Con vértigo, emoción y mucho respeto. Así afronta José Antonio el honor de ser pregonero de la Virgen de Luna, una responsabilidad que asume desde la mirada de un ciudadano de a pie y en un año histórico para la devoción pozoalbense tras la coronación canónica. De lo que adelanta, se vislumbra un pregón participativo que ha ido construyendo y deconstruyendo hasta quedarse con las ideas que quería plasmar en la fecha clave.
Pregunta: ¿Qué supone para usted ser pregonero de la Virgen de Luna?
Respuesta: Supone una responsabilidad inmensa y, sobre todo, un gran honor. Es algo con mucho impacto a nivel personal y también en Pozoblanco. Lo vivo como una especie de reconocimiento personal y, aunque da vértigo, intento afrontarlo con respeto y con la ilusión de hacerlo lo mejor posible.
P: ¿Cuál es su vinculación con la cofradía o con la romería de la Virgen de Luna?
R: Mi vinculación es la de cualquier ciudadano de Pozoblanco. No tengo tradición familiar directa en la cofradía. Soy un “tarugo” más, muy vinculado a nuestra patrona desde siempre. Quizá en los últimos años esa relación ha sido más directa a través de la romería y del mundo del caballo, al haber sido presidente durante más de siete años del Club Hípico Círculo del Caballo. Desde ahí organizamos la ofrenda floral y participamos activamente tanto en la ida como en la vuelta de la Virgen, pero en general soy un ciudadano más.
P: Es también bonito ver que un ciudadano sin especial vinculación puede ejercer este cargo.
R: Totalmente. De hecho, mi pregón va muy orientado a eso. Está enfocado desde la mirada de un ciudadano de a pie, de alguien que siente devoción por la Virgen de Luna sin haber ocupado cargos ni tener vínculos familiares directos. Creo que cualquier pozoalbense puede sentirse reflejado.
P: ¿Cómo recibió la noticia de que iba a ser pregonero?
R: Fue totalmente inesperado. Estaba con amigos y mi primera reacción fue de incredulidad. Me lo comunicó Juan García, el capitán, y no lo dudé ni un segundo. Le pregunté por qué yo, porque hay personas muy preparadas y con otros vínculos, pero me dijo que la Junta lo tenía claro. Pensé que, si ellos lo veían así y la Virgen también de alguna manera, había que decir que sí.
P: ¿En ningún momento necesitó pensarlo?
R: No, fue inmediato. No pedí tiempo ni consulté con nadie. Dije que sí en el momento.
P: ¿Y con el paso del tiempo ha llegado a arrepentirse o a pensar que debería haberse tomado un tiempo de reflexión?
R: He pasado por distintas fases. Al principio parecía que quedaba mucho tiempo, pero conforme se acerca la fecha aparece el vértigo. Aun así, he intentado disfrutar del proceso y de la preparación, que también tiene su parte bonita al enfrentarte a algo totalmente distinto. Además, me he sentido muy arropado por la gente, que me anima constantemente y siempre me he marcado una máxima: intentar disfruta de la preparación.
P: ¿Se sufre al preparar un pregón?
R: Pues mira, sufrí sobre todo al principio porque lo vas dejando, tienes ideas sueltas, pero cuesta arrancar. Hubo un momento en el que dije: “lo estás dejando demasiado”. A partir de ahí empecé a ordenar conceptos y sobre ellos he construido el pregón, siempre desde esa visión personal y ciudadana.
P: Evidentemente en un pregón hay un proceso de construcción, pero ¿lo ha habido también de deconstrucción o ha tenido las ideas claras desde el inicio?
R: Es un año muy especial por la coronación canónica de la Virgen, y eso tenía claro que debía estar presente. También hay una parte muy personal, con vivencias relacionadas con la romería y con la Virgen de Luna. El pregón está estructurado como un testimonio personal, y eso hace que afloren emociones mientras escribes. Escribes, lees, esperas conectar con lo que has escrito y que todo forme una unidad.
P: ¿Lo tiene ya terminado?
R: Salvo algún cambio de última hora, la estructura está cerrada. Me gusta la brevedad y creo que el pregón tiene el tiempo adecuado. Ahora estoy en fase de lectura, preparación y conexión con los elementos que lo acompañan.
P: ¿Quién le presentará?
R: Me presentará Antonio Arévalo. Tenemos una relación de muchos años y es una persona muy vinculada a la cultura y a las tradiciones de Pozoblanco. Además, curiosamente, ha sido pregonero de casi todo menos de la Virgen de Luna y me pareció también importante porque algún día podrá serlo. Además, estamos ante un pregón que va a ser muy participativo.
R: ¿Por qué ha optado por un pregón participativo?
R: Porque la romería y todo lo que rodea a la Virgen de Luna es comunidad, es compartir. No me veía haciendo un pregón unipersonal o una disertación histórica. Quería que participaran otras personas y que sumaran, especialmente en un año tan especial como este con la coronación que ha unido a Pozoblanco y a Villanueva de Córdoba. A mí me gustan que en los proyectos participen distintas personas, que puedan sumar y aportar.
P: ¿Qué ha sido lo más complicado: saber qué decir o cómo decirlo?
R: Un poco todo. Hubo un momento en el que intenté cambiarlo todo y me di cuenta de que la estaba liando. Volví a la versión anterior, que es con la que me siento cómodo. Seguro que se puede mejorar, pero estoy conforme con lo que voy a transmitir.
P: ¿Empieza a sentirse el vértigo conforme se acerca la fecha?
R: Hasta hace poco no, pero en los últimos actos ya se empieza a notar. Cuando todo el mundo te recuerda que queda muy poco, la tensión aparece. Me pasó en el acto de presentación del cartel de la romería, que por cierto, me gustó mucho la propuesta de Conchi Rojas. Ahora toca afinar y preparar bien el escenario, en todo este proceso mi mujer, Raquel, está siendo un pilar fundamental.
P: ¿Es muy romero?
Mucho. No me la pierdo. Me encanta vivirla con amigos, hacer el camino, y en los últimos años hacerlo a caballo. Para mí es uno de los momentos más especiales del año y no concibo aprovechar esos días para irme fuera.
P: Y este año la vivirás desde un lugar muy especial, además como primer pregonero tras la coronación…
R: Sí, es algo histórico. Ser el primer pregonero de la Virgen de Luna coronada es un honor enorme. Es un hecho clave en la historia de la Virgen y de nuestros pueblos, y espero que marque un punto de inflexión para muchas cosas.


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