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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; Juan Pedro Dueñas</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>Pedroche, emérita</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2025 06:30:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Un domingo matinal de lluvia y frío, paseando por los arrabales de nuestro pueblo, Pozoblanco, me vuelve a llamar la atención, en esta ocasión ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="792" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/07/residencia-elsalvador.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="La residencia El Salvador de Pedroche" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Un domingo matinal de lluvia y frío, paseando por los arrabales de nuestro pueblo, Pozoblanco, me vuelve a llamar la atención, en esta ocasión de forma significativa, como revelación al apóstol de los gentiles, camino de Santiago,: «Residencia Pública ya», «Terrenos para la residencia pública».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por azar del destino o causa providencial me cruzo con el hijo de un amigo de la niñez: ¿Cómo está tu padre? En la residencia de Pedroche, muy malito, me responde. Miro hacia los carteles de providencia y me surge la necesidad de volver del paseo para descargar mi conciencia, no culpable del dolor ajeno causado por la indecencia de un sujeto al que han designado alcalde de nuestra ciudad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Me viene al recuerdo la niñez de su padre, como la de tantas personas de la época, casi todas personas humildes trabajando sin descanso desde los diez o doce añitos, a veces por solo la comida, sufriendo fatigas incontables, necesidades de todas clases, luchando denodadamente por conseguir un futuro mejor para sus hijos. Y éstos, nosotros, en agrio agradecimiento permitimos que los confinen en un reducto de cristiana humanidad llamado “El Salvador”, la residencia del digno pueblo que dio nombre y origen a nuestra comarca, residencia de eméritos tarugos, dignos soldados del progreso social, que ven la última luz de su vida, como el profeta Moisés condenado en el monte Nebo &nbsp;a no volver a la tierra prometida.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Tarugos condenados al olvido a quienes ni tan siquiera el reconocimiento público, sino relegados cuán leprosos por un pueblo que se manifiesta públicamente «mariano».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Dónde está la conciencia y el amor fraterno de todas aquellas personas que plegan a Dios por sus hermanos, y se olvidan de sus mayores?&nbsp; ¿Esperáis acaso que la Virgen de Luna, alcaldesa perpetua de nuestro pueblo, construya la residencia prometida por el alcalde temporal Santiago Cabello? Los ciudadanos tenemos la obligación legal de reclamar y el derecho moral a exigir en nombre de nuestros mayores, dando muestra de ciudadanos respetables&nbsp; comprometidos con una sociedad mejor, y no permitir que personajes indignos, mentirosos, egoístas, torpes y mediocres aprovechen sus privilegios temporales para hacer uso indebido de sus atribuciones, incumpliendo las promesas que le llevaron a la dignidad de regir un pueblo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mi amigo Benito, como tantas otras personas «tarugas» se ven confinados en un digno pueblecito que no brilla tanto como la Emérita Augusta del imperio romano pero, como aquel,&nbsp; cumple la digna función de recoger a esos guerreros y guerreras que lucharon por sobrevivir en unos momentos históricos muy desgraciados, para sacar a España de la miseria en que vivía aún en la segunda mitad del siglo XX, y hoy confinados por la irresponsabilidad de «nuestro alcalde», Santiago Cabello, que se permite decir públicamente que el Ayuntamiento está saneado, con unos remanentes de créditos superior a los ocho&nbsp;millones&nbsp;de&nbsp;euros y que bien les permitiría embarcarse en una inversión plurianual para la construcción de la prometida residencia pública de mayores.&nbsp;Emulando a los portavoces de la oposición municipal: Un Ayuntamiento sin endeudamiento, es un Ayuntamiento sin posibilidad de progreso.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El balance presupuestario, en términos económicos, no se corresponde con el balance de la gestión pública, algo que debe saber el más ignorante. Con esa concepción de lo público, debería haber seguido dedicado a la actividad profesional de la que proviene, y a la que a buen seguro no volverá, y así evitar, entre otros males, el dolor que está causando a esas familias humildes que ven como sus mayores no pueden morir en el lecho donde secaron su sudor y descansaron todos los días de su azarosa su vida.</p>
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		<title>Hablemos de presupuestos</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Nov 2025 09:12:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; La cascareada eficacia, transparencia y buen gobierno municipal, vuelve a mostrar evidencia de todo lo contrario.&#160;Se aproxima la gestión municipal de mayor trascendencia de ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="802" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/11/pleno_presupuestos_2024.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Pleno de presupuestos en el Ayuntamiento de Pozoblanco" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La cascareada eficacia, transparencia y buen gobierno municipal, vuelve a mostrar evidencia de todo lo contrario.&nbsp;Se aproxima la gestión municipal de mayor trascendencia de un gobierno: la aprobación de sus presupuestos. Algo de tal consideración no parece importar demasiado a nuestro alcalde que, habitualmente llega tarde, de manera irregular y con un desconociendo supino tanto de la confección del presupuesto como de su importancia social y económica.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Los presupuestos municipales constituyen la expresión cifrada conjunta y sistemática de las obligaciones que, como máximo se pueden reconocer y de los derechos que prevean liquidar durante el correspondiente ejercicio,&nbsp;<strong>así lo recoge en art. 143 de la Ley 39/1988 reguladora de las Haciendas Locales-</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Al presupuesto se deben acompañar como anexos (entre otros):&nbsp;<u>Los planes y programas de inversión y financiación</u> que, para un plazo de cuatro años, tengan previstos el gobierno municipal.&nbsp;<u>El Plan de Inversiones, contendrá</u>:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">1.- La inversión prevista a realizar en cada uno de los cuatro ejercicios.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">2.- Los ingresos por subvenciones, contribuciones especiales, cargas de urbanización, recursos patrimoniales y otros ingresos de capital que se prevean obtener en los cuatro ejercicios.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">3.- Las operaciones de crédito que resulten necesarias para completar la financiación, con indicación de los costes que vayan a generar<strong>. (Art. 147 de la Ley 39/88, citada)</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El presupuesto debe formarlo el alcalde, y al mismo habrá de unirse cierta documentación, entre la cual es de destacar por la importancia, y el grave conflicto que existe con el personal del ayuntamiento, a<strong>nexo de personal de la entidad local. </strong>Es decir la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) de funcionarios, personal laboral y eventual, que debe actualizarse anualmente -por disposición legal- que no se ha hecho.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El conflicto con el personal del Ayuntamiento trae causa, fundamentalmente, a partir de la Ley de Consolidación de Puestos de Trabajo, cuya ejecución lleva un retraso de casi dos años en su cumplimiento. Es de saber que el problema se prolongará ante el desconocimiento e incapacidad para la elaboración de la RPT y su adecuación a los respectivos puestos de trabajo del personal, nivel, grupos, materia salarial, etc</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El alcalde debe remitir el presupuesto, informado por la Intervención y con los anexos y documentación complementarios, al Pleno de la Corporación <u>antes del día 15 de octubre para su aprobación, enmienda o devolución &#8211;</u><strong>art. 149 de la citada ley-.</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ya vamos tarde, es habitual, no tiene mayor importancia, salvo la cacareada puntualidad en el cumplimiento de todos y cada uno de los requisitos legales de que presume el alcalde en sus “mítines” plenarios.&nbsp;Aprobado <u>inicialmente</u> el presupuesto, se expone al público en general por quince días, durante los cuales los interesados podrán examinarlos y presentar reclamaciones ante el Pleno. <u>Tienen la consideración de interesados:</u></p>
<ol style="text-align: left;">
<li style="font-weight: 400;">Los habitantes de Pozoblanco</li>
<li style="font-weight: 400;">Los que resulten directamente afectados, aunque no habiten en nuestra localidad</li>
<li style="font-weight: 400;">Los Colegios Oficiales, Cámaras Oficiales, Sindicatos, Asociaciones y demás entidades legalmente constituidas para velar por intereses profesionales o económicos y vecinales.</li>
</ol>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Estas reclamaciones están tasadas en cuanto a su contenido, por ley, como: ser insuficientes los ingresos con relación a los gastos presupuestados, por no haberse ajustado su tramitación a las exigencias legales, por omisión de créditos para cumplir obligaciones exigibles por disposición legal u otros títulos legitimo (ejem. Sentencias judiciales)</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><u>La aprobación definitiva del Presupuesto</u> General por el Pleno de la Corporación <u>habrá de realizarse antes del día 31 de diciembre</u> (art.<strong> 150 Ley 38/1988).&nbsp;</strong>Haciendo un ejercicio de fe, ya que la experiencia nos muestra lo contrario, esperemos que sean aprobados los “nuevos” presupuestos, cumpliendo todos los trámites legales y su finalidad, y que al día de la fecha no se está haciendo, y no consistan en un “corta y pega” como es habitual, lo que viene dando lugar a las innumerables modificaciones o ampliaciones presupuestarias. ¿Será pedir peras al olmo?</p>
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		<title>El valor de la palabra y el precio del silencio</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 09:40:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Hay que reivindicar los valores éticos de la palabra, de lo dicho, de lo acordado, de lo prometido. En nuestra tierra, han sido valores ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="857" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/02/balanza.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="balanza" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hay que reivindicar los valores éticos de la palabra, de lo dicho, de lo acordado, de lo prometido. En nuestra tierra, han sido valores tradicionales de nuestros padres. El hombre que no cumplía su palabra estaba proscrito para el resto. Hace poco más de cincuenta o sesenta años, la palabra era un valor que, aunque no cotizaba en bolsa, era una garantía de seguridad para la convivencia. Después vendría los “mercaderes de la mentira”, aquellos que hicieron creer a nuestros padres que un contrato escrito, y si es posible ante notario, tenía más validez que la palabra dada, y así, todos cayeron en el clientelismo de estos zurupetos que, adornados de aureola y pelo abrillantado, se vendieron como garantía de orden y progreso. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La palabra dejó de tener valor, todo lo que no fuera escrito ante testigos, y si lo es ante notario, mejor, no valdría para nada. Y es cierto en parte, podía dejar de cumplirse, pero el precio que se pagaba por el que incumplía su palabra era muy superior a cualquier cálculo económico, el desprestigio y el deshonor le relegaba a una situación de desprecio popular. Lo peor que le podía pasar a un paisano, es que la gente dijera de él “ese no es un hombre formal”.&nbsp;Eran otros tiempos, se dirá, las cosas han cambiado. No nos equivoquemos, aunque es cierto que eran otros tiempos distintos, ni mejores ni peores, solo distintos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Las cosas no han cambiado, han cambiado las formas. Los bienes materiales se compran y se venden, los coches se compran y se venden, los alimentos se compran y se venden, pero, ¿de qué forma? habríamos de preguntarnos. ¿Sabemos quiénes son los productores de esos bienes?&nbsp; ¿Sabemos quiénes nos vende esos bienes? ¿Sabemos quiénes se enriquece con estas operaciones? No, no lo sabemos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En cualquier operación mercantil o contrato civil, de cierta enjundia, siempre interviene terceros, financieros, comisionistas, avalistas, y los llamados “fondos buitres” aquellos que lo compran todo a precio de saldo, y después te reclaman a ti la deuda en su totalidad.&nbsp; Todos aquellos que aprovechan esa simple operación para complicar y complicarte. Tú ya no sabes a quien compras, &nbsp;no sabes a quien pagas, tú ya no sabes quién te ejecutará la deuda si no la pagas. En definitiva, has entrado en un laberinto de intermediarios, entre los cuales, ni siquiera se conocen, y a ti solo te queda la opción de pagar lo que el último de la cadena te diga que debes, y nunca aparecerá en esa cadena, a quién puedes reclamarle el incumplimiento del contrato. La obligación se ha diluido de tal manera, dentro de esa arquitectura legal, que no aparecerá nunca el verdadero sujeto obligado a cumplir el contrato, contrato que, por indicación de esos leguleyos, intermediarios, que han encontrado la forma de vivir a costa de la buena disposición de los demás, hubiste de hacer en documento suscrito por notario y con todos los requisitos legales, pero que a la hora de la verdad, solo queda tu obligación de cumplir, ¿los demás? ¡Ah! Esos han desaparecido, al igual que la palabra dada antaño. Y a eso, hay quiénes, para justificar su privilegiada situación, les llama progreso.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El valor de la palabra ha dejado de existir, ya no importa lo que digas, lo que importa es lo que te digan que debes hacer y si no lo haces atente a las consecuencias. No pienses, no actúes, ¿para qué?, si a fin de cuentas, dirás, se hará lo que ellos quieran.&nbsp;La pregunta obligada: ¿Nosotros que podemos hacer?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Primero, saber quiénes son “aquellos” a los que nosotros nos creemos diferentes, porque si somos distintos, porque no podemos ser como ellos, aunque lo desearíamos, entonces,&nbsp; ¡acaba y vámonos! Pero, si como presumimos, nosotros somos distintos a esos insociales, esos insolidarios, a esos oportunistas, a esos que viven a costa del esfuerzo de los demás, a esos salva-patrias de pulserita y cadena de reloj rojigualda, que nos dicen cómo debemos vivir mientras ellos lo hacen según su pensar y sentir, entonces tendremos que alzar la voz, y si la voz sale de la garganta de miles, de millones de personas, esos, clamarán buscando donde refugiarse.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La palabra ha desaparecido, pero la voz sigue siendo, hoy igual que siempre, la garantía de que escucharán nuestro sentir, es alzar la voz, la voz plena de razón, plena de argumentos, plena de derechos, la palabra de la verdad, la palabra de la justicia. Esa no necesita de la rúbrica de ningún fedatario público, ni de la firma de ningún oportunista político, esa la rubricamos y defendemos nosotros, el pueblo llano, al que siempre acuden para pedir su autorización para gobernar, y siempre se olvidan en sus promesas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hay mucha gente que ha tirado la toalla, desesperados de tanto esperar, desencantados por tantas promesas incumplidas y han renunciado a sumar su voz a la de cuatro “ilusos” que aún creemos en la democracia y luchamos por ella, desde cualquier lugar, como es esta bendita y olvidada tierra del Valle de Los Pedroches, a esos nos dirigimos anunciándoles que si no son capaces de luchar por sus derechos, por su tierra, por su porvenir y el de sus hijos, hijas y nietos y nietas, no merecerían ser ayudados, porque un pueblo que ha perdido la capacidad crítica, ha perdido el timón de su futuro, y dejado en manos de los demás su porvenir, es un pueblo sin futuro.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Emile Zola, recoge un fragmento en su libro “Roma”: “Para<em> formar al pueblo no hay más que un sistema: -El de formar hombres, el de instruirlos, desarrollando por medio de la enseñanza la fuerza inmensa que hoy se esconde bajo la capa de la ignorancia y la ociosidad”. </em>De esta afirmación han pasado 130 años, y desgraciadamente hay mucha similitud con la situación actual.</p>
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		<title>La verdad final</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Aug 2025 08:14:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Con distintos matices añadidos a través de la historia del pensamiento, la verdad siempre ha sido “la verdad”: La convicción interna que, conforme a ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1000" height="666" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/08/verdad.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="verdad" /></p><p>&nbsp;</p>
<p class="Standard">Con distintos matices añadidos a través de la historia del pensamiento, la verdad siempre ha sido “la verdad”: La convicción interna que, conforme a la profunda conciencia de cada individuo, respecto de cualquier palabra hecho o acontecimiento se tenga, independientemente de lo que en relación de ello puedan tener los demás.&nbsp;En el devenir del pensamiento filosófico el concepto de verdad ha evolucionado con matices de carácter moral.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Etimológicamente la verdad es aquello que no está oculto, lo que se manifiesta claramente tal y como es en su ser. Este es un concepto de carácter materialista, equivalente en nuestro argot a “las cosas son como son”.&nbsp;Siendo una expresión simplista, reducida al ámbito de lo visible, la evolución social fue introduciendo conceptos o atributos enriquecedores siempre sosteniendo como fundamento el concepto de inefabilidad.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">En el origen de nuestra cultura latina, el concepto de verdad derivó hacia la verdad de las palabras añadiendo un matiz subjetivo que implicaba un mayor compromiso por evolucionar de la materialidad a la idealidad. La verdad radicaba en aquellas palabras o compromisos que podían soportar con éxito su sometimiento a juicio. En el ámbito jurídico, se creó como garantía de verdad frente a cualquier acusación injuriosa o calumniosa, “la exceptio veritatis” para exculpar al acusador de posibles imputaciones injuriosas mediante el procedimiento de acreditación de sus afirmaciones.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Con un contenido más anímico, la filosofía semítica introduce el matiz de verdad como confianza en que un compromiso o acción se cumpla con solidez en el “amén” (que así sea), y en el mundo árabe se cualifica además con el valor de la amistad, con lo que desde el origen de su construcción, sobre un fundamento de sublimación, se ha ido enriqueciendo con matices humanistas y sociales que deben manifestarse al día de hoy como de mayor compromiso personal.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Escucho con estupor decir “esperemos la verdad final” en referencia al vergonzante caso de la falsificación de títulos universitarios, y uno tiene que recurrir a exprimir al máximo su poco conocimiento para buscarle una explicación, no ya al hecho, que tanto en su interpretación originaria de verdad material, con contenido moral y de confianza resulta ser una mentira por contrariar absolutamente a la verdad histórica, sino al criterio de verdad final.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Con tanta sofisticación y vulgarización del lenguaje se han creado conceptos de verdad, tales como “verdad indiciaria” que en nada es referente a verdad en sí, sino al hecho o acontecimiento que, por respeto a la legalidad de presunción de inocencia, nos atrevemos a calificar como verdad indiciaria. Nada puede ser verdad en relación a su significación si no se ha producido el hecho o acontecimiento que la justificaría ya que la verdad califica al acontecimiento y no el acontecimiento justifica la verdad.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Con similar finalidad nace recientemente en el lenguaje científico la llamada verdad virtual pretendiendo dualizar realidades creadas en el terreno de la técnica con conceptos filosóficos como es la verdad, perteneciente al ámbito de lo moral,</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">La verdad formal o jurídica, (la más perversa de todas) que nada tiene que ver con su adecuación a cualquier criterio histórico de verdad, y por ello pensar que será “La verdad final” la que pronuncien los tribunales de justicia a través de un proceso judicial construido sobre media verdades o verdades no creíbles en su totalidad, es una parodia representada en el acto de celebración de la vista, en cuyo acto judicial se crea la verdad formal; es decir, de lo construido hasta el momento nada es válido, sino solo aquello que se escenifica en el acto del juicio oral; por tanto nada tiene que ver la verdad material de los hechos ocurridos con la construcción de la verdad que nazca al final del juicio y se pronuncie en sentencia, tirando así por tierra toda la evolución histórica del concepto de verdad.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Nuestro país se está poniendo patas arriba y corre un grave riesgo como país/ nación cuando son tantos los remiendos que ya no queda hilo ni tela para coser. Es necesario hacer un traje nuevo con nuestra piel de toro aún a costa de que haya que recortas mangas, solapas, alzacuellos y arrancar algunas medallas que solo sirven para deslumbrar y no dejar ver la verdad, pues la verdad construida sobre una base de mentiras, esa “verdad final” es una verdad peligrosa por su contenido de inmoralidad, irresponsabilidad, injusticia y sobre todo porque mina los fundamentos de una sociedad sana.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Quizás más adecuado decir: “esperemos el final de esta mentira” construida sobre falacias de medias verdades. “Amén”.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Yo acuso</title>
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		<pubDate>Mon, 05 May 2025 05:30:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; A los gobernantes que con frecuencia se atribuyen una autoridad como propia olvidando que les ha sido otorgada, a pesar, y por no aceptar ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="795" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/05/yoacuso.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="yoacuso" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>A los gobernantes </strong>que con frecuencia se atribuyen una autoridad como propia olvidando que les ha sido otorgada, a pesar, y por no aceptar que esa autoridad es delegada y puede serle revocada se permiten imponer sus criterios con órdenes amenazantes y coacciones enmascaradas obligando a los ciudadanos a obedecerles, conscientes de que ese poder puede someterlos y perjudicarles. Esa idea es una ilusión moral porque nadie posee esa clase de autoridad política.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>A los jóvenes:</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Dónde están vuestras conciencias indignadas?&nbsp; ¿Acaso necesitáis líderes que duran el tiempo que ocupan en su sillón?&nbsp;¿Vosotros jóvenes vais a protestar contra algún abuso de poder, o es que acaso ignoráis los arreglos políticos y las cotidianas cobardías de la vida, donde se pesa el sino de los afortunados y de los desheredados, en claustros y pasillos de alfombras, que os vende como templos de la democracia?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿No vais a protestar bajo el balcón, o reducto donde mensualmente muestra su rostro impasible e hipócrita ese personaje esquivo y autoritario que hace un uso desmesurado y partidista del poder que con vuestro asentimiento se ha arrogado, colocándose en ese sillón de madera forrado de terciopelado que utiliza como trono inaccesible? o ¿acaso vais a abuchear a aquellos que han luchado por conseguir durante su larga vida de trabajado honesto, la cómoda situación que os han legado?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A los jóvenes -y no tan jóvenes- de nuestro tiempo, durante la dictadura franquista, nos indignaban las injusticias que se cometían contra los más oprimidos, aquellos que silenciaron su voz ante el temor a ser aplastados, y hoy de nuevo &nbsp;nos vemos obligados, a nuestra edad, a retomar la lucha ante el impasible e inconsciente comportamiento de vosotros, jóvenes que no olvidáis porque no conocisteis, pero ¿ no se enervan vuestras conciencias por creer que el bienestar&nbsp; social de que hoy gozáis os ha sido otorgado por los gobernantes?.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No, no os equivoquéis, ese bienestar y paz conseguida con la conquista de derechos lo ha sido con mucho trabajo, sudor y sangre. Los que hemos vivido esa denigrante época histórica conocemos bien las causas que la originaron, -siempre las mismas- la consecución del poder con el que asegurarse el bienestar y tranquilidad aquellos que con falsas promesas doblegan la voluntad de un pueblo acomodaticio, ignorando que cuando doblan las campanas nos están advirtiendo que algo está sucediendo, que cuando algo se pierde se va también parte de todos y cada uno de nosotros. Nos esperéis a que cuando vengan a por vosotros ya no haya nadie que alce la voz en vuestro nombre y defensa.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Lo que está ocurriendo en nuestro entorno más próximo es indigno de un pueblo que lucha por la libertad, ajeno a las componendas, subterfugios y cuantos entresijos se cuecen y maquinan en esas sedes que deben ser los templos donde vive la democracia, esos lugares de puertas abiertas donde la causa común sea la única razón de su existencia, con voluntad única y unánime de mejorar la vida de todos y garantizar el ejercicio ecuánime y justo de los derechos conquistados durante años, derechos que hoy están poniendo en riesgo aquellos que con la mordaza más dura&nbsp; pretenden acallar una vez más las bocas, no con la bota de un dictador, sino con la extorsión psicológica, castigando a los que se enardecen con el deseo de lo justo y dejan oír su voz ante las injusticias y arbitrariedades, y &nbsp;premiando con la compra de su libertad aquellos sumisos que por temor a perder una parte, terminaran perdiéndolo todo. La libertad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¡Está prohibido hablar!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Yo acuso en mi propio nombre y en el vuestro, despertando vuestra conciencia crítica. No existe aflicción más dolorosa para un ser humano que sufrir castigo por causa de su honradez y generosa lucha por los demás.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¡Protestad jóvenes ¡ahora que estáis a tiempo, informaros con actitud crítica ante los mensajes y propósitos engañosos de aquellos que pretenden hacer de vosotros un ejército de mentes muertas. Pensad en la gran labor que os espera, los mayores ya dejamos el resultado de nuestro esfuerzo apasionado que dio los frutos que hoy recogéis holgadamente, pero ese árbol hay que regarlo para que mantenga profundas y&nbsp; firmes sus raíces, y bajo cuya sombra podáis disfrutar de un futuro cierto, pacífico, justo y solidario donde los comunes derechos primen sobre los particulares, y no se confundan ni haya que dilucidarlos entre buenos y malos en nuevas luchas fratricidas que tanto dolor sembraron en nuestra más reciente historia, pues los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Cuidado con la nueva “moda indie” inoculando a los jóvenes que la dictadura franquista no fue tan mala ¡no tengáis que veros obligados a repetirla! Que no os confundan la libertad con la calidad de vida,<strong> sin libertad no hay vida posible.</strong></p>
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		<title>Hipotecar la libertad</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Mar 2025 17:24:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; “Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este pueblo, por amor a ellos” (Gn.18,26) &#160; Así habló Yahvé ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/03/opinion.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="opinion" /></p><p class="Standard" align="center">&nbsp;</p>
<p class="Standard" style="text-align: right;" align="center"><b><i>“Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este pueblo, por amor a ellos” (</i></b><b>Gn.18,26)</b></p>
<p class="Standard" style="text-align: left;"><b>&nbsp;</b></p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Así habló Yahvé a Abraham&nbsp;(padre de las multitudes) por su intercesión en favor de los justos, para librar del fuego divino a la ciudad de Sodoma.&nbsp;Está escrito: el ser humano es impío e injusto por naturaleza (para los creyentes, por voluntad divina).</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">&nbsp;Podríamos acudir a otras citas bíblicas para fundamentar la razón de esta crítica. Ejem: “<b><i>Quién esté libre de pecado que le tire la primera piedra” (</i></b><b><i>Jn 8,7)</i></b>. Cita del Nuevo Testamento, con igual fundamento de exigencia personal para actuar con libertad.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Entonces, ¿a qué se debe que algunos ciudadanos de Pozoblanco, digan con resignación: <b><i>“Yo no me puedo señalar” “Si me señalo, me puede perjudicar: tengo un negocio, no tengo trabajo, mi hijo/a trabaja en el Ayuntamiento” </i></b>y otras frases denigrantes, no para quienes las pronuncian, y que suelen salir de boca de las personas más humildes, las más dependientes socialmente.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">&nbsp;Son verdades vergonzantes que deben hacerles sentirse infelices e interiormente mal, por ver hipotecada su libertad, pero tienen que comer cada día.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Lo indecente, lo inmoral e inadmisible en una sociedad que se dice moderna y de plena democracia, y que se vanagloria de tutelar los derechos fundamentales de las personases, es comprobar como persiste una sumisión similar a las servidumbres medievales (los siervos de la gleba)</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Si tales hechos se pudieran probar (acudiendo a la denostada y lenta justicia) podrían ser constitutivos de responsabilidad penal. Pero las víctimas silenciosas no se atreven a hablar, tenemos que hacerlo en su nombre quienes sí podemos señalarnos, pero ese privilegio no le ha sido otorgado a la gran mayoría, a esos “siervos” que lo fueron del duro trabajo en el campo, guardando cochinos, cogiendo aceituna por cuatro reales, hipotecados desde su niñez, y para toda la vida, hoy sometidos a contratos laborales miserables, que malamente les permiten mal comer, y además le han sellado la boca, aquellos que deberían garantizar precisamente la libertad en su más amplio contenido</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Esas víctimas de su propia existencia deberían haberse dado cuenta ya que fueron y siguen siendo siervos, que arrastran una hipoteca que nunca van a cancelar, a no ser que levanten la voz y hagan realidad la letra y el espíritu de ese himno del pueblo andaluz, que únicamente se recuerda el día de su bandera: <b><i>“andaluces, levantaos, pedid tierra y libertad, sea por Andalucía libre……”</i></b></p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">La vergüenza social (ya que su conciencia no les culpa) es de aquellas personas que ostenta el poder civil y económico que tiene bajo control, entre otros sectores, a los medios de comunicación, medios también hipotecados por su propio egoísmo personal, no por necesidad imperiosa de vivir, pues los titulares de esos medios de comunicación tienen preparación personal y recursos para actuar desde la libertad más absoluta, libertad que les exige su propio código ético que juraron servir. Tanta culpa tiene quienes les coaccionan, como los que voluntariamente se prestan a ello. Siervos de cualquier señor, pues hoy se someten a uno y mañana se someterán a otro, siempre haciéndo reverencias y agasajos a sujetos de poca fiabilidad y menos moral.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Hace veinticinco siglos, dijo Platón “<b><i>…los males del género humano cesarán cuando o bien los gobernantes se hagan filósofos, o bien los filósofos se conviertan en gobernantes…”</i></b></p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">Al día de hoy no ha ocurrido ni es probable que ocurra, pues los filósofos no están por la mezquindad de ejercer la política, y los segundos, dedican el grueso de su tiempo a maquinar y mentir para conseguir el poder, y cuando lo ostentan, dedican el tiempo que les resta a confabular para no perderlo, utilizando toda clase de artimañas, indecencias y perversiones.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">En nuestra ciudad de Pozoblanco, el partido conservador ha conseguido el poder legalmente. Es incuestionable, lo cual no obsta a que el ejercicio de ese poder abusivo y tiránico se haya concentrado en una persona aparentemente fiable, de una buena sofisticación verbal. En definitiva, el típico sileno de Alcibíades invertido (buena apariencia exterior, pero oscuridad interior), persona reprimida por sus inseguridades, que niega cualquier trabajo de colaboración en la seguridad de ostentar la verdad, lo que ha devenido en un caos interno que le está llevando a la tiranía y el abuso de poder, y aún más censurable, el perjuicio que esas actitudes causan a la democracia de un país.</p>
<p class="Standard" style="text-align: left;">¡A ver si las vemos venir! Para no tener que lamentarlo después.</p>
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		<title>Un peligro latente</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Jan 2025 08:36:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Pedro Dueñas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; A poco que nos paremos a reflexionar, no podemos obviar que los derechos sociales garantizados por un Estado Social&#160; &#160;Democrático de Derecho (como se ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="900" height="640" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/07/ayuntamiento_pozoblanco.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Ayuntamiento de Pozoblanco" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A poco que nos paremos a reflexionar, no podemos obviar que los derechos sociales garantizados por un Estado Social&nbsp; &nbsp;Democrático de Derecho (como se supone el nuestro) están en continua y permanente regresión.&nbsp;Es como una enfermedad que corroe lentamente sin dar la cara, y cuando muestra el verdadero rostro, quizás ya no haya nadie que pueda evitar el desastre que se nos avecina.</p>
<p style="font-weight: 400;">No es necesario entrar en el análisis político a nivel nacional ni tan siquiera internacional, la perversión está tan cerca de nosotros, que esa proximidad nos evita el verlo con claridad. Si a esa ceguera torpe de no querer ver, por tener nuestros intereses en otros fines, le añadimos que el producto se nos vende con una cara agradable y una verborrea sofisticada, propia de un vendedor de mercadillo, la situación se agrava sobremanera, cuando la verdad aflore ya será tarde.</p>
<p style="font-weight: 400;">Solo tienen ustedes&nbsp;que mostrar un mínimo interés por lo que está ocurriendo en nuestra ciudad, delante de nuestras propias narices.&nbsp;El pasado martes&nbsp;asistí a un pleno en nuestro Ayuntamiento, por más esfuerzo que hice no pude soportar las perversidades, tergiversaciones, improperios propios de personas sin educación, con una falta de ética y respeto que raya lo inadmisible, y siendo eso así a todos los niveles políticos, cuando te llega tan de cerca algo que afecta a tu entorno, a tus vivencias diarias, con violación de tus derechos, hay que actuar.</p>
<p style="font-weight: 400;">Es una obligación de todo ciudadano, tanto como el defender su hogar, su patrimonio y su familia, también la de sus derechos sociales, porque la progresiva limitación o prohibición de esos derechos devendrá en un menoscabo de la libertad y, perdida ésta, volveremos a épocas no muy lejanas en la historia de nuestro país, que no pueden volver a repetirse. Habrá quien piense: ¡qué exageración!, pero sería muy lamentable no verlas venir, y aquí, muy próximo a nosotros esos derechos fundamentales del ciudadano se están cercenando y limitando por un abuso indecente y autoritario de la potestad del primer edil de nuestro municipio, legamente elegido, es incuestionable, pero indigno de representar los intereses generales de los ciudadanos de Pozoblanco.</p>
<p style="font-weight: 400;">El martes&nbsp;sufrí una experiencia que nunca pensé pudiera tener lugar en la época actual.&nbsp;En el pleno municipal, de entrada, se respiraba una aire cargado de tensión, todos los munícipes se intercambiaban miradas a cara de perro, la contienda se presumía, y tuvo lugar de una forma irrespetuosa, antidemocrática e insultante, al extremo que, sintiendo vergüenza ajena tuve que abandonar el escenario, donde el público asistente al acto igualmente sufría con indolencia los ataques a la democracia, a la verdad&nbsp; y al derecho de los representantes públicos de las minorías, y que haciendo esfuerzos se limitó a hacer comentarios sobre la actuación del munícipe, hasta que una persona de los asistentes al pleno interrumpe solicitando permiso para hablar, ante la impotencia por las alusiones que indirectamente se hicieron a ella. Hecho inusual, no por ello insólito, pues cuando se limita o coacciona la libertad de los representes públicos, la autoridad revierte en los ciudadanos, en una interpretación adecuada de la democracia. No solo no autorizó a dicha persona que replicara a las acusaciones indirectas que le hizo, sino que se vio obligada a abandonar la sala, antes de que fuera expulsada.</p>
<p style="font-weight: 400;">La democracia está en peligro y con ella los derechos de los ciudadanos de a pie, los “equites”, esa casta social que ampara y protegen los gobiernos conservadores de derechas,&nbsp; tienen garantizados sus privilegios, ellos no necesitan que nadie defienda sus intereses, son ciudadanos del mundo y está por encima de esas miserias humanas, pero los que tiene que luchar por la supervivencia diaria, los que carecen de recursos incluso para ejercitar los derechos más elementales y básicos, que son muchos, y cada días más, sufrirán las consecuencias de permisibilidades intolerantes, autoritarias, que menoscaban los derechos básicos, como son el divino uso de la palabra, derecho que ayer le fue cercenado a una ciudadana, a quien por toda respuesta fue expulsada de la sala de plenos donde la palabra tiene o debe tener su santuario, incluso por encima de cualquier norma rituaria que regule el momento en que debe de hacerse uso de ella. Cierto que todas las normas deben cumplirse, todas, no solo las que resulten favorables al impostor, sino aquellas que incluso cuestionen su legitimidad, salvo que tenga miedo a perderla.</p>
<p style="font-weight: 400;">Señor alcalde, la verdad no tiene fronteras, limites, ni momento, se eleva por encima de cualquier otro requisito, pero la verdad, no su verdad. Quien oculta la verdad es porque teme ser descubierto.</p>
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