Dejarse llevar y conquistar por Los Pedroches es una de las máximas de la Feria Agroganadera y Agroalimentaria que estos días se celebra en el recinto ferial de Pozoblanco. Los cambios por los que ha apostado el consorcio organizador, Confevap, han introducido el elemento gastronómico como una de las grandes novedades permitiendo ver demostraciones en directo, asistir a catas, pero también ver cómo ganaderos y productores establecen sinergias para situar en el mapa a los productos que tienen su origen en el territorio.
Hace un año, el protagonismo de la gastronomía se centraba en los primeros pasos dados por las queserías para conseguir la primera Denominación de Origen para el sector en Andalucía y en ello siguen los productores de la zona, siguiendo el proceso sin que por el momento se llegue a su culminación aunque ya se ha avanzado con el Ifapa determinando las características de los productos. Precisamente el queso fue uno de los protagonistas de la segunda jornada de la mano de un maridaje de quesos con productos locales como cervezas, aceite del territorio o los productos de De Bellota, de Javier San Martín, que introduce la harina de bellota en panes o regañas a las que también se ha acercado el público. San Martín, además, presentó una aplicación que se encuentra en desarrollo y que está “enfocada a la geolocalización de las diferentes variedades de bellotas”.
El pabellón 1, por tanto, está congregando gran parte de la actividad de la Feria pudiéndose disfrutar de diferentes showcooking como el liderado por Carlos Fernández, chef y gerente del restaurante Karan Bistró, que realizó varios platos bajo una premisa: la dehesa cocinada de manera contemporánea. El chef ha valorado “muy positivamente” el impulso dado por la Feria antes de preparar tres platos para deleite del público, castañuelas, ravioli de abanico con espuma de matanza y mazamorra de bellotas con un tartar de lomo curado. Unas propuestas que los asistentes a esta demostración pudieron degustar, pero no solo eso, sino ver en directo la elaboración de todos esos platos. “Sin campo no hay cocina”, explica antes de valorar “muy positivamente” que “una feria como esta ponga a la gastronomía como referente”.
Carlos Fernández amplía indicando que “la gente acoge muy bien esa conexión entre lo tradicional y la vanguardia” y lo dice alguien que no deja de mirar a lo ancestral, a quienes “nos enseñaron cómo aprovechar nuestros productos”. La reacción del público respondió a las expectativas en un escenario donde el olor y el sabor se dan la mano.



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