El catedrático de Derecho Administrativo, abogado, escritor, académico, historiador, investigador, editor y director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, ingresó recientemente en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España (RAJyLE), donde ostenta la medalla número 19, que estaba vacante por el pase a la condición de emérito de Lorenzo Martín-Retortillo. De esta manera, el pozoalbense Santiago Muñoz Machado se convierte en el único intelectual en la actualidad miembro de número de tres reales academias integradas en el Instituto de España, ya que, además de ser académico de la RAE desde 2013, pertenece a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (RACMYP) desde 2012.
En el acto de ingreso, el jurista Santiago Muñoz Machado leyó el discurso El poder y el Derecho Administrativo de nuestro tiempo, que fue respondido en nombre de la RAJyLE —institución presidida por Luis María Cazorla Prieto— por Tomás Ramón Fernández Rodríguez.
El acto en la RAJyLE convocó a una gran cantidad de personalidades, con relevancia en todo el mundo hispanoamericano, como el Secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos y el Secretario General de todas la academias jurídicas de Iberoamérica; la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, todos los presidentes eméritos del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, vicepresidentes y magistrados de ambas instituciones, consejeros de Estado —entre los cuales don Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, padre de la Constitución—, presidentes y académicos de varias academias integradas en el Instituto de España, una amplia concurrencia de académicos de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; presidentes y secretarios generales de algunas de las principales empresas de nuestro país, así como un amplio número de catedráticos de varias Universidades de toda España, en las especialidades de Derecho Constitucional, Administrativo y Europeo.
Resumen de su discurso
En su discurso de ingreso, Muñoz Machada destacó que el poder ejecutivo y, en particular, la Administración Pública surgida de la Revolución Francesa y en España a raíz de la primera Constitución de 1812, acumuló enseguida un poder de gran amplitud. Alexis de Tocqueville escribió que era un poder que no habían conocido nunca, por su importancia, los reyes de Europa, y que había que remontarse a los tiempos del Imperio romano para encontrar algo semejante. Ese poder tan amplio se refería no solo a las competencias materiales amplias que recibió la Administración paulatinamente, sino a la calidad de sus poderes, que le permitían aprobar normas y adoptar decisiones ejecutivas irresistibles para los ciudadanos.
Del mismo modo, concretó que una rama del Derecho, el Derecho Administrativo, se especializó desde comienzos del siglo XIX en el control de ese poder descomunal y a lo largo de los decenios transcurridos desde entonces ha conseguido arbitrar instrumentos que permiten hacer efectivo el sometimiento pleno de la Administración a la legalidad y garantizar con eficacia los derechos de los ciudadanos, cuando resultan afectados por actos u omisiones de la Administración. Ha sido una gran conquista conseguida con el esfuerzo de generaciones sucesivas de juristas a lo largo de dos siglos.
Finalmente, expuso que actualmente toda esa gran construcción está amenazada por el rápido progreso de la revolución digital y, en particular, de la Inteligencia Artificial. Muchos de los parámetros hasta ahora utilizados para controlar el poder están cambiando. La dimensión territorial del problema es global y de relevancia global son las amenazas que afectan a la democracia; no bastan las regulaciones estatales, que resultan insuficientes: derechos fundamentales a la participación política, intimidad, protección de datos, propiedad intelectual y libertad de expresión están afectados y son necesarias nuevas formas de protección.



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