 07:24:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci: Mientras de vuelta del cole te escuchaba nombrar a tus compañeros y compañeras de clase, mi cabeza se extravió por otra lista ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/09/guerra.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="guerra" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras de vuelta del cole te escuchaba nombrar a tus compañeros y compañeras de clase, mi cabeza se extravió por otra lista que se confundía con la que me ibas enumerando… y supe que, mientras tú y yo regresábamos de la escuela, <strong>Fátima</strong> se había quedado sin escuela.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras en ayuntamientos de ciudades y pueblos se ocupan en debates estériles sobre <em>galgos y podencos</em> y mientras las piedras de las casas consistoriales enrojecen de vergüenza, a <strong>Ahmed</strong> (uno más) le han destrozado su casa y no han dejado piedra sobra piedra.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras en los parlamentos de las democracias europeas (y del mundo) los partidos políticos se obstinan en tacticismos hipócritas y se lanzan a la cabeza, como muñecos, los muertos. Mientras ese espectáculo nos desmoraliza y abochorna, <strong>Mariam </strong>una niña con su muñeco en los brazos, se suma a la lista de muertos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras una comisión de la ONU (sin el apoyo unánime de todos los países que la integran) elabora un texto condenando los ataques sobre Gaza y mientras comen y comemos para reponer fuerzas, <strong>Khaled</strong>, sin fuerzas, tampoco comerá hoy.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras, filólogos y juristas de pacotilla, debatimos si genocidio o masacre. Si asesino, homicida o criminal… Mientras puntualizamos y nos perdemos en matices terminológicos y de redacción, desde una indiferencia nauseabunda, la sangre se derrama formando arroyos y ríos y con ella se mezcla la de <strong>Rania</strong>.&nbsp; &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras la televisión nos bombardea con imágenes terroríficas a las que ya nos cuesta mirar desde nuestros sillones, en torno a la mesa familiar, una bomba acaba de arrebatarle su familia a <strong>Youssef.</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras el deporte mundial organiza carreras para establecer quién cruza la meta una centésima de segundo antes que sus rivales, <strong>Aisha</strong> y sus amigas y sus hermanos corren desesperados y perdidos, sin meta alguna. &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras unos seres humanos miserables, ambiciosos, depravados y muy ricos, apretando el mundo en sus manos como una pelota, se reparten los despojos del botín, <strong>Hassan</strong> y <strong>Nour</strong> se reparten un trocito de pan untado de metralla, que hallaron entre los escombros.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras, sin pudor, exhibimos en cualquier parte galerías de fotos para escupirnos (el precioso atributo humano de la palabra dejó de ampararnos) que nosotros somos los buenos y los otros los malos, tomaron una fotografía de <strong>Laila</strong>, destrozada, junto a una carretera que no iba ninguna parte…</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida <strong>Luci</strong>, cómo y hasta cuándo continuar con esta crónica infame y con esa lista interminable e inhumana: <strong>Mohammad</strong>,<strong> Sara</strong>,<strong> Omar</strong>… que solo sirve para constatar que no hemos aprendido nada y, una vez más, nos hallamos a la deriva, perdido el rumbo y a merced de una banda de locos sin control.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras esto escribo (no doy para más) y tú continúas con tu lista: <strong>Carla</strong>, <strong>Álvaro</strong>, <strong>Julieta</strong>… una nueva bomba acaba de estallar. Ignoro cuál era el nombre y el país del fabricante ni a qué intereses servía ni para qué guerra fue creada… pero me aseguran que ha alcanzado (objetivo cumplido o daño colateral) a otro inocente de la lista. ¡Maldita sea nuestra suerte!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Tuyo, mientras las bombas nos dejen.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>A Luci Naciones &#124; No semos nadie</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jun 2025 06:55:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci:&#160; No me cabe la menor duda: Estas cartas se han tornado, si acaso, batallitas de abuelo para darte a conocer este mi ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="450" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/06/gaza.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Gaza" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No me cabe la menor duda: Estas cartas se han tornado, si acaso, batallitas de abuelo para darte a conocer este mi mundo que, sin poderlo remediar, has heredado y solo existe en mi cabeza y en una sesgada manera de filtrar lo que nos circunda.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Acumulo años suficientes para no hablarte de oídas y haber escuchado de primera mano (enunciada como en el titular, en andaluz arcaico, vulgar y castizo, como la hablaban mis abuelos y sus contemporáneos para hacerse entender) la frase que estos días me martillea la cabeza y me gritan los ojos de los ancianos y las manos de los niños y encuentro incrustada en los vértices de las noticias que me persiguen y en los carteles luminosos que pretenden ensalzar el muladar que se ha instalado en mitad de este tiempo nuestro.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Si lo prefieres, podemos escribir: <em>No somos nadie</em> o tal vez encuentres más preciso: <em>We are nobody</em>… Me lo pondría gustoso, pero mi falta de comprensión sobre lo que me va rodeando (como ejército de la antigüedad en maniobra envolvente) no la resuelve un pinganillo…&nbsp;&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y, como si te relatara un cuento fantástico, me preguntas ¿por qué aparece en todas partes ese fantasma del <em>¡No semos nadie!</em>? Y no sé responder si no es con evasivas: “Será que me he hecho viejo y empiezan a poderme los miedos”. Y tú insistes, ¿qué ves cuando aseguras<em> We are nobody</em>? Y entonces me atropello y lo mezclo todo en una enumeración sin orden ni concierto y sin coherencia:&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Veo niños y niñas (como tú) muertos en Gaza y a mujeres y hombres (como yo) huérfanos de esperanza, llorando en ciudades devastadas, sin nombre. Veo los pantanos llenos y por el grifo de mi casa y por los de los pueblos de Los Pedroches salir el agua turbia, sin explicación alguna al respecto. Veo un parlamento convertido en inoperante y enloquecido gallinero. Veo como dos grandes valores, la sanidad y la educación públicas, no preocupan como debieran. Veo que las comunicaciones de mi tierra siguen siendo malas u horribles. Veo que hemos puesto el futuro (tu futuro) en manos de personajes ególatras, imbéciles y sin escrúpulos. Veo que se ignoran y se tratan como si fueran invisibles a los que nos recuerdan que existió una promesa electoral que consistía en construir una residencia de ancianos en nuestro pueblo. Veo pasar el AVE por el corredor de encinas arrancadas en mi tierra, deteniéndose raras veces y sin que resulte beneficioso para nosotros. Veo a nuestros dirigentes (y a nosotros mismos) entregados a rutinas banales sin atreverse o sin saber o sin querer hincarle el diente a los asuntos más trascendentes. Veo el noble arte de la política convertido en infame y sucio mercadeo. Veo que demasiadas mujeres y sus hijos pierden la vida a consecuencia de la violencia machista. Veo como se desprecia a maestros y profesores y se entrega la educación de nuestros niños y jóvenes en las manos de <em>influénceres</em> y <em>tiktókeres </em>y de seres siniestros que se ocultan detrás. Veo que se toman decisiones “<em>entre el dos y el cinco por ciento”</em> (como una frivolidad), que lastran irremisiblemente tu porvenir… &nbsp;Veo todo eso y mucho más o tengo que mirar para otro lado.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci, ese <em>¡No semos nadie! </em>lo escuché por primera vez en un velatorio, sin tanatorio, de mi infancia. En realidad se trata de tres palabras, como otras que exhibimos cuando no tenemos nada que decir: Para aquel ser humano, rostro de cera, manos inertes y las fronteras de su mundo delimitadas por las tablas de un ataúd, todo llegaba tarde, también nuestras naderías y frases hechas en andaluz arcaico, vulgar y castizo… &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para no cansarte ni abusar del cariño con que me has escuchado, te diré (para ti sola) que lo que más me preocupa es esto último: ¿Nos daremos cuenta demasiado tarde de que, si no es verdad que <em>no somos nadie</em>, actuamos y nos comportamos como si lo fuera?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por ti, como nadie.</p>
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		<title>A Luci Naciones: ¿Pero en qué co-co-co-coño nos estamos convirtiendo?</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Apr 2024 12:52:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Lu-Lu-Lu-Luci: Llevo tiempo sin ánimo y sin ganas de escribirte y, ahora que me pongo, te pido que leas despacio mi carta y, ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="709" height="492" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/04/articulo_versionz.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Foto: Versionz" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Lu-Lu-Lu-Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Llevo tiempo sin ánimo y sin ganas de escribirte y, ahora que me pongo, te pido que leas despacio mi carta y, sobre todo, que la difundas por los medios que tú sabes, a ver si de esa forma la hacemos llegar a quién es el destinatario primero de mis pa-pa-pa-palabras.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Me preocupa lo que pueda salirme en este momento de acaloro, pues la inspiradora de mi escrito no es otra que la indignación. La indignación y la canalla que, escondida en el anonimato, se permite el lujo de echar por tierra lo poquito de consistente que, levantado por todos, nos va quedando en pie.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Seguramente he sido el último en enterarme de que por nuestras casas y por las redes sociales, de esta cutre aldea global en la que a veces se convierte Internet, circula un panfleto real-virtual que hace referencia explícita a Gerardo Arévalo (concejal del Ayuntamiento de Pozoblanco, en el ojo del huracán, por motivos que no vienen al caso).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No me tomaría la molestia de escribir ni una sola letra si en dicho panfleto no apareciera la palabra: “<em>Tartaja”</em>, referida al citado ser humano y no lo haría porque, por desgracia para mí, me he acostumbrado a vivir en una sociedad en la que se ofende y se descalifica al rival (sobre todo político), sin aportar ni un solo argumento objetivo y las victorias (sobre todo políticas) se viven con la frivolidad de quien gana un partido de fútbol, sin asumir que lo que se ha logrado es el compromiso y el deber de trabajar y servir a los ciudadanos que nos dieron el voto (y a los que no nos lo dieron).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero la citada palabra no solo me lleva a tomarme la molestia de decir algo al respecto, sino que me recuerda que, como ciudadano y como maestro de escuela (aunque jubilado), tengo la obligación de no callarme ante tan grosera agresión.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Para qué la integración y la inclusión escolar? ¿Para qué maestros y maestras empeñados en luchar contra las discriminaciones en la escuela? ¿Para qué campañas contra el acoso escolar a los diferentes?&#8230; ¿Para qué repetir que todas las personas tenemos idénticos derechos, si cualquiera, con muy poco respeto y mucha mala leche, puede pisotear los de los otros, haciendo burla de una dificultad en la pronunciación? ¡Penoso!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Lu-Lu-Lu-Luci, lo malo no es que uno (o unos pocos) dediquen su tiempo y su dudosa creatividad a fraguar tamaño y ofensivo disparate. Lo peor son las risitas, es la indiferencia, es el silencio cómplice, es la connivencia, es el mirar para otro lado… Si queremos una sociedad y un pueblo mejores, hay que empezar por no admitir ni justificar, de ningún modo, ese tipo de ofensa o descalificación de una persona, por muy rival o enemigo que sea y por muy equivocado que pueda estar. Con el insulto a una discapacidad, minusvalía o a una dificultad, nos insultan a todos. Y con la ofensa y el desprecio a Gerardo Arévalo, llamándolo <em>“Tartaja”</em>, me ofenden y me desprecian a mí.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ya estamos tardando demasiado (partidos políticos, asociaciones, colectivos,… y seres humanos en general) en salir a condenarlo con toda la contundencia que la ofensa se merece.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ah, y al artista gráfico, autor de la obra, NO le deseo que su hijo o su hija, sufra disfemia, para que nunca, nadie trate de burlarse de él o de ella descalificándolo por <em>“tartaja”</em>, aunque posea otras muchas y estupendas cualidades.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Tartojosamente</em>, si-si-si-siempre tu-tu-tu-tu-tu-tuyo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>A Luci Naciones: ¿A dónde llegan las cartas?</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jan 2024 11:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Con mi apoyo al alumnado y al profesorado que escribió a los Reyes Magos, pidiendo agua para su tierra. &#160; &#160; Querida Luci: De ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1170" height="656" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/12/39855A30-0C9C-40C8-8DA1-36F629CF8FC6.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="39855A30-0C9C-40C8-8DA1-36F629CF8FC6" /></p><p>&nbsp;</p>
<p class="s3" style="text-align: right;"><em><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Con </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">mi apoyo </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">al alumnado y al profesorado </span></span></em></p>
<p class="s3" style="text-align: right;"><em><span class="s4"><span class="bumpedFont20">que</span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20"> escribió </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">a los Reyes Magos, </span></span></em></p>
<p class="s3" style="text-align: right;"><em><span class="s4"><span class="bumpedFont20">pidiendo</span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20"> agua para su tierra.</span></span></em></p>
<p class="s3">&nbsp;</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">Querida Luci:</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">De nuevo,</span><span class="s8"> una carta que debería </span><span class="s8">contar con </span><span class="s8">otros destinatarios</span><span class="s8">. S</span><span class="s8">erá que últimamente llego </span><span class="s8">tarde a casi todas partes </span><span class="s8">o que </span><span class="s8">me he hecho </span><span class="s8">muy </span><span class="s8">mayor y</span><span class="s8"> he olvidado </span><span class="s8">a dónde </span><span class="s8">se remiten </span><span class="s8">esas</span><span class="s8">,</span> <span class="s8">qu</span><span class="s8">e los niños enviáis </span><span class="s8">con</span><span class="s8"> esperanza, </span><span class="s8">como la cosa más&nbsp;</span><span class="s8">natural</span><span class="s8">. </span><span class="s8">T</span><span class="s8">ú </span><span class="s8">que </span><span class="s8">lo sabes, basta con que</span> <span class="s8">sume</span><span class="s8">s</span><span class="s8"> el</span> <span class="s9">Queridos Reyes Magos…</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">Ya no </span><span class="s8">tengo </span><span class="s8">edad para</span><span class="s8"> empezar con la </span><span class="s8">forzada</span><span class="s8"> mentira de </span><span class="s8">“</span><span class="s9">este año he sido </span><span class="s9">muy </span><span class="s9">bueno</span><span class="s9">”</span><span class="s8">, de sobra sé que ni este ni los anteriore</span><span class="s8">s he </span><span class="s8">logrado acercarme </span><span class="s8">a</span><span class="s8"> un </span><span class="s8">aceptable </span><span class="s8">nivel</span> <span class="s8">de </span><span class="s8">bondad</span><span class="s8">. A</span><span class="s8">un así</span><span class="s8">,</span><span class="s8"> me atrevo a pedi</span><span class="s8">rle</span><span class="s8">s</span><span class="s8"> algo </span><span class="s8">a l</span><span class="s8">os</span> <span class="s8">tres </span><span class="s8">Magos </span><span class="s8">de Oriente. </span><span class="s8">Y l</span><span class="s8">o primero</span><span class="s8"> es que deben ser muy </span><span class="s8">cuidado</span><span class="s8">sos</span><span class="s8"> con las cartas que les envían los niños y </span><span class="s8">las niñas, especialmente los de</span><span class="s8">l Guadiato</span> <span class="s8">y Los Pedroches</span><span class="s8">. Al parecer hay personas mayores que las interceptan y, c</span><span class="s8">omo no son ni</span><span class="s8"> Reyes ni Magos, al leerlas no las entienden y </span><span class="s8">malpiensan de </span><span class="s8">ellos </span><span class="s8">y </span><span class="s8">pre</span><span class="s8">suponen cosas terribles acerca de sus profesores.</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">Pobrecillos, por si no tiene</span><span class="s8">n bastante con pre</span><span class="s8">parar clases, corregir trabajos,… </span><span class="s8">y la heroicidad de convivir en armonía con </span><span class="s8">adolescentes</span><span class="s8">, ahora, por culpa de esos que interceptan car</span><span class="s8">tas,</span> <span class="s8">se </span><span class="s8">han </span><span class="s8">visto </span><span class="s8">enfrenta</span><span class="s8">do</span><span class="s8">s</span><span class="s8">, además, a</span><span class="s8">l cuerpo de inspección que</span><span class="s8">,</span><span class="s8"> si los pantanos </span><span class="s8">no estuvieran</span><span class="s8"> casi </span><span class="s8">secos, h</span><span class="s8">abría desembarcado</span><span class="s8">&nbsp;en los centros de secundaria -cual playas de </span><span class="s8">Normandía</span><span class="s8">&#8211; al grito de: ¡Papeles a mí! </span><span class="s8">Es para pensárselo</span><span class="s8">,</span> <span class="s8">esta coacción, inimaginable en </span><span class="s8">otros</span><span class="s8"> territorios </span><span class="s9">de España</span><span class="s9"> y parte del extranjero</span><span class="s8">, ha arrasado en nuestros institutos</span> <span class="s8">con</span><span class="s8"> -para mí-</span><span class="s8"> una </span><span class="s8">ca</span><span class="s8">rencia absoluta de</span> <span class="s8">objetividad y respeto</span><span class="s8">. </span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">En los tiempo</span><span class="s8">s en que </span><span class="s8">era</span><span class="s8"> maestro de escuela (la prehistoria),</span><span class="s8"> jamás recibí un trato seme</span><span class="s8">jante por parte de ningún inspe</span><span class="s8">ctor ni inspectora</span><span class="s8">, más bien al contrario, siempre obtuve de </span><span class="s8">ellos</span><span class="s8"> ayuda</span><span class="s8"> y co</span><span class="s8">nfianza</span><span class="s8">. P</span><span class="s8">or eso me resulta tan difícil </span><span class="s8">de </span><span class="s8">entender </span><span class="s8">(</span><span class="s8">me faltan </span><span class="s8">elementos de juicio) </span><span class="s8">su participación en</span><span class="s8"> esta mascar</span><span class="s8">ada que, sin entrar en </span><span class="s8">terminologías pedagógicas, supone, </span><span class="s8">como poco, un atentado</span> <span class="s8">contra la libertad de expresión. Una acción impulsada&nbsp;</span><span class="s8">por </span><span class="s8">absurdos </span><span class="s9">contra</span><span class="s9">quijotes que&nbsp;</span><span class="s8">halla</span><span class="s8">n</span> <span class="s8">gigantes </span><span class="s8">con cuernos y rabo </span><span class="s8">donde</span><span class="s8"> (para nuestra desgracia)</span><span class="s8"> solo ha</span><span class="s8">y cisternas</span><span class="s8">&nbsp;y </span><span class="s8">colas con </span><span class="s8">garrafas de</span><span class="s8"> agua</span><span class="s8">.</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">Si se me permite una sugerencia, a los impulsores de este esperpento se les debería de ayudar con programas especiales de reeducación, </span><span class="s8">(</span><span class="s8">seguro que los Reyes </span><span class="s8">guardan</span><span class="s8"> alguno) dada su discomprensión </span><span class="s8">lectora y auditiva. Me da miedo pensar qué entienden esos tipos cuando leen o escuchan a cientos de jóvenes gritar alto y claro: </span><span class="s9">“¡Queremos agua!”</span><span class="s9">.</span> <span class="s8">Para estos</span><span class="s8"> que</span><span class="s8">,</span> <span class="s8">en una tierra asedia</span><span class="s8">da por el olvido, han intentado </span><span class="s8">silenciar </span><span class="s8">la voz de</span><span class="s8"> alumnos y </span><span class="s8">profesor</span><span class="s8">es</span><span class="s8"> y, por si no tuviéramos </span><span class="s8">bastante, </span><span class="s8">meter</span><span class="s8">les</span><span class="s8"> el miedo en el cuerpo por escribir una carta que</span><span class="s8">,</span><span class="s8"> cualquiera puede leer</span><span class="s8">, a</span><span class="s8"> nadie ofende. P</span><a name="_GoBack"></a><span class="s8">ara estos pido</span><span class="s8"> el carbón más negro</span> <span class="s8">que guardéis</span><span class="s8">.</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">Querida Luci, nuestras comarcas</span><span class="s8"> no merecen </span><span class="s8">más desprecio del</span><span class="s8"> que </span><span class="s8">soportan desde&nbsp;</span><span class="s8">hace muchos años</span><span class="s8">. Y t</span><span class="s8">endremos que</span><span class="s8"> estar vigilantes</span><span class="s8"> pues</span><span class="s8">,</span> <span class="s8">si a los males que nos aquejan sumamos la parálisis por el miedo, entonces sí que habremos perdido eso que decían </span><span class="s8">nuestros abuelos </span><span class="s8">que </span><span class="s9">es lo último que se pierde</span><span class="s8">: La esperanza. &nbsp;</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">P</span><span class="s8">ara </span><span class="s8">ti y </span><span class="s8">para </span><span class="s8">mí</span><span class="s8">, pido lo mismo que</span><span class="s8"> se </span><span class="s8">demanda</span><span class="s8"> en la</span><span class="s8"> carta</span><span class="s8"> interceptada</span><span class="s8">: </span><span class="s8">Agua potable en los grifos y esperanza</span><span class="s8">.</span><span class="s8"> Te recuer</span><span class="s8">do que nos falta </span><span class="s8">oficialmente </span><span class="s8">(el agua) </span><span class="s8">desde hace: 287</span><span class="s8"> días. </span><span class="s8">Y u</span><span class="s8">na cosilla más, </span><span class="s8">después de puestos, </span><span class="s8">que </span><span class="s8">l</span><span class="s8">os </span><span class="s9">Q</span><span class="s9">ueridos Reyes Magos </span><span class="s8">me </span><span class="s8">traigan </span><span class="s8">lucidez y </span><span class="s8">sentido </span><span class="s8">crítico</span><span class="s8"> para</span><span class="s8"> analizar las acciones y </span><span class="s8">que</span><span class="s8">, solo</span><span class="s8">&nbsp;después</span><span class="s8">,</span><span class="s8"> mire l</span><span class="s8">a firma y l</span><span class="s8">os colores con los que </span><span class="s8">han sido pintadas</span><span class="s8">.</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s8">Siempre tuyo </span><span class="s8">y de los </span><span class="s8">Reyes Magos.</span></p>
<p class="s7">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Lo que puede dar de sí una hilariada: El primer milagro (Un cuento con solera)</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Dec 2023 09:18:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Para mis amigas y para mis amigos “El vino casi siempre depende de con quién te lo bebas.” Hilario Ángel Calero &#160; Lo que ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="640" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/12/12.-aEL-VINO-CASI-SIEMPRE-DEPENDE1.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="12. aEL VINO CASI SIEMPRE DEPENDE" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;"><em>Para mis amigas y para mis amigos</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;"><em>“El vino casi siempre depende de con quién te lo bebas.”</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;"><em>Hilario Ángel Calero</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Lo que sigue me lo refirió… un catedrático universitario de… no recuerdo qué… en una fiesta… se celebraba algo… y no estoy muy seguro… pero creo que los dos… estábamos… ¿invitados?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">“En lo tocante al <em>bebercio</em> –comenzó su alocución- ahora que matizamos con pedante terquedad: <em>Light, sin, cero, tostada cero, cero-cero, doble cero,</em>… resulta casi imposible entender a nuestros abuelos, los naturales de Los Pedroches, aquellos pueblos rebosantes de precariedad, repletos de carencias y llenitos a reventar de silencios. A ellos, el asunto no les daba para demasiadas florituras ni elecciones caprichosas: Vino peleón o del otro (más criminal todavía). Ni siquiera el de la misa diaria tenía la salvación asegurada.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Un eminente enólogo de aquellos tiempos pardos intuyó que, en lo referente a la bebida, se deben explorar otras perspectivas y matices y concluyó: <em>&lt;&lt;El vino casi siempre depende de con quién te lo bebas&gt;&gt; </em>¡Toma ya! Por si lo quieres poner en la guía Michelin.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Qué puede matizar el sabor? ¿Disfrutarlo desde vista y olfato? ¿Sentir un exuberante escalofrío afrutado, al final del paladar? ¿Amar su excelencia en el punto exacto de frío? ¿Expandir aromas, una explosión, en el interior de la boca?…&nbsp; Por más soluciones rebuscadas que encontremos, a estas alturas, hemos aprendido que la respuesta correcta (nada que ver con el maridaje) no es otra que –Levantó ambas manos y enfatizó su pronunciación- ¡La compañía! La imagen de un hombre (o de una mujer) bebiendo consigo mismo en soledad no buscada, nos produce un sincero sentimiento de lástima y no siempre va asociada –buscó y encontró mi asentimiento- al borracho pobre que se aferra, ojos vidriosos, a un tetrabrik de vino barato.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nuestras posibilidades de elegir aumentan camino del infinito y, frente a la disyuntiva de nuestros abuelos: entre Villaviciosa o Pitarra, nosotros disponemos de una lista mareante de cervezas, de unas cartas de vinos no aptas para cualquier bolsillo o entendimiento, por no hablar de posibilidades cocteleras. Pero -me aseguraba el catedrático, levantando enhiesto el dedo- si, por extensión, asociamos el vino a la bebida que cada uno prefiera, el texto adquiere absoluta atemporalidad y universalidad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por suerte para mí, he disfrutado de numerosas ocasiones –no estoy seguro de que hablara de congresos y simposios- en las que quedó probado que la conclusión de Calero es rigurosamente exacta: Por más botellas de vino -enfatizaba, mientras yo le concedía la razón- descorchadas en una cuchipanda con los cabales (que no es número entero ni primo) todas las degustadas han resultado exquisitas al paladar y generadoras de elocuencia y buen rollo.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Voy terminando. Sobre el asunto, nuestro experto legó numerosos correlatos y glosas. Traigo a colación la siguiente, porque ni la buena compañía exime del autoengaño: <em>&lt;&lt;Es verdad que con el vino se olvida, pero no lo que nos interesa&gt;&gt;.</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ni se te ocurra pensar… – el catedrático se incorporó, trabajosamente, para dar mayor énfasis al final, que se intuía cercano-. Ni se te ocurra pensar… –yo también me puse de pie, me molestaba que me mirase de arriba abajo-. Ni se te ocurra pensar, digo, que con los años se corrigió a sí mismo o que, con el vino, se vino abajo en plan meapilas. Nuestro hombre –Hilario Ángel Calero- asumió sus principios de manera inquebrantable y mantuvo pública profesión de fe hasta el final de sus días, asegurando, cito textualmente: <em>&lt;&lt;Para creer en Jesús me basta con su primer milagro&gt;&gt;. </em>He dicho.”&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Terminada su lección magistral, el catedrático se alejó abarcando en zigzag toda la anchura de la calle, mientras entonaba <em>Asturias patria querida</em>… Yo no lo acompañé pues, en esas ocasiones, a mí –menos instruido- siempre se me viene a los labios: <em>La cabra, la cabra…</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">EPÍLOGO EXCLUSIVO PARA TIEMPOS DE COLAS DE GARRAFAS:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Si Hilario Ángel levantara la cabeza y viera a Jesús convertir el agua en vino, hoy, en su pueblo: A) Este sería de garrafón. B) Hubiera necesitado dos milagros, primero que el agua fuera de consumo humano y segundo tornarla vino. C) Previamente, se vería obligado a realizar el milagrazo de que los habitantes de los Pedroches y el Guadiato, ochenta mil gargantas y una sola voz, exigieran (Ayuntamientos al frente: equipos de gobierno y oposición) agua potable en sus grifos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Si Hilario Ángel levantara la cabeza y viera lo complicado que se nos ha puesto aquel primer milagro, le daría un soponcio o buscaría asilo en su admirado Paul Verlaine.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<h4 style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Este relato nacido al calor de la lumbre de una Hilariada (El día que Hilario Ángel Calero cumple ciento un años) pone fin a una serie de doce, que trataron de recordar su figura y su obra y homenajear a nuestro poeta. Espero no haber molestado a nadie con mis palabras y si mis cuentecillos han servido, aunque solo sea, para leer: Misión cumplida. Gracias por acompañarme hasta aquí.</em><em>&nbsp;</em></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/12/12.-aEL-VINO-CASI-SIEMPRE-DEPENDE.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-81068" src="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/12/12.-aEL-VINO-CASI-SIEMPRE-DEPENDE.jpg" alt="12. aEL VINO CASI SIEMPRE DEPENDE" width="841" height="1190"></a></p>
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		<title>A Luci Naciones: ¿Quién soy yo&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Dec 2023 08:42:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci: Aquí me tienes otra vez. No me andaré con rodeos, he vuelto porque no puedo vivir sin ti. Ya está dicho. Regreso ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="667" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/12/reunion_agua_mancomunidad.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="reunion_agua_mancomunidad" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aquí me tienes otra vez. No me andaré con rodeos, he vuelto porque no puedo vivir sin ti. Ya está dicho. Regreso indiscutiblemente más viejo y te encuentro, querida Luci, muchísimo más joven que hace dos años. No sé si la culpa será de los efectos secundarios del Covid 19&nbsp; o de que llevo desde el 17 de abril (Es la fecha de certificación oficial, antes de ese día lo presentíamos, pero…) acudiendo, garrafas en mano, a la cola de los camiones cisterna y lavándome con agua envenenada. (Al menos y garantizado: 249 días)&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No, no es el fragmento de una novela de ciencia ficción ni un relato visionario acerca de un apocalíptico fin de nuestro planeta. Esto ocurre, aunque no sea noticia, en una región de la vieja y democrática Europa. Un rinconcito de la (no me atrevo a poner adjetivo) España. Un lugar del norte de Andalucía sin mar ni Giralda. Dos comarcas cordobesas de habla andaluza sin seseo, que se esfuerzan en sobrevivir, como pueden, de sus recursos agroganaderos. Te hablo del Guadiato y de Los Pedroches, nombres propios y localizables, a poco que se desee, en cualquier mapa.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En realidad, en lugar de escribirte a ti, me hubiera gustado hacerlo a nuestros representantes políticos, pero ¿Quién soy yo para dirigirme a señoras y señores de tan elevado rango social? Tan importantes y (en su mayoría) tan jóvenes, que gobiernan (o se oponen a los que lo hacen) desde los sillones de sus ayuntamientos. Dueños, por derecho y por votos, de estos tiempos que transitamos. Quién soy yo, sino un don nadie, un pobre viejo, uno más de los viejos de estos envejecidos Pedroches que, sin catetos ni exacerbados nacionalismos, ama a su tierra.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hay tiempos para los discursos, a imagen y semejanza de sus hermanos más importantes que, con alocuciones vacías que solo persiguen el autolucimiento y la humillación del contrario, nos ignoran desde la tribuna del parlamento. Hay tiempos para despachos, salones de plenos, presentaciones de libros y exposiciones y eventos varios. Hay tiempos para el tacticismo, para seguir las directrices de arriba, para el oportunismo político de siempre, para el trasnochado “Y tú más”. Hay tiempos para comportarse “como siempre se ha hecho”, como nos enseñaron los que estuvieron antes que nosotros…</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero, queridos políticos jóvenes de mi tierra, no os equivoquéis. Estos tiempos de ahora en vuestros (nuestros) pueblos, son tiempos para la generosidad con el rival; para buscar con todo nuestro ahínco y capacidad lo que nos une y dejar las diferencias para otro momento; para sentarse y escuchar al oponente; para mezclar colores y obtener otros en los que prime el entendimiento; para la rebeldía contra todo aquel (sea quien sea) que nos quiera marcar el camino; para la imaginación y las fórmulas distintas a “lo de toda la vida”; para poner la cara por vuestra tierra, donde sea preciso, aunque os cueste alguna bofetada; para estar más cerca que nunca de vuestros vecinos y vecinas que os necesitan (no es un recurso retórico) a su lado, sin fotos ni postureos;… &nbsp;y para llamar a otros jóvenes como vosotros a exigir todos juntos, agua potable para vuestra tierra.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci: todo esto y mucho más les diría a nuestros políticos jóvenes de Los Pedroches, pero yo no soy nadie para ello, por eso te lo cuento a ti. Por eso y porque me duele el abandono y me entristecen las colas de garrafas sin explicaciones. Por eso y porque me asusta que haya que recurrir a medidas tan drásticas como una huelga de hambre, por parte de ciudadanos más comprometidos y valientes que yo, para que las administraciones se comprometan a dialogar. Por eso y porque A – Luci – no de que sigamos todos como si la cosa no fuera con nosotros, mientras se suma otro día a los que llevamos sin agua potable y se desploma la población y el tren no para y las carreteras…&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Tengo que dejarlo, me voy a la concentración para exigir agua potable y animar y aplaudir a quienes, hoy, han concluido su huelga de hambre. Que cada uno piense o argumente lo que le venga en gana, a mí me vas a encontrar esta noche a las ocho y media en la puerta del ayuntamiento y el viernes 29 a las siete, en la concentración que convoca la plataforma ciudadana “<em>Unidos por el agua”</em>. Allí nos vemos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Siempre tuyo este don nadie.</p>
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		<title>Lo que puede dar de sí una hilariada: La receta (Un cuento curativo y caritativo)</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Nov 2023 10:26:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Para María y Claudia y Antonio y para tantos médicos y médicas&#160;capaces, además, de&#160;ponerse en nuestro lugar. &#160; “Triste para el médico es que, ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="841" height="1190" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/11/5A305B7B-58C1-4121-A188-9F89078C3CAB.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="5A305B7B-58C1-4121-A188-9F89078C3CAB" /></p><p>&nbsp;</p>
<p class="s3"><em><span class="s2"><span class="bumpedFont20">Para María y Claudia y Antonio </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont20">y</span></span> <span class="s2"><span class="bumpedFont20">para </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont20">tantos médicos y médicas&nbsp;</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont20">capaces</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont20">, además, </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont20">de&nbsp;</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont20">ponerse en nuestro lugar.</span></span></em></p>
<p class="s3"><em>&nbsp;</em></p>
<p class="s7" style="text-align: right;"><em><span class="s6">“Triste para el médico es que, sabiendo que necesitan medio kilo de jamón, receta unos supositorios.”</span></em></p>
<p class="s8" style="text-align: right;"><em><span class="s6">Hilario Ángel Calero</span></em></p>
<p class="s7">&nbsp;</p>
<p class="s7">&nbsp;</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Esto no es un <span class="s6">metacuento</span> ni un cuento recuento. Esto es… A ver cómo lo explico… Se trata de una historia real irrumpiendo y moldeando sin permiso, el relato que yo andaba hilando al calor de una Hilariada.</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Conecto la radio y –precisamente hoy que debo acudir al ambulatorio- la primera noticia -una bofetada- refiere la agresión a un médico porque, al parecer y resumiendo, entre sus cualidades no se hallan la de hacer milagros ni la de caerle bien a todo el mundo. Se nos han olvidado demasiado pronto –me digo- los aplausos en los balcones y las loas a médicos, enfermeras y personal sanitario. Se nos ha olvidado su generosidad y los riesgos (incluido el de morir) asumidos en la pandemia. Olvidados su saber y su sentir como seres humanos. Somos de bandazos: Hoy te como a besos y palmitas y mañana, <span class="s6">si te he visto</span><span class="s6">…</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s6">E</span><span class="s6">n un </span><span class="s6">lejano </span><span class="s6">pueblo,</span><span class="s6"> a</span><span class="s6"> lo mejor a ti te pilla cerca, hace más de medio </span><span class="s6">siglo, </span><span class="s6">u</span><span class="s6">n buen hombre </span><span class="s6">había perdido a su mujer, tras </span><span class="s6">una peno</span><span class="s6">sa enfermedad. S</span><span class="s6">e hallaba </span><span class="s6">atrapado</span> <span class="s6">en un estado de tristeza y melancolía y</span> <span class="s6">en </span><span class="s6">un </span><span class="s6">no querer ver a nadie </span><span class="s6">ni </span><span class="s6">comer ni </span><span class="s6">casi </span><span class="s6">vivir</span><span class="s6">. </span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s6">Su</span><span class="s6">s hijas, muy preocupadas</span><span class="s6"> por el estado del </span><span class="s6">padre</span><span class="s6">, pidieron al médico que </span><span class="s6">le </span><span class="s6">hicie</span><span class="s6">ra una visita y este</span><span class="s6">, apenas</span> <span class="s6">halló</span><span class="s6"> un momento,</span> <span class="s6">se</span> <span class="s6">llegó</span><span class="s6"> a ver a su</span><span class="s6"> paciente</span><span class="s6"> y vecino</span><span class="s6">. Lo encontró en el patio, sentado en una silla baja de anea</span><span class="s6">, a la sombra de la parra. P</span><span class="s6">ica</span><span class="s6">ba</span> <span class="s6">con la navaja </span><span class="s6">en trocitos pequeños </span><span class="s6">(como </span><span class="s6">tantas veces vio hacer a su&nbsp;</span><span class="s6">muj</span><span class="s6">er) las </span><span class="s6">mondas </span><span class="s6">de los pepinos</span><span class="s6"> para </span><span class="s6">dárselas</span><span class="s6"> a las gallinas.</span> <span class="s6">Se sentó cerca de él y </span><span class="s6">mantuvieron</span><span class="s6">, mirándose a los ojos, </span><span class="s6">una conversación</span> <span class="s6">en voz baja. Y</span><span class="s6"> el hombre que era médico recibió</span><span class="s6">,</span><span class="s6"> como una descarga</span><span class="s6">,</span><span class="s6"> la pena que despedían los </span><span class="s6">ojos </span><span class="s6">del otro </span><span class="s6">ser humano</span><span class="s6">…</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s6">A punto de marcharse, las hijas le preguntaron si podía recetarle algún remedio </span><span class="s6">que lo aliviara </span><span class="s6">y</span><span class="s6">,</span><span class="s6"> cariacontecido, </span><span class="s6">e</span><span class="s6">l médico</span> <span class="s6">extendió una</span><span class="s6"> receta, sin necesidad de papel: </span><span class="s6">“Sacad las gallina</span><span class="s6">s del gallinero </span><span class="s6">y llevadlas a</span> <span class="s6">l</span><span class="s6">a enramada </span><span class="s6">que tenéi</span><span class="s6">s en las afueras del pueblo”. Y</span><span class="s6">, </span><span class="s6">an</span><span class="s6">te su</span><span class="s6">s caras de sorpresa</span><span class="s6">, añadió a modo de explicación: “A ver si </span><span class="s6">de esa forma </span><span class="s6">conseguimos que vaya saliendo de la casa.”</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><span class="s6">Y así fue, aquel hombre (con la</span><span class="s6"> pena </span><span class="s6">sobre los hombros</span><span class="s6">) </span><span class="s6">consiguió </span><span class="s6">salvar el umbral de su</span><span class="s6"> vivienda</span><span class="s6">,</span><span class="s6"> para ir a dar de comer a las gallinas… </span><span class="s6">L</span><span class="s6">o demás fue </span><span class="s6">llegando</span> <span class="s6">muy poco a poco</span><span class="s6">.</span></p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Me viene al pensamiento una Hilariada y admito haberme equivocado al anclarla en los años de la <span class="s6">j</span><span class="s6">ambre</span>, devoradores de tantos sueños y esperanzas. Entonces y ahora, solo se salvaba –no siempre–la empatía. Una cualidad humana que nuestros abuelos, sin conocer su nombre, valoraban e invocaban con una expresión de andar por casa: <span class="s6">“¡Tú ponte en mi lugar!”</span>.</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Si los médicos de aquellos años (y los de hoy) levantaran la cabeza, ofrecerían sobrados ejemplos sobre la reflexión en clave de humor de Hilario Ángel: <span class="s6">“Triste para el médico es que, sabiendo que necesitan medio kilo de jamón, receta unos supositorios.”</span> La delicada salud del certero analista, propició -más de lo deseado- los encuentros con aquellos galenos de pueblo y es posible que, en un duelo de miradas, recibiera -una descarga eléctrica- <span class="s6">la tristeza</span> de quien debe combatir a enemigos terribles: La enfermedad y el hambre y el miedo…, con una espada de madera y un escudo de imaginación y coraje.</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Apago la radio y, echando los pies a tierra, adivino que sin mediar demasiadas palabras dos seres humanos (Esta vez, médico y paciente) sufren como propio el dolor que atraviesa al de enfrente. De no ser así, el primero extendería recetas como un autómata, mientras el otro, para sus adentros, sentencia: Si no ve lo que me duele de verdad, los supositorios…por donde le quepan. &nbsp;</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Se abre ante mí la puerta automática del Centro de salud y me alcanza la certeza de que si esta mañana, un médico o una médica, mirándome a los ojos, me receta unos supositorios, aunque me dé por culo, (el supositorio) va para adentro sin rechistar. Comprendo que lo de ponerse en el lugar del otro, con ciertos medicamentos, no pasa de ser una figura retórica.&nbsp;</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">Terminó la consulta y está decidido: Hoy mismo sacaré las gallinas de casa y, antes de pasarme por la farmacia, compraré una bandejita de jamón del <span class="s6">güeno</span><span class="s6">.</span> -¡Bien <span class="s6">servía</span> y sin anestesia!- <span class="s6">To</span> no van a ser penas.</p>
<p class="s7" style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p class="s7" style="text-align: left;"><a href="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/11/5A305B7B-58C1-4121-A188-9F89078C3CAB.jpeg"><img class="aligncenter size-full wp-image-80638" src="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/11/5A305B7B-58C1-4121-A188-9F89078C3CAB.jpeg" alt="5A305B7B-58C1-4121-A188-9F89078C3CAB" width="841" height="1190"></a></p>
<p class="s7">&nbsp;</p>
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