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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; columna</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>Recto y verso &#124; Definitivamente, quizás</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Dec 2025 11:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Pérez Pimentel]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="750" height="460" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/12/oasis.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="oasis" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Quizás o quizá, aunque a mí me gusta más la primera, es lo más parecido que hay al <em>ojalá</em> y al subjuntivo. <em>Quizás</em> es la posibilidad de que algo pueda o no ocurrir. Es lo que va en contra de la certeza. Y eso es, al fin, lo que hemos hecho aquí los últimos cinco años: emocionarnos ante lo que puede o pudo ocurrir y plantear más preguntas que respuestas. Lecciones, ningunas; pero, si quieres un consejo, desconfía de quien lo tenga todo demasiado claro.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Quizás</em> es intentar descubrir qué es vivir y cómo se ha de vivir para aprovechar la vida, que es de lo que va esto; y con quién hacerlo, ojo: quizás la última vez que te dejaron por otra no fueron malas noticias. No fueron malas noticias. Y esa es la cosa del <em>ojalá</em>, del <em>quizás</em> y del subjuntivo: suspiramos demasiado tiempo por lo que pudo ser sin darnos cuenta de que lo que no ocurrió tras ese quizás, tras esa posibilidad, abrió una realidad nueva que construir. Hay que vivir disfrutando de las posibilidades, de lo que quizás pueda ocurrir y de lo que no.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En esto del <em>quizás</em> hay otra cosa muy presente en todos estos domingos que nos han traído hasta aquí: el pasado, los recuerdos y la nostalgia bien llevada. Porque lo que ocurrió y cómo lo recordamos quizás no tienen por qué coincidir. Quizás las tardes de verano, achicharradas al sol de julio, tirados en las calles del pueblo, no eran tan idílicas; y sobrevivir dentro de la manada de tu adolescencia, que es lo que hacen los adolescentes, era más complicado de lo que pudiera parecer. Sin embargo, el recuerdo que el río de la memoria ha traído a la orilla en la que estás hoy es mucho más agradable; quizás porque, cuando te haces mayor, la jungla se hace más peligrosa y la mirada que tienes hoy de la juventud lo hace ver todo más sencillo y amable. Y es normal, y no está mal: recordarte feliz te hace feliz.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero <em>quizás</em> también es mirar hacia delante, hacia lo bueno que quizás está por venir. Quizás este 2026 sea tu año y dejes de fumar (si yo lo hice, tú puedes) y, después del carnaval, sigas en el gimnasio y te des cuenta de que la primavera, que quizás se adelante, hará florecer el rosal y en Semana Santa por fin te salgan bien las torrijas de la abuela. Quizás este verano el viaje que aún no estás planeando salga perfecto y quizás decidas no publicarlo en Instagram (o sí, porque nunca lo haces). Ya veremos. Y quizás las próximas Navidades no falte nadie a la mesa, o quizás, si ya falta, lo recuerdes con la felicidad que te hacía sentir.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mi deseo para este 2026 es que el lustro que empieza, y que deja atrás el primer cuarto del siglo XXI, no sea tan oscuro como lo pintan y levantemos la cabeza del teléfono para observar, de manera clara y distinta, el milagro de la vida todos los días.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El título de esta última columna de <em>Recto y Verso</em> lo he copiado, traducido del inglés, <em>Definitely Maybe</em>, el disco con el que en 1994 debutó una de mis bandas favoritas: Oasis. Cuando salió aquel disco yo estaba a punto de cumplir diez años, y tardé seis más en descubrirlo. Y, claro: lo que descubres con dieciséis… pues qué te voy a contar que tú no sepas. Aunque lo que yo no sabía es que ese disco me iba a acompañar tantos días, tantas tardes y noches de sábado, mientras escribía esta columna. El disco tiene dos temas míticos de la banda, como <em>Supersonic</em> o <em>Live Forever</em> (vivir para siempre). Y, claro, dónde se puede vivir para siempre, pues en la memoria: en recordarnos cuando uno era feliz que es como yo quiero recordar esta etapa.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Estos cinco años han sido un viaje impresionante para mí. Nunca imaginé que esto iba a ser tan bonito ni que iba a llegar a emocionar a tanta gente. Ha sido un verdadero placer y quiero daros las gracias a todos y todas los que me habéis acompañado. Y sí, algo saco en claro de todo esto: que en esta vida, y en nuestro paso por ella, todo es, al fin y definitivamente, quizás.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Miguel Ángel Pérez Pimentel</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">28 de diciembre de 2025, día de los inocentes.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hinojosa del Duque</p>
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		<title>Coronación de la Virgen de Luna</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Dec 2025 06:30:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Andrés Molinero Merchán]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/11/virgen_deluna.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Romería de la Virgen de Luna" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Existen eventos sociales que conjunta&nbsp;sobremanera la tradición y religiosidad. La coronación canónica de la Virgen de Luna de Pozoblanco y Villanueva constituyen un ejemplo paradigmático. Este domingo 7 de diciembre, en el Santuario de La Jara, las referidas poblaciones vivirán una de las jornadas más significativas de su historia espiritual y civil, timbrada de grandilocuencia. El acontecimiento, largamente esperado (desde hace décadas), no es solo un acto litúrgico de rango mayor, sino una proclamación solemne del vínculo que une desde siglos a dos pueblos con su Patrona compartida, síntesis perfecta de identidad, memoria y tradición. Pocas devociones en Los Pedroches poseen (aunque las hay en su rico acervo, como las vírgenes de Guía y Alcantarilla) el arraigo ancestral de la Virgen de Luna. Desde la Baja Edad Media, cuando la leyenda sitúa su aparición entre encinas y arroyos de la dehesa de La Jara, la imagen mariana se convierte en estandarte espiritual y símbolo de protección para dos comunidades hermanadas incluso en sus antiguas rivalidades.</p>
<p style="text-align: left;">La devoción se nutre tempranamente de un imaginario de caminos, ritos y paisajes: el santuario, la dehesa, el tamborilero, los ciclos de Traída y Llevada. Todo ello conforma un universo ritual que ha atravesado generaciones enteras hasta fundirse con la vida cotidiana de Pozoblanco y Villanueva. La Coronación es, por tanto, la culminación de un proceso histórico que no empieza ahora. A la declaración de patronazgo y al nombramiento de alcaldesa honoraria —hitos civiles que certificaron el arraigo popular— se suma hoy el reconocimiento eclesial más alto para una advocación que ha sido consuelo en epidemias, amparo en guerras, memoria en tiempos de escasez y esperanza en cada regreso desde la Jara. No se corona solo una imagen: se corona una historia. Pero también se corona una sensibilidad literaria, porque la Virgen de Luna ha sido fuente inagotable de poesía: leyendas, romances, plegarias, himnos, versos anónimos y poemas firmados por sacerdotes cultos, periodistas, maestros, artesanos y gentes del pueblo. La lírica mariana constituye sin duda un archivo sentimental donde quedan grabadas las emociones profundas de dos localidades que encontraron en María no solo un refugio espiritual, sino un modo de retratarse a sí mismas. <strong>Desde las evocaciones legendarias del arcipreste Rafael Rodríguez Blanco hasta el lirismo luminoso de Enrique Gonsálbez Bermejo, pasando por la voz juvenil y estremecida de Bartolomé Blanco, o las prolíficas plumas de Hilario Ángel Calero, Diego Higuera Gómez</strong> y todas las generaciones han querido cantarla para perpetuar su presencia.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">La dehesa de La Jara, escenario de la ceremonia, es en sí misma un santuario natural. Allí donde la tradición sitúa el hallazgo, donde cada año se renueva el rito de la despedida y el reencuentro, habrá mañana coronas de oro, luz y plegaria. Bajo sus encinas centenarias se hará visible la continuidad de un culto que ha sobrevivido a los siglos, sostenido por un pueblo que nunca dejó de acudir a su Madre. La defensa de los pastos de antaño, sembrada de rivalidades entre las poblaciones, se ha ritualizado de forma consensuada con el ensalzamiento de una imagen e infinidad de protocolos que la Iglesia ha definido en el espectro de la religiosidad. Durante más de cinco centurias las ceremonias y tradiciones se han consolidado de forma indeleble como sello de un pasado fehaciente en la defensa del territorio. En un tiempo en el que las identidades se diluyen y las raíces se tambalean, la coronación de la Virgen de Luna es mucho más que un acto religioso: es la afirmación serena de un legado común. Pozoblanco y Villanueva celebran, juntas, no solo a su patrona y alcaldesa, sino la permanencia de aquello que las une desde siempre: la fe compartida, la memoria transmitida y el latido profundo de la tierra. En La Jara, este domingo, la historia se hace presente. Y la Virgen de Luna será coronada no solo por la Iglesia, sino por el corazón agradecido de dos pueblos que la han llevado siempre en su palabra, en su camino y en su vida.</p>
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		<title>A Luci Naciones &#124; Palabras que matan</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Oct 2025 10:35:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Bautista Escribano Cabrera]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci: Te esperaba impaciente en la puerta del cole, como si no te hubiera visto ni abrazado desde hace semanas. Observaba a las ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="600" height="398" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/10/stop_bullying.png" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="stop_bullying" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Te esperaba impaciente en la puerta del cole, como si no te hubiera visto ni abrazado desde hace semanas. Observaba a las (como yo) impacientes madres y abuelos y un nombre propio se coló y se paseó por entre los corrillos y comenzó a interpelarme: «¿Me conoces? Soy Sandra». Podía haber mirado para otro lado y el nombre habría desaparecido por entre los grupos de padres y abuelas. «Sí, sé perfectamente quién eres. Respondes al nombre de una chica, casi una niña, que solo ha podido vivir catorce años. Que ha dicho: <em>¡Basta! ¡No puedo más!</em> Y se ha quitado la vida».&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y podía haber demandado al profesorado y a la dirección del centro un mayor celo y vigilancia sobre acosadores y acosada y recriminado a la inspección educativa su control insuficiente para combatir el acoso escolar. Podía haber implorado a los equipos especializados de psicólogos, pedagogos y médicos una intervención más eficaz, exigir (a esos <em>magos sin magia</em>) que cambiaran con un golpe de varita los hábitos y el pensamiento y las conductas de determinadas adolescentes.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y podía haber exigido que se cumplan (¡Cúmplanse!) los protocolos antiacoso (necesarios, por desgracia, en nuestras escuelas e institutos) que combaten, hasta donde pueden, este cáncer oscuro que se ceba en niños y adolescentes, sin delatoras cabezas rapadas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y podía haber advertido acerca del peligro que suponen móvil y redes sociales veinticuatro horas al día… y podía haber insultado a las acosadoras y a sus padres&#8230; y podía haberme sumido en un pozo de dolor con la familia de Sandra…&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y un poco de todo eso se me abrazaba ahogándome. Mientras ¡Sandra! ¡Sandra! ¡Sandra!&#8230; rebotaba en el interior de mi cabeza sin encontrar amparo ni salida y, junto al nombre propio, recordé dos adjetivos que contribuyeron a hundir a esta chiquilla: «Gorda» y «Lesbiana».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aseguran que las escopetas las carga el diablo. Las palabras dejan de ser inocentes cuando las cargamos nosotros. ¡Todos nosotros!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y todos y todas somos responsables (por acción u omisión) de que una palabra: «gorda», referida (entre otros matices) a la apariencia física de una niña, pronunciada con saña, se dispare como una bala con nombre propio.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y todos y todas somos responsables (por acción o por falta de compromiso) de que otro adjetivo: «lesbiana», referido a la orientación sexual de un ser humano (de una mujer), que expresa sus capacidades para amar y gozar de su cuerpo, se convierta, con malas artes, en cinturón de explosivos sujeto al cuerpo de una chiquilla.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci, por más lemas y campañas que exhibamos desde asociaciones, ONG, colegios o iglesias, resultarán hipócrita postureo si en nuestro actuar cotidiano no existe convencimiento y una actitud decididamente beligerante contra todo lo que signifique señalar, atacar, menospreciar, abochornar, machacar, hundir… y despedazar a una persona (a una niña) por ser o hacerla sentirse diferente: es indispensable plantarnos y gritar ¡Basta! ¡Se acabó! Mil veces cada día, si es preciso, para descargar de furia las palabras.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y es urgente aprender a desactivar, a eliminar la carga de odio y desprecio que, como metralla, hemos sumado a demasiadas palabras, de lo contrario, seguiremos soportando la vergüenza de nuestra complicidad con el crecer de una lista de nombres (detrás había vidas) en la que todos sus integrantes hubieron de gritar (en silencio): «¡Se acabó!», por culpa de palabras que matan.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Quién será el siguiente de la lista?&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Siempre tuyo y contigo diferente, diferente, diferente.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Recto y verso &#124; Respirar</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Oct 2025 08:12:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Pérez Pimentel]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Dormir y despertarte y mirar al techo y mirar al reloj: las dos, las tres… Y otra vez que no sabes si va a ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="801" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/10/reloj.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="reloj" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Dormir y despertarte y mirar al techo y mirar al reloj: las dos, las tres… Y otra vez que no sabes si va a funcionar. Y pensar que llegas tarde y al final no hacerlo. O no llegar. Dos minutos más y se acaba; y no se acaba nunca. Nunca se acaba. Y los domingos por la mañana a las diez cuando en realidad no tienes nada que hacer. O hacer tiempo. O esperar y estar de resaca. Y parir. Todo esto es lo mismo, pero respirando a ritmos distintos. La vida corre entre suspirar y jadear. &nbsp;Inspirar y expirar. Dolor, pausa, placer. Y llorar o no llorar y aguantar la respiración.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Correr y pensar. Empezar un nuevo trabajo o enfrentarte a la conversación de tu vida: todo empieza respirando profundo para tomar impulso. Todo cambia cuando resoplas y sueltas aire después de tomar la decisión que ya es inaplazable y de la que vienes huyendo hace demasiado tiempo: díselo. Díselo o continua en ello sabiendo que no te quedan fuerzas y que nadie verá nunca jamás el esfuerzo que has hecho de aguantar todo eso sin fuerzas. Nadie, nunca.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Lo peor de respirar es no hacerlo; o no poder hacerlo cuando quieres sino cuando te dejan. Ahogarte o que te ahoguen. A la gente que no te deja respirar quítatela: ellos siguen y tú, tomas aire. Que no se te olvide y hazte un puto favor a ti misma o a ti mismo. No tomarte un respiro o ese respiro que tienes que tomarte cuando tienes que hacerlo. Todo te pasa una factura tan grande que no te das cuenta de los intereses que pagas: años de dudas y terapia; y eso en el mejor de los casos. No le dejes ganar. No te dejes perder.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hay aires que son distintos y eso es una cosa de la que te das cuenta cuando llenas los pulmones en el pueblo o en la avenida que sea de la ciudad que sea donde tienes la oficina. La cosa juega entre la seguridad y el desencanto. No me paro a explicarlo, pero sabes qué digo. Hay más aire puro en la conversación con un mayor de tu pueblo sentado al fresco que en el aire enrarecido del pub de moda donde tienes que ir a hacerte la moderna los jueves por la tarde; y pagando cervezas a precio de oro. ¿A que sabes lo que digo? ¿Ves? Lo moderno no siempre es lo nuevo ni lo nuevo lo moderno o mejor que lo anterior.&nbsp; A veces sí, pero no siempre, ojo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Luego están los aires viciados que llevamos respirando demasiado tiempo o casi una vida entera y que nos llenan los pulmones de prejuicios y que nos llevan a otro tiempo o quizás al tiempo del que nunca quisieron moverse. O algunos o algunas no quisieron moverlo. Humo de tabaco viejo que ya pasó y aún huele: tus ex, tus malos amigos casados o tus malas amigas solteras o gente que te pregunta cuando te vas a unir a la nueva moda de turno y sobre todo te preguntan por qué no lo has hecho ya como ellos o como ellas. Tranquilo respira y piensa: ¿qué hace esa gente aquí? Y es que hay gente que no se merece un suspiro y por la que llevamos suspirando media vida. Insisto, no les dejes ganar.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Los seres humanos respiramos de media unas veintitrés mil veces al día (23.000) desde que nacemos. Y es el entorno donde haces este simple gesto día tras día, año tras año, lustro tras lustro y década tras década lo que te hace ser como eres. Y es impresionante y es apabullante. Y emocionante si tienes el detalle de tener claro de que estar vivo y vivir es un lujo que no todo el mundo se puede permitir. Al menos con decencia.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Lo dije más arriba: Inspirar y expirar. Dolor, pausa, placer. Y llevo contando esta historia mucho tiempo, quizás demasiado; y no es que me guste contarla, que también, es que me veo en la obligación de seguir combatiendo la estupidez. Y no es que todo sea más sencillo así: es que a veces basta con tomar aire donde estés y respirar.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>A Julia López por su premio y por como es ella.</em></p>
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		<title>Recto y verso&#124; Suerte la tuya</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Aug 2025 08:21:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Pérez Pimentel]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Hay una canción de Sanguijuelas de Guadiana, que se llama Revolá, que tiene un verso que comienza así y que al completo dice: “Suerte ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="394" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/08/sanguijuelas_guadiana.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Sanguijuelas del Guadiana" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hay una canción de Sanguijuelas de Guadiana, que se llama <em>Revolá</em>, que tiene un verso que comienza así y que al completo dice: “<em>Suerte la tuya de poder vivir [d]onde naces</em>”. Y me emociono mucho cada vez que lo oigo porque para mi desgracia poder vivir donde has nacido y sobre todo si es en un pueblo y sobre todo si es en un pueblo chico al que te sientes orgullos de pertenecer (hay mucho en esa palabra); no es una decisión. Y si decides hacerlo en muchas o en la mayoría de las veces hay que pagar un precio que no todo el mundo se puede permitir o al menos no se lo quiere permitir. Sé de lo que hablo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Isabel, que es de aquí, pero no vive aquí, aunque nunca se ha ido; me dijo el otro día: “para mí ser de pueblo es el sitio en el que soy”; y dijo: porque yo aquí no soy Isa, soy Isabel y tengo unos padres, unos hermanos y unos abuelos y me conocen desde chica; y me siento en un sitio en el que se me reconoce como la persona que soy”. Y yo le dije que eso es muy importante y añado que eso en Madrid no pasa, ni pasa en Sevilla, ni en Edimburgo. Pertenecer. Y Rubén que también estaba allí lo sabe también y lo sabe bien.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Las sociedades pequeñas tienen un elemento de valor que no tienen las grandes: sentirte reconocido por la mayoría de tu entorno social y esto forma parte de la calidad de vida de los pueblos (alcahueteos aparte); al igual que poder aparcar en la puerta de tu casa y que te lo respeten. Es decir, en el pueblo no eres un <em>Don Nadie</em>. Suerte la tuya.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y eso último es clave y ahonda en la parte de bienestar que tiene vivir en el pueblo frente a la capital (porque médico decente ya no hay en ningún <em>lao</em>): el tejido social. Si se sabe quién eres y de dónde vienes y tienes un arraigo personal, social y familiar en el pueblo donde vives, y por alguna circunstancia se deja de saber de ti o caes malo: las vecinas preguntan y van a verte y te mandan todos los bizcochos y <em>tapergüeres</em> del mundo. Y eso es ser de pueblo y yo lo veo todos los días desde mi ventana. Suerte la tuya.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En aquella mesa estaban también Lourdes que tenía clara y positiva la influencia de que haberse criado en un pueblo era una ayuda para vivir en la capital y nos hacía ser más hábiles: “hay que buscársela más”; y Julio y Julia que confrontaron visiones sobre la cultura que hay en nuestros pueblos y debatieron en torno a lo identitario que hay en la gran mayoría de manifestaciones culturales populares, sobre todo teatrales, y la escasez de otros referentes artísticos que más allá de lo identitario nos hagan avanzar.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y todo esto es suerte la mía por haberlos tenido sentados a todos y todas en una radio para debatir qué es ser de pueblo y haberlo grabado para que podamos escucharlo <a href="https://open.spotify.com/show/0UIAyBsLMnTsaiYOpBngY6?si=3446179911694e0b">aquí</a> y hacerle una despedida bonita a esta columna.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Gente normal, haciendo cosas extraordinarias donde nadie pensaría que se pueden hacer y no es el centro de una gran ciudad. Grandes ciudades inundadas del talento que aquí no se puede retener porque Madrid es una aspiradora de seres humanos que explotar con la promesa de un sueño que cumplir. Me cago en <em>trabajar de lo tuyo.</em> Quizás exagero, pero la cosa va por aquí o quizás como a cada uno o una le va. Como la feria, pero sin abrazos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La canción de los Sanguijuelas del Guadiana seguía diciendo: “Muchas las flores que se mueren al no regarse / Todos los domingos de vuelta a las capitales”. Hay que haberlo vivido para decirlo así: cortito, con cara dura, rock ´n roll y mucha verdad. Y ahí, justo ahí, en vivirlo y en darse cuenta de que algo está pasando con el orgullo de ser de pueblo, donde las cabezas ya no miran al suelo y donde no hay nostalgia, ni romanticismo sino la verdad de quedarse y cuidar lo que hay o de irse y volver constantemente aún con nuestras miserias. Y todo sabiéndonos con la suerte de ser de pueblo, sabiendo que: “suerte la tuya de poder vivir donde naces”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Gracias a Radio Hinojosa Cadena SER y a Pedro Pérez y María Ángeles Aranda</em>&nbsp;</p>
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		<title>Recto y verso: Una historia de Instagram</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jul 2025 09:10:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Pérez Pimentel]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Salió mal o eso creo. Y es que no llegar ni a intentarlo es peor que decidir hacerlo y no ganar. Perder es no ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="675" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/07/historia_instagram.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="historia_instagram" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Salió mal o eso creo. Y es que no llegar ni a intentarlo es peor que decidir hacerlo y no ganar. Perder es no intentarlo, es quedarte con las ganas, con la incertidumbre de qué hubiera pasado. Sobre todo, cuando has tenido una vida entera llena de oportunidades y nunca, nunca, nunca te atreviste.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pablo era un tipo cualquiera que podía haber nacido en un pueblo cualquiera en una época cualquiera y podía haber tenido una vida como cualquiera con sus más y sus menos pero no fue así. Nació en este pueblo, nació con el milenio en 2001 el mismo año y en el mismo pueblo que nació Ana Luz. La casualidad hizo que sus madres, en 2002, decidieran llevarlos a la guardería municipal porque la madre de Pablo tenía que volver a trabajar y la madre de Ana Luz tenía que cuidar por las mañanas del abuelo de la niña, su padre, que estaba en cama y se repartía los días y las noches con otra hermana suya. Y allí se conocieron con poco más de un año.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">De los tres a los seis años fueron juntos a la misma clase de la escuela infantil y fue allí donde se hicieron amigos. Siguieron juntos durante toda la primaria e incluso, ya en 2010, el año que nació Instagram, hicieron juntos la comunión. Compartieron cumpleaños propios y ajenos durante aquellos años de la infancia donde de gestan amistades para toda a vida.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En torno al 2014 la cosa era ya insostenible para Pablo. Adolescentes de pueblo, parque va, plaza viene y la bomba de relojería de tener un <em>smartphone</em> entre las manos cargado de hormonas y con ganas de lucirse y de impresionar. Aquello era como coger un coche sin saber conducir. Y Pablo enamorado de Ana Luz como si no existiese otra mujer en el universo. Claro que su universo era muy pequeño entonces. Nunca se lo confesó y aunque al principio se notaba el decidió darse por derrotado antes de dar la batalla y se convirtieron en buenos amigos. Un amor platónico en la era de Instagram.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A Pablo el universo se le hizo un poco más ancho porque, primero terminada la ESO, dejó de ir a clase con Ana Luz que quiso estudiar el bachiller y él decidió que iba a estudiar en la Escuela de Hostelería de Málaga y que iba a ser cocinero. Y claro que se abrió el universo. Imagínense tener 17 años y estudiar en la capital de la Costa del Sol un par de años en pleno 2018 cuando la crisis de 2008 tocaba a su fin. No tardó en encontrar trabajo que le daba para compartir piso y pagarse los gastos del coche que había heredado de su abuelo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Trabajo, coche, casa. Lo tenía todo o casi todo. Y ese casi se lo recordaba el Instagram de Ana Luz que estaba estudiando Trabajo Social en Jaén gracias a las becas que año a año conseguía y a las copas que ponía en el pub de moda del centro de la ciudad que le dio mucha mucha calle. Un día Pablo le respondió a una historia que había subido Ana Luz con sus compañeros de trabajo en el pub con Supersubmarina de fondo con un mensaje que decía: “<em>teníamos que montar un bar, tía. Yo cocino. jajaja</em>”. Esa fue la única declaración de amor que fue capaz de hacerle después de casi veinte&nbsp;años y una pandemia de por medio donde los dos lo pasaron regular. Todos los pasamos regular. Pero hubo mucho WhatsApp: el hombro donde llorar del siglo XXI con un <em>jajaja</em> al final.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Luego la cosa se enfrió, como era de esperar: ni a Ana Luz le gustaba Pablo como a Pablo le hubiese gustado y éste seguía atado su decisión adolescente de haber perdido aquella batalla antes de darla. Y claro, Ana Luz se echó novio y Pablo pues también tenía sus cosas. Y así pasaron estos últimos cinco años, viéndose de verano en verano o coincidiendo en el cumpleaños de algunos amigos en el pueblo, como cuando eran niños; y charlando un ratito para contarse y ver qué tal pero poco más. Todo el mundo tenía alguien ya al otro lado del teléfono.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A principios de este verano me senté con Pablo en la mesa de una terraza del pueblo que estaba llena y se notaba ya que había ambiente como todos lo veranos y también había salseo como todos los veranos. Pablo me contaba que estaba a pico y pala por Whastapp con una chica que había conocido en Málaga. Y en estas llegó Ana Luz. Entonces vi como Pablo la miró con un descaro increíble. Y mirar con descaro es una ciencia que pocos dominan. Y Pablo la dominaba. El descaro es elegante, algo fino; y no tiene porqué salirte bien dos veces seguidas o en la misma noche. Sin embargo, se nota. Y se nota porque el descaro viste más que un perfume bueno. Es ácido y dulce a la vez; y escaso. Y a Pablo se le daba genial.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Qué cosas tiene la vida: el WhatsApp se lo mandas a otra, pero la mirada cómplice e imposible y descarada es para quien es. Y la de Pablo era para Ana Luz. Y se nota. Vaya si se nota –y Ana Luz lo notó– y sobre todo se notaba que a Pablo ya le daba igual todo y le daba igual recordar que hacía quince&nbsp;años que había dado la batalla por perdida antes de librarla. Y, quizás, de eso trata un poco la vida: de tenerlo claro y no mentirte demasiado.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aquella noche, cuando me iba, los vi echándose una foto y por la mañana la vi colgada en una historia de Pablo en <em>Instagram</em> con un corazoncito rojo pequeñito abajo a la izquierda justo debajo de un texto en blanco que ponía “desde 2001”. La canción que sonaba en aquella historia era Ana de Supersubmarina.</p>
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		<title>A Luci Naciones: Antisistema</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Jul 2025 07:15:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[hoyaldia]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Querida Luci: Ignoro si, al par que el manejo de tabletas e inteligencias artificiales, aprendéis el significado de palabras con las que, antes o ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="693" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/07/agua_turbia_lospedroches.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Agua turbia en un municipio de Los Pedroches" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ignoro si, al par que el manejo de tabletas e inteligencias artificiales, aprendéis el significado de palabras con las que, antes o después, os veréis las caras en la calle o si seguís aferrados a los dictados de toda la vida… como el que se pliega a los huevos fritos con chorizo: un valor seguro, para no errar. Sea como fuere, tu pregunta cándida, mirándome a los ojos, me descolocó: “¿Qué significa antisistema?”</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Te podía haber respondido a la gallega: ¿Dónde has escuchado tú eso? y si hubiera podido elegir me hubiese plantado en que antisistema es palabra derivada por prefijación: con una base léxica <em>sistema</em> y el prefijo <em>anti</em>(oposición o sentido contrario). Si hubiera podido elegir… pero tus preguntas generan terremotos en mi mala cabeza y tú te mereces algo más.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Enseguida, para que lo entendieras mejor, se me han ofrecido ejemplos (admitidos sin reservas por la colectividad) de tipos descaradamente antisistema. Iba a sugerirte: Basta con asomarse a los extremos: De un lado, unos chicos y chicas, impecable el ademán, enarbolando consignas fieles a la propaganda de quién venera el ordeno y mando más que el voto libre de los ciudadanos. Del otro, otros chicos y otras chicas, desaliño <em>postureista,</em> enarbolando otras consignas de otros visionarios (santos laicos de chándal o casaca), demasiadas veces, con listas de atropellos en su haber, que da miedo mirar. “Por sus frutos los conoceréis”, dijo Jesús, que sabía de esto mucho más que yo…&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Iba a sugerirte que echases un vistazo a los extremos pero, en el último momento, decidí contar hasta diez (a mis años aún me pierde la impulsividad) y pensármelo mejor. Se me ocurrió que, cuando un representante público (no importa color o escalafón) se echa al bolsillo un euro que no es suyo… es un antisistema. Cuando un líder todopoderoso ordena masacrar (o hace la vista gorda) a una población inocente… es un antisistema. Cuando alguien, amparado en el poder que otorgan las urnas, gobierna en su propio beneficio… es un maldito antisistema. Cuando uno se pide la baja sin estar malito… es un antisistema. Cuando un conductor que ha golpeado a otro coche se da el bote sin identificarse… es un antisistema. Cuando alguien aparca su vehículo bloqueando una rampa de minusválidos… es un antisistema. Cuando el agua sale turbia de los grifos y no se informa a la población de sus causas y consecuencias… el responsable es (además) un antisistema. Cuando uno (tú o yo) se pliega a pagar sin IVA, aunque lo amparen poderosísimas razones… es un antisistema. Cuando alguno mira para los lados y “se olvida” en el suelo la mierda de su perro… es un cerdo antisistema. Cuando un mayor de sesenta y cinco…</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Querida Luci, hube de pararme en seco. Cada vez los ejemplos me pillaban más cerca: me había ido alejando de las obviedades de los extremos y apuntaba peligrosamente hacia mí mismo. Aunque, bien mirado ¿a qué espera un tipo mayor de sesenta y cinco para convertirse en un antisistema?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mientras más pienso en ello, más difícil me resulta armar una respuesta y, más todavía, poner ejemplos certeros a una pregunta que (ingenuo) me pareció de las fáciles. Me <em>travalenguo</em>: si el sistema resulta ser antisistema y ser antisistema es el sistema… no sé contestar a tu pregunta y, digo más, si el sistema de convivencia que nos hemos dado se halla controlado y a merced de los antisistema: ¿De qué… sistema estamos hablando?</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Sistemáticamente tuyo.&nbsp;&nbsp;</p>
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		<title>Cuarenta aniversario. Hospital Comarcal de Pozoblanco</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2025 07:41:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Andrés Molinero Merchán]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Cuarenta años ya son historia, claro que sí.&#160;Especialmente cuando se trata de un aniversario de una institución sanitaria que constituye un referente la comarca ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="846" height="604" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/07/obras_hospital.png" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Obras iniciales del Hospital" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Cuarenta años ya son historia, claro que sí.&nbsp;Especialmente cuando se trata de un aniversario de una institución sanitaria que constituye un referente la comarca de Los Pedroches. Tal es el caso de la antigua Residencia Sanitaria de la Seguridad Social (Hospital Comarcal “Valle de Los Pedroches”), con un contexto evidente de transformación. La mirada atrás de organismos tan principales en nuestras vidas nos hace comprender bien la notoriedad que tienen. No son eventualidades de un día de relumbrón, ni de un periplo pequeño de existencia, sino soportes vitales enraizados en contextos políticos precisos, coyunturas económicas determinadas y marcos sociales completamente definitorios.</p>
<p style="text-align: left;">El Hospital del Valle de Los Pedroches nace como necesidad acuciante. Es a partir de la Transición cuando Pozoblanco y comarca empiezan a promover con mayúscula los pilares del Estado de derecho y la sociedad de bienestar, con servicios fundamentales de sanidad, educación, comunicación, etc. Hace cuarenta años nace el Hospital comarcal. Para la consecución de una residencia sanitaria digna, los prolegómenos son largos, y nada fáciles, porque desde 1976 se empiezan a definir los primeros esfuerzos, y exigencias, por parte de las autoridades locales y provinciales. Pozoblanco requería con urgencia una infraestructura digna, a la altura de una capital de comarca, con una población ingente, que tenía servicios sanitarios de notoriedad a prácticamente cien kilómetros de distancia. Los primeros actos constituyen el prólogo moviendo voluntades del viejo régimen (Solís…), pero también con presión social fuerte y eventos de tragedia (Paquirri, septiembre de 1984) que agravan el déficit sanitario existente.</p>
<p style="text-align: left;">Con ese turbio déficit se emprenden las propuestas e inversiones (Plan de Inversiones, 1976), así como las primeras cesiones municipales de terreno al Ministerio de Trabajo de 15.000 m<sup>2</sup>., para que dispusiera del espacio correspondiente. La elección del viejo espacio de la Estación constituye asimismo el desarrollo urbanístico de la ciudad, generando la mayor área de servicios. D. Manuel Alonso Taboada define primeramente un edificio de cuatro plantas y torreón-ático, para albergar 144 camas de hospitalización general, así como los servicios médicos y hospitalarios de la siguiente manera. Las obras comienzan en mayo de 1981. Era la concreción fehaciente del servicio hospitalario más notorio de Los Pedroches, que habría aún de prologarse con no pocos problemas (casi diez años), pues adquiere carta de naturaleza el 9 de julio de 1985.</p>
<p><a href="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/07/inauguracion_hospital.png"><img class=" size-full wp-image-89712 alignright" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/07/inauguracion_hospital.png" alt="inauguracion_hospital" width="380" height="518"></a></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hoy día rememoramos la vorágine de fastos de aquella gesta, con la presencia del presidente de Andalucía D. José Rodríguez de la Borbolla, el consejero de salud D. Pablo Recio, el director general de asistencias hospitalarias D. Teodoro Montemayor y autoridades de Pozoblanco (alcalde Blas Garrido Dueñas) y comarca. Pozoblanco vivió un día grande. Grande no por el fasto, que lo hubo, sino porque conseguía con justicia uno de los servicios sanitarios más necesarios de una sociedad moderna. Previamente habían sido asignados los cargos burocráticos (director…), determinándose los primeros servicios sanitarios: maternidad, análisis clínicos y radiografía.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Como decimos, la institución sanitaria se pone en marcha en el verano ochentero, abriendo la sección de urgencias el 19 de agosto de ese año (1985). Los servicios sanitarios iniciales que cubre se realizan a través de dependencias materiales acordes: un centro de anatomía `patológica; de rehabilitación; farmacia; cuatro quirófanos; radiología; laboratorios; consultas externas; 150 camas; horno crematorio e instalación autónoma de energía solar. Era el principio del mayor centro sanitario de la comarca. Un referente esencial en estos cuarenta años que nos han dejado ver la importancia de un Hospital digno e imprescindible, el importante trabajo desarrollado por los profesionales, y también la precariedad de los últimos tiempos que evidencia gravámenes grandes de un servicio que agrieta en buena medida los derechos de los ciudadanos y&nbsp; el estado de bienestar. Enhorabuena por este aniversario, sin duda, tan significativo.</p>
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		<title>Recto y verso &#124; Fe</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jun 2025 07:51:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Pérez Pimentel]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Es algo muy extraño que no todo el mundo tiene en su vida y que no todo el mundo es capaz de aguantar en ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="990" height="484" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/06/cristo_dali.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="El Cristo de San Juan de la Cruz de Dalí" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Es algo muy extraño que no todo el mundo tiene en su vida y que no todo el mundo es capaz de aguantar en su vida siempre. Y vivir sin fe es terriblemente más difícil que hacerlo si la tienes; pero lo que es terriblemente más difícil es vivir siendo coherente tanto si la tienes como si no.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Últimamente hablo mucho de Dios con mucha gente distinta y leo mucho sobre Dios y leo mucho sobre religión y sobre el cristianismo y hablo mucho sobre Jesús y sobre su mensaje. Y creo que no hemos entendido nada o yo por lo menos no entiendo nada o si entendemos preferimos mirar para otro lado.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nunca he entendido a la gente que sale debajo de un paso o va en una procesión y no tiene fe. La semana pasada salió en el diario ABC una encuesta, que es el detonante de todo esto, y que decía que 66% de los costaleros de Córdoba no va nunca a misa y no recibe los sacramentos y que lo de la afición a la trabajadera viene por otra cosa como la camaradería bajo el paso, es decir, no es fe es formar parte de algo en el que sentirse reconocidos. Sorpresa para nadie o quizás para los promotores de la encuesta, aunque no lo creo. Si esto lo trasladamos a las bandas de semana santa o al mundo cofrade en general, que es por donde la Iglesia sigue respirando, los resultados no serían mucho más favorables para los creyentes o empeorarían mucho.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ya lo he dicho muchas veces en este periódico; pero insisto: soy un ateo descreído que perdió la fe dos veces y a la segunda fue la vencida y añado que últimamente batallo en este ateísmo mío desde la sencilla afirmación de que no creo que Jesucristo resucitara y le hago esa misma pregunta a la persona con quien hablo. La cosa es que hay mucha de la gente a quien se lo pregunto y que dicen creer en Dios que esto de la resurrección les da igual. Y es ahí donde no entiendo nada. O quizás sí.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Quizás es porque somos tan cultural y socialmente cristianos que sólo tomamos la parte de la fe que nos va bien para asirnos a ella cuando vienen mal dadas y pasar el trago mejor o, la que es peor y la que observo mayoritaria, la que queda bien en <em>Instagram</em> el día que tu padre te deja en altar delante de un crucificado del que no tienes muy claro el porqué está ahí y quizás te daría igual que no lo hubieran crucificado y que la cosa del cristianismo fuera de otra manera o quizás no fuera; pero mira qué mona voy y lo guapa que está mi madre.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">O quizás es porque es imposible separar todas las decisiones que tomas de la forma en la que la fe cristiana tradicional te dice que las tienes que tomar para pasar este <em>valle de lágrimas</em> y acabar llamando a las puertas de San Pedro para ver si te deja entrar porque te da miedo que tu vida eterna sea infernal por si hay algo de verdad. O quizás es porque somos débiles y vivir fuera de la norma, que en España es el cristianismo, es demasiado cansado. Y es demasiado cansado. Ir a contracorriente cansa.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Respeto mucho a los cristianos creyentes y a los que siguen el revolucionario mensaje de Jesús y su ejemplo ante el poder. Y los hay, pero sin embargo la deriva de la empresa que fundó Pedro está lejos de ese mensaje y sólo tenemos que mirar a las jerarquías eclesiásticas o a las diversas formas elitistas y clasistas de entender la fe, que no es fe sino poder o peor, es dinero. Los mercaderes en la casa del Padre otra vez. Quizás nunca se han ido.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">O quizás el problema de la fe es ese: la falta de ejemplo por parte de quién la proclama. A lo mejor el problema no es divino, que no lo es porque Cristo no resucitó; a lo mejor el problema es humano como siempre son todos los problemas y por eso más de la mitad de los costaleros de Córdoba no van a misa y la gente se casa por la iglesia sin creer en Dios para salir guapa en las fotos y muchos participan del mundo de la fe sin tenerla y para encajar o se agarran a ella cuando no queda otra y otros los domingos van a misa y el lunes son peor que satanás que decía Carlos Goñi en <em>Odio</em>. O a lo mejor la fe es eso o todo esto: seguir o no el mensaje de Jesús y no es divina sino humana. Y yo en el Ser humano, con todo, sigo teniendo fe.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Mi mejor maestra</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jun 2025 06:53:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Andrés Molinero Merchán]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; No puedo escribir&#160;porque me embarga la emoción. Mi mejor maestra se debate entre los límites del oficio, y lo entiendo. Cuando alguien lucha tanto ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1024" height="641" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/05/gines.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="El centro escolar Ginés de Sepúlveda" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No puedo escribir&nbsp;porque me embarga la emoción. Mi mejor maestra se debate entre los límites del oficio, y lo entiendo. Cuando alguien lucha tanto —tanto, en decisiones tan difíciles—, es porque tiene auténtica madera de maestra. Es una de esas de las pocas que quedan, que será siempre maestra de las buenas, de las que prevalecen en el recuerdo a sangre y fuego en el corazón de niños. Es toda una vida, es una profesión singular. Es una vocación profunda que cala lo más hondo de la persona. Enseñar es lo más difícil de esta vida, en todas las vertientes, pero cuando el objetivo somos los seres más enriscados de la naturaleza, el oficio es abismal; el cometido es sobrecogedor. Más difícil resulta aún encontrar una maestra cabal que concite las cualidades que cualquiera pudiera considerar ideales: &nbsp;vocación, formación académica, profesionalidad, voluntad inquebrantable de trabajo, temperamento, compañerismo a ultranza y gentileza con los padres; y lo más importante, amor a los niños y deseo irrefrenable de que aprendan a ser personas de bien. Todo esto lo tiene mi maestra, porque es excepcional. Qué difícil es encontrar a personas que mantengan equilibrada la balanza en el rigor y la exigencia, la generosidad y la condescendía en el duro quehacer con los niños, y el afecto constante. Tantas <em>Virtudes </em>no se encuentran a menudo, y tu nombre lo tengo timbrado con letras de oro.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mi maestra posee todas estas cualidades. Qué difícil es estar a la batuta del oficio durante tantos años con idéntica disposición, con mano firme sin disminuir un ápice en la voluntad de enseñar. Qué difícil es campear en un trabajo donde la administración no privilegia a los buenos de la docencia, donde la burocracia asfixia a los maestros, deslegitima y desautoriza en términos profesionales y personales todos los días. Mi maestra me ha enseñado a leer el mundo y a escribir la vida; me ha enseñado a mirar la naturaleza, y me ha dado clases de Historia con la amenidad de un mago para soñar lo que hemos sido, somos y queremos ser. Llegar a lo más hondo, que es sembrar la semilla de la curiosidad y el conocimiento, y la búsqueda de soluciones a los problemas, lo hacen solamente brillantes profesionales como mi maestra. Gracias. Claro, cómo puedo olvidar tus abrazos, los que nos das diariamente en la clase; &nbsp;cómo puedo ignorar el consuelo cuando lo necesito; cuándo la mesura en los enfados de mentirijilla; cómo puedo olvidar ese afecto que trasmites cuando hablas y dibujas en la pizarra, como los ángeles, porque eres una artista (de verdad); cuando bailamos todos y cantamos con fricción, para que amemos la música, que&nbsp; tanto te gusta; cuando decoras el centro con esas manos prodigiosas que Dios te ha dado; y con cuanta solvencia has integrado también los nuevos vientos de la tecnología sana, la que auxilia con mesura el aprendizaje, sin excesos vacuos de rimbombancia. No te gusta el postureo, maestra.&nbsp; No te gusta. Has sido maestra con Mayúscula, pero también has sido directora de escena de mi centro en los momentos más difíciles, cuando los tiempos exigían cambiar los trastes renovando la vieja casa por una moderna instalación material de una escuela cincuentona. El Ginés es tu casa, y te has dejado la vida en él.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mi maestra no es anodina, pero tampoco vanagloriosa. Me gusta por su sencillez. Me gusta por su pasión y por hacernos ver el mundo grande; por hacernos soñar, desplegar la imaginación y volar como si fuéramos pajarillos; por enseñarnos a mirar desde nuestra pequeña ventana de la infancia, siempre con optimismo. La vida de una niña, de un niño, se hace en la familia, pilar fundamental de sustentación de la persona, pero mi maestra me ha dejado claro que ella es especial. Que el mundo no es lo mismo, ni lo sería, sin el cristal con que me lo ha hecho ver. Tus lecciones, maestra, son siempre de vida.&nbsp; Enseñarnos con renglones derechos y borrón al canto, cuando te equivocas, es el oficio que no todos hacen bien a diario. Saber mantener el punto justo entre todos los alumnos y alumnas de la clase, siendo tan diferentes, es difícil, pero el sentido del rigor y la justicia que desparramas es para mí sagrado. Eres, maestra, una persona de criterio, de principios e ideas claras. Buena. En el sentido machadiano. Eso es lo que más me ha ayudado. Aquí y en todos los sitios eres cabal. Lo eres, y eso no se encuentra todos los días en la vida. Gracias.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Tanto esfuerzo tiene que tener, maestra, una recompensa. Tienes que tener el pago que te mereces. Has trabajado como nadie. Has cumplido hasta la saciedad. Has dirigido y enseñado a muchos y muchas de los que te hoy te acompañan en la docencia. Tienes la prebenda magnífica de poder pasear por la calle y encontrarte con quienes nos has enseñado la vida. Tendrás siempre la dignidad de Maestra, con Mayúscula. Porque una maestra no termina nunca. Eres mi maestra. Siempre lo serás. Gracias</span></p>
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