<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; testimonios</title>
	<atom:link href="https://www.hoyaldia.com/tag/testimonios/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.hoyaldia.com</link>
	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
	<lastBuildDate>Fri, 15 May 2026 20:45:12 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>«Hay que huir a la primera señal de maltrato, no confiar en un cambio que nunca llega»</title>
		<link>https://www.hoyaldia.com/hay-que-huir-a-la-primera-senal-de-maltrato-no-confiar-en-un-cambio-que-nunca-llega/</link>
		<comments>https://www.hoyaldia.com/hay-que-huir-a-la-primera-senal-de-maltrato-no-confiar-en-un-cambio-que-nunca-llega/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 25 Nov 2021 07:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[hoyaldia]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[25N]]></category>
		<category><![CDATA[malos tratos]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
		<category><![CDATA[violencia hacia las mujeres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.hoyaldia.com/?p=66593</guid>
		<description><![CDATA[&#160; «Los ramos de flores, el lo siento y el perdón del día siguiente no valen para nada, quien maltrata una vez lo va a ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/11/25n.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="25n" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">«Los ramos de flores, el lo siento y el perdón del día siguiente no valen para nada, quien maltrata una vez lo va a volver a hacer». Ese es el mensaje que quiere lanzar después de muchos años sin poder verbalizar que fue una mujer maltratada, sin hablar en profundidad de aquellos que «te roban parte de tu vida». Prefiere mantenerse en el anonimato, pero cuenta su historia con la esperanza de que le pueda servir a alguna mujer que esté viviendo el proceso, el periplo, la injusticia, que ella vivió. Para ellas, para todas, profundiza en el mensaje: «se sale, de esa situación se sale, pero denunciando y dejando al maltratador; a su lado, jamás». Por eso, incide una y otra vez en que «hay que dejarle a la primera señal, no esperar a la segunda, no se pueden consentir humillaciones, ni vejaciones, ni insultos, a la primera señal hay que dejarle. No hay que confiar en un cambio que nunca llega».</p>
<p style="text-align: left;">Han tenido que pasar unos cuantos años para que esta mujer se siente a hablar de su experiencia, lo hace con el convencimiento de «tenerlo superado», pero eso no implica que las cicatrices no vuelvan a enrojecer, a escocer. «Siempre quedan secuelas, si no quedaran podría hablar tranquilamente de este tema y no es así. Pero he hecho mi vida, he conseguido dejar a un lado esa historia, me considero una afortunada porque tengo a gente a mi alrededor que me apoya», relata. A pesar de que «te acostumbras a vivir con miedo, todavía miro de vez en cuando hacia atrás», realza que «siempre merecerá la pena luchar por salir de ese agujero porque eso no es vida. Es una etapa que puede pasar, lo importante es vivir y si te quedas ahí atrapada no tienes vida».</p>
<p style="text-align: left;">Sobra decir que no es un proceso fácil, sobra decir que el miedo lo oscurece todo y sobra decir que cualquier relato de una mujer maltratada estremece. Es un sin sentido. A ella, a esta mujer que guarda con celo algunos detalles para proteger a los suyos, le inculcaron desde pequeña la necesidad de valerse por sí misma, de ser independiente, pero la vida le llevó por otros derroteros. Su primera pareja no tardó en mostrar su verdadera cara, después de los insultos y las vejaciones llegaron los golpes. «Aguanté porque no podía ir a ningún sitio, dependía económicamente de él, tenía niños pequeños, sabes que no es lo que quieres, pero ahí me quedé», cuenta. Callaba y aguantaba ante la sinrazón. «Muchos de los episodios de malos tratos empiezan con los celos, es una señal de alerta fundamental, al menos por mi experiencia. La primera vez que me agredió fue porque había estado muy simpática con unos amigos que habían venido a casa, eran compañeros suyos de trabajo y venían con sus mujeres, intenté ser amable. Esa fue la primera vez, por eso digo que, si una persona no confía en ti, déjala, esa relación no tiene fundamento», explica. A ese respecto no quiere dejar pasar la oportunidad para incidir en que «ahora parece que los celos están bien vistos, es que estamos retrocediendo, parece que se nos ha olvidado todo lo que hemos luchado».</p>
<p style="text-align: left;">Después de aquel primer episodio vinieron otros y aunque no hubo denuncia, la separación definitiva llegó tras una agresión con un martillo. Ahí supo que había que poner fin a una historia que había durado ya demasiado. Tocó empezar de nuevo. Y lo hizo, con la mala suerte de que en su camino se cruzó otro maltratador, otro hombre que no sabe querer. Entre ambas historias habían pasado unos años, la situación social era otra, pero los miedos fueron los mismos. Avisada por su entorno, le pudo la vergüenza, el tener que relatar algo ante lo que le habían prevenido y volvió a callar. «Fueron años horribles, no quería que nadie se enterara de lo que me pasaba, me daba mucha vergüenza». Calló ante los insultos y ante las agresiones con el afán de que nadie supiera lo que le estaba ocurriendo, calló noches en las que durmió con una navaja en el cuello, calló hasta que una paliza la llevó a dar el paso. Denunció y empezó otro calvario. Después de la separación el acoso, los insultos y los malos tratos continuaron, a pesar de un entorno que se afanó en proteger a la víctima.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>La acción de la justicia</strong></p>
<p style="text-align: left;">«Tapé hasta que llegó el momento en el que no podía más, llega un día que tienes claro que pase lo que pase hasta ahí has llegado. Ahora, por suerte, estamos mucho más concienciados, pero yo tuve que poner muchísimas denuncias hasta conseguir una orden de alejamiento, pero fue por una paliza muy grande», relata. Entre tanto, quedan las visitas del maltratador a su hijo, los miedos cuando se lo lleva y también el contacto que es aprovechado para seguir vejando, para seguir extendiendo el maltrato. Ella lo tiene claro, «un maltratador no puede ser un buen padre, porque es una mala persona, entonces no va a ser bueno para nadie».<strong>&nbsp;</strong></p>
<p style="text-align: left;">A la importancia del entorno suma el acompañamiento que se le debería dar a la víctima, además de reivindicar que «los protocolos son importantes, las mujeres que denuncian tienen que estar arropadas, es un momento muy importante». «Es un proceso doloroso, vergonzoso, humillante y ante la primera alerta hay que tomar medidas» y prosigue apuntando que «es fundamental que los jueces tomen cartas en el asunto a la primera señal. En el momento que decides separarte corres mucho peligro, al igual que cuando denuncias. Yo pediría un acompañamiento en ese momento, yo tardé tiempo en poner la denuncia, pero hay mujeres que jamás lo hacen. Si vemos las estadísticas de este año y el pasado, muchas de las mujeres asesinadas estaban en el momento de separarse, hay que ayudarlas».</p>
<p style="text-align: left;"><strong>La vida después de los golpes</strong></p>
<p style="text-align: left;">Después de esos años «horrorosos» llegó la calma, el sosiego, el recomponer las piezas de la vida. Y hay dos cosas que esta valiente, tiene muy claras, «lo importante es volver a vivir», lo segundo, «salir de ese tipo de relaciones tóxicas y no consentir que una persona te haga sentir inferior hasta el punto de llegar a maltratarte por su propio complejo de inferioridad». «Yo hoy no consentiría que nadie me maltratara, ni lo más mínimo. Pero ni pegarme, ni insultarme, ni cualquier otro tipo de maltrato. No volvería a consentirlo ni un solo día. Si pudiera dar un consejo sería ese, no consientas ni una, a la primera señal de alerta hay que alejarse de esa persona. A la primera», sentencia.</p>
<p style="text-align: left;">Hoy 25 de noviembre toca salir a la calle, con el violeta por bandera, para «visibilizar un problema al que hoy ponemos más voz, pero que está presente durante todo el año, aunque para mí este día es importante, es importante para mí». Lo dice con cierta rabia porque le gustaría «una mayor implicación de la gente más joven, parece que con ellos no va esto» y también porque condena las voces y el discurso que «nos está haciendo retroceder, la violencia de género existe, no puedo decir que no haya denuncias falsas, pero sí que son mínimas y estos falsos discursos no pueden hacer que retrocedamos en un tema como este».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://www.hoyaldia.com/hay-que-huir-a-la-primera-senal-de-maltrato-no-confiar-en-un-cambio-que-nunca-llega/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una vuelta a los orígenes mientras llega la &#8216;normalidad&#8217;</title>
		<link>https://www.hoyaldia.com/una-vuelta-a-los-origenes-mientras-llega-la-normalidad/</link>
		<comments>https://www.hoyaldia.com/una-vuelta-a-los-origenes-mientras-llega-la-normalidad/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 08 Jul 2021 08:25:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rosa Garcia Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[emprendimiento]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[reportaje]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.hoyaldia.com/?p=64106</guid>
		<description><![CDATA[&#160; La pandemia del Covid-19&#160;ha supuesto un parón en la vida de millones de personas, cada una la ha vivido de una manera propia y ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1182" height="833" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/07/rociogarcia.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Rocío Garcia en su negocio en Tailandia" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">La pandemia del Covid-19&nbsp;ha supuesto un parón en la vida de millones de personas, cada una la ha vivido de una manera propia y diferente. Muchos la han sufrido en sus propias familias, y otros han escapado del virus sin tener que lamentar pérdidas personales. Incluso, hay para quien&nbsp;esta pandemia ha servido como un revulsivo para volver a los orígenes, a la familia, a vivir de una manera positiva este traspiés que nos ha dado la vida.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Rocío García</strong> es una emprendedora pozoalbense para quien la pandemia ha supuesto un parón en su negocio, pero que, que también le ha servido para regresar a su pueblo natal con su familia y vivir&nbsp;acompañada de los suyos esté paréntesis&nbsp;laboral. Una pequeña etapa que le ha valido, de igual forma,&nbsp;para volver a cambiar sus prioridades en la vida, sacar &nbsp;y saber ver el lado positivo de esta pandemia que nos ha dejado en &#8216;stand-by&#8217;.&nbsp;Su historia puede ser la de cualquier emprendedor, sin embargo hay aspectos que la hacen muy diferente ya que su negocio está en la isla de Koh Tao (Isla Tortuga) en Tailandia, y su familia en Pozoblanco.</p>
<p style="text-align: left;">No es la primera vez que Rocío da un vuelco a su vida y rompe con lo establecido para lanzarse a la aventura sin paracaídas. Ya lo hizo en una ocasión, cuando siendo directiva de una agencia de publicidad en Madrid, comenzó a descubrir y enamorarse del buceo. Este nuevo amor por el&nbsp;deporte acuático le llevó por distintos puntos de la geografía nacional&nbsp;e internacional para su formación. Pero fue durante su experiencia en las islas Maldivas, donde fue a pasar unas vacaciones en las que vivía en un barco para bucear por diferentes rincones, cuando decidió que esa sería su nuevo proyecto vital y laboral.</p>
<p style="text-align: left;">Tras solicitar una excedencia en el trabajo para conocer el sudeste asiático, ya no pudo volver a España. Su trayectoria profesional en el marketing le permite conocer las posibilidades que tiene crear una escuela de buceo en la Isla Tortuga, y allí montó, junto a dos socios más, <a href="https://lbdivingkohtao.com" target="_blank">&#8216;</a><strong><a href="https://lbdivingkohtao.com" target="_blank">La Bombona Diving&#8217;</a>,</strong> que ya lleva en funcionamiento 8 años. En ese tiempo, además de formarse profesionalmente, ha acabado siendo la única propietaria del negocio, con varios empleados a su cargo, y es que la isla es el lugar elegido por los turistas para la práctica del buceo, además de ofrecer distintas experiencias relacionadas con el deporte acuático.</p>
<p style="text-align: left;">La fortuna y su trabajo ha querido&nbsp;que el negocio vaya viento en popa, y que se llegue a tener hasta 30 personas al día para practicar el buceo, pero es que, además, Rocío consigue formar en tierras tailandesas su propia familia tras conocer a Brian, de origen escocés. Una familia que hace cuatro años se amplió con la llegada de la hija de la pareja. Sin embargo, 2020 fue el año que sacudió los cimientos de todo el mundo y Roció no fue ajena a esta realidad.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><strong>La explosión de la pandemia</strong></p>
<p style="text-align: left;">La pandemia lo cambió todo y Rocío ha sabido encontrar otro tubo de oxígeno. Se cierran las islas de Tailandia, se cierran las fronteras, y, por tanto, se cierran los negocios ante la falta de turistas. En estos largos meses, su marido decide irse a trabajar a Glasgow, mientras ella y su hija permanecen en la isla. Pero un acontecimiento familiar en Pozoblanco hace que Rocío García vuelva a su tierra y decida quedarse aquí por nueves&nbsp;meses, esperando que Tailandia vuelva a abrir las fronteras al turismo. Algo que según comenta Rocío está sucediendo de forma escalonada, se espera que para el mes de octubre se vuelva a abrir al turismo, exigiendo una PCR y con una cuarentena de 14 días en un hotel antes de salir a las islas, para tener controlado que el virus no se extienda. No&nbsp;ha sido hasta hace 3 meses cuando se han conocido casos positivos en las islas.</p>
<p style="text-align: left;">Mientras esta apertura hacia una vida «normalizada» acontezca, Rocío ha decidido quedarse en Pozoblanco, ayudando en el negocio familiar y escolarizando a su hija para que aprenda bien el idioma y conozca los orígenes familiares. Aunque aún le resta pasar por Escocia una temporada, para disfrutar de su familia política.</p>
<p style="text-align: left;">A pesar del contratiempo que ha supuesto para la empresa de Rocío en Tailandia, que&nbsp;ahora está siendo atendida por uno de los empleados, ella disfruta de la estancia en su pueblo natal, con su familia y recordando de donde partió un día para ser la persona que hoy es, la que ha aprendido a vivir con lo justo, la que es generosa con los migrantes birmanos que llegan a Indonesia y la que está deseando&nbsp;volver a sumergirse en las aguas tailandesas para vivir de su pasión, el buceo. Y a pesar del parón vital que ha supuesto la pandemia del Covid, ella reconoce que esto le ha permitido reencontrarse con la familia, cargarse de energía, y confirmar que la decisión que tomó hace ocho&nbsp;años sobre su proyecto vital, era la acertada.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://www.hoyaldia.com/una-vuelta-a-los-origenes-mientras-llega-la-normalidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El orgullo de ser</title>
		<link>https://www.hoyaldia.com/el-orgullo-de-ser/</link>
		<comments>https://www.hoyaldia.com/el-orgullo-de-ser/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 27 Jun 2021 22:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julia López]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[Día Orgullo LGTBI]]></category>
		<category><![CDATA[familias]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.hoyaldia.com/?p=63903</guid>
		<description><![CDATA[&#160; La historia que van a leer en estas líneas podría contarse cualquier otro día del año, pero el camino es arduo y hay luchas ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="720" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/06/rafa_moises_julia1.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="La familia formada por Rafa, Moisés y Julia" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">La historia que van a leer en estas líneas podría contarse cualquier otro día del año, pero el camino es arduo y hay luchas que todavía tienen que sonar en las calles. La historia que aquí se narra se entiende desde el respeto, la libertad y la diversidad, tres pilares fundamentales para construir una sociedad más justa. La historia que ocupa los siguientes párrafos es una historia de amor, una historia que comenzó siendo de dos y que acabó siendo de tres. Es una historia envuelta en la bandera arcoíris, esa que para sus protagonistas implica “el orgullo de ser, de amar libremente, de ser como cada uno quiera y poder salir a la calle con esa libertad”. Es la historia de <strong>Moisés Antolín Serrano y Rafa Villarreal</strong>, pero también la de ella, la de <strong>Julia</strong>. Con los tres de la mano es una historia que habla del hilo rojo, del destino, de la magia, de la visibilización, de la conquista de derechos, de la lucha, de la reivindicación, de la diversidad, de la familia, pero principalmente, del amor. &nbsp;&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">La llegada de Julia lo cambió todo para esta pareja, no solo por lo que implica ser padre, sino por esa necesidad de reivindicar lo que uno es y siente. Moisés y Rafa coinciden en destacar que el hecho de ser homosexuales no ha implicado grandes traumas en su vida porque siempre lo han vivido “con naturalidad”. Sin embargo, la llegada de su hija a sus vidas cambió ciertas perspectivas y ahora reconocen que “estamos viendo que hay mucho camino por recorrer, pero nos hemos dado cuenta a raíz de su llegada. Ahora entendemos que es más necesario que nunca”. Es imposible hablar del Día del Orgullo LGTBI y no hacerlo de los discursos que marginan a este colectivo, mensajes que “duelen” y que entienden como parte de la polarización social y política que se vive en estos momentos. “Hay mensajes que están haciendo mucho daño, no todas las opiniones son respetables y muchas son denunciables, no estás opinando están yendo contra mis derechos. Me preocupan ciertas opiniones o que se cuestione si yo tengo derecho a formar una familia o no”, explica Moisés a lo largo de una conversación en la que también piden una mayor implicación a las administraciones, también a las más cercanas. Piden no solo hacerlo el 28 de junio, sino en campañas que hablan de la familia donde solicitan que se apueste por la “diversidad”. “Un político tiene que gobernar para todos y ciertas campañas o mensajes sirven para visibilizar, para que una persona que está pasando por un proceso complejo se vea identificado”, explican. Esos mensajes de exclusión también llegan desde un mundo al que están vinculados, la iglesia, y eso también les produce dolor pero tienen claro que “hay que pasar del mensaje a los hechos” en clara alusión a la apertura.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><strong>«No todas las opiniones son respetables y muchas son denunciables&nbsp; no estás opinando están yendo contra mis derechos»</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">A lo largo de la conversación hablan de sus procesos internos, de cómo ser gay puede significar la persecución en muchos países, en pleno siglo XXI, de los derechos adquiridos, de quienes han luchado para que ellos hoy sean más libres, ellos y el resto de la sociedad. Moisés y Rafa decidieron hacer uso de uno de esos derechos, el matrimonio, pero siempre quisieron añadir a ese núcleo familiar un hijo.<strong> Eso se denota en el sí al unísono que pronuncian cuando se les pregunta si siempre quisieron ser padres. No hay dudas.</strong> “Cuando me di cuenta de que me estaba enamorando de una persona de mí mismo sexo me decía que no iba a poder ser padre, estaba bien y tenía claro que era lo que quería, pero me quedaba con esa cosa”, cuenta Moisés antes de que Rafa apostille que “he tenido siempre claro que iba a ser padre y cuando nos enamoramos, no lo dudamos. Durante el proceso incluso nos preguntaron que quién de los dos había tirado del carro y es que fuimos los dos”.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El hilo rojo</strong></p>
<p style="text-align: left;">Ese deseo marcó su destino porque el anhelo de ser padres no se iba a quedar guardado en el cajón y pronto emprendieron un proceso que se alargó durante algo menos de cinco años cargados de incertidumbre, de miedos que valieron la pena porque hoy se han transformado en sonrisas. “Lo tuvimos claro desde el principio, sin llegar a hablarlo entre los dos, cuando abordamos el tema teníamos claro que esa era nuestra forma de formar nuestra familia, la adopción nacional. Nunca he creído en el destino o en que esté todo escrito, pero desde que estoy con mi hija lo tengo clarísimo. Estoy convencido de que ella nació para estar con nosotros y nosotros para estar con ella”, asevera Moisés. Ambos se muestran satisfechos del acierto de su decisión, pero eso no es óbice para que dejan claro que “el proceso legal y administrativo es muy largo, eso genera problemas”.</p>
<p style="text-align: left;">Moisés y Rafa tuvieron que afrontar un proceso “duro”, que a la vez tachan de “bonito y enriquecedor” para que la historia de dos fuera una historia de tres. Un proceso que se remonta a 2014 y del que salieron fortalecidos como pareja pero que también “nos obligó a no obsesionarnos con las fechas, tiene su tiempo”. “Pasamos unos cursos de formación muy duros de los que salíamos muchas veces destrozados porque te exponen casos extremos para ofrecerte herramientas para abordar situaciones a las que puedes tener que hacer frente, te vienes destrozado al escuchar tan solo que hay niños que sufren esa realidad”, cuenta Rafa. Esa formación deja a gente en el camino, pero la pareja se prometió a la salida de una de esas sesiones que “le íbamos a dar lo mejor que tuviéramos”. Eso sí, tienen claro que “<strong>la adopción no es una obra social, es una opción de formar nuestra familia. No somos generosos, nuestra hija no ha tenido suerte, la hemos tenido los tres de encontrarnos</strong>, de que nuestro hilo rojo se ha unido porque estaba marcado”.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><strong>“La queremos antes de que naciese, la conocimos con dos años y la queríamos desde hace siete, sin saber que era ella”</strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Esa formación dejó paso, un año después, a otra fase “más dura” que implica el estudio personal de cada pareja o adoptante. “Vas con miedo, pero nos propusimos ser como somos, no engañar a nadie”, afirma Rafa que también deja claro que “el proceso no varió nada por ser dos chicos, en adopción nacional esto no tiene nada que ver”. Todo ello conllevó a que le dieran la idoneidad en 2018, cuatro años después de iniciar el proceso de adopción. Paralelamente, la pareja vivió otro momento mágico en sus vidas, su boda, un matrimonio que se suma a los que en España se han podido llevar a cabo entre personas del mismo sexo gracias a la aprobación de la ley del matrimonio igualitario en 2005. Aquel día sintieron que su hija estaba cerca y, otra vez, no se equivocaron.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><strong>La historia de dos se convierte en una historia de tres </strong></p>
<p style="text-align: left;">Las palabras escritas quizás no hagan justicia a lo que consiguen transmitir, con una generosidad infinita, Rafa y Moisés en su relato. Lo hacen sin ser conscientes de que su historia sí ayuda a abrir caminos, horizontes y mentalidades. Sin pretenderlo, pero lo consigue. El proceso estaba llegando a su final y una llamada telefónica lo indicó porque tocaba ir de nuevo a un despacho, aunque ya el destino empezaba a cerrar el círculo. “Nos dijeron que había una niña que encajaba con nuestro perfil y nos enfrentamos otra vez a psicólogos que se cercioran de que la elección es la correcta, incluso puedes llegar a rechazar al conocer el expediente”, apuntan. “Ahí te entran todos los miedos, te planteas si vas a ser capaz”, indican sin ocultar esas dudas que asaltan en los momentos claves de la vida. No en vano, ambos se sometieron a un proceso de valoración continuo que conlleva la autovaloración, sin embargo ambos son conscientes tras pasar el proceso que “es necesario, te dan las herramientas necesarias, te preparan”. “La queremos antes de que naciese, la conocimos con dos años y la queríamos desde hace siete, sin saber que era ella”, afirman.&nbsp;<a href="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/06/moises_rafa_julia.jpeg"><img class="aligncenter size-full wp-image-63910" src="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/06/moises_rafa_julia.jpeg" alt="moises_rafa_julia" width="1200" height="800"></a></p>
<p style="text-align: left;">Aquella reunión terminó con una frase: “Tomaros unos días, nosotros estamos convencidos de que sois sus padres”. Poco después, las nubes se disiparon y no hizo&nbsp;falta el periodo de quince días, bastó un día para saber que no había nada que pensar, que el deseo de convertirse en padres iba a ser una realidad, aunque de nuevo la losa del tiempo hizo mella. Pero mereció la pena. “Fíjate como son las cosas, cuando la familia está asignada te piden que mandes un libro con dibujos, con fotos, para que se lo vayan enseñando y el menor vaya conociendo a sus padres. Preguntamos qué le gustaba, pusimos fotos nuestras, de los primos, del pueblo, para que se familiarizase con eso. Te piden también un vídeo para que te vean en movimiento. Cuando fuimos, en nuestro caso fue con una familia de acogida, se supone que no íbamos a conocerla pero hubo un momento en el que nos dijeron: “preparaos que la vais a conocer”.<strong> Y de repente empezamos a escuchar unas pisaditas, imagina ese momento, abrió la puerta, llegó, se paró, dijo papi, papá, y nos abrazó. La asistenta social nos dijo después: “Lo que he vivido ahí ha sido pura magia”</strong>.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Se cerró el círculo.<strong> Desde entonces, Moisés, Rafa y Julia son una familia. Su historia es como la de tantas otras en la que el amor es el eje y prevalece sobre absurdos prejuicios</strong>. Sin embargo, ese círculo que se cierra también vuelve al principio, a esa reivindicación para que la sociedad acepte que ellos son una familia, como otra cualquiera, sin etiquetas. La realidad les hace ser combativos, luchar por cuestiones que pueden ser insignificantes, pero que no lo son, porque luchan porque Julia vea reflejado en sus cuentos, en su día a día, su modelo de familia. “No somos abanderados de nada, pero queremos ayudar en esa visibilización, es muy importante mostrar las cosas como son, somos una familia como otra cualquiera, con los mismos miedos, sabemos que nuestra hija se va a enfrentar a ciertas cosas, pero nuestra labor es empoderarla para que ella tenga herramientas para afrontar ciertas situaciones. No somos activistas, pero con nuestro día a día ayudamos a que las cosas se vean con naturalidad”, explican. Lo relatan&nbsp;también en las redes&nbsp;donde dejan mil y una reflexiones que demuestran que hay camino para recorrer para defender el orgullo de ser.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://www.hoyaldia.com/el-orgullo-de-ser/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Manos voluntarias para acabar con la pandemia</title>
		<link>https://www.hoyaldia.com/manos-voluntarias-para-acabar-con-la-pandemia/</link>
		<comments>https://www.hoyaldia.com/manos-voluntarias-para-acabar-con-la-pandemia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Jun 2021 08:16:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julia López]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[Pozoblanco]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[vacunación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.hoyaldia.com/?p=63508</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Dijeron adiós a su profesión después de años de trabajo, colgaron la bata y cerraron la puerta de la consulta, había llegado la hora ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="747" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/06/enfermeras1.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="enfermeras" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Dijeron adiós a su profesión después de años de trabajo, colgaron la bata y cerraron la puerta de la consulta, había llegado la hora de la jubilación. Pero ante situaciones excepcionales se suelen dar respuestas de la misma índole y no lo dudaron. <strong>Rosa García </strong>y<strong> Eva Gómez</strong> pasarán a engrosar la lista de profesionales que finalizada ya su etapa laboral han decidido ofrecerse como voluntarios para «echar una mano» ante las necesidades surgidas por la pandemia del Covid. Ambas relatan que lo tenían claro, habían mostrado su disponibilidad y disposición para sumarse a la campaña de vacunación, para ofrecer citas, para rastrear&#8230; Y estos días, con jornadas de vacunación masiva en Pozoblanco, han vuelto a descolgar la bata, a colocarse su identificación y a atender a la ciudadanía.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">La historia de estas dos enfermeras es muy similar, ambas demuestran «pasión» por su trabajo, además de una vocación que les ha llevado a no olvidarse de tender la mano. «Me ofrecí voluntaria cuando empezaron a poner vacunas, en aquel momento no me llamaron porque eran muy pocas las que se ponían y habían montado un equipo», cuenta Rosa García que añade que «me he ofrecido a todo, a poner vacunas, a rastrear, a dar citas. Ahora me han llamado porque se están poniendo muchas más vacunas y aquí estoy». Ambas sonríen&nbsp;cuando se les pregunta por cómo ha sido esta vuelta momentánea al trabajo y aseguran que «estamos muy contentas, coges rápido&nbsp;de nuevo la práctica».&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">«Seguimos siendo enfermeras toda la vida, esto no conoce edad, habrá gente que esté deseando dejarlo, pero a mí me costó hacerlo», asegura Rosa García antes de inocular otra dosis y después de haber recibido el reconocimiento de la gerente del Área Sanitaria Norte, <strong>Ana Leal</strong>, y de los políticos que han pasado esa mañana por el Recinto Ferial. Será una experiencia que atesore en una carrera en la que ha visto evolucionar también el buque insignia de la sanidad de la comarca, el Hospital Valle de Los Pedroches, donde ha estado en Maternidad, Traumatología y Cardiología.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Rosa García no vivió la explosión de la pandemia ejerciendo ya que se jubiló en diciembre de 2019, algo que no ocurrió con su compañera Eva que dijo adiós a la profesión en plena pandemia. «Es verdad que aquí ha estado más controlado, pero hemos pasado momentos malos, la UCI se llenó recién ampliada, se vivieron momentos duros, pero se han hecho cosas muy buenas», puntualiza. Pulsan también el ánimo de quienes acuden a recibir la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19 destacando que la mayoría de personas llega «tranquila y contenta».&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Una tranquilidad que la otorga también por quien está al otro lado, por esos profesionales que siguen dando lo mejor de sí mismos para poder pasar página. Las historias de Rosa García y Eva Gómez hablan de generosidad&nbsp;y se unen a las de aquellos&nbsp;profesionales que se suman a la campaña de vacunación estando en activo y que se añaden como&nbsp;voluntarios para que esas jornadas masivas sean lo más ágiles posibles.&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://www.hoyaldia.com/manos-voluntarias-para-acabar-con-la-pandemia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Laura Frutos, la historia de una joven luchadora</title>
		<link>https://www.hoyaldia.com/laura-frutos-la-historia-de-una-joven-luchadora/</link>
		<comments>https://www.hoyaldia.com/laura-frutos-la-historia-de-una-joven-luchadora/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Mar 2021 08:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julia López]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.hoyaldia.com/?p=62080</guid>
		<description><![CDATA[&#160; El 6 de febrero la vida de Laura Frutos, una joven pozoalbense de 22 años, cambió radicalmente. Aquel día se levantó con la voz ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1053" height="703" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2021/03/laurafrutos.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="laurafrutos" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">El 6 de febrero la vida de Laura Frutos, una joven pozoalbense de 22 años, cambió radicalmente. Aquel día se levantó con la voz gangosa, apenas conseguía mantener el equilibrio, la vista le jugaba malas pasadas y eso derivaba en mareos. Un cuadro que le llevó a acudir a Urgencias del Hospital Comarcal Valle de Los Pedroches desde donde fue derivada hasta el Reina Sofía. Tras ser examinada por tres neurólogos, la joven fue ingresada y escuchó el diagnóstico: sufría el síndrome de Guillain-Barré, es decir, su sistema inmunitario estaba atacando a su sistema nervioso. Pero ese cuadro no se quedó ahí porque a su vez también presentaba el síndrome Miller-Fisher, variante del primero. Un cuadro clínico que relata al otro lado del hilo telefónico con suma entereza, así como un proceso que le mantuvo varios días en la UCI y que a día de hoy le obliga a estar en rehabilitación. Pero la joven mira con optimismo a la vida y a su recuperación.</p>
<p style="text-align: left;">La historia de Laura Frutos comenzó el 12 de enero cuando resultó positivo en Covid-19, una enfermedad que pasó junto a su familia, también contagiada, sin más síntomas que una leve fatiga. El 25 de enero decidió repetirse la PCR para tener una mayor garantía para volver a la “normalidad” y con el resultado negativo en la mano así lo hizo. Voluntaria en el Centro Alzheimer ‘Recuerda’ de Pozoblanco, la joven tuvo la oportunidad de vacunarse y el 5 de febrero recibió la primera dosis. Un día después, sin que el diagnóstico posterior vincule la vacunación a los problemas sufridos, empezó su calvario. En este punto el relato nos vuelve a situar en el Reina Sofía donde los médicos le aconsejaron tras conocer el diagnóstico que “no lo mirara en el móvil, pero es que no podía porque no era capaz de ver”. En los días posteriores la situación fue empeorando ya que “no me podía mover, no podía tragar ni la saliva, me tuvieron que sondar, la saturación del oxígeno no era la adecuada”.&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">“Me tuvieron en planta, en observación, no me pusieron tratamiento para ver hasta qué punto podía llegar. Se me había creado una parálisis facial, la vista totalmente paralizada, los párpados también, que era la primera que lo han visto en España, de ahí que posteriormente diera mi autorización para que el caso sea estudiado aquí y en Estados Unidos”, relata. Sin embargo, el 12 de febrero, un mes después de aquel positivo, la joven es bajada a la UCI un momento donde las incertidumbres se potenciaron. “Me acuerdo que cuando supe que iba a la UCI preguntarme si iba a poder luchar, recuerdo bajando hasta allí, con mi madre dándome su mano, y luego pensar, que sea lo que dios quiera”, narra. Afortunadamente, entre los ánimos de doctores y enfermeros, el cuerpo de Laura fue respondiendo y cuatro días después volvió a planta, experimentando leves mejorías. Así, hasta llegar al 25 de febrero día en el que cumplía años y en el que recibió el alta para volver a su hogar.</p>
<p style="text-align: left;">Le esperaba por delante una rehabilitación que continúa a día de hoy porque está ante un proceso de recuperación “muy lento”. De momento, va recuperando fuerza en sus articulaciones, aunque para ver siga teniendo que taparse un ojo, cada día uno, para no ver doble y no tener mareos. Con todo, está satisfecha de su evolución y cuenta que “ya casi tengo recuperadas las expresiones de la cara, el equilibrio todavía cuando voy andando lo pierdo, pero estoy contenta”. Esas expresiones que está recuperando le permiten sonreír cuando narra que lo peor ha quedado atrás, aunque el miedo la haya acompañado a ella y a los suyos. “Pensaba en ellos todos los días porque mi padre y mi madre sí me podían ver, pero mis hermanos o mi pareja no, aunque verme como estaba también era duro”, explica. Ahora estudian su caso, con la única certeza que se ha producido por haber pasado el Covid-19, pero ella se centra en una recuperación que le permita seguir saboreando una vida de la que ha valorado todo, hasta los más pequeños detalles.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://www.hoyaldia.com/laura-frutos-la-historia-de-una-joven-luchadora/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
