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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; Juan Aperador</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>Etiquetas</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 07:55:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="755" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/08/etiquetas.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="etiquetas" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Las etiquetas son consustanciales al ser humano en su relación con la sociedad. De hecho son imprescindibles para manejarnos con el resto de nuestros semejantes y para que nuestro cerebro se desenvuelva con normalidad. Son construcciones sociales utilizadas para clasificar identidades y comportamientos de grupos, reflejando normas de poder y, a menudo, estereotipos o desviaciones de los estándares sociales, deshumanizando al que se las aplicamos al etiquetar negativamente. <strong>Todos y todas las utilizamos, tanto positivas como negativas.</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y precisamente de esas etiquetas “negativas” quiero hablar hoy. Uno puede ser etiquetado de infinitas maneras. Pongo un ejemplo de mí mismo. Yo puedo ser catalogado de padre, de gordito, de pozoalbense, de historiador, de bético… También de estudiante de Antropología, de irónico, de amante de la cerveza, de republicano, de ateo… de comunista. Y aquí quería llegar. El problema es cuando una etiqueta con las que indefectiblemente nos catalogan, se impone al resto y no deja que se valoren o tengan en cuenta las demás cualidades o su falta de ellas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>Estoy bastante harto</strong>, sobre todo desde que tengo redes sociales, pero también antes de que estas marcasen tan indeleblemente nuestras vidas, de ser etiquetado solo de «comunista» o «de Izquierda Unida». Me adornan otras muchas virtudes y no menos defectos. Y no es que me moleste, al contrario, el que pretenda decírmelo como insulto pincha en hueso. Muy orgulloso estoy de profesar esta ideología, a diferencias de otra gente a la que yo etiqueto a la ligera –sí, yo también lo hago- como fachas o de ultraderecha.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No veo yo que a nadie, al menos de mi entorno -y os puedo asegurar que tengo amigos o conocidos en (casi) todo el espectro político- a los que se les descalifique tanto de antemano o se les califique peyorativamente cuando inician cualquier discusión como a los que nos consideramos comunistas. Bien es verdad que últimamente también los socialistas, sobre todos los seguidores de Pedro Sánchez, tienen el cielo ganado</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">¿Tienen esas otras opciones ideológicas más derecho que la mía a la hora de prejuzgar positiva o negativamente a una persona? ¿Es que solo se puede ser de centro derecha liberal para pintar algo sin que te lleves un pescozón por opinar? O peor aún, ¿hay que no alinearse políticamente, decir aquello de «yo no soy de derechas ni de izquierdas» o «yo no me meto en política»? Ya sabemos de qué pie cojean quienes opinan así. Si no opinas de política otros lo harán por ti, que es, en el fondo, lo que quieren.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Incluso, los juicios a priori, pueden tacharme, como alguna vez lo han hecho, de “come curas”. Nada más lejano. Soy ateo por convicción pero la religión cristiana católica ha marcado y marca, lo quiera o no, parte de mi vida. De hecho diría incluso que tengo una sólida base cristiana, aunque para mí sea mitología, más aburrida que la griega y romana, pero que también tiene lo suyo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Tampoco soy un anticlerical <em>quema iglesias</em> por mucho que&nbsp; despotrique contra algunos obispos ultras. Al contrario, me encanta el arte sacro -y mucho- y me pirro por los archivos, sean eclesiásticos o civiles y no precisamente para &nbsp;calentarme. Eso sí, puedo comprender el odio visceral que la clase trabajadora le hemos tenido a la Iglesia en ciertas etapas de la historia de España. Lógico, en la mayoría de las veces ésta ha estado –y sigue estando- con el poder, defendiendo a los ricos y los privilegios de éstos. Precisamente todo lo contrario de lo que Jesucristo –supuestamente- predicó en el Evangelio.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Es curioso pero incluso entre gente que debiera conocerme más, el sambenito de radical izquierdista cuela y sigue patente. Yo no me he puesto nunca una camiseta de la selección española de fútbol, como no me he puesto la de Brasil ni la de &nbsp;Alemania. Mi «<strong>españolidad</strong>» no da para tanto, lo cual no es óbice para que se las haya comprado a mis hijos, también poco futboleros, cuando eran pequeños.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A pesar de esas etiquetas, yo, como el resto de seres humanos, tenemos nuestras opiniones distintas a las del grupo en el que somos etiquetados. Como dijo el filósofo aquel: yo soy yo y mis circunstancias. Vayamos con otro ejemplo. Últimamente se viene a calificar de Neandertales &nbsp;a aquellos que consideramos toscos, anticuados, bastos. Nada más lejos porque esa especie, de la que conservamos parte en nuestro ADN, no eran para nada unos garrulos: enterraban a sus muertos, pintaban en las cuevas, tallaban huesos y cuernos o se hacían tatuajes y adornos corporales… <strong>No sabemos todavía si, por ejemplo, los Neandertales tenían ideología o no</strong>. Aunque yo apuesto a qué sí. Y a buen seguro que también serían etiquetados. No sería lo mismo uno de estos familiares extintos que repartiera la carne de la caza que se había conseguido en la última expedición, que el que iba a esconderse para atiborrarse de la misma sin darle ni un bocado a nadie. No sería lo mismo aquel neandertal que cuidase de su familiar enfermo, que aquel que lo dejase abandonado a su suerte. Como no es igual aquel que se preocupa por el otro, sea inmigrante o “pata negra” nacional, a esos que piensan que la gente de distinto tono de piel es inferior y no tiene ningún derecho a pisar el suelo de esta “su” patria.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A lo que vamos, en demasiadas ocasiones todos utilizamos las etiquetas para calificar negativamente a una persona enmarcándola en un estereotipo del que luego cuesta salir. Desde que llegaron las redes sociales todos opinamos de todo y claro así todos conocemos la opinión de los otros sobre cualquier cosa, por más nimia y banal que &nbsp;sea la cuestión, lo que, a priori, ya nos distancia si esta no concuerda con la nuestra.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Siguiendo con lo de las etiquetas que tanto gustan, muchas veces me han preguntado si creo que Jesucristo (tópico típico, típico tópico) fue el primer comunista. Obviando lo de presentismo histórico que tiene dicha pregunta&nbsp;</span>(evidentemente el&nbsp; comunismo como doctrina política aún no había nacido), siempre respondo lo mismo: «yo no sé si Jesús era o no comunista, lo que sí sé, viendo sus supuestos hechos –no tengo claro que existiera realmente-, es lo que no era: de derechas y ultraliberal».&nbsp;</p>
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		<title>Cines de verano o el sueño de una noche de verano</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 05:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="480" height="270" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/08/cinemoderno.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Cine Moderno de Pozoblanco" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ya avanzada la canícula y debido a las constantes noticias que tenemos desde hace unos meses de la polémica por el cierre de los cines de verano de Córdoba, situados en pleno casco histórico, me he acordado de nuestro cine de verano en Pozoblanco, el Cine Moderno.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Siempre me hizo sonreír el nombre porque, al menos en el largo tiempo que asistí a sus sesiones, finales de los 70, los 80, los 90 y una corta parte del nuevo milenio, sus instalaciones eran del todo menos “modernas”<strong>. Pero no por ello dejaba de ser entrañable,</strong> sobre todo porque era la única forma de ver cine en nuestro pueblo durante el largo y tórrido estío y porque además, como en todos los cines de verano, era un lugar ideal para socializar y pasar una noche al fresco y con los amigos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Se puede decir que, al igual que el antiguo y desaparecido cine San Juan, muchos momentos de mi vida y de un alto porcentaje de pozoalbenses no se entienden sin las películas que allí se proyectaban. <strong>Desde las que veíamos en nuestra infancia y primera adolescencia, las que denominábamos de pistoleros con esos inmensos paisajes rodados en cinemascope</strong>, a las de “chinos” –nos tragábamos todas las sagas de Bruce Lee-, los péplum de romanos, mis favoritas, desde historias de la Biblia a las de guerra con los siempre chicos listos de los USA salvando al mundo, las de ciencia ficción, las románticas que nunca soporté…</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Crecimos y cambiaron las modas y nuestros gustos, como es normal. Por un tiempo, sobre todo a raíz de la famosa <em>Tiburón</em>, se pusieron de moda las películas sobre animales peligrosos: <em>Piraña</em>, <em>Tarántula</em>… De pronto multitud de animales se convirtieron en “asesinos” (avispas, hormigas,&nbsp; serpientes…) y nosotros disfrutábamos con nuestros refrescos y bolsas de pipas viendo cómo sembraban el pánico entre los americanos, porque todo en aquel tiempo sucedía en <em>yankilandia</em>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Volvimos a crecer y empezamos a ser más selectivos a la hora de escoger las &nbsp;películas y también a tener conciencia política. Aunque, por lo general, los largometrajes que se proyectaban en el cine de verano solían ser más livianos, allí recuerdo ver a comienzos de los 80 <em>¡Arriba Hazaña!</em>, <em>La vaquilla</em> o <em>¡Biba la banda!</em> (sic), &nbsp;filmes dónde &nbsp;se abordaba el tema de la Guerra Civil en forma de comedia. Los refrescos pasaron a ser cervezas y las pipas, cigarrillos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Lo que no cambiaba, o eso nos parecía a nosotros eran las salamanquesas, cada año más gordas del atracón de mosquitos que se pegaban correteando arriba y abajo por la blanca pantalla. O las sillas de chapa, que te dejaban el culo a rayas. Eso sí no llegabas tarde un día de mucho público y te tocaba coger una de las sillas de eneas que, decíamos en broma, tenían chinches de la época en que Manolo Escobar aún no había perdido el carro. O las estrellas fugaces que veías en aquel cielo mucho más limpio que ahora, o incluso los relámpagos y los truenos que oías a lo lejos de alguna tormenta que amenazaba con finalizar por lo tremendo con la proyección cinematográfica. Tampoco podía faltar la <em>‘rebequita’</em> porque de noche, ya a finales de agosto, aunque no lo crean las nuevas generaciones, refrescaba.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No importaba que la película fuera un pestiño, que a veces lo era, si habías escogido sentarte en una mesa algo apartado de las filas de sillas, –servicio que se añadió en los últimos años- podías entablar una animada tertulia con tus compañeros de pandilla. Era una forma estupenda de socializar y echar la noche en aquellos largos veranos. Tuve la suerte incluso de poder ir alguna que otra vez con el mayor de mis hijos ya que el cine estuvo abierto hasta el año 2002. Recuerdo la primera película con él y con sus amigos de tres y cuatro años: <em>La edad del hielo</em> y la dificultad de mantenerlos a todos en silencio y sentados, eso sí los ojos como platos mirando la gran pantalla.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Podría contar multitud de anécdotas a lo largo de tantos años, de cientos de películas. Me quedo con una. Sería el verano de 1993 o cercano. Era el último día de la programación de ese año. El grupo de amigos y amigas que entonces nos juntábamos no teníamos claro que hacer esa noche. -¡Vamos al cine!-, dijo alguien. -¿Qué ponen?-, dijo otro. &#8211; No sé, pero echamos el rato- respondería algún otro. Nos sentamos en una de las mesas y dio comienzo la proyección. El cine estaba prácticamente vacío. Pasaron algunos minutos y no se oían nada. Será así al principio, pensábamos. De repente se paró la proyección y vimos como uno de los empleados del cine se dirigía con un altavoz en cada mano hacia la pantalla. Cómo era el último día se ve que se les olvidó colocarlos o los retiraron antes de tiempo. Risas generalizadas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La película resultó ser una italiana, <em>Mediterráneo</em>, que luego nos enteramos fue Premio Oscar a la mejor película extranjera en 1992. Un peliculón, un alegato antibelicista que transcurre en una isla griega durante la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Como antes he apuntado, en 2002 cerraron el cine. <strong>Estaba en&nbsp; un lugar muy apetecible urbanísticamente y pensamos que se convertiría pronto en un bloque de pisos</strong>, pero no, su lugar lo ocupa ahora un aparcamiento público. Los coches invadieron para siempre un lugar que estuvo ocupado por los sueños de miles de personas que pasaron allí momentos únicos de su vida.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Desde entonces no he ido a ningún cine de verano en otra ciudad. Lo más parecido ha sido cuando han puesto algún largometraje en la plaza de toros algún que otro verano. El cine Moderno murió sin hacer ruido, nadie lo lloró, aunque seamos muchos los que lo echamos de menos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En nuestra capital, en Córdoba, los pocos –creo que cinco- que quedan tienen más de cien años, llegando a haber más de una treintena por los diferentes barrios. Allí sí se ha creado una plataforma para que sean declarados Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía y los adquiera el Ayuntamiento para su gestión.<strong> Están haciendo un estudio antropológico de lo que han sido y son los cines de verano para una ciudad y es que en verdad son como la sangre que corre por las venas de una sociedad cada vez más aislada en si misma, en sus pisos-torres de espaldas al otro</strong>. En la era de Neflix todo queda en casa y vemos películas y series hasta en el móvil. ¿Dónde quedó la socialización, el compartir unas horas con los amigos, con los vecinos? ¿Dónde quedó el compartir unas risas o unos llantos con los héroes de las pantallas? ¿Dónde quedó el aplaudir al final de la película si esta nos ha gustado o han ganado los “buenos”? Nos hemos vuelto tan descreídos que ya no nos creemos nada, ni a nosotros mismos.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Quizá todo esto forme parte de una sociedad que ya no existe, aunque me resisto a creerlo. En Córdoba la sociedad civil, o una parte de esta, ha despertado y ha creado una plataforma que está teniendo una gran repercusión &nbsp;para reivindicar sus cines de verano. Se está volviendo a proyectar cine en las plazas como la Fuenseca o la Magdalena. Los vecinos del casco antiguo se están movilizando. Quizá no todo esté perdido. Aquí, aunque&nbsp; no nos guste mucho “señalarnos” podíamos pedir que vuelva la pantalla grande a la plaza de toros, por ejemplo, lugar que a lo largo de la historia ha sido escenario de proyecciones.<strong> O crear -¿por qué no?- al igual que hay una Noche de la Cultura, una Noche del Cine</strong> y proyectar películas en alguna plaza del casco histórico de Pozoblanco. Películas mudas estilo <em>Metrópoli</em>, <em>El acorazado Potemkin</em>, <em>El gabinete del doctor Caligari</em>… joyas que en gran parte nuestros jóvenes desconocen. También cortos de nuestros jóvenes creativos, que tenemos muchos en Los Pedroches. En fin, una cultura viva y en la calle, participativa.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En una sociedad que va, para mí, demasiado rápido y predica el individualismo y la insolidaridad, igual es tiempo de poner de moda lo tranquilo, lo sosegado, lo participativo, lo comunitario. <strong>Y los cines de verano eran todo eso y mucho más.</strong></p>
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		<title>Vestidos de domingo</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Aug 2026 08:33:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
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		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="900" height="616" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/08/foto_juan.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Vestidos de domingo" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Confieso que me gustó siempre esa expresión, si bien es verdad que cada persona la asocia a una vivencia propia. En mi infancia esas tres palabras significaban la llegada de la ilusión, del color, después de una semana gris con las consabidas obligaciones escolares. Tan gris como podían ser las semanas de un niño de diez o doce años en el Pozoblanco de los años 70. <strong>Como todos los niños teníamos un mundo entero por descubrir, sobre todo los domingos.</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Primero, y de manera obligatoria, había que asistir a misa. La misa de doce de los domingos en San Sebastián estaba destinada a que los más pequeños acudiéramos para aprender la fe que practicaban –o no- nuestros padres, abuelos y demás antepasados. La verdadera, la única, la católica, apostólica y romana. No era para nada una tortura y confieso que, de mi vocación lectora, algo he de agradecer a aquellas catequistas que pacientemente nos contaban las truculentas historias del Antiguo Testamento, o las más pedagógicas de la vida de Jesús del Nuevo Testamento.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Antes de la misa estaba la catequesis, a la que acudíamos muchos niños y niñas a pesar de que ya habíamos hecho la Primera Comunión, que entonces se tomaba con solo nueve años. Indefectiblemente, estábamos mucho antes en la puerta de la iglesia de San Sebastián porque había que dar unos pelotazos con nuestros balones de plástico o bien en forma de partidillo, si había niños suficientes, o bien jugar un “rinche”, si estábamos menos. <strong>Las niñas no, claro. Las niñas tenían sus juegos aparte, en este caso o la comba o la “goma”</strong>, a los que nos sumábamos algunas veces también los niños. &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Había que tener mucho cuidado para no destrozar o manchar la ropa que con gran esmero nos habían puesto nuestras madres, porque se tenía que notar que el domingo era un día especial. Yo iba hecho siempre un pincel. Bien lavado, bien peinado –le gustaba a mi madre ponerme gomina- y bien vestido. De hecho, alguna amiga mía de infancia, adolescencia, juventud y, ahora, edad madura, me lo suele recordar y me llama “pijo” con carácter retroactivo. Si alguien me conoce sabe que, desde que dejé la adolescencia, suelo llevar un “torpe aliño indumentario”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Después de misa, junto con los amigos de la pandilla, que entonces eran generalmente los vecinos de calle, salíamos de “paseo”. Y es que en realidad eso era lo que hacíamos, pasear.<strong> Bajábamos la calle la Feria y nos llegábamos al quiosco del Bernardino, en la calle Real, para comprar los típicos regalices</strong> –trastos los llamábamos nosotros-, litines, pipas o algún que otro caramelo. Los que tenían más poder adquisitivo –siempre hubo clases- se llegaban hasta la confitería de El Chairo y se compraban un ‘negrito’, mientras el “proletariado infantil” mirábamos con envidia con ojos como platos y salivando más que el perro de Paulov.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">También frecuentábamos el quiosco del Farrago en la calle El Toro, entonces Avenida de José Antonio, o el del Manolito en la Avenida Villanueva de Córdoba donde, si habíamos ahorrado algo, podíamos comprarnos un tebeo del Capitán Trueno o de los repeinados ‘Roberto Alcázar y Pedrín’. Un&nbsp; garbeo por el paseo Marcos Redondo, entonces con mucha más vegetación y frondosidad &nbsp;que ahora o hasta la Cruz de la Unidad, con también mucho más verde, y para casa para comer en familia.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Poco tiempo después crecimos. Dejamos de ir a misa. Aprendimos a engañar a nuestras familias, sobre todo a la tía de un amigo que siempre nos preguntaba qué cura había dado la homilía –para saber si habíamos ido o no a misa-. Pero nosotros ya nos lo intuíamos y mirábamos al comienzo de la misma, antes de irnos al Polideportivo Municipal -entonces recientemente inaugurado- a ver algún partidillo o a pegar pelotazos. De la catequesis nunca más se supo, aunque incluso fui el eventual presidente de una asociación que hicimos denominada ‘La juventud de la catequesis’ en la parroquia de San Sebastián. Dejé de asistir el día en que comenzaron a interesarme más las piernas de la catequista -solo un puñado de años mayor que yo- que las explicaciones que intentaba darnos sobre la&nbsp; Biblia y la doctrina cristiana.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pasé de repente de la niñez a la juventud, como tantos otros, abandonando la religión. Ya no me lavaría ni vestiría mi madre, ni utilizaría la gomina, ni aparecería por la iglesia, salvo puntuales eventualidades. <strong>El mundo se abría para un yo adolescente, con todo su misterio e incertidumbres y yo iba a enfrentarme a él</strong>, pero ya nunca más con esa sensación de estar vestido de domingo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><a href="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/08/foto_juan-completa.jpg"><img class="aligncenter wp-image-96050 size-large" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/08/foto_juan-completa-684x1024.jpg" alt="foto_juan-completa" width="684" height="1024"></a></p>
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		<title>Francisco Moreno presentó en Pozoblanco la tercera edición de su libro &#8216;Brigadistas Internacionales por la España democrática&#8217;</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 11:15:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Moreno]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="834" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/04/libro-franciscomoreno.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Francisco Moreno presentó la tercera edición de su libro" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El historiador Francisco Moreno Gómez, presentó ayer 22 de abril en una biblioteca municipal de Pozoblanco llena de público, la tercera edición de su último libro <em>Brigadistas Internacionales por la España democrática’</em>&nbsp;dentro de la Primavera Republicana 2026 organizada por la asociación Los Pedroches por la República.<strong> «Yo he venido a España a combatir el fascismo y no a meterme en política»</strong>. Con esa frase tan contundente que pronunció en Villanueva de Córdoba en 1937 el brigadista italiano Aldo Morandi, en conversación con el Gobernador Civil de la provincia de Córdoba, resumió, Moreno Gómez, la labor de los brigadistas internacionales en la Guerra Civil española.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>El historiador jarote, que ayer cumplió 80 años,</strong> presentaba su libro acompañado del editor de Utopía, Ricardo González, editora de la publicación. El último libro de Moreno Gómez&nbsp; se adentra en la vida y lucha de los brigadistas internacionales de la mano de las memorias y fotografías inéditas que Aldo Morandi tomó en su estancia en Los Pedroches y el Guadiato durante la guerra española.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Francisco Moreno comenzó su intervención contando las vicisitudes y casualidades que han contribuido a la edición de este libro, cuando los familiares descendientes de Aldo Morandi se pusieron en contacto con él. Posteriormente, y tras un viaje a Italia, recibió el archivo escrito y fotográfico del brigadista italiano que ahora ve la luz y que constituye todo un hito para la historiografía de Córdoba y Los Pedroches al ser material inédito.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>La nueva edición consta, además, con tres nuevos apéndices</strong>. El primero, y gracias a la donación de Pietro Ramella, <strong>contiene los facsímiles de los dos periódicos editados por la 86 B.M</strong>. como el 20 Batallón Internacional, incluido en ella. El primero se llamó <em>Nuestra voz&nbsp;</em>y se imprimió posiblemente en la imprenta de Pedro López de Pozoblanco. El segundo se llamaba <em>El 20 avanza</em> y su edición a ciclostil era más modesta. <strong>El segundo apéndice contiene una biografía y fotografías de Vizenzina Fonti</strong>, compañera de Morandi y gracias a la cual el archivo escrito y fotográfico de Aldo Morandi pudo salir de España. Por último, <strong>el apéndice tercero consta de una biografía de algunos brigadistas italianos</strong> relacionados con Morandi y pertenecientes a la Asociación Italiana de Combatientes Voluntarios Antifascista de España.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para Francisco Moreno, el desprecio que hasta hace algunos años han sufrido las Brigadas Internacionales, es el mismo que ha sufrido y sufre la Memoria Histórica o la exhumación de los restos de los represaliados por el franquismo. Moreno Gómez criticó así la nueva tendencia que se abre paso en algunos círculos literarios e historiográficos, <strong>la denominada equidistancia que habla de una tercera España que no estaba de parte de nadie</strong>. Para el historiador jarote se está poniendo de moda desde hace algunos años «en los círculos de Babelia y de El País la cofradía de los que siguen al «patrón» de la equidistancia, Manuel Chaves Nogales, director del periódico <em>Ahora</em> en el Madrid de la guerra civil y que huyo pronto a Francia a ponerse a salvo, abanderado por ‘intelectuales’ como Muñoz Molina, Javier Cercas o Andrés Trapiello».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En el libro podemos encontrar interesantísimo capítulos en los que explica el papel de las Brigadas Internacionales en la Batalla de Pozoblanco y en la posterior ofensiva republicana; las Brigadas Internacionales en Peñarroya; los guerrilleros de la República; el hospital americano de Belalcázar o la presencia de Robert Capa y Gerda Taro en el frente cordobés en 1937, entre otros.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Abogó Francisco Moreno Gómez por una historia comprometida con los valores democráticos frente al fascismo y alertó de los crímenes de guerra que se siguen cometiendo ahora, como los que comete el genocida de Netanyahu contra la población civil y que ya se hacía en la Guerra Civil española con las tropas franquistas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por último quiso recordar al pozoalbense Fernando López con quien compartió muchos momentos de investigación y la pasión por la historia de la Guerra Civil y la postguerra. «Nosotros no hemos influido en la Historia, sino que la Historia ha influido en nosotros», dijo. Para acabar sentenciando y animando a los nuevos historiadores a «hacer la Historia con pasión y dedicación, no con frialdad académica».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para finalizar el acto, el presidente de Los Pedroches por la República, José María Fernández Calero, y el vicepresidente de la misma, Miguel Calero Fernández, hicieron entrega a Francisco Moreno de una placa conmemorativa por su participación en la Primavera Republicana 2026.&nbsp;<strong>Continuando con los actos esta noche a las 20:30 horas en la sala de exposiciones de la biblioteca municipal</strong> de Pozoblanco se proyectará el documental <strong>‘Voluntarios por la Libertad’</strong> y el viernes a partir de las 12 se inaugurará<strong> la escultura homenaje a las Brigadas Internacionales</strong> en el puerto de la Chimorra, kilómetro 22,8 de la carretera de Pozoblanco a Villaharta.</p>
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		<title>¿Fascinante fascismo?</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 06:30:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1476" height="824" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/01/Leni-Riefenstalhl.png" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Leni Riefenstalhl" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Maldigo la poesía concebida como un </em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>lujo</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>cultural por los neutrales</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>que, lavándose las manos, se</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>desentienden y evaden.</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Maldigo la poesía de quien no toma </em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>partido hasta mancharse.</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>Gabriel Celaya</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Fascinante fascismo</em> es un famoso libro de la periodista, filósofa y ensayista norteamericana Susan Sontag, en el que analizaba la capacidad de convicción estética que utilizó la fotógrafa alemana Leni Riefenstalhl, en documentales como <em>El triunfo de la voluntad</em> (1934) u <em>Olimpya</em> (1936), para conformar una máscara representativa de su ideología –el nazismo- y a su vez deslumbrar y convencer a gran parte de la población alemana.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Que el arte, además de ser una muestra de lo mejor del ser humano, es una forma formidable de adoctrinamiento de masas, es algo en lo que todos –o casi todos- estaremos de acuerdo. Quien haya visto estos documentales de los años treinta del pasado siglo, no podrá negar la calidad y “excelencia” cinematográfica de la famosa directora nacionalsocialista, una de las mejores propagandistas del genocida Adolf Hitler. Lo cual no es óbice para que Riefenstalhl, en sus atrayentes imágenes de los inmensos y cuadriculados desfiles nazis al paso de la oca -con miles de esvásticas y de las olimpiadas de 1936 celebradas en el Berlín hitleriano-, ensalce la supuesta superioridad de la raza aria y todo lo que&nbsp; de horror y barbarie tendría el nazismo en la confusa Europa de los años treinta y cuarenta del siglo XX.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por el contrario, frente a esta estética de pureza racial, los nazis persiguieron lo que denominaron “arte degenerado”, que para resumir era el que se apartaba de estos cánones de supuesta perfección. Prácticamente todo el arte de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, la mayoría de las denominadas “vanguardias”, fueron perseguidas, destruidas y silenciadas por el poder nazi.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nos vamos ahora a Estados Unidos y analicemos la fascinación que ejerce su ultraliberalismo/fascismo en el resto del mundo mediante el arte. En esta ocasión nos vamos a centrar en séptimo arte, en el cine. Y comenzamos por lo que los norteamericanos consideran como parte de su idiosincrasia y elemento conformador de su nación: el Western. Aunque los famosos “cowboys” eran históricamente personajes solitarios y marginales (en muchos casos eran de raza negra o de minorías como la mexicana e incluso india) en aquella naciente sociedad norteamericana, el cine de Hollywood nos los han presentado como héroes solitarios, defensores de las más puras esencias del hombre blanco, cristiano, machista, homófobo y amante de sus tradiciones.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por el contrario, los genuinos norteamericanos, las numerosas tribus indias que poblaban las inmensas llanuras del centro del país, eran presentados como primitivos salvajes, gentes sin corazón que se dedicaban a arrancar cabelleras. El genocidio de estas tribus, tratadas peor que animales hasta llegar casi a su extinción y encerradas en reservas, es una de las partes más negras de la historia de los entonces nacientes Estados Unidos de América. Todos los que tenemos ya una edad hemos disfrutado de las películas “del oeste” o de “pistoleros”, como las denominábamos allá por los años 70. Solo mucho después, cuando tuvimos capacidad de analizar y aprendimos algo de historia, nos dimos cuenta de que los pistoleros no eran los buenos ni los indios los malos. Películas hay que ofrecen la otra versión, pocas. Entre ellas destacaría la de <em>Pequeño gran hombre</em>, con un genial Dustin Hofman en el papel protagonista. Pero a lo que vamos en este artículo: el arte como propaganda y de cómo comportamientos auténticamente fascistas presentados con un buen guion, una buena fotografía y un buen montaje, ejercen una intrigante fascinación en la sociedad occidental.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero sigamos analizando el séptimo arte norteamericano. Nos vamos ahora a las películas bélicas que Hollywood comenzó a producir –y sigue produciendo- desde los años 40 del pasado siglo. Grandes producciones que todos hemos visto en el cine o en televisión, donde los norteamericanos, sus ideas, su cultura, su concepto de democracia, se van colando en las mentes de los europeos hasta casi conseguir cambiar la historia. Ponemos un ejemplo: la Segunda Guerra Mundial y los cientos de películas que se han rodado sobre ella. Si preguntamos a cualquier persona en nuestro país sobre esta catastrófica guerra, lo más probable es que te diga que fue gracias a la intervención de los USA que Europa pudo vencer a Hitler y al nazismo. No han estudiado Historia, pero han visto decenas de películas en la que los buenos, guapos y simpáticos&nbsp; soldados yankees, que reparten chicles y&nbsp; chocolatinas a los niños, vienen a salvar a Europa. Desconocen que verdaderamente fue la URSS la que puso la mayoría de los muertos y los medios para que el nazismo fuera derrotado.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Esa machacona insistencia en presentar a Estados Unidos como garante de la libertad y la democracia continuó y se acentuó durante la Guerra Fría con numerosísimas películas donde los malos siempre son los comunistas, que son retratados como comecuras, despiadados y malvados en grado sumo. Se presenta lo oriental como lo perverso, frente al occidente puro y perfecto, una forma más de racismo/fascismo y otra forma de flagrante etnocentrismo: es la raza blanca, cristiana y ultraliberal -esa misma que masacraba a los indios americanos- la que ahora machaca a los ogros soviéticos y sus satélites.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Después han sido continuas las invasiones del Imperio norteamericano desde los años 60, tanto en la mayoría de los países de América Latina (el patio trasero de los USA y víctimas de la otra vez famosa Doctrina Monroe), como en África, Oriente Próximo, Medio o Lejano (Libia, Irak, Afganistán, Corea, Vietnam…), incluso Europa (la antigua Yugoslavia), no olvidemos que la OTAN solo es un brazo armado más de Estados Unidos. Estas continuas invasiones e injerencias en terceros países han traído a su vez numerosas películas en las que el gobierno americano, a través de las distintas productoras, &nbsp;adoctrinan al mundo en general y señalan quién es el bueno (cristianismo frente al Islam; la “raza” blanca frente a la amarilla…) y lo que le sucede a los que se desvían del buen camino.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El pasado sábado nos levantábamos con nuevas imágenes de una nueva intervención de los USA, comandados ahora por ese personaje histriónico y demente que es Trump. Por televisión veíamos el amanecer en Caracas y un desfile de helicópteros norteamericanos que, al contrario que en Apocalipsis Now, no bombardeaban con napalm sino que traían la “libertad” a los equivocados partidarios de Maduro y su “narco estado terrorista”. Todo esto infringiendo&nbsp; el más básico y elemental derecho internacional secuestrando, no capturando, al presidente de un país soberano. El amo está por encima de cualquier ley. Ese mandamiento es parte de la ley, de “su” ley.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No tardaremos en ver pronto películas que ensalcen lo que es una muestra más de neocolonialismo o más bien de imperialismo de la “democracia que ilumina el mundo”. Un nuevo Rambo combatirá y ganará a los perversos chavistas, como lo hizo antes con los vietnamitas, soviéticos, iraquíes, afganos, y un sinfín de malandrines que vienen a intentar destruir la paz mundial. De nuevo quedaremos fascinados por el fascismo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero si Estados Unidos y sus millonarios dirigentes tienen, a través del cine, la televisión y las redes sociales, la capacidad de fascinar a un mundo que ya es global y de adoctrinar, desde la mayor megalópolis de Asia, hasta la más pequeña aldea en mitad de la Amazonía, el arte también puede revertir esta situación. Creo, como lo creía Gabriel Celaya, que la poesía es un arma cargada de futuro y que el arte, el buen arte, debe ser comprometido con la verdad y con la sociedad en que se inserta. Como dijo hace poco un personaje de infausto recuerdo “el que pueda hacer que haga”, pero al revés. El pueblo, al que algunos califican como masa, no puede ser calificado como un actor pasivo en los procesos de alineación que lleva a cabo el fascismo y el ultraliberalismo. La población no puede ser cómplice o estar en silencio ante posturas políticas que sabemos que derivarán en consecuencias trágicas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Debemos revisar las causas históricas de lo que está sucediendo, de separar el grano de la paja, porque, si somos incapaces de practicar una cultura de la memoria, del recuerdo, estaremos abocados a que todo se repita.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>Nota del autor:</strong> Este artículo le debe su génesis a la lectura de un dosier del Doctor en Bellas Artes y crítico Cultural, Javier Mateo Hidalgo, titulado <em>De la estética de imperfección de la Vanguardia al ‘Fascinante Fascismo’</em>.</p>
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		<title>Pozoblanco fue Gaza</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Sep 2025 06:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; A pesar de que salí muy contento el pasado miércoles 17 de septiembre de la concentración que pedía el fin del genocidio en Palestina ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1026" height="636" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/09/bombardeo.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Imagen de bombardeo sobre Pozoblanco" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A pesar de que salí muy contento el pasado miércoles 17 de septiembre de la concentración que pedía el fin del genocidio en Palestina por la gran afluencia de personas de todo ámbito, condición e ideología, eché en falta más gente joven. Acaso porque, por su juventud, ven el conflicto lejano y alejado de sus intereses e inquietudes diarias. Quizá porque desconocen, al igual que la mayoría de la población, que Pozoblanco fue un lugar muy parecido a la franja de Gaza&nbsp; durante casi tres años, de 1936 a 1939.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nuestra ciudad sufrió un total de 111 bombardeos, 110 de ellos por parte de la aviación rebelde comandada por el general, dictador y genocida Francisco Franco. Bombardeos en los que participaban activamente la aviación y pilotos nazi fascistas de Alemania e Italia, con sus Junkers, Heinkels (los denominados “pavas” que tanto terror sembraron entre nuestros abuelos), Savoias o Fiats, de funesto recuerdo para los pozoalbenses y personas de otras localidades que se hacinaban en nuestra población y en otras de Los Pedroches huyendo del terror fascista de las tropas de ese asesino sin escrúpulos que fue Queipo de Llano.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Al igual que en la actualidad en Gaza sufren la escasez de alimentos y la muerte diaria de niños, mujeres y ancianos bajo las bombas sionistas, en Pozoblanco caían por cientos las bombas fascistas, destruyendo edificios, matando, descuartizando y mutilando a la población civil, que no era un daño colateral, sino objetivo principal de la aviación rebelde. Igual que en Gaza.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero como en Gaza, y en Palestina en general, en Pozoblanco había periodistas que se jugaron la vida por dar a conocer los desmanes de la aviación y del ejército franquista y que vivieron, en primera persona, el horror de los bombardeos y el pánico de los niños, mujeres y ancianos, los únicos que prácticamente quedaban en el pueblo, corriendo hacia los refugios construidos para evitar las bombas que caían, inclementes, un día sí y otro también.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">“Aparecieron sobre Pozoblanco seis aparatos “Savoia 81”, acompañados de ocho cazas que volaban a gran altura. Los bombarderos se desplegaron por el casco urbano y comenzaron a lanzar bombas y más bombas. Por espacio de más de media hora estuvieron entregados a su criminal labor. La serenidad del vecindario, ya habituado a estos incalificables ataques, evitó que el número de muertos alcanzara una cifra muy subida. Poco después de marcharse los primero “pajarracos”, aparecieron dos trimotores ‘Junker’, que completaron la “hazaña” de los anteriores. El total de bombas lanzadas se aproxima al centenar, lo que da una idea de la salvajada del ataque. (…) El número de muertos ha sido el de ocho –tres mujeres, una de ellas embarazada y cinco hombres- y el de heridos el de 30. Los edificios destruidos han sido 35, con lo que la villa ha quedado totalmente en escombros…”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Es el corresponsal del periódico <em>Solidaridad Obrera, </em>órgano de expresión de la CNT<em>, </em>Francisco Caramés<em>,</em>quien narra, en primera persona, el bombardeo sobre Pozoblanco el 23 de diciembre de 1938.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Al igual que Gaza, Pozoblanco había quedado reducido a un montón de escombros a finales de 1938, pero, del mismo modo que Gaza y Palestina, resistían. Las imágenes de la franja gazatí y su población sobreviviendo como puede entre los escombros, no se aleja de la población pozoalbense en aquellos años. Nuevamente seguimos la crónica de Caramés: “Pozoblanco es un montón de piedras, hierros retorcidos y paredes a punto de derrumbarse. (…) Apenas quedan en pie unos pocos edificios de la laboriosa villa que era capital del Valle de Los Pedroches. Una calle, la calle La Feria, por ejemplo, que antes tenía unos 160 edificios blancos y&nbsp; llenos de animación, no tiene en la actualidad más de media docena que puedan ser habitados. El que no ha sido totalmente arrasado está a punto de venirse al suelo o&nbsp; seriamente removido en sus cimientos…”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para que esto no vuelva a ocurrir y que diariamente no sigan las bombas desmembrando niños, mujeres y ancianos en Gaza, en Ucrania, en Sudán, en Yemen o en cualquier parte del mundo, debemos movilizarnos. Cada uno desde su puesto de trabajo o de estudio. Se nos está muriendo, por la lógica de la edad, la generación que vivió nuestra Guerra Civil y postguerra. Preguntemos a &nbsp;nuestros mayores antes de que se vayan definitivamente. Ellos saben, o de primera mano o porque se lo contaron sus padres y madres, lo que es soportar día tras día los bombardeos de la aviación, los gritos, los derrumbes, la sangre, el miedo, que no distinguen a niños de mayores, ni a blancos de rojos. Como en Palestina, como en Gaza.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nos creemos a salvo de esas imágenes que vemos tan lejanas en televisión y en las redes sociales. Y me temo que no es así. Una ola reaccionaria recorre todo el mundo y nuestro país, España, no es ajena a ello. Todo puede empeorar, o no. Porque tampoco hay que renunciar a la esperanza, porque Pozoblanco lo fue y Gaza y toda Palestina pueden ser liberadas. El poeta Pedro Garfias, presente en la batalla de Pozoblanco, dejó el que para mí es el mejor poema que se ha dedicado a nuestro pueblo, <em>Liberación de Pozoblanco</em>. Una de sus estrofas&nbsp; dice:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">¡Ay Pozoblanco del alma!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">¡Cómo quiero tu escombros</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">y tu pecho desgarrado</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">y tus cuatro miembros rotos!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">Del montón de tus ruinas</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">Salió el pueblo victorioso.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">muerte y vida se fundieron</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">en tu cuerpo blanco y rojo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Quiero creer que tal y como Pozoblanco fue liberado -momentáneamente eso sí- del yugo fascista, Gaza y Palestina pueden hacerlo de las hordas sionistas. Porque yo, como tantos otros y cada vez más creemos que ¡Desde el río y hasta el mar, Palestina vencerá!</p>
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		<title>Arde nuestra Mezquita</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Aug 2025 07:48:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Mi relación con la Mezquita Catedral de Córdoba, para mí “La Mezquita”, se inicia desde que tengo uso de razón. Ya de pequeño me ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1204" height="770" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/08/mezquita.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Interior de la Mezquita de Córdoba. Foto: Juan Aperador" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400;">Mi relación con la Mezquita Catedral de Córdoba, para mí “La Mezquita”, se inicia desde que tengo uso de razón. Ya de pequeño me fascinaba cuando la encontraba en los libros de ´Sociales´ con sus arcos rojiblancos y sus innumerables columnas. Ésta relación se intensificó a comienzos de los años 80 del pasado siglo. En esos años estudio en la cercana Facultad de Filosofía y Letras, en el antiguo e imponente –y entonces también vetusto- hospital del Cardenal Salazar. Son muchas las visitas en esta época, tanto al interior del edificio como al Patio de los Naranjos, donde algunos fines de semana compartíamos cigarrillos y <em>litronas</em> los compañeros de piso, mientras escuchábamos a los guiris tocar con la guitarra canciones de los Rolling. Niños de corta edad juegan a nuestro lado a la pelota y los turistas se refrescan en la fuente mientras lo fotografían todo. Esto que describo sería ahora imposible de llevar a cabo. No es nostalgia pero los tiempos cambian.</p>
<p style="font-weight: 400;">Estudiante por aquella época de Geografía e Historia, me fascinaba la tranquilidad&nbsp; y la paz que sentía entre su bosque de columnas, todas ellas diferentes. Por entonces el turismo no se había masificado y podías recorrer las distintas partes, tanto de la Mezquita como de la Catedral, sin apenas molestias. Siempre me preguntaba por qué las numerosas capillas cristianas que comenzaron a construirse tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, y la magnífica catedral que se inserta en su centro, no podían haberse construido en otro lugar. Tal vez si eso hubiera sucedido no hubiera llegado la Mezquita en el buen estado general que se encuentra. Pero no especulemos con lo que pudo haber sido y no fue. El caso es que tenemos una Mezquita Catedral única en el mundo, Patrimonio de la Humanidad, y símbolo indiscutible de una ciudad que no se entiende sin este monumento.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pues todo esto que cuento estuvo a punto de pasar a la historia el pasado viernes. Cuando vi algunos de los vídeos que circulaban por Facebook no podía creerlo, las llamas saliendo por encima de las cubiertas, unas cubiertas en su mayoría de madera y que arden como la yesca. La pronta actuación de los bomberos –no hay oro en el mundo para pagar su denodado trabajo- redujo al mínimo posible los daños. Mientras los expertos y la policía científica estudian la causa del siniestro –aunque parecen claros- y determinan los daños causados, se me ocurren, como a muchos cordobeses, muchas preguntas y reflexiones.</p>
<p style="font-weight: 400;">Comencemos por su difusión en los medios de comunicación, que, en líneas generales y salvo excepciones muestran un desconocimiento grande del monumento. Aunque ya se ha dado a conocer sobradamente, sigo noqueado con la reacción de la televisión autonómica Canal Sur (¿la nuestra?) a quien no le da la gana cortar la emisión de una corrida de toros –que iba a ser si no- para ofrecer una noticia de tal calibre e importancia para el patrimonio de nuestra tierra. Por el contrario, la televisión pública catalana estaba al pie de la noticia y dio el incendio en directo. Me lo expliquen.</p>
<p style="font-weight: 400;">También, en líneas generales, ese mismo día la respuesta de los medios nacionales fue bastante limitada. Al día siguiente, el sábado, la Primera -la cadena dónde yo veo los informativos- abría su telediario del mediodía con el incendio de la Mezquita. Pero hete ahí que, durante la noticia, aparece una catedrática de Historia de la UNED hablando de que la actual Mezquita Catedral de Córdoba está asentada sobre la antigua basílica cristiana de San Vicente. Anonadado volví a quedarme. Esta teoría, descartada una y otra vez por la arqueología, apenas tiene ya defensores entre los historiadores relevantes de nuestro país. Las últimas excavaciones llevadas a cabo en el monumento, concretamente en el Patio de los Naranjos hace pocos años, como las que llevó a cabo en los años 30 del pasado siglo Félix Hernández, nada han encontrado de esta basílica de leyenda. Ahora se habla de un “complejo episcopal”, todo para seguir haciendo creer que la Mezquita Catedral pertenece a la Iglesia. Igualmente en el interior de la Mezquita se puede observar un mosaico que erróneamente interpretan como ligado a la supuesta basílica de San Vicente, cuando los estudios más recientes apuntan a unas estructuras de tipo doméstico, de una vivienda no de un lugar de culto. En virtud del conocimiento arqueológico existente, no hay argumentos de peso que certifiquen la presencia en la zona de edificios cristianos previos. Pero, con la Iglesia hemos topado.</p>
<p style="font-weight: 400;">Al día siguiente, domingo, el incendio vuelve a ser portada en la primera cadena de la televisión pública nacional y volvemos a constatar cómo, a pesar de su importancia y valor, el monumento Patrimonio Mundial de la Humanidad sigue siendo un gran desconocido. El presentador de la noticia habla de que el mismo se ha originado en la zona conocida como ampliación de Abderramán I, cuando se originó en el otro extremo, hacia el este, en la llamada ampliación de Almanzor, entre los años 976 y 1002.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero dejemos los fallos periodísticos y a los expertos en historia. El incendio de la Mezquita ha abierto otro debate o más bien reabierto, porque lleva tiempo y a buen seguro seguirá: ¿debe ser la Iglesia la única gestora de un monumento Patrimonio Mundial de la Humanidad como la Mezquita Catedral de Córdoba? A mi juicio, y al de muchos expertos, está claro que no.</p>
<p style="font-weight: 400;">Dejando a un lado lo que sobre su propiedad han apuntado los más reputados historiadores, o la ladina artimaña de Aznar sobre las inmatriculaciones que aprovechó el <em>ilustre</em> –léase con toda la ironía del mundo- obispo Demetrio: escriturar por 30 euros el edificio a nombre del obispado, no es de recibo que la Iglesia católica administre este preciado bien. En primer lugar porque la Iglesia católica, a través de su obispo emérito le ha faltado siempre el más elemental respeto al monumento. Desde 2006 y con su inmatriculación, se borró el nombre de Mezquita de toda la publicidad sobre la Mezquita Catedral, que hasta 2016 solo se denominó Catedral de Córdoba. Por si esto fuera poco, desde entonces se está llevando a cabo un intento de borrado del origen andalusí del edificio inundando toda la Mezquita de elementos cristianos&nbsp; fuera de contexto. Comenzaron quitando la hermosa celosía de Rafael de la Hoz y a pesar del duro informe en contra de la Unesco y del fallo del Tribunal Supremo, siguen sin reponerla, solo por el <em>“pormigüevismo”</em> del obispo. Y todo para permitir el paso por el interior del edificio de pasos de Semana Santa con cientos de cirios y candelería que suponen un peligro evidente de incendio.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero eso no es todo. Retrotraigámonos a 2001 cuando se produjo un incendio en una de las salas del archivo, cercana al mihrab de la Mezquita, la parte más relevante del monumento. Por suerte la rápida intervención de nuevo de los bomberos impidió la propagación del fuego. Ardieron unos 25 documentos y entre las hipótesis que se barajan de las causas se apuntó a que dichos legajos se habían dejado junto a una ventana cuyo cristal pudo hacer de lupa. También se señaló que los documentos podían haber tenido algún tipo de líquido inflamable procedente de la sala de encuadernación, anexa al archivo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Y ahora, mientras esperamos el dictamen de los expertos sobre la causa, sabemos que se almacenaban en una capilla sillas de madera y plástico, junto a barredoras con sus baterías eléctricas cargando, todo ello arropado y tapado con una enorme cortina preconciliar que fue al parecer la primera que ardió y subió el fuego hasta las cubiertas. ¡Qué hubiera pasado si en lugar de en una parte del perímetro exterior el incendio hubiera comenzado en el centro del monumento!</p>
<p style="font-weight: 400;">Mejor ni pensarlo pero, para mí, está claro que el Cabildo Catedral de Córdoba no merece custodiar un legado tan importante de nuestros antepasados. Porque fueron nuestros antepasados, cordobeses como nosotros, por mucho que pataleen los rancios ultraderechistas, los que construyeron el monumento y los que lo han custodiado hasta ahora. Alguien que le falta al respeto, como hemos visto, a la Mezquita Catedral, no merece ser su custodio.</p>
<p style="font-weight: 400;">Es como poner al zorro a cuidar de las gallinas.</p>
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		<title>Estampas y estampitas de la vida cotidiana</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Nov 2024 06:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Hace un tiempo un amigo, conociendo mi afición y entusiasmo por los libros y objetos antiguos, me trajo unos libritos de su abuela que ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="963" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/11/estampas.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="estampas" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hace un tiempo un amigo, conociendo mi afición y entusiasmo por los libros y objetos antiguos, me trajo unos libritos de su abuela que acababa de fallecer. Se trataba de varios devocionarios, católicos, evidentemente. Los devocionarios son, según la definición de la RAE, libros que contienen oraciones para el uso de los fieles. Son libros de espiritualidad que muestran oraciones, meditaciones, citas bíblicas y prácticas piadosas según el dictado católico. Como se describe en algún lugar “permiten tener un encuentro con Dios de forma práctica y sencilla”. Dos de ellos se encontraban en bastante mal estado pero el tercero, el más pequeño, todavía presenta un buen aspecto, sobre todo teniendo en cuenta que tiene 162 años, ya que está editado en 1862. Aunque está atacado por diversos tipos de hongos, la humedad ha hecho mella en sus hojas y también le faltan páginas -unas cincuenta de las cuatrocientas y pico que tiene- aún conserva su cubierta de piel y, pese a su reducido tamaño (11,5 x 8 x 3 cm.), unas bellas láminas con diversas escenas de la vida de Jesús de Nazaret.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Precisamente su nombre me llamó la atención pues se autodenomina como ‘La perla nazarena’ y describe que es un “novísimo devocionario y Semana Santa con todos los divinos oficios, ordinario de misa, confesión y comunión, meditaciones para visitar los monumentos (los de Semana Santa, esas capillas o altares donde se reserva la hostia consagrada desde el jueves al viernes santo)”. También “las Siete Palabras (en el imaginario católico las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, esas que comienzan por “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”), ejercicios para la mañana y la noche y otras oraciones de mucha utilidad para los fieles”. Por supuesto todo ello “Aprobado por la Autoridad eclesiástica”. Editado en Madrid en la Librería de D. Leocadio López, Editor, calle del Carmen, núm. 29. 1862. No crean que es una joya –aunque para mí lo sea-. Indagando por el proceloso mundo de Internet y en páginas de libros de segunda mano, se pueden encontrar iguales o parecidos por un montante de alrededor de 60 euros de vellón.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero si curiosos me han resultado estos devocionarios, más curioso me ha resultado saber que aún se venden, entre otros sitios… ¡en Amazon! –dónde va a ser si no, en un sitio donde encuentras hasta la leche de los pájaros-. Y es que los designios del señor son inescrutables (o algo así).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Los devocionarios, con sus oraciones y salmodias, a fuer de ser interesantes, no eran lo único que me llamaron la atención y es que en su interior había numerosas “estampitas”, muchas de ellas con plegarias dedicadas a Santa Rita de Casia, otras a Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro, al Santísimo San José, a la Beata María Goretti, patrona de la castidad, a Ntra. Sra. De las Tres Avemarías, a la Corona Dolorosa, a Santa Cecilia, al Sagrado Corazón de Jesús, a la Purísima Concepción, a María Auxiliadora, a San Alfonso María de Ligorio… Por no faltar no falta ni un pequeño opúsculo que hace referencia a los que denomina “nuestros mártires”, los pozoalbenses Antonio Rodríguez Blanco, Teresa Cejudo Redondo y Bartolomé Blanco Márquez.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero aún más interesantes que estas estampas que muestran bien a las claras el mundo en el que se movían nuestros antepasados no hace tantos años, sobre todo las mujeres, me han resultado las denominadas estampas de Primera Comunión. Hay alrededor de una treintena, cada una de distinto formato, de los años 50 y 60 del pasado siglo, tanto en blanco y negro como en color. Muchas de la Imprenta Pedro López, otras de la Imprenta Castro, ambas pozoalbenses, otras, en fin, de imprentas de nuestra capital o incluso de Sevilla. La mayoría en color con las imágenes típicas de nacimientos, angelitos, el niño con el cordero, rubicundos querubines tomando la sagrada forma, la virgen con el niño… Una incluso, aunque editada en blanco y negro, contiene la foto de la niña que hacía la primera comunión en un montaje en el que se ve ella junto a un coro de ángeles y la hostia consagrada, obra del fotógrafo Ismael, de 1962. Por cierto, todavía recuerdo la mía de hace ya más de 50 años que estará olvidada en algún cajón de la casa de mis padres.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por último, y en lo que yo considero un pequeño tesoro, hallé tres estampas con esquelas mortuorias, una de ellas de 1914, con distintos formatos, desde la que contienen textos que aún podemos escuchar todos los días en la radio cuando ponemos “los muertos”, a otra más sofisticada con diversas oraciones para dedicar al difunto y a sus desconsolados familiares.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y es que a pesar de que los años han pasado y los usos sociales y costumbres han&nbsp; cambiado enormemente, estas estampitas -como yo las llamo- siguen imprimiéndose y regalándose hoy en día y siguen circulando entre nosotros, como un testimonio de lo que fuimos y aún de lo que somos, al fin y al cabo forman parte de nuestra historia más cercana y familiar.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por cierto, bien estaría que alguien más ducho en estas lides que el que suscribe, ateo militante, organizara una exposición de esta temática, los baúles y cámaras de nuestras casas seguro que albergan en sus vientres cientos de ellas. Yo estaría encantado en ceder las mías.</p>
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		<title>De almireces, bancos y leones: tres ejemplos de nuestro desconocido patrimonio mueble (y II)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Oct 2024 06:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; En el anterior capítulo veíamos como un bien mueble, con suficiente entidad y características histórico-antropológicas para ser valorado, es sin embargo muy poco conocido, ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="792" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/banco.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="banco" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En el anterior capítulo veíamos como un bien mueble, con suficiente entidad y características histórico-antropológicas para ser valorado, es sin embargo muy poco conocido, salvo en los círculos más cercanos al entorno del Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por el contrario, el bien mueble al que nos referiremos en primer lugar en este segundo y último capítulo es –creemos- más conocido a nivel general en la localidad, a pesar de no residir en ella. Además se da el caso curioso de que su traslado a un sitio mejor (en este caso un museo-centro de interpretación) ha conseguido mejorar su seguridad&nbsp; y perdurabilidad pero, por el contrario, lo ha hecho aún más invisible a los ojos de la ciudadanía de lo que ya lo estaba. Estamos hablando del banco o banca de Pozoblanco de las Siete Villas de Los Pedroches.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Este banco, de madera de pino y clavazón de hierro, con unas medidas de 95x225x48 centímetros, se encontraba desde su fabricación, entorno a finales del siglo XVIII, en la ermita de la Virgen de Piedrasantas, a unos dos kilómetros de Pedroche. En la actualidad y desde 2012 se encuentra ubicado en la primera planta del Centro de Interpretación de las Siete Villas de Los Pedroches, frente a la ermita de la Virgen de Piedrasantas, junto con el resto de bancos de las demás villas mancomunadas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Posee una inscripción: “Poço blanco”, que acredita su propiedad, en la parte delantera del respaldo, en un principio quizá con técnica de pirograbado, aunque en la actualidad parece ser que tiene trazas de pintura negra. En la trasera aparece una “V” grabada a fuego al igual que en los bancos de Villanueva de Córdoba y Torremilano. Es de construcción sencilla y está formado por tres partes: asiento, respaldo y tres patas o anclajes. Las tres patas tienen forma de “h” y están unidas mediante la técnica de caja y espiga.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Centrándonos en su historia, en realidad no tenemos datos fehacientes y directos (documentales) sobre esta pieza, al igual que no los existen (al menos que conozcamos) sobre el resto de bancos de las Siete Villas de Los Pedroches. Es la tradición la que señala que eran los bancos utilizados por los representantes de las villas mancomunadas, elegidos por los cabildos de cada una en sus reuniones periódicas. Estas reuniones se realizaban para la administración de las dehesas comunales y también para el reparto de beneficios de los productos que éstas daban (pasto, bellotas, yerbas…).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No sabemos cuándo fueron fabricados ni por quién, excepto los que tienen tallada la fecha, caso del banco de la villa matriz, Pedroche. Tampoco sabemos si fueron fabricados por una misma persona y en un mismo lugar, aunque esto no parece factible ya que cada uno de los bancos presenta una tipología diferente. No obstante, y por la tipología constructiva, situamos algunos de ellos a finales del siglo XVIII, entre ellos el de Pozoblanco, ya que se conservan dentro de la ermita otros bancos muy parecidos fechados en 1790.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por otra parte, la única referencia que hemos encontrado a ellos en la Edad Moderna, es la que cita MORENO VALERO en su artículo ‘Pozoblanco, capital de Los Pedroches’, proveniente de los Cuadernos de Juntas de la Siete Villas que textualmente dice: “Se abonen al santero de Ntra. Sra. De Piedras Santas, cuando se celebren en su ermita por el cuidado y el aseo de colocar las bancas y bufetes, destinados a los usos de los Concejos de esta villa, una cantidad de ochenta y cinco reales”<sup>1</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Las reuniones periódicas que se celebraban entre los representantes de los distintos cabildos, además de en la ermita de Piedrasantas en Pedroche, también tuvieron lugar, ocasionalmente, en las ermitas de Santa Marta y San Gregorio en Pozoblanco, en la ermita de la Virgen de Luna en la Jara (actual término de Pozoblanco) o en el mismo ayuntamiento de Pedroche<sup>2</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aunque su lugar de ubicación ha sido tradicionalmente la ermita de pedrocheña, un artículo de Diario Córdoba del 11 de agosto de 1901 que habla de viajes señala que: “El pueblo de Pedroche está a dos leguas de Pozoblanco. Este pueblo debe haber sido la capital de los que lo rodean y que son conocidos por Siete Villas, pues se conservan en el Ayuntamiento siete antiguas bancas, cada una con&nbsp; una inscripción grabada con el nombre del pueblo a que pertenecían los ediles que las ocupaban”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La propiedad actual del banco de Pozoblanco y del resto, pertenece a la Diócesis de Córdoba (algo que, en principio, sería más que discutible)<sup>3</sup>. No obstante se “cede el uso de las bancas de los Concejos para su exposición en el Museo Etnográfico a instalar en el Centro de Interpretación de las Siete Villas a los efectos exclusivos de su exhibición el mismo”, en un documento rubricado el 19 de marzo de 2012 por el alcalde de Pedroche y el Ecónomo de la Diócesis de Córdoba.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Existen, y se conservan en el mismo lugar como hemos señalado anteriormente, otros seis bancos pertenecientes al resto de las villas que conformaban la mancomunidad, esto es, Pedroche, Torremilano, Torrecampo, Añora, Alcaracejos y Villanueva de Córdoba. Todos son distintos entre sí. La de Pedroche lleva tallada la fecha de su fabricación, 1726. En el interior de la ermita de Piedrasantas, actualmente, se encuentra otro banco con el nombre de Pedroche y fechado en 1576 (se supone que es el antecesor del que se encuentra ahora en el Centro de Interpretación).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Igualmente, en la misma ermita, hay otros dos bancos más de una tipología muy similar (idéntica técnica constructiva e idéntico clavazón al que hemos catalogado) y en los que aparece grabada la fecha de 1790, lo que nos induce a pensar que el banco que analizamos puede ser de la misma fecha.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En cuanto a su estado de conservación es deficiente con una falta de estabilidad, fruto del paso de los años y de su intenso uso, por lo que a lo largo de su&nbsp; historia se le han colocado dos travesaños que unen la pata central con las laterales para reforzarlo. El respaldo tiene un agujero en su parte izquierda y le falta la clavazón original en esta zona. El asiento se encuentra algo alabeado debido a su intenso uso y roto en la parte izquierda, habiendo sido recompuesto en su parte derecha. Parte de la clavazón ha sido sustituida por simples clavos de hierro. También posee alteraciones químicas a causa de la luz y la humedad, que altera su color y produce óxido en los clavos. Por último, también señalar alteraciones biológicas, en concreto de las patas y parte central, que han sido atacadas por insectos xilófagos, fundamentalmente carcoma, aunque actualmente está libre de la misma. Su integridad parece no correr peligro, siempre y cuando permanezca en su actual ubicación, no sufra manipulaciones y se le someta a una restauración de urgencia para atajar algunos de sus males.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En la actualidad, el banco de Pozoblanco carece de protección, al igual que el resto de bancos y está descontextualizado al no encontrarse en el lugar original, pero su seguridad y conservación han mejorado sensiblemente desde su traslado al Centro de Interpretación de la Siete Villas, del que son el principal atractivo al tratarse del vestigio más simbólico y antiguo del que se tiene constancia de las reuniones de los Concejos de las Villas mancomunadas. &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para finalizar, diremos que tanto el banco de Pozoblanco como el resto, tienen un alto significado simbólico para la historia de la comarca de Los Pedroches, ya que es el único elemento tangible que queda de la unión mancomunada de las siete localidades a través de la Edad Moderna y parte de la Contemporánea. Las Siete Villas escaparon del proceso de señorialización de la época y, salvo unos años que pertenecieron a los marqueses del Carpio, fueron tierras de realengo que compartieron término hasta inicios del siglo XX.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y para terminar este artículo sobre nuestro patrimonio mueble vamos a analizar otro bien que pasa bastante desapercibido y es el de los leones del Ayuntamiento de Pozoblanco. Actualmente se encuentran en el vestíbulo del edificio del antiguo Ayuntamiento, lo que es hoy en día la Oficina Municipal de Turismo. En su origen estuvieron situados, sobre ménsulas, en el balcón central del Ayuntamiento, donde actualmente está el Salón de Plenos<sup>4</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Se trata de dos esculturas de bulto redondo que representan dos leones sedentes que miran al frente. Su cronología es de finales del siglo XIX, en torno al año 1890. De autor anónimo, no constan autorías ni marca. Ambas esculturas se colocaron en el balcón de la fachada del Ayuntamiento de Pozoblanco, una a cado lado, donde han permanecido desde la construcción del edificio, en 1890, hasta el año 2007, año en el que se procedió a una restauración de la fachada del Consistorio –toda ella de granito de la tierra-. Tras su restauración, debido al mal estado que presentaban, se decidió quitarlos de su lugar habitual y colocarlos en el vestíbulo principal de las antiguas Casas Consistoriales de Pozoblanco. En su lugar se colocaron dos nuevos leones de similares características fabricados en granito.&nbsp;<a href="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/leon2.jpg"><img class="alignright wp-image-85636 size-medium" src="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/leon2-300x216.jpg" alt="leon2" width="300" height="216"></a></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ni en las Actas Capitulares de la fecha, conservadas en el Archivo Histórico de Pozoblanco, ni en la mayoría de la bibliografía utilizada para la confección de este artículo, hemos encontrado referencias a estas esculturas. Tan solo en la obra ‘Crónica de un pueblo’ del que fuera cronista oficial de esta villa y alcalde de la misma en los años 60 del pasado siglo, Andrés Muñoz Calero, hemos hallado una pequeña referencia. Escribiendo sobre las fiestas organizadas el 19 de julio de 1890, fecha de la inauguración de las entonces denominadas Casas Consistoriales, y de las consiguientes celebraciones y discursos, apunta: “Así nació y quedó construida esa gran casa que ahora contemplamos. Y como de lo externo se trata, digamos que entre las curiosidades que ofrece, una de ellas es que si la hermosa fachada está cubierta de dura piedra, de sólido granito, tiene dos figuras de leones tendidos en los laterales de su balcón principal. Cabe pensar que animales con tan alta fama de valor y en lugar semejante, también serían de granito, ya que no de duro bronce. Pero, no: los hicieron de otra materia más blanda. Y como los&nbsp; vemos pintados, tendremos que creer que no es tan fiero el león como lo pintan…”<sup>5</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Analizados detenidamente vemos que están fabricados en piedra, mortero de cal con árido mixto de arena y conchas de moluscos y pigmentos. Los restos de policromía original que aún se conservan, han sido aplicados sobre una capa preparatoria de grano fino y la técnica pictórica parece ser de un temple con aglutinante graso<sup>6</sup>. Sus medidas son: altura, 62 centímetros; anchura, 30 centímetros; fondo, 80 centímetros. Ambos reposan en la actualidad sobre sendas basas de mármol blanco.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Con anterioridad a los tratamientos de conservación realizados en 2007, las piezas presentaban muchos deterioros. Entre ellos, y por no aburrir más al lector, señalaremos algunos como grietas y fisuras, ocasionadas por agentes externos al encontrarse a la intemperie. También pérdidas de la capa de soporte por la humedad y cambios de temperatura; gran capa de suciedad superficial y la pérdida de casi la totalidad de la película pictórica, además de alteraciones químicas y biológicas. Para&nbsp; corregir todo esto se hizo una limpieza superficial con brochas suaves y jabón neutro; se aplicó biocida para erradicar el ataque de musgos y líquenes y se le dio una capa de consolidación protección a base de silicato de etilo.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Bajo nuestro punto de vista, los dos leones, estando en un sitio adecuado que les protege de agresiones como la contaminación y de otras agresiones como el viento, la lluvia y otras amenazas indefinidas, deberían tener un lugar más destacado y preeminente. Su ubicación actual los hace pasar desapercibidos, por lo que debería buscárseles un lugar más adecuado. Simplemente con estar más elevados serían mucho más visibles para el público que visita la Oficina Municipal de Turismo. Además, y como es obvio, algún tipo de panel explicativo contando un resumen de su historia y significado dentro de la historia de Pozoblanco, contribuiría a divulgar y sacar del olvido otra parte de la historia de la localidad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Finalizamos aquí este recorrido por una ínfima parte de nuestro desconocido patrimonio mueble no sin antes volver a subrayar que, tanto nuestro patrimonio cultural material como inmaterial (costumbres, folklore, tradiciones…), no es lo mejor ni debemos pretender que lo sea, pero es único, y eso es lo que le da su valor.</p>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
<h5 style="font-weight: 400;"><strong>Notas:</strong></h5>
<ol>
<li>
<h5><strong>Moreno Valero, Manuel. <em>Pozoblanco, capital de las Siete Villas de Los Pedroches.</em> Crónica de Córdoba y sus pueblos. Boletín de la Asociación Provincial de Cronistas Oficiales. Córdoba, 2014.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>García Herruzo, Antonio. <em>Corografía documental de las Siete Villas de Los Pedroches y sus bienes comunales</em>. Ayuntamiento de Pozoblanco. Cuadernos del Gallo, nº 30. 2000.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Nos tememos que, una vez más, el Obispado de la Diócesis de Córdoba se ha apropiado de un bien que pertenece al pueblo, concretamente al Ayuntamiento de Pedroche, pues, aunque las bancas han estado tradicionalmente en la ermita de Piedrasantas, su uso ha sido a lo largo de la historia fundamentalmente civil.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Martín Perozo, José María. <em>Transformaciones urbanísticas en los siglos XIX y XX en Pozoblanco.</em> Cuadernos del Gallo nº 12. Ayuntamiento de Pozoblanco. Gráficas Pozoblanco. Pozoblanco, 1993.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Muñoz Calero, Andrés. Crónica de un pueblo. Imprenta Pedro López. Pozoblanco, 1986.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Entrevista a Catalina Calero García, Licenciada en Bellas Artes y especialista en Restauración. Directora de la intervención llevada a cabo en la fachada del Ayuntamiento de Pozoblanco en 2007 y de los dos leones objeto de este estudio.</strong></h5>
</li>
</ol>
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		<title>De almireces, bancos y leones: tres ejemplos de nuestro desconocido patrimonio mueble (I)</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Oct 2024 05:45:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Si el patrimonio cultural de Los Pedroches, en general, es poco conocido, estudiado y valorado, los bienes muebles lo son aún menos. Comencemos en ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="2567" height="1757" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/almirez.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Almirez del Hospital de Jesús Nazareno" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Si el patrimonio cultural de Los Pedroches, en general, es poco conocido, estudiado y valorado, los bienes muebles lo son aún menos. Comencemos en primer lugar por definir qué es un&nbsp; bien mueble. La UNESCO, en la Conferencia General de París de 28 de noviembre de 1978, de Recomendación sobre la protección de los bienes culturales muebles, entendía por éstos, todos los bienes amovibles que son la expresión o el testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza y que tienen un valor arqueológico, histórico, artístico, científico o técnico. Después se establecía una amplia variedad de categorías, entre las cuales se pueden citar: alfarería, inscripciones, monedas, sellos, joyas, armas y restos funerarios; los elementos procedentes del desmembramiento de monumentos históricos; los materiales de interés antropológico y etnológico; los bienes de interés artístico como pinturas y dibujos, estampas originales, carteles y fotografías, conjuntos y montajes artísticos originales, producciones del arte estatuario, obras de arte y artesanía; los manuscritos e incunables, códices, libros, documentos o publicaciones de interés especial, y el mobiliario, los tapices, las alfombras, los trajes y los instrumentos musicales.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hace unos años realizábamos un curso de catalogación de bienes muebles organizado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico y tuvimos la ocasión de comprobar de primera mano lo dejados que están estos bienes culturales en nuestra comarca, con lo que conlleva de olvido, deterioro y, en las mayoría de los casos, de su desaparición sin dejar rastro alguno. Recientemente, un estudioso y enamorado de Los Pedroches como es el profesor e investigador Antonio Merino Madrid, publicaba el libro ‘Patrimonio perdido de Los Pedroches’. En él hace un repaso exhaustivo de los bienes inmuebles que han desaparecido a lo largo de los años en nuestros pueblos. Si asombra la dejadez con la que los habitantes de esta tierra hemos tratado a un patrimonio tan presente y visible como son los bienes inmuebles, no ha de extrañarnos que el patrimonio mueble, tanto el ligado a estos edificios desaparecidos como otros bienes muebles distintos, sea aún más desconocido y por lo tanto poco o nada valorado. Aunque a buen seguro parte del patrimonio mueble de estos edificios ya desaparecidos sería rescatado y reutilizado en otros inmuebles religiosos y civiles (hablamos de pinturas, esculturas o mobiliario) otro tanto desapareció sepultado por las ruinas de las construcciones y por la dejadez de la sociedad de entonces.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero vayamos al objeto de este artículo que no es ni más ni menos que dar un toque de atención a quien corresponda, de la falta de estudio y divulgación (y por tanto de conservación) de nuestros bienes muebles, mostrando tres de ellos que tienen –o mejor deberían tener- un intenso componente cultural y antropológico para los habitantes de Pozoblanco y por ende de toda la comarca: el almirez o mortero de Jesús Nazareno, el banco de Pozoblanco de las Siete Villas de Los Pedroches y los dos leones que presidían el balcón central del Ayuntamiento de Pozoblanco.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En este primer capítulo, de los dos que proponemos, hablaremos del almirez del Hospital de Jesús Nazareno, un mortero de bronce de 1773, cuya ubicación habitual era, en su origen, la botica o farmacia&nbsp; del antiguo hospital, que estuvo operativa hasta los años cuarenta del siglo XIX. Gracias a las investigaciones del historiador y actual cronista oficial de Pozoblanco, José Luis González Peralbo, sabemos que en el año 1773, el hospital de Jesús Nazareno, fundado en el siglo anterior, se encontraba en obras, precisamente para “construir de nueva planta una botica que prestara servicio no solo a la santa casa, sino también al público en general”<sup>1</sup>. Precisamente de esa fecha es el impresionante almirez que nos ocupa y que comenzaría a prestar sus servicios en esa época y del que no se ha conservado su mano.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ya en el siglo XIX, la normativa impedía regentar farmacias a instituciones y miembros de las órdenes religiosas por lo que el hospital se vio obligado a vender la farmacia al facultativo Fernando María Osuna. El valor de la farmacia, tasada en 5.102 reales, lo iría abonando paulatinamente y en la cantidad estaban incluidas de forma desglosada las medicinas, redomas y botes, el utillaje de metal y cristal, los tamices y cedazos, -y aquí hallamos la mención a nuestra pieza- “…sin incluir el almirez, pues esta pieza tasada en setecientos reales queda para el uso que le convenga en lo sucesivo al Hospital…<sup>2</sup>”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A partir de esa época no existen –que conozcamos- alusiones a la pieza, pero ha sobrevivido a episodios convulsos de nuestra historia, sobre todo la Guerra Civil, que fue especialmente dura en Pozoblanco. De hecho el Hospital de Jesús Nazareno fue la sede, de 1936 a 1939, de la comandancia del ejército republicano y la localidad sufrió un total de 111 bombardeos del casco urbano, impactando algunos de ellos en el edificio del hospital.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Desde entonces ha permanecido como legado de la institución y en la actualidad es propiedad, no de la cofradía de Jesús Nazareno, sino de la institución de las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno que, desde el año 1915 administran lo que es una Residencia de la Tercera Edad concertada con la Junta de Andalucía.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El almirez es de bronce con una técnica de fundición en molde, unas medidas de 28 centímetros de altura y 34,5 centímetros de diámetro y un peso de 50 kilos. En la parte superior tiene una inscripción que dice: “Soi del Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco”. De forma tronco cónica, está perfectamente adaptado al uso que se le asigna para triturar hierbas y esencias. En la actualidad está en el vestíbulo de la entrada de la Residencia y, aunque su estado de conservación es bueno, se ven a simple vista algunos deterioros: alteraciones físicas, como un golpe en la boca por una posible caída brusca; alteraciones químicas, con una pátina de oxidación por la humedad relativa y de la polución, y alteraciones biológicas, por musgos y líquenes.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Como hemos comentado, desde hace unos años está situado en el vestíbulo de la actual Residencia de Ancianos de Jesús Nazareno, totalmente descontextualizado y pasando desapercibido para los que visitan las instalaciones. Además, al estar situado casi a ras de suelo y sin ningún tipo de cartel explicativo sobre su origen, su invisibilidad se acentúa más.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Este almirez de bronce tiene un gran significado para el Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco y más concretamente para la cofradía de dicho titular, al ser la talla más antigua (siglo XVII) que se conserva y procesiona en la localidad. Esto, unido a las leyendas que hay alrededor de la misma y el hecho de ser la única imagen que se salvó de la destrucción de la Guerra Civil, lleva a que todo lo relacionado con este antiguo hospital, fundado por el Padre Cristóbal de Santa Catalina en el siglo XVII, adquiera un alto significado sociocultural para la localidad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En la actualidad la pieza carece de protección alguna. A nuestro juicio -proponíamos en el trabajo de investigación-, sería necesario algún tipo de protección legal, así como una restauración de urgencia que ataje los principales problemas que padece la pieza, sobre todo la suciedad acumulada por el paso de los años. También sería necesario cambiar su actual ubicación en la que pasa totalmente desapercibido, (una vitrina cerrada sería un buen lugar). Igualmente haría falta un cartel con una explicación básica de la historia de la pieza para que sea valorada en su justa medida.</p>
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<h5 style="font-weight: 400;"><strong>NOTAS:</strong></h5>
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<h5><strong>González Peralbo, José Luis. Asistencia Sanitaria en Jesús Nazareno. <em>La farmacia del hospital</em>. Conferencia pronunciada el 28 de octubre de 2016. En Internet.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Ídem.</strong></h5>
</li>
</ol>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
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