El 8M volvió a celebrarse en la comarca de Los Pedroches con actividades de diferente índole que, en algunos casos, continuarán en días sucesivos. La lectura de manifiestos fue una constante en las iniciativas encabezadas por instituciones, pero también en las que tienen su origen en colectivos locales. Es el caso de la Asociación Feminista Ventana Abierta que este 8M puso el foco en la necesidad de romper el techo de cristal a través de las historias de mujeres que lo han hecho a lo largo de la historia. 

Así, en una galería urbana se expusieron de manera breve las historias de mujeres como Jane Goodall, Katherine Johnson, Sarah Mather, Margarita Salas o Eva Crane. Historias inspiradoras que llaman «a continuar la lucha por la igualdad real entre mujeres y hombres y a denunciar la persistencia de barreras sociales y culturales que limitan la libertad y el desarrollo de las mujeres«. 

Durante la lectura del manifiesto, se destacó que, aunque muchas mujeres desean vivir con igualdad de derechos, todavía existe reticencia a identificarse abiertamente con el feminismo o a aspirar a posiciones de poder y toma de decisiones. Según el manifiesto leído, esta postura responde en parte a presiones sociales y económicas, así como al temor de perder aceptación en entornos dominados por estructuras tradicionales.

«El feminismo continúa siendo una herramienta fundamental para lograr cambios estructurales. Somos la vacuna de la sociedad«, se afirmó durante la lectura del manifiesto, señalando que aunque no todas las personas se identifiquen con el movimiento, los avances en derechos y libertades acaban beneficiando a toda la sociedad. El discurso también denunció la persistencia del llamado «techo de cristal», entendido no solo como una barrera en el ámbito laboral o político, sino como un conjunto de limitaciones invisibles que condicionan el papel de las mujeres dentro y fuera del hogar. En ese sentido, se cuestionó la idea tradicional del hogar como espacio seguro, recordando que muchas desigualdades y abusos permanecen ocultos en la esfera privada.

Del mismo modo, se criticó el modelo social que sigue asociando a las mujeres con los cuidados y el sacrificio personal, mientras los hombres pueden desarrollar plenamente su potencial profesional y social. Según el manifiesto, «este reparto desigual de responsabilidades continúa condicionando la independencia y las oportunidades de muchas mujeres«.  La intervención concluyó con un llamamiento a aumentar la presencia femenina en espacios de liderazgo, tanto en el ámbito empresarial como en la administración pública y en otros espacios donde se toman decisiones que afectan a la sociedad. «Solo desde nuestra existencia como individuos y personas podemos ser verdaderamente libres», se señaló.