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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; 15-M</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>Cinco años después del 15-M, entre la ilusión y la frustración, por Julia López</title>
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		<pubDate>Mon, 16 May 2016 12:13:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julia López]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[15-M]]></category>
		<category><![CDATA[aniversario]]></category>

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<p>Cinco años después de que surgiera el movimiento del 15-M la principal duda que se cierne cuando se analiza el fenómeno es simple, ¿<strong>qué ha cambiado en España después de un movimiento que pareció despertar a la sociedad</strong>? No es difícil quedarse atrapada en el concepto idealizado de un movimiento que consiguió reunir a gente de todas las edades bajo un grito unánime, que se unió para intentar paralizar la asfixia a una sociedad que cada día se polarizaba -lo sigue haciendo- de manera más flagrante. En una sociedad donde el individualismo se ha impuesto y los sueños colectivos son casi exclusividad del pasado, hubo una generación que un día quiso escribir también parte de la historia y ocupar las plazas de las ciudades -aunque molestara- para ser parte del proceso y romper el inmovilismo al que estamos acostumbrados.</p>
<p>Volviendo a la pregunta, al análisis de los cambios, es obvio que ha habido variaciones. La presión social provocó que la agenda política y de los medios de comunicación variase y se empezase a hablar de <strong>desahucios, de regeneración política, de las puertas giratorias, de corrupción, de paraísos fiscales.</strong> El 15-M fue un preludio en muchos aspectos de las consecuencias que la mala gestión y la concepción cortijera de la política nos han dejado. A nivel institucional, el movimiento si no fue el germen sí fue la consecuencia de que personas hasta ese momento alejadas del espectro representativo buscaran canalizar esos anhelos en las instituciones a través de la participación activa. El 15-M representó mucho más que algo que se pueda resumir en unas siglas políticas, es un movimiento mucho más amplio que no se puede atribuir ni apropiar ningún partido político.</p>
<p>Pero no es menos cierto que ese movimiento sí ha tenido consecuencias políticas que se manifestaron de la manera más clara en las últimas elecciones municipales con <strong>Ada Colau</strong> en Barcelona como gran referente. El hartazgo y la ira colectiva también se reflejó en los últimos comicios generales con un resultado electoral que por primera vez en la historia de España ha obligado a la repetición de elecciones por la falta de acuerdos ante la ausencia de mayorías absolutas. El mandato del electorado es otro y eso también es consecuencia del despertar de conciencias de aquellos que llenaron plazas y hoy siguen trabajando en aras de encontrar una sociedad algo más justa.</p>
<p>Sin embargo, cinco años después España sigue siendo muy parecido al país de entonces. La crisis económica sigue siendo evidente y la recuperación está lejos -sólo hace falta ver las previsiones de déficit y los avisos europeos de la necesidad de hacer más recortes-. Esa crisis ha dejado una sociedad mucho más diferenciada con unas élites que poco o nada han sentido los recortes y con un clase trabajadora que lucha por subsistir. Esa crisis económica, pero también política, ha provocado que llamemos trabajo a empleos que no se merecen ser catalogados como tal; hemos perdido miedos pero nos han venido otros. Hoy las plazas no están tan llenas y nuestra realidad no es tan diferente. El 15-M se ha movido estos años entre la ilusión y la frustración, un fiel reflejo de nuestra sociedad.</p>
<p>La movilización de la sociedad sigue siendo, igual que hace cinco años, imprescindible para seguir recordando a quienes dicen representar a la ciudadanía que los cheques en blanco no existen en política. Sin embargo, el poso del tiempo no juega siempre a favor y se puede caer en el error de que los pequeños pasos conseguidos y la frustración ante los no logrados haga callar a esas mismas plazas donde parte de este país buscó y busca hacerlo algo mejor.</p>
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