El mundo urbano impone su ritmo acelerado, unos tiempos que hacen que cada vez más las personas miren al mundo rural como una alternativa, no siempre viable porque la imagen idílica que a menudo se proyecta a veces choca con la dura realidad. Pero hay flechazos que se imponen, y eso le pasó a Estrella Borrego cuando hace más de dos décadas se enamoró de una casa en Azuel. Formada en periodismo y con una larga trayectoria profesional ligada al mundo editorial, Estrella decidió asentarse en un lugar alejado del bullicio de una gran urbe como Barcelona, diferentes circunstancias le llevaron a tomar una decisión que llevaba tiempo gestando: elegir el campo como forma de vida. Algo que no le era ajeno porque, natural de Villa del Río, se crio con un padre agricultor y de cerca tuvo la naturaleza.

Pero la elección no estuvo guiada por una visión romántica. «El mundo rural no tiene nada de bucólico», afirma con rotundidad. «Es duro, requiere esfuerzo físico, tiempo y, sobre todo, comunidad». En Azuel los servicios son limitados, es un lugar donde la despoblación no es un concepto abstracto, sino una realidad cotidiana. Sin embargo, está el otro lado, el de una forma de vida que «parece que se vive con otro tiempo, el de poder estar cerca de la naturaleza».

De esa experiencia vital nació hace apenas un año Dehesa de las Artes, un proyecto impulsado por cuatro mujeres, Estrella, Isabel, Cruz y Susana, que busca vincular cultura y mundo rural. Frente a una oferta turística centrada en lo gastronómico o cinegético, la iniciativa propone una mirada distinta: talleres de escritura, lectura o artesanía en plena dehesa. «La dehesa es mucho más que el lechón o el jamón. Es un ecosistema, una forma de vida, una cultura», defiende Estrella. El objetivo es doble: atraer a personas de fuera y, al mismo tiempo, generar espacios de encuentro con la población local.

Los talleres abarcan diferentes temáticas y basta con la curiosidad para poder encajar. En ellos conviven perfiles diversos: desde profesionales urbanos hasta gente de la comarca. «Es una forma también de crear una red entre gente del propio territorio para conocernos, para hablar, para establecer relaciones», explica. No hace falta experiencia previa para acudir, únicamente se necesitan ganas. Uno de los pilares del proyecto son los retiros de lectura y escritura, donde el silencio, la lentitud y el entorno natural se convierten en aliados. «Aquí el tiempo es otro. Leer o escribir en este contexto cambia la experiencia», señala desde el centro de Dehesa de las Artes, que ya prepara nuevas actividades.

Próximas propuestas

Entre ellas, haikus fotográficos -del 30 de abril al 3 de mayo-, un taller que invita «a ser preciso y eficaz» en la expresión, elegir las palabras adecuadas y jugar con significados ocultos. También aparece entre las próximas actividades el taller ‘Naturaleza y escritura’, que parte de la reflexión sobre qué papel juega la naturaleza en la creación literaria. A partir de ahí, los participantes se adentrarán en un género a caballo entre el ensayo y la narración. Del 12 al 14 de junio espera la escritura indómita. 

La pared, de Marlen Haushofer, protagonizará del 15 al 17 de mayo un retiro de lectura donde los asistentes pueden dedicarse al placer de leer y compartir también la pasión por los libros para establecer nuevas «rutas literarias». El arte seguirá, además, muy presente de la mano de los talleres de cerámica, imprescindibles también en la oferta de Dehesa de las Artes, una nueva forma de conocer Los Pedroches. 

Estrella Borrego. Foto: Anna Fabre

Estrella Borrego. Foto: Anna Fabre