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	<title>Hoyaldia.com &#124; Actualidad online de la comarca de los pedroches &#187; Juan Aperador</title>
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	<description>HOYALDIA.COM es un periódico online de la comarca de Los Pedroches</description>
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		<title>Francisco Moreno presentó en Pozoblanco la tercera edición de su libro &#8216;Brigadistas Internacionales por la España democrática&#8217;</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 11:15:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="834" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/04/libro-franciscomoreno.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Francisco Moreno presentó la tercera edición de su libro" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El historiador Francisco Moreno Gómez, presentó ayer 22 de abril en una biblioteca municipal de Pozoblanco llena de público, la tercera edición de su último libro <em>Brigadistas Internacionales por la España democrática’</em>&nbsp;dentro de la Primavera Republicana 2026 organizada por la asociación Los Pedroches por la República.<strong> «Yo he venido a España a combatir el fascismo y no a meterme en política»</strong>. Con esa frase tan contundente que pronunció en Villanueva de Córdoba en 1937 el brigadista italiano Aldo Morandi, en conversación con el Gobernador Civil de la provincia de Córdoba, resumió, Moreno Gómez, la labor de los brigadistas internacionales en la Guerra Civil española.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>El historiador jarote, que ayer cumplió 80 años,</strong> presentaba su libro acompañado del editor de Utopía, Ricardo González, editora de la publicación. El último libro de Moreno Gómez&nbsp; se adentra en la vida y lucha de los brigadistas internacionales de la mano de las memorias y fotografías inéditas que Aldo Morandi tomó en su estancia en Los Pedroches y el Guadiato durante la guerra española.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Francisco Moreno comenzó su intervención contando las vicisitudes y casualidades que han contribuido a la edición de este libro, cuando los familiares descendientes de Aldo Morandi se pusieron en contacto con él. Posteriormente, y tras un viaje a Italia, recibió el archivo escrito y fotográfico del brigadista italiano que ahora ve la luz y que constituye todo un hito para la historiografía de Córdoba y Los Pedroches al ser material inédito.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>La nueva edición consta, además, con tres nuevos apéndices</strong>. El primero, y gracias a la donación de Pietro Ramella, <strong>contiene los facsímiles de los dos periódicos editados por la 86 B.M</strong>. como el 20 Batallón Internacional, incluido en ella. El primero se llamó <em>Nuestra voz&nbsp;</em>y se imprimió posiblemente en la imprenta de Pedro López de Pozoblanco. El segundo se llamaba <em>El 20 avanza</em> y su edición a ciclostil era más modesta. <strong>El segundo apéndice contiene una biografía y fotografías de Vizenzina Fonti</strong>, compañera de Morandi y gracias a la cual el archivo escrito y fotográfico de Aldo Morandi pudo salir de España. Por último, <strong>el apéndice tercero consta de una biografía de algunos brigadistas italianos</strong> relacionados con Morandi y pertenecientes a la Asociación Italiana de Combatientes Voluntarios Antifascista de España.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para Francisco Moreno, el desprecio que hasta hace algunos años han sufrido las Brigadas Internacionales, es el mismo que ha sufrido y sufre la Memoria Histórica o la exhumación de los restos de los represaliados por el franquismo. Moreno Gómez criticó así la nueva tendencia que se abre paso en algunos círculos literarios e historiográficos, <strong>la denominada equidistancia que habla de una tercera España que no estaba de parte de nadie</strong>. Para el historiador jarote se está poniendo de moda desde hace algunos años «en los círculos de Babelia y de El País la cofradía de los que siguen al «patrón» de la equidistancia, Manuel Chaves Nogales, director del periódico <em>Ahora</em> en el Madrid de la guerra civil y que huyo pronto a Francia a ponerse a salvo, abanderado por ‘intelectuales’ como Muñoz Molina, Javier Cercas o Andrés Trapiello».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En el libro podemos encontrar interesantísimo capítulos en los que explica el papel de las Brigadas Internacionales en la Batalla de Pozoblanco y en la posterior ofensiva republicana; las Brigadas Internacionales en Peñarroya; los guerrilleros de la República; el hospital americano de Belalcázar o la presencia de Robert Capa y Gerda Taro en el frente cordobés en 1937, entre otros.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Abogó Francisco Moreno Gómez por una historia comprometida con los valores democráticos frente al fascismo y alertó de los crímenes de guerra que se siguen cometiendo ahora, como los que comete el genocida de Netanyahu contra la población civil y que ya se hacía en la Guerra Civil española con las tropas franquistas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por último quiso recordar al pozoalbense Fernando López con quien compartió muchos momentos de investigación y la pasión por la historia de la Guerra Civil y la postguerra. «Nosotros no hemos influido en la Historia, sino que la Historia ha influido en nosotros», dijo. Para acabar sentenciando y animando a los nuevos historiadores a «hacer la Historia con pasión y dedicación, no con frialdad académica».</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para finalizar el acto, el presidente de Los Pedroches por la República, José María Fernández Calero, y el vicepresidente de la misma, Miguel Calero Fernández, hicieron entrega a Francisco Moreno de una placa conmemorativa por su participación en la Primavera Republicana 2026.&nbsp;<strong>Continuando con los actos esta noche a las 20:30 horas en la sala de exposiciones de la biblioteca municipal</strong> de Pozoblanco se proyectará el documental <strong>‘Voluntarios por la Libertad’</strong> y el viernes a partir de las 12 se inaugurará<strong> la escultura homenaje a las Brigadas Internacionales</strong> en el puerto de la Chimorra, kilómetro 22,8 de la carretera de Pozoblanco a Villaharta.</p>
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		<title>¿Fascinante fascismo?</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 06:30:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1476" height="824" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2026/01/Leni-Riefenstalhl.png" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Leni Riefenstalhl" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Maldigo la poesía concebida como un </em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>lujo</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>cultural por los neutrales</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>que, lavándose las manos, se</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>desentienden y evaden.</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Maldigo la poesía de quien no toma </em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>partido hasta mancharse.</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>Gabriel Celaya</strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><em>Fascinante fascismo</em> es un famoso libro de la periodista, filósofa y ensayista norteamericana Susan Sontag, en el que analizaba la capacidad de convicción estética que utilizó la fotógrafa alemana Leni Riefenstalhl, en documentales como <em>El triunfo de la voluntad</em> (1934) u <em>Olimpya</em> (1936), para conformar una máscara representativa de su ideología –el nazismo- y a su vez deslumbrar y convencer a gran parte de la población alemana.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Que el arte, además de ser una muestra de lo mejor del ser humano, es una forma formidable de adoctrinamiento de masas, es algo en lo que todos –o casi todos- estaremos de acuerdo. Quien haya visto estos documentales de los años treinta del pasado siglo, no podrá negar la calidad y “excelencia” cinematográfica de la famosa directora nacionalsocialista, una de las mejores propagandistas del genocida Adolf Hitler. Lo cual no es óbice para que Riefenstalhl, en sus atrayentes imágenes de los inmensos y cuadriculados desfiles nazis al paso de la oca -con miles de esvásticas y de las olimpiadas de 1936 celebradas en el Berlín hitleriano-, ensalce la supuesta superioridad de la raza aria y todo lo que&nbsp; de horror y barbarie tendría el nazismo en la confusa Europa de los años treinta y cuarenta del siglo XX.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por el contrario, frente a esta estética de pureza racial, los nazis persiguieron lo que denominaron “arte degenerado”, que para resumir era el que se apartaba de estos cánones de supuesta perfección. Prácticamente todo el arte de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, la mayoría de las denominadas “vanguardias”, fueron perseguidas, destruidas y silenciadas por el poder nazi.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nos vamos ahora a Estados Unidos y analicemos la fascinación que ejerce su ultraliberalismo/fascismo en el resto del mundo mediante el arte. En esta ocasión nos vamos a centrar en séptimo arte, en el cine. Y comenzamos por lo que los norteamericanos consideran como parte de su idiosincrasia y elemento conformador de su nación: el Western. Aunque los famosos “cowboys” eran históricamente personajes solitarios y marginales (en muchos casos eran de raza negra o de minorías como la mexicana e incluso india) en aquella naciente sociedad norteamericana, el cine de Hollywood nos los han presentado como héroes solitarios, defensores de las más puras esencias del hombre blanco, cristiano, machista, homófobo y amante de sus tradiciones.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por el contrario, los genuinos norteamericanos, las numerosas tribus indias que poblaban las inmensas llanuras del centro del país, eran presentados como primitivos salvajes, gentes sin corazón que se dedicaban a arrancar cabelleras. El genocidio de estas tribus, tratadas peor que animales hasta llegar casi a su extinción y encerradas en reservas, es una de las partes más negras de la historia de los entonces nacientes Estados Unidos de América. Todos los que tenemos ya una edad hemos disfrutado de las películas “del oeste” o de “pistoleros”, como las denominábamos allá por los años 70. Solo mucho después, cuando tuvimos capacidad de analizar y aprendimos algo de historia, nos dimos cuenta de que los pistoleros no eran los buenos ni los indios los malos. Películas hay que ofrecen la otra versión, pocas. Entre ellas destacaría la de <em>Pequeño gran hombre</em>, con un genial Dustin Hofman en el papel protagonista. Pero a lo que vamos en este artículo: el arte como propaganda y de cómo comportamientos auténticamente fascistas presentados con un buen guion, una buena fotografía y un buen montaje, ejercen una intrigante fascinación en la sociedad occidental.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero sigamos analizando el séptimo arte norteamericano. Nos vamos ahora a las películas bélicas que Hollywood comenzó a producir –y sigue produciendo- desde los años 40 del pasado siglo. Grandes producciones que todos hemos visto en el cine o en televisión, donde los norteamericanos, sus ideas, su cultura, su concepto de democracia, se van colando en las mentes de los europeos hasta casi conseguir cambiar la historia. Ponemos un ejemplo: la Segunda Guerra Mundial y los cientos de películas que se han rodado sobre ella. Si preguntamos a cualquier persona en nuestro país sobre esta catastrófica guerra, lo más probable es que te diga que fue gracias a la intervención de los USA que Europa pudo vencer a Hitler y al nazismo. No han estudiado Historia, pero han visto decenas de películas en la que los buenos, guapos y simpáticos&nbsp; soldados yankees, que reparten chicles y&nbsp; chocolatinas a los niños, vienen a salvar a Europa. Desconocen que verdaderamente fue la URSS la que puso la mayoría de los muertos y los medios para que el nazismo fuera derrotado.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Esa machacona insistencia en presentar a Estados Unidos como garante de la libertad y la democracia continuó y se acentuó durante la Guerra Fría con numerosísimas películas donde los malos siempre son los comunistas, que son retratados como comecuras, despiadados y malvados en grado sumo. Se presenta lo oriental como lo perverso, frente al occidente puro y perfecto, una forma más de racismo/fascismo y otra forma de flagrante etnocentrismo: es la raza blanca, cristiana y ultraliberal -esa misma que masacraba a los indios americanos- la que ahora machaca a los ogros soviéticos y sus satélites.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Después han sido continuas las invasiones del Imperio norteamericano desde los años 60, tanto en la mayoría de los países de América Latina (el patio trasero de los USA y víctimas de la otra vez famosa Doctrina Monroe), como en África, Oriente Próximo, Medio o Lejano (Libia, Irak, Afganistán, Corea, Vietnam…), incluso Europa (la antigua Yugoslavia), no olvidemos que la OTAN solo es un brazo armado más de Estados Unidos. Estas continuas invasiones e injerencias en terceros países han traído a su vez numerosas películas en las que el gobierno americano, a través de las distintas productoras, &nbsp;adoctrinan al mundo en general y señalan quién es el bueno (cristianismo frente al Islam; la “raza” blanca frente a la amarilla…) y lo que le sucede a los que se desvían del buen camino.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El pasado sábado nos levantábamos con nuevas imágenes de una nueva intervención de los USA, comandados ahora por ese personaje histriónico y demente que es Trump. Por televisión veíamos el amanecer en Caracas y un desfile de helicópteros norteamericanos que, al contrario que en Apocalipsis Now, no bombardeaban con napalm sino que traían la “libertad” a los equivocados partidarios de Maduro y su “narco estado terrorista”. Todo esto infringiendo&nbsp; el más básico y elemental derecho internacional secuestrando, no capturando, al presidente de un país soberano. El amo está por encima de cualquier ley. Ese mandamiento es parte de la ley, de “su” ley.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No tardaremos en ver pronto películas que ensalcen lo que es una muestra más de neocolonialismo o más bien de imperialismo de la “democracia que ilumina el mundo”. Un nuevo Rambo combatirá y ganará a los perversos chavistas, como lo hizo antes con los vietnamitas, soviéticos, iraquíes, afganos, y un sinfín de malandrines que vienen a intentar destruir la paz mundial. De nuevo quedaremos fascinados por el fascismo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero si Estados Unidos y sus millonarios dirigentes tienen, a través del cine, la televisión y las redes sociales, la capacidad de fascinar a un mundo que ya es global y de adoctrinar, desde la mayor megalópolis de Asia, hasta la más pequeña aldea en mitad de la Amazonía, el arte también puede revertir esta situación. Creo, como lo creía Gabriel Celaya, que la poesía es un arma cargada de futuro y que el arte, el buen arte, debe ser comprometido con la verdad y con la sociedad en que se inserta. Como dijo hace poco un personaje de infausto recuerdo “el que pueda hacer que haga”, pero al revés. El pueblo, al que algunos califican como masa, no puede ser calificado como un actor pasivo en los procesos de alineación que lleva a cabo el fascismo y el ultraliberalismo. La población no puede ser cómplice o estar en silencio ante posturas políticas que sabemos que derivarán en consecuencias trágicas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Debemos revisar las causas históricas de lo que está sucediendo, de separar el grano de la paja, porque, si somos incapaces de practicar una cultura de la memoria, del recuerdo, estaremos abocados a que todo se repita.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>Nota del autor:</strong> Este artículo le debe su génesis a la lectura de un dosier del Doctor en Bellas Artes y crítico Cultural, Javier Mateo Hidalgo, titulado <em>De la estética de imperfección de la Vanguardia al ‘Fascinante Fascismo’</em>.</p>
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		<title>Pozoblanco fue Gaza</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Sep 2025 06:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; A pesar de que salí muy contento el pasado miércoles 17 de septiembre de la concentración que pedía el fin del genocidio en Palestina ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1026" height="636" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/09/bombardeo.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Imagen de bombardeo sobre Pozoblanco" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A pesar de que salí muy contento el pasado miércoles 17 de septiembre de la concentración que pedía el fin del genocidio en Palestina por la gran afluencia de personas de todo ámbito, condición e ideología, eché en falta más gente joven. Acaso porque, por su juventud, ven el conflicto lejano y alejado de sus intereses e inquietudes diarias. Quizá porque desconocen, al igual que la mayoría de la población, que Pozoblanco fue un lugar muy parecido a la franja de Gaza&nbsp; durante casi tres años, de 1936 a 1939.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nuestra ciudad sufrió un total de 111 bombardeos, 110 de ellos por parte de la aviación rebelde comandada por el general, dictador y genocida Francisco Franco. Bombardeos en los que participaban activamente la aviación y pilotos nazi fascistas de Alemania e Italia, con sus Junkers, Heinkels (los denominados “pavas” que tanto terror sembraron entre nuestros abuelos), Savoias o Fiats, de funesto recuerdo para los pozoalbenses y personas de otras localidades que se hacinaban en nuestra población y en otras de Los Pedroches huyendo del terror fascista de las tropas de ese asesino sin escrúpulos que fue Queipo de Llano.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Al igual que en la actualidad en Gaza sufren la escasez de alimentos y la muerte diaria de niños, mujeres y ancianos bajo las bombas sionistas, en Pozoblanco caían por cientos las bombas fascistas, destruyendo edificios, matando, descuartizando y mutilando a la población civil, que no era un daño colateral, sino objetivo principal de la aviación rebelde. Igual que en Gaza.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero como en Gaza, y en Palestina en general, en Pozoblanco había periodistas que se jugaron la vida por dar a conocer los desmanes de la aviación y del ejército franquista y que vivieron, en primera persona, el horror de los bombardeos y el pánico de los niños, mujeres y ancianos, los únicos que prácticamente quedaban en el pueblo, corriendo hacia los refugios construidos para evitar las bombas que caían, inclementes, un día sí y otro también.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">“Aparecieron sobre Pozoblanco seis aparatos “Savoia 81”, acompañados de ocho cazas que volaban a gran altura. Los bombarderos se desplegaron por el casco urbano y comenzaron a lanzar bombas y más bombas. Por espacio de más de media hora estuvieron entregados a su criminal labor. La serenidad del vecindario, ya habituado a estos incalificables ataques, evitó que el número de muertos alcanzara una cifra muy subida. Poco después de marcharse los primero “pajarracos”, aparecieron dos trimotores ‘Junker’, que completaron la “hazaña” de los anteriores. El total de bombas lanzadas se aproxima al centenar, lo que da una idea de la salvajada del ataque. (…) El número de muertos ha sido el de ocho –tres mujeres, una de ellas embarazada y cinco hombres- y el de heridos el de 30. Los edificios destruidos han sido 35, con lo que la villa ha quedado totalmente en escombros…”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Es el corresponsal del periódico <em>Solidaridad Obrera, </em>órgano de expresión de la CNT<em>, </em>Francisco Caramés<em>,</em>quien narra, en primera persona, el bombardeo sobre Pozoblanco el 23 de diciembre de 1938.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Al igual que Gaza, Pozoblanco había quedado reducido a un montón de escombros a finales de 1938, pero, del mismo modo que Gaza y Palestina, resistían. Las imágenes de la franja gazatí y su población sobreviviendo como puede entre los escombros, no se aleja de la población pozoalbense en aquellos años. Nuevamente seguimos la crónica de Caramés: “Pozoblanco es un montón de piedras, hierros retorcidos y paredes a punto de derrumbarse. (…) Apenas quedan en pie unos pocos edificios de la laboriosa villa que era capital del Valle de Los Pedroches. Una calle, la calle La Feria, por ejemplo, que antes tenía unos 160 edificios blancos y&nbsp; llenos de animación, no tiene en la actualidad más de media docena que puedan ser habitados. El que no ha sido totalmente arrasado está a punto de venirse al suelo o&nbsp; seriamente removido en sus cimientos…”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para que esto no vuelva a ocurrir y que diariamente no sigan las bombas desmembrando niños, mujeres y ancianos en Gaza, en Ucrania, en Sudán, en Yemen o en cualquier parte del mundo, debemos movilizarnos. Cada uno desde su puesto de trabajo o de estudio. Se nos está muriendo, por la lógica de la edad, la generación que vivió nuestra Guerra Civil y postguerra. Preguntemos a &nbsp;nuestros mayores antes de que se vayan definitivamente. Ellos saben, o de primera mano o porque se lo contaron sus padres y madres, lo que es soportar día tras día los bombardeos de la aviación, los gritos, los derrumbes, la sangre, el miedo, que no distinguen a niños de mayores, ni a blancos de rojos. Como en Palestina, como en Gaza.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Nos creemos a salvo de esas imágenes que vemos tan lejanas en televisión y en las redes sociales. Y me temo que no es así. Una ola reaccionaria recorre todo el mundo y nuestro país, España, no es ajena a ello. Todo puede empeorar, o no. Porque tampoco hay que renunciar a la esperanza, porque Pozoblanco lo fue y Gaza y toda Palestina pueden ser liberadas. El poeta Pedro Garfias, presente en la batalla de Pozoblanco, dejó el que para mí es el mejor poema que se ha dedicado a nuestro pueblo, <em>Liberación de Pozoblanco</em>. Una de sus estrofas&nbsp; dice:</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">¡Ay Pozoblanco del alma!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">¡Cómo quiero tu escombros</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">y tu pecho desgarrado</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">y tus cuatro miembros rotos!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">Del montón de tus ruinas</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">Salió el pueblo victorioso.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">muerte y vida se fundieron</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">en tu cuerpo blanco y rojo.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Quiero creer que tal y como Pozoblanco fue liberado -momentáneamente eso sí- del yugo fascista, Gaza y Palestina pueden hacerlo de las hordas sionistas. Porque yo, como tantos otros y cada vez más creemos que ¡Desde el río y hasta el mar, Palestina vencerá!</p>
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		<title>Arde nuestra Mezquita</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Aug 2025 07:48:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1204" height="770" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2025/08/mezquita.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Interior de la Mezquita de Córdoba. Foto: Juan Aperador" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400;">Mi relación con la Mezquita Catedral de Córdoba, para mí “La Mezquita”, se inicia desde que tengo uso de razón. Ya de pequeño me fascinaba cuando la encontraba en los libros de ´Sociales´ con sus arcos rojiblancos y sus innumerables columnas. Ésta relación se intensificó a comienzos de los años 80 del pasado siglo. En esos años estudio en la cercana Facultad de Filosofía y Letras, en el antiguo e imponente –y entonces también vetusto- hospital del Cardenal Salazar. Son muchas las visitas en esta época, tanto al interior del edificio como al Patio de los Naranjos, donde algunos fines de semana compartíamos cigarrillos y <em>litronas</em> los compañeros de piso, mientras escuchábamos a los guiris tocar con la guitarra canciones de los Rolling. Niños de corta edad juegan a nuestro lado a la pelota y los turistas se refrescan en la fuente mientras lo fotografían todo. Esto que describo sería ahora imposible de llevar a cabo. No es nostalgia pero los tiempos cambian.</p>
<p style="font-weight: 400;">Estudiante por aquella época de Geografía e Historia, me fascinaba la tranquilidad&nbsp; y la paz que sentía entre su bosque de columnas, todas ellas diferentes. Por entonces el turismo no se había masificado y podías recorrer las distintas partes, tanto de la Mezquita como de la Catedral, sin apenas molestias. Siempre me preguntaba por qué las numerosas capillas cristianas que comenzaron a construirse tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, y la magnífica catedral que se inserta en su centro, no podían haberse construido en otro lugar. Tal vez si eso hubiera sucedido no hubiera llegado la Mezquita en el buen estado general que se encuentra. Pero no especulemos con lo que pudo haber sido y no fue. El caso es que tenemos una Mezquita Catedral única en el mundo, Patrimonio de la Humanidad, y símbolo indiscutible de una ciudad que no se entiende sin este monumento.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pues todo esto que cuento estuvo a punto de pasar a la historia el pasado viernes. Cuando vi algunos de los vídeos que circulaban por Facebook no podía creerlo, las llamas saliendo por encima de las cubiertas, unas cubiertas en su mayoría de madera y que arden como la yesca. La pronta actuación de los bomberos –no hay oro en el mundo para pagar su denodado trabajo- redujo al mínimo posible los daños. Mientras los expertos y la policía científica estudian la causa del siniestro –aunque parecen claros- y determinan los daños causados, se me ocurren, como a muchos cordobeses, muchas preguntas y reflexiones.</p>
<p style="font-weight: 400;">Comencemos por su difusión en los medios de comunicación, que, en líneas generales y salvo excepciones muestran un desconocimiento grande del monumento. Aunque ya se ha dado a conocer sobradamente, sigo noqueado con la reacción de la televisión autonómica Canal Sur (¿la nuestra?) a quien no le da la gana cortar la emisión de una corrida de toros –que iba a ser si no- para ofrecer una noticia de tal calibre e importancia para el patrimonio de nuestra tierra. Por el contrario, la televisión pública catalana estaba al pie de la noticia y dio el incendio en directo. Me lo expliquen.</p>
<p style="font-weight: 400;">También, en líneas generales, ese mismo día la respuesta de los medios nacionales fue bastante limitada. Al día siguiente, el sábado, la Primera -la cadena dónde yo veo los informativos- abría su telediario del mediodía con el incendio de la Mezquita. Pero hete ahí que, durante la noticia, aparece una catedrática de Historia de la UNED hablando de que la actual Mezquita Catedral de Córdoba está asentada sobre la antigua basílica cristiana de San Vicente. Anonadado volví a quedarme. Esta teoría, descartada una y otra vez por la arqueología, apenas tiene ya defensores entre los historiadores relevantes de nuestro país. Las últimas excavaciones llevadas a cabo en el monumento, concretamente en el Patio de los Naranjos hace pocos años, como las que llevó a cabo en los años 30 del pasado siglo Félix Hernández, nada han encontrado de esta basílica de leyenda. Ahora se habla de un “complejo episcopal”, todo para seguir haciendo creer que la Mezquita Catedral pertenece a la Iglesia. Igualmente en el interior de la Mezquita se puede observar un mosaico que erróneamente interpretan como ligado a la supuesta basílica de San Vicente, cuando los estudios más recientes apuntan a unas estructuras de tipo doméstico, de una vivienda no de un lugar de culto. En virtud del conocimiento arqueológico existente, no hay argumentos de peso que certifiquen la presencia en la zona de edificios cristianos previos. Pero, con la Iglesia hemos topado.</p>
<p style="font-weight: 400;">Al día siguiente, domingo, el incendio vuelve a ser portada en la primera cadena de la televisión pública nacional y volvemos a constatar cómo, a pesar de su importancia y valor, el monumento Patrimonio Mundial de la Humanidad sigue siendo un gran desconocido. El presentador de la noticia habla de que el mismo se ha originado en la zona conocida como ampliación de Abderramán I, cuando se originó en el otro extremo, hacia el este, en la llamada ampliación de Almanzor, entre los años 976 y 1002.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero dejemos los fallos periodísticos y a los expertos en historia. El incendio de la Mezquita ha abierto otro debate o más bien reabierto, porque lleva tiempo y a buen seguro seguirá: ¿debe ser la Iglesia la única gestora de un monumento Patrimonio Mundial de la Humanidad como la Mezquita Catedral de Córdoba? A mi juicio, y al de muchos expertos, está claro que no.</p>
<p style="font-weight: 400;">Dejando a un lado lo que sobre su propiedad han apuntado los más reputados historiadores, o la ladina artimaña de Aznar sobre las inmatriculaciones que aprovechó el <em>ilustre</em> –léase con toda la ironía del mundo- obispo Demetrio: escriturar por 30 euros el edificio a nombre del obispado, no es de recibo que la Iglesia católica administre este preciado bien. En primer lugar porque la Iglesia católica, a través de su obispo emérito le ha faltado siempre el más elemental respeto al monumento. Desde 2006 y con su inmatriculación, se borró el nombre de Mezquita de toda la publicidad sobre la Mezquita Catedral, que hasta 2016 solo se denominó Catedral de Córdoba. Por si esto fuera poco, desde entonces se está llevando a cabo un intento de borrado del origen andalusí del edificio inundando toda la Mezquita de elementos cristianos&nbsp; fuera de contexto. Comenzaron quitando la hermosa celosía de Rafael de la Hoz y a pesar del duro informe en contra de la Unesco y del fallo del Tribunal Supremo, siguen sin reponerla, solo por el <em>“pormigüevismo”</em> del obispo. Y todo para permitir el paso por el interior del edificio de pasos de Semana Santa con cientos de cirios y candelería que suponen un peligro evidente de incendio.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero eso no es todo. Retrotraigámonos a 2001 cuando se produjo un incendio en una de las salas del archivo, cercana al mihrab de la Mezquita, la parte más relevante del monumento. Por suerte la rápida intervención de nuevo de los bomberos impidió la propagación del fuego. Ardieron unos 25 documentos y entre las hipótesis que se barajan de las causas se apuntó a que dichos legajos se habían dejado junto a una ventana cuyo cristal pudo hacer de lupa. También se señaló que los documentos podían haber tenido algún tipo de líquido inflamable procedente de la sala de encuadernación, anexa al archivo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Y ahora, mientras esperamos el dictamen de los expertos sobre la causa, sabemos que se almacenaban en una capilla sillas de madera y plástico, junto a barredoras con sus baterías eléctricas cargando, todo ello arropado y tapado con una enorme cortina preconciliar que fue al parecer la primera que ardió y subió el fuego hasta las cubiertas. ¡Qué hubiera pasado si en lugar de en una parte del perímetro exterior el incendio hubiera comenzado en el centro del monumento!</p>
<p style="font-weight: 400;">Mejor ni pensarlo pero, para mí, está claro que el Cabildo Catedral de Córdoba no merece custodiar un legado tan importante de nuestros antepasados. Porque fueron nuestros antepasados, cordobeses como nosotros, por mucho que pataleen los rancios ultraderechistas, los que construyeron el monumento y los que lo han custodiado hasta ahora. Alguien que le falta al respeto, como hemos visto, a la Mezquita Catedral, no merece ser su custodio.</p>
<p style="font-weight: 400;">Es como poner al zorro a cuidar de las gallinas.</p>
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		<title>Estampas y estampitas de la vida cotidiana</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Nov 2024 06:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Hace un tiempo un amigo, conociendo mi afición y entusiasmo por los libros y objetos antiguos, me trajo unos libritos de su abuela que ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="963" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/11/estampas.jpeg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="estampas" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hace un tiempo un amigo, conociendo mi afición y entusiasmo por los libros y objetos antiguos, me trajo unos libritos de su abuela que acababa de fallecer. Se trataba de varios devocionarios, católicos, evidentemente. Los devocionarios son, según la definición de la RAE, libros que contienen oraciones para el uso de los fieles. Son libros de espiritualidad que muestran oraciones, meditaciones, citas bíblicas y prácticas piadosas según el dictado católico. Como se describe en algún lugar “permiten tener un encuentro con Dios de forma práctica y sencilla”. Dos de ellos se encontraban en bastante mal estado pero el tercero, el más pequeño, todavía presenta un buen aspecto, sobre todo teniendo en cuenta que tiene 162 años, ya que está editado en 1862. Aunque está atacado por diversos tipos de hongos, la humedad ha hecho mella en sus hojas y también le faltan páginas -unas cincuenta de las cuatrocientas y pico que tiene- aún conserva su cubierta de piel y, pese a su reducido tamaño (11,5 x 8 x 3 cm.), unas bellas láminas con diversas escenas de la vida de Jesús de Nazaret.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Precisamente su nombre me llamó la atención pues se autodenomina como ‘La perla nazarena’ y describe que es un “novísimo devocionario y Semana Santa con todos los divinos oficios, ordinario de misa, confesión y comunión, meditaciones para visitar los monumentos (los de Semana Santa, esas capillas o altares donde se reserva la hostia consagrada desde el jueves al viernes santo)”. También “las Siete Palabras (en el imaginario católico las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, esas que comienzan por “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”), ejercicios para la mañana y la noche y otras oraciones de mucha utilidad para los fieles”. Por supuesto todo ello “Aprobado por la Autoridad eclesiástica”. Editado en Madrid en la Librería de D. Leocadio López, Editor, calle del Carmen, núm. 29. 1862. No crean que es una joya –aunque para mí lo sea-. Indagando por el proceloso mundo de Internet y en páginas de libros de segunda mano, se pueden encontrar iguales o parecidos por un montante de alrededor de 60 euros de vellón.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero si curiosos me han resultado estos devocionarios, más curioso me ha resultado saber que aún se venden, entre otros sitios… ¡en Amazon! –dónde va a ser si no, en un sitio donde encuentras hasta la leche de los pájaros-. Y es que los designios del señor son inescrutables (o algo así).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Los devocionarios, con sus oraciones y salmodias, a fuer de ser interesantes, no eran lo único que me llamaron la atención y es que en su interior había numerosas “estampitas”, muchas de ellas con plegarias dedicadas a Santa Rita de Casia, otras a Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro, al Santísimo San José, a la Beata María Goretti, patrona de la castidad, a Ntra. Sra. De las Tres Avemarías, a la Corona Dolorosa, a Santa Cecilia, al Sagrado Corazón de Jesús, a la Purísima Concepción, a María Auxiliadora, a San Alfonso María de Ligorio… Por no faltar no falta ni un pequeño opúsculo que hace referencia a los que denomina “nuestros mártires”, los pozoalbenses Antonio Rodríguez Blanco, Teresa Cejudo Redondo y Bartolomé Blanco Márquez.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero aún más interesantes que estas estampas que muestran bien a las claras el mundo en el que se movían nuestros antepasados no hace tantos años, sobre todo las mujeres, me han resultado las denominadas estampas de Primera Comunión. Hay alrededor de una treintena, cada una de distinto formato, de los años 50 y 60 del pasado siglo, tanto en blanco y negro como en color. Muchas de la Imprenta Pedro López, otras de la Imprenta Castro, ambas pozoalbenses, otras, en fin, de imprentas de nuestra capital o incluso de Sevilla. La mayoría en color con las imágenes típicas de nacimientos, angelitos, el niño con el cordero, rubicundos querubines tomando la sagrada forma, la virgen con el niño… Una incluso, aunque editada en blanco y negro, contiene la foto de la niña que hacía la primera comunión en un montaje en el que se ve ella junto a un coro de ángeles y la hostia consagrada, obra del fotógrafo Ismael, de 1962. Por cierto, todavía recuerdo la mía de hace ya más de 50 años que estará olvidada en algún cajón de la casa de mis padres.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por último, y en lo que yo considero un pequeño tesoro, hallé tres estampas con esquelas mortuorias, una de ellas de 1914, con distintos formatos, desde la que contienen textos que aún podemos escuchar todos los días en la radio cuando ponemos “los muertos”, a otra más sofisticada con diversas oraciones para dedicar al difunto y a sus desconsolados familiares.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y es que a pesar de que los años han pasado y los usos sociales y costumbres han&nbsp; cambiado enormemente, estas estampitas -como yo las llamo- siguen imprimiéndose y regalándose hoy en día y siguen circulando entre nosotros, como un testimonio de lo que fuimos y aún de lo que somos, al fin y al cabo forman parte de nuestra historia más cercana y familiar.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por cierto, bien estaría que alguien más ducho en estas lides que el que suscribe, ateo militante, organizara una exposición de esta temática, los baúles y cámaras de nuestras casas seguro que albergan en sus vientres cientos de ellas. Yo estaría encantado en ceder las mías.</p>
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		<title>De almireces, bancos y leones: tres ejemplos de nuestro desconocido patrimonio mueble (y II)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Oct 2024 06:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; En el anterior capítulo veíamos como un bien mueble, con suficiente entidad y características histórico-antropológicas para ser valorado, es sin embargo muy poco conocido, ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="792" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/banco.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="banco" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En el anterior capítulo veíamos como un bien mueble, con suficiente entidad y características histórico-antropológicas para ser valorado, es sin embargo muy poco conocido, salvo en los círculos más cercanos al entorno del Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por el contrario, el bien mueble al que nos referiremos en primer lugar en este segundo y último capítulo es –creemos- más conocido a nivel general en la localidad, a pesar de no residir en ella. Además se da el caso curioso de que su traslado a un sitio mejor (en este caso un museo-centro de interpretación) ha conseguido mejorar su seguridad&nbsp; y perdurabilidad pero, por el contrario, lo ha hecho aún más invisible a los ojos de la ciudadanía de lo que ya lo estaba. Estamos hablando del banco o banca de Pozoblanco de las Siete Villas de Los Pedroches.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Este banco, de madera de pino y clavazón de hierro, con unas medidas de 95x225x48 centímetros, se encontraba desde su fabricación, entorno a finales del siglo XVIII, en la ermita de la Virgen de Piedrasantas, a unos dos kilómetros de Pedroche. En la actualidad y desde 2012 se encuentra ubicado en la primera planta del Centro de Interpretación de las Siete Villas de Los Pedroches, frente a la ermita de la Virgen de Piedrasantas, junto con el resto de bancos de las demás villas mancomunadas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Posee una inscripción: “Poço blanco”, que acredita su propiedad, en la parte delantera del respaldo, en un principio quizá con técnica de pirograbado, aunque en la actualidad parece ser que tiene trazas de pintura negra. En la trasera aparece una “V” grabada a fuego al igual que en los bancos de Villanueva de Córdoba y Torremilano. Es de construcción sencilla y está formado por tres partes: asiento, respaldo y tres patas o anclajes. Las tres patas tienen forma de “h” y están unidas mediante la técnica de caja y espiga.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Centrándonos en su historia, en realidad no tenemos datos fehacientes y directos (documentales) sobre esta pieza, al igual que no los existen (al menos que conozcamos) sobre el resto de bancos de las Siete Villas de Los Pedroches. Es la tradición la que señala que eran los bancos utilizados por los representantes de las villas mancomunadas, elegidos por los cabildos de cada una en sus reuniones periódicas. Estas reuniones se realizaban para la administración de las dehesas comunales y también para el reparto de beneficios de los productos que éstas daban (pasto, bellotas, yerbas…).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">No sabemos cuándo fueron fabricados ni por quién, excepto los que tienen tallada la fecha, caso del banco de la villa matriz, Pedroche. Tampoco sabemos si fueron fabricados por una misma persona y en un mismo lugar, aunque esto no parece factible ya que cada uno de los bancos presenta una tipología diferente. No obstante, y por la tipología constructiva, situamos algunos de ellos a finales del siglo XVIII, entre ellos el de Pozoblanco, ya que se conservan dentro de la ermita otros bancos muy parecidos fechados en 1790.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Por otra parte, la única referencia que hemos encontrado a ellos en la Edad Moderna, es la que cita MORENO VALERO en su artículo ‘Pozoblanco, capital de Los Pedroches’, proveniente de los Cuadernos de Juntas de la Siete Villas que textualmente dice: “Se abonen al santero de Ntra. Sra. De Piedras Santas, cuando se celebren en su ermita por el cuidado y el aseo de colocar las bancas y bufetes, destinados a los usos de los Concejos de esta villa, una cantidad de ochenta y cinco reales”<sup>1</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Las reuniones periódicas que se celebraban entre los representantes de los distintos cabildos, además de en la ermita de Piedrasantas en Pedroche, también tuvieron lugar, ocasionalmente, en las ermitas de Santa Marta y San Gregorio en Pozoblanco, en la ermita de la Virgen de Luna en la Jara (actual término de Pozoblanco) o en el mismo ayuntamiento de Pedroche<sup>2</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Aunque su lugar de ubicación ha sido tradicionalmente la ermita de pedrocheña, un artículo de Diario Córdoba del 11 de agosto de 1901 que habla de viajes señala que: “El pueblo de Pedroche está a dos leguas de Pozoblanco. Este pueblo debe haber sido la capital de los que lo rodean y que son conocidos por Siete Villas, pues se conservan en el Ayuntamiento siete antiguas bancas, cada una con&nbsp; una inscripción grabada con el nombre del pueblo a que pertenecían los ediles que las ocupaban”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La propiedad actual del banco de Pozoblanco y del resto, pertenece a la Diócesis de Córdoba (algo que, en principio, sería más que discutible)<sup>3</sup>. No obstante se “cede el uso de las bancas de los Concejos para su exposición en el Museo Etnográfico a instalar en el Centro de Interpretación de las Siete Villas a los efectos exclusivos de su exhibición el mismo”, en un documento rubricado el 19 de marzo de 2012 por el alcalde de Pedroche y el Ecónomo de la Diócesis de Córdoba.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Existen, y se conservan en el mismo lugar como hemos señalado anteriormente, otros seis bancos pertenecientes al resto de las villas que conformaban la mancomunidad, esto es, Pedroche, Torremilano, Torrecampo, Añora, Alcaracejos y Villanueva de Córdoba. Todos son distintos entre sí. La de Pedroche lleva tallada la fecha de su fabricación, 1726. En el interior de la ermita de Piedrasantas, actualmente, se encuentra otro banco con el nombre de Pedroche y fechado en 1576 (se supone que es el antecesor del que se encuentra ahora en el Centro de Interpretación).</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Igualmente, en la misma ermita, hay otros dos bancos más de una tipología muy similar (idéntica técnica constructiva e idéntico clavazón al que hemos catalogado) y en los que aparece grabada la fecha de 1790, lo que nos induce a pensar que el banco que analizamos puede ser de la misma fecha.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En cuanto a su estado de conservación es deficiente con una falta de estabilidad, fruto del paso de los años y de su intenso uso, por lo que a lo largo de su&nbsp; historia se le han colocado dos travesaños que unen la pata central con las laterales para reforzarlo. El respaldo tiene un agujero en su parte izquierda y le falta la clavazón original en esta zona. El asiento se encuentra algo alabeado debido a su intenso uso y roto en la parte izquierda, habiendo sido recompuesto en su parte derecha. Parte de la clavazón ha sido sustituida por simples clavos de hierro. También posee alteraciones químicas a causa de la luz y la humedad, que altera su color y produce óxido en los clavos. Por último, también señalar alteraciones biológicas, en concreto de las patas y parte central, que han sido atacadas por insectos xilófagos, fundamentalmente carcoma, aunque actualmente está libre de la misma. Su integridad parece no correr peligro, siempre y cuando permanezca en su actual ubicación, no sufra manipulaciones y se le someta a una restauración de urgencia para atajar algunos de sus males.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En la actualidad, el banco de Pozoblanco carece de protección, al igual que el resto de bancos y está descontextualizado al no encontrarse en el lugar original, pero su seguridad y conservación han mejorado sensiblemente desde su traslado al Centro de Interpretación de la Siete Villas, del que son el principal atractivo al tratarse del vestigio más simbólico y antiguo del que se tiene constancia de las reuniones de los Concejos de las Villas mancomunadas. &nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Para finalizar, diremos que tanto el banco de Pozoblanco como el resto, tienen un alto significado simbólico para la historia de la comarca de Los Pedroches, ya que es el único elemento tangible que queda de la unión mancomunada de las siete localidades a través de la Edad Moderna y parte de la Contemporánea. Las Siete Villas escaparon del proceso de señorialización de la época y, salvo unos años que pertenecieron a los marqueses del Carpio, fueron tierras de realengo que compartieron término hasta inicios del siglo XX.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y para terminar este artículo sobre nuestro patrimonio mueble vamos a analizar otro bien que pasa bastante desapercibido y es el de los leones del Ayuntamiento de Pozoblanco. Actualmente se encuentran en el vestíbulo del edificio del antiguo Ayuntamiento, lo que es hoy en día la Oficina Municipal de Turismo. En su origen estuvieron situados, sobre ménsulas, en el balcón central del Ayuntamiento, donde actualmente está el Salón de Plenos<sup>4</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Se trata de dos esculturas de bulto redondo que representan dos leones sedentes que miran al frente. Su cronología es de finales del siglo XIX, en torno al año 1890. De autor anónimo, no constan autorías ni marca. Ambas esculturas se colocaron en el balcón de la fachada del Ayuntamiento de Pozoblanco, una a cado lado, donde han permanecido desde la construcción del edificio, en 1890, hasta el año 2007, año en el que se procedió a una restauración de la fachada del Consistorio –toda ella de granito de la tierra-. Tras su restauración, debido al mal estado que presentaban, se decidió quitarlos de su lugar habitual y colocarlos en el vestíbulo principal de las antiguas Casas Consistoriales de Pozoblanco. En su lugar se colocaron dos nuevos leones de similares características fabricados en granito.&nbsp;<a href="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/leon2.jpg"><img class="alignright wp-image-85636 size-medium" src="http://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/leon2-300x216.jpg" alt="leon2" width="300" height="216"></a></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ni en las Actas Capitulares de la fecha, conservadas en el Archivo Histórico de Pozoblanco, ni en la mayoría de la bibliografía utilizada para la confección de este artículo, hemos encontrado referencias a estas esculturas. Tan solo en la obra ‘Crónica de un pueblo’ del que fuera cronista oficial de esta villa y alcalde de la misma en los años 60 del pasado siglo, Andrés Muñoz Calero, hemos hallado una pequeña referencia. Escribiendo sobre las fiestas organizadas el 19 de julio de 1890, fecha de la inauguración de las entonces denominadas Casas Consistoriales, y de las consiguientes celebraciones y discursos, apunta: “Así nació y quedó construida esa gran casa que ahora contemplamos. Y como de lo externo se trata, digamos que entre las curiosidades que ofrece, una de ellas es que si la hermosa fachada está cubierta de dura piedra, de sólido granito, tiene dos figuras de leones tendidos en los laterales de su balcón principal. Cabe pensar que animales con tan alta fama de valor y en lugar semejante, también serían de granito, ya que no de duro bronce. Pero, no: los hicieron de otra materia más blanda. Y como los&nbsp; vemos pintados, tendremos que creer que no es tan fiero el león como lo pintan…”<sup>5</sup>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Analizados detenidamente vemos que están fabricados en piedra, mortero de cal con árido mixto de arena y conchas de moluscos y pigmentos. Los restos de policromía original que aún se conservan, han sido aplicados sobre una capa preparatoria de grano fino y la técnica pictórica parece ser de un temple con aglutinante graso<sup>6</sup>. Sus medidas son: altura, 62 centímetros; anchura, 30 centímetros; fondo, 80 centímetros. Ambos reposan en la actualidad sobre sendas basas de mármol blanco.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Con anterioridad a los tratamientos de conservación realizados en 2007, las piezas presentaban muchos deterioros. Entre ellos, y por no aburrir más al lector, señalaremos algunos como grietas y fisuras, ocasionadas por agentes externos al encontrarse a la intemperie. También pérdidas de la capa de soporte por la humedad y cambios de temperatura; gran capa de suciedad superficial y la pérdida de casi la totalidad de la película pictórica, además de alteraciones químicas y biológicas. Para&nbsp; corregir todo esto se hizo una limpieza superficial con brochas suaves y jabón neutro; se aplicó biocida para erradicar el ataque de musgos y líquenes y se le dio una capa de consolidación protección a base de silicato de etilo.&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Bajo nuestro punto de vista, los dos leones, estando en un sitio adecuado que les protege de agresiones como la contaminación y de otras agresiones como el viento, la lluvia y otras amenazas indefinidas, deberían tener un lugar más destacado y preeminente. Su ubicación actual los hace pasar desapercibidos, por lo que debería buscárseles un lugar más adecuado. Simplemente con estar más elevados serían mucho más visibles para el público que visita la Oficina Municipal de Turismo. Además, y como es obvio, algún tipo de panel explicativo contando un resumen de su historia y significado dentro de la historia de Pozoblanco, contribuiría a divulgar y sacar del olvido otra parte de la historia de la localidad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Finalizamos aquí este recorrido por una ínfima parte de nuestro desconocido patrimonio mueble no sin antes volver a subrayar que, tanto nuestro patrimonio cultural material como inmaterial (costumbres, folklore, tradiciones…), no es lo mejor ni debemos pretender que lo sea, pero es único, y eso es lo que le da su valor.</p>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
<h5 style="font-weight: 400;"><strong>Notas:</strong></h5>
<ol>
<li>
<h5><strong>Moreno Valero, Manuel. <em>Pozoblanco, capital de las Siete Villas de Los Pedroches.</em> Crónica de Córdoba y sus pueblos. Boletín de la Asociación Provincial de Cronistas Oficiales. Córdoba, 2014.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>García Herruzo, Antonio. <em>Corografía documental de las Siete Villas de Los Pedroches y sus bienes comunales</em>. Ayuntamiento de Pozoblanco. Cuadernos del Gallo, nº 30. 2000.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Nos tememos que, una vez más, el Obispado de la Diócesis de Córdoba se ha apropiado de un bien que pertenece al pueblo, concretamente al Ayuntamiento de Pedroche, pues, aunque las bancas han estado tradicionalmente en la ermita de Piedrasantas, su uso ha sido a lo largo de la historia fundamentalmente civil.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Martín Perozo, José María. <em>Transformaciones urbanísticas en los siglos XIX y XX en Pozoblanco.</em> Cuadernos del Gallo nº 12. Ayuntamiento de Pozoblanco. Gráficas Pozoblanco. Pozoblanco, 1993.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Muñoz Calero, Andrés. Crónica de un pueblo. Imprenta Pedro López. Pozoblanco, 1986.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Entrevista a Catalina Calero García, Licenciada en Bellas Artes y especialista en Restauración. Directora de la intervención llevada a cabo en la fachada del Ayuntamiento de Pozoblanco en 2007 y de los dos leones objeto de este estudio.</strong></h5>
</li>
</ol>
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		<title>De almireces, bancos y leones: tres ejemplos de nuestro desconocido patrimonio mueble (I)</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Oct 2024 05:45:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Si el patrimonio cultural de Los Pedroches, en general, es poco conocido, estudiado y valorado, los bienes muebles lo son aún menos. Comencemos en ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="2567" height="1757" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2024/10/almirez.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Almirez del Hospital de Jesús Nazareno" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Si el patrimonio cultural de Los Pedroches, en general, es poco conocido, estudiado y valorado, los bienes muebles lo son aún menos. Comencemos en primer lugar por definir qué es un&nbsp; bien mueble. La UNESCO, en la Conferencia General de París de 28 de noviembre de 1978, de Recomendación sobre la protección de los bienes culturales muebles, entendía por éstos, todos los bienes amovibles que son la expresión o el testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza y que tienen un valor arqueológico, histórico, artístico, científico o técnico. Después se establecía una amplia variedad de categorías, entre las cuales se pueden citar: alfarería, inscripciones, monedas, sellos, joyas, armas y restos funerarios; los elementos procedentes del desmembramiento de monumentos históricos; los materiales de interés antropológico y etnológico; los bienes de interés artístico como pinturas y dibujos, estampas originales, carteles y fotografías, conjuntos y montajes artísticos originales, producciones del arte estatuario, obras de arte y artesanía; los manuscritos e incunables, códices, libros, documentos o publicaciones de interés especial, y el mobiliario, los tapices, las alfombras, los trajes y los instrumentos musicales.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hace unos años realizábamos un curso de catalogación de bienes muebles organizado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico y tuvimos la ocasión de comprobar de primera mano lo dejados que están estos bienes culturales en nuestra comarca, con lo que conlleva de olvido, deterioro y, en las mayoría de los casos, de su desaparición sin dejar rastro alguno. Recientemente, un estudioso y enamorado de Los Pedroches como es el profesor e investigador Antonio Merino Madrid, publicaba el libro ‘Patrimonio perdido de Los Pedroches’. En él hace un repaso exhaustivo de los bienes inmuebles que han desaparecido a lo largo de los años en nuestros pueblos. Si asombra la dejadez con la que los habitantes de esta tierra hemos tratado a un patrimonio tan presente y visible como son los bienes inmuebles, no ha de extrañarnos que el patrimonio mueble, tanto el ligado a estos edificios desaparecidos como otros bienes muebles distintos, sea aún más desconocido y por lo tanto poco o nada valorado. Aunque a buen seguro parte del patrimonio mueble de estos edificios ya desaparecidos sería rescatado y reutilizado en otros inmuebles religiosos y civiles (hablamos de pinturas, esculturas o mobiliario) otro tanto desapareció sepultado por las ruinas de las construcciones y por la dejadez de la sociedad de entonces.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Pero vayamos al objeto de este artículo que no es ni más ni menos que dar un toque de atención a quien corresponda, de la falta de estudio y divulgación (y por tanto de conservación) de nuestros bienes muebles, mostrando tres de ellos que tienen –o mejor deberían tener- un intenso componente cultural y antropológico para los habitantes de Pozoblanco y por ende de toda la comarca: el almirez o mortero de Jesús Nazareno, el banco de Pozoblanco de las Siete Villas de Los Pedroches y los dos leones que presidían el balcón central del Ayuntamiento de Pozoblanco.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En este primer capítulo, de los dos que proponemos, hablaremos del almirez del Hospital de Jesús Nazareno, un mortero de bronce de 1773, cuya ubicación habitual era, en su origen, la botica o farmacia&nbsp; del antiguo hospital, que estuvo operativa hasta los años cuarenta del siglo XIX. Gracias a las investigaciones del historiador y actual cronista oficial de Pozoblanco, José Luis González Peralbo, sabemos que en el año 1773, el hospital de Jesús Nazareno, fundado en el siglo anterior, se encontraba en obras, precisamente para “construir de nueva planta una botica que prestara servicio no solo a la santa casa, sino también al público en general”<sup>1</sup>. Precisamente de esa fecha es el impresionante almirez que nos ocupa y que comenzaría a prestar sus servicios en esa época y del que no se ha conservado su mano.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ya en el siglo XIX, la normativa impedía regentar farmacias a instituciones y miembros de las órdenes religiosas por lo que el hospital se vio obligado a vender la farmacia al facultativo Fernando María Osuna. El valor de la farmacia, tasada en 5.102 reales, lo iría abonando paulatinamente y en la cantidad estaban incluidas de forma desglosada las medicinas, redomas y botes, el utillaje de metal y cristal, los tamices y cedazos, -y aquí hallamos la mención a nuestra pieza- “…sin incluir el almirez, pues esta pieza tasada en setecientos reales queda para el uso que le convenga en lo sucesivo al Hospital…<sup>2</sup>”.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A partir de esa época no existen –que conozcamos- alusiones a la pieza, pero ha sobrevivido a episodios convulsos de nuestra historia, sobre todo la Guerra Civil, que fue especialmente dura en Pozoblanco. De hecho el Hospital de Jesús Nazareno fue la sede, de 1936 a 1939, de la comandancia del ejército republicano y la localidad sufrió un total de 111 bombardeos del casco urbano, impactando algunos de ellos en el edificio del hospital.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Desde entonces ha permanecido como legado de la institución y en la actualidad es propiedad, no de la cofradía de Jesús Nazareno, sino de la institución de las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno que, desde el año 1915 administran lo que es una Residencia de la Tercera Edad concertada con la Junta de Andalucía.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El almirez es de bronce con una técnica de fundición en molde, unas medidas de 28 centímetros de altura y 34,5 centímetros de diámetro y un peso de 50 kilos. En la parte superior tiene una inscripción que dice: “Soi del Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco”. De forma tronco cónica, está perfectamente adaptado al uso que se le asigna para triturar hierbas y esencias. En la actualidad está en el vestíbulo de la entrada de la Residencia y, aunque su estado de conservación es bueno, se ven a simple vista algunos deterioros: alteraciones físicas, como un golpe en la boca por una posible caída brusca; alteraciones químicas, con una pátina de oxidación por la humedad relativa y de la polución, y alteraciones biológicas, por musgos y líquenes.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Como hemos comentado, desde hace unos años está situado en el vestíbulo de la actual Residencia de Ancianos de Jesús Nazareno, totalmente descontextualizado y pasando desapercibido para los que visitan las instalaciones. Además, al estar situado casi a ras de suelo y sin ningún tipo de cartel explicativo sobre su origen, su invisibilidad se acentúa más.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Este almirez de bronce tiene un gran significado para el Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco y más concretamente para la cofradía de dicho titular, al ser la talla más antigua (siglo XVII) que se conserva y procesiona en la localidad. Esto, unido a las leyendas que hay alrededor de la misma y el hecho de ser la única imagen que se salvó de la destrucción de la Guerra Civil, lleva a que todo lo relacionado con este antiguo hospital, fundado por el Padre Cristóbal de Santa Catalina en el siglo XVII, adquiera un alto significado sociocultural para la localidad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En la actualidad la pieza carece de protección alguna. A nuestro juicio -proponíamos en el trabajo de investigación-, sería necesario algún tipo de protección legal, así como una restauración de urgencia que ataje los principales problemas que padece la pieza, sobre todo la suciedad acumulada por el paso de los años. También sería necesario cambiar su actual ubicación en la que pasa totalmente desapercibido, (una vitrina cerrada sería un buen lugar). Igualmente haría falta un cartel con una explicación básica de la historia de la pieza para que sea valorada en su justa medida.</p>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
<h5 style="font-weight: 400;"><strong>NOTAS:</strong></h5>
<ol>
<li>
<h5><strong>González Peralbo, José Luis. Asistencia Sanitaria en Jesús Nazareno. <em>La farmacia del hospital</em>. Conferencia pronunciada el 28 de octubre de 2016. En Internet.</strong></h5>
</li>
<li>
<h5><strong>Ídem.</strong></h5>
</li>
</ol>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
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		<title>Símbolos nazis en el callejero de Pozoblanco</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Jul 2023 05:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Hasta bien entrados los años ochenta del siglo pasado se podían ver dos placas en una plaza de Pozoblanco que ostentaban dos esvásticas nazis ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1508" height="1079" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/07/capitán-cañizares.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="capitán cañizares" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Hasta bien entrados los años ochenta del siglo pasado se podían ver dos placas en una plaza de Pozoblanco que ostentaban dos esvásticas nazis cada una de ellas. Las placas estaban en el centro de la población y daban nombre a la denominada entonces Plaza del Capitán Cañizares, actualmente plaza de la Constitución y anteriormente Plaza del Mercado o de Canalejas, más conocida popularmente como Plaza Vieja.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Indaguemos algo más en la historia de estas placas y el porqué de los símbolos nazis que coexistieron en el callejero de Pozoblanco hasta el año 1986. Es el 17 de diciembre de 1941, en la sesión del pleno del Ayuntamiento cuando encontramos que: “A propuesta del Sr. Alcalde Presidente se acordó por unanimidad que conste en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte del heroico Capitán Don Francisco Calero Cañizares, caído gloriosamente en los campos de combate de Rusia y que el próximo día 22 a las 10:30 de la mañana se celebre en la Parroquia de Santa Catalina solemnes Honras Fúnebres en sufragio de su alma”.<sup>1 </sup>Como todos sabemos, en aquellos inicios de los años cuarenta, la España de Franco era aliada de las potencias del Eje (nazis y fascistas) y envió la denominada ‘División Azul’ con “voluntarios” para combatir en la invasión de la Unión Soviética.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Más adelante, en sesión del 22 de diciembre de 1941, y a propuesta de uno de los gestores del Ayuntamiento, se acuerda la idea de rotular “…una de las Plazas de esta ciudad con el nombre del Capitán Calero Cañizares”.<sup>2 </sup>De la placa abunda una nueva sesión del Consistorio, concretamente la perteneciente al 16 de marzo de 1942, donde se recibe&nbsp; la “factura de Rodríguez de Córdoba, importe 700 pesetas por una placa de mármol blanco de sesenta centímetros por cincuenta, en bajo relieve, con destino a rotular la plaza que de llevar el nombre del heroico Capitán de Infantería Don Francisco Calero Cañizares…”<sup>3</sup> Como curiosidad apuntamos que la confección de dos placas destinadas a rotular la calle Santa Bárbara, hasta ese mismo año 1942 denominada Molino de Viento, costó un importe de 35 pesetas.<sup>4</sup> Y es que siempre hubo clases.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">&nbsp;Será en una sesión posterior, la de 2 de julio, cuando la Comisión Gestora que gobernaba el Ayuntamiento, acordó que fuera “la hasta la fecha se conoce con el nombre de Mercado o Canalejas…”<sup>5</sup> la que llevara el nombre del difunto capitán pozoalbense muerto tan lejos de su tierra. En esta sesión conocemos, además, algunos de los méritos para que así suceda: “…quien después de haber intervenido activamente y con singular espíritu durante el curso de nuestra Gloriosa Guerra de Liberación con magnífica hoja de servicios y hechos los estudios en la Academia Militar de Guadalajara para consolidar su empleo en el Ejército, al hacerse el alistamiento para la División Azul, que había de colaborar en la lucha que Europa sostiene contra el comunismo, fue uno de los primeros voluntarios en inscribirse en la heroica Unidad…”.<sup>6</sup></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Ahí siguieron las placas, con sus cruces gamadas, una en cada extremo de la plaza, durante los años cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta y parte de los ochenta del siglo XX. Recuperada la democracia y constituidos los nuevos ayuntamientos en 1979 y, aunque algunas calles cambiaron de nombre, no será hasta la siguiente legislatura cuando esta plaza lo haga. Será en la sesión del Pleno del Ayuntamiento del 26 de diciembre de 1985, cuando a petición del Grupo Municipal del PSOE se cambie el nombre de varias calles y plazas, entre ellas la que nos ocupa, en este caso por su nombre actual de Plaza de la Constitución. Durante los años previos a su cambio, jóvenes pozoalbenses habían intentado, sin suerte, que esos símbolos de la barbarie nazi desaparecieran de nuestro pueblo. Martillazos o pintura roja no consiguieron acabar con ellos en una plaza que tuvo, por estos años, una soñada aspiración de ser la plaza de John Lennon.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Lo más perturbador es que fue aprobada con el voto a favor de los ediles socialistas (el representante del PCE no pudo asistir) y, en contra, con tres votos negativos y una abstención, de los ediles del Grupo Municipal de Alianza Popular, el origen del actual Partido Popular.<sup>7</sup></p>
<p style="font-weight: 400;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;"><strong>Notas:</strong></p>
<ol>
<li style="font-weight: 400; text-align: left;">Archivo Municipal de Pozoblanco. HC 88.3. Sesión de 17 de diciembre de 1941.</li>
<li style="font-weight: 400; text-align: left;">AMP. HC 88.3. Sesión de 22 de diciembre de 1941.</li>
<li style="font-weight: 400; text-align: left;">AMP. HC 88.3. Sesión de 16 de marzo de 1941.</li>
<li style="font-weight: 400; text-align: left;">AMP. HC 88.3. Sesión de 2 de julio de 1942.</li>
<li style="font-weight: 400; text-align: left;">AMP. HC 88.3. Sesión de 2 de julio de 1942.</li>
<li style="font-weight: 400; text-align: left;">AMP. HC 88.3. Sesión de 2 de julio de 1942.</li>
<li style="font-weight: 400;">
<p style="text-align: left;">AMP. HC 3.394.3. Sesión de 26 de diciembre de 1985.</p>
</li>
</ol>
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		<title>Los últimos niños yunteros</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Mar 2023 07:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; In memoriam de Juan Aperador Castaño &#160; “Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido por el yugo para ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="860" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2023/03/juan_aperador.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Juan Aperador Castaño" /></p><p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;"><strong><em>In memoriam de Juan Aperador Castaño</em></strong></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;"><em>“Carne de yugo, ha nacido</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;"><em>más humillado que bello,</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;"><em>con el cuello perseguido</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;"><em>por el yugo para el cuello…”</em></p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;">&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Se nos están muriendo los niños yunteros. Esos niños y niñas que nacieron en los años treinta y cuarenta (y también antes), que vivieron su niñez atados a <em>una tierra descontenta y un insatisfecho arado, </em>tal y como magníficamente los retrató el -para mí- mejor poeta español de todos los tiempos, Miguel Hernández. Niños nacidos en una época donde el hambre en el campo andaluz era algo más seguro que la muerte y donde un trozo de pan y un poco de tocino era el manjar más delicioso que podían echarse a sus hambrientos estómagos. Niños serios que fueron hombres serios a fuerza de apretar las mandíbulas y tragarse los sapos de tantas injusticias. Niños que antes de echar los dientes ya estaban codo con codo con sus padres trabajando de sol a sol para los señoritos y terratenientes, por un sueldo de miseria, cuando no solamente “mantenidos”, sin cobrar, solo por la comida, muchas veces escasa y mala.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Mi padre, Juan Aperador Castaño, fue uno de ellos. Podía haber sido todo distinto, pero el destino cruel no lo quiso. Su tío, el hermano de mi abuela Adoración, Francisco Castaño Gálvez, fue alcalde de El Guijo durante el año 1937, cuando Pozoblanco era brutalmente bombardeado un día sí y otro también por la aviación nazi y fascista del asesino pendenciero Queipo de Llano. En aquel pequeño pueblo y en esos años, gracias a él y a otros como él, se refugiaron muchos pozoalbenses huyendo de las bombas, compartiendo con sus habitantes sus penas y alegrías. Poco después, en el año 1938, nacería mi padre y un año más tarde los de su clase -los de la mía-, los niños yunteros, perdieron la guerra y lo que es más triste, perdieron la esperanza.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Una mano negra y brutal cubrió el país y lo llenó de hambre, miseria y represión. La cruz y la espada se impusieron sobre las ruinas de la República, como dijo el sabio Eduardo Galeano, sobre todo en Los Pedroches, zona que fue leal al legítimo gobierno de la República hasta el final de la guerra. Son los años de la niebla que tan bien retrata Alejandro López Andrada en la novela del mismo nombre. Y se inició el peregrinar de su familia, de chozo en chozo, ayudando a su padre junto a sus hermanas, desde que comenzó a andar, en su oficio de pastor con un rebaño que, por supuesto, no era de su propiedad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">El destino cruel volvería a cruzarse en su camino una aciaga noche de diciembre de 1948 cuando la Guardia Civil se llevaba a su padre, mi abuelo, Juan Aperador García, y a dos vecinos de chozo, acusados de colaborar con el maquis. Ley de fugas y entierro clandestino en una fosa común en el cementerio de Pedroche. A la familia ni una palabra del lugar de su enterramiento. Creo que desde entonces mi padre comenzó a morir un poco, lentamente.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Si hasta entonces la vida había sido difícil, ahora una viuda con cuatro hijos pequeños, en una tierra abatida por la miseria como lo fue nuestra comarca a finales de los años cuarenta…, se pueden imaginar. Refería mi padre -que hasta sus últimos momentos de vida se acordó de su madre-, que la oía llorar por las noches en el chozo, bajito para que sus cuatro hijos no la escuchasen, de hambre y de rabia por no poderles ofrecer nada más que un chusco de pan y algo de tocino. Pero había que salir adelante como fuera. Y salieron. Entre sus primeros trabajos de pequeño, con poco más de diez años, estuvo el de porquerillo, en Dos Torres, a cargo de una “señorita”, como se denominaba entonces a la gente con posibles. Poco le duró este oficio del que fue despedido porque, según la señorita (por supuesto de misa y comunión diaria), “se comía las bellotas que eran para los cerdos”. ¡Cuánta hambre no pasaría el pobre! ¡Cuánta hambre no pasaron los pobres niños yunteros!</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Fue poco tiempo a la escuela, lo suficiente para aprender a leer, escribir y a saber “las cuatro reglas” y, mientras tanto, a cuidar ganado para poder subsistir, bajo el sol abrasador de los veranos de Los Pedroches, o bajo la fría escarcha y el viento del norte en invierno, siempre calzado con unas míseras abarcas.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">En su adolescencia y juventud, como los niños yunteros de su época, trabajó en el campo, guardando animales, en la siega en verano, en la aceituna en invierno, plantando pinos de repoblación cuando había trabajo… Era bracero y lo era orgulloso. Recuerdo aún cuando oí por vez primera esa palabra. Estaría yo en primero o segundo de la extinta EGB y nos pedían, para el papeleo, la profesión de nuestros padres. Trabajaba entonces en una fábrica de pretensados de hormigón. -¿Papá, cuál es tu profesión?-, -¡Bracero!-, me dijo. No lo tenía yo muy claro y me fui al diccionario, bracero: <em>persona que trabaja con sus brazos, que trabaja a jornal, sobre todo en el campo</em>.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">A mediados de los sesenta se casó con mi madre, María, y al poco nací yo. Estuvieron en Córdoba, en Posadas…, construcción, algodón, aceitunas, plantaciones de pinos, siegas… buscándose el sustento. Incluso estuvimos en Francia, donde trabajó en una fábrica de papel y dónde vivíamos junto a parte de su familia, refugiados políticos que rehicieron su vida en el país vecino tras la guerra civil y allí siguen sus descendientes. Nosotros éramos refugiados económicos, como tantos en aquellos años en España. A pesar de que el futuro se prometía halagüeño, al niño que era yo entonces no le sentaba muy bien aquel clima y, aconsejados por un médico, volvimos a España. Y en Pozoblanco se desarrolló ya el resto de su vida laboral, en una fábrica de materiales de construcción y pretensados, y en sus últimos años antes de la jubilación, dando tumbos por media España poniendo alambradas, trabajo en el que lo acompañé varias veces.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">La salud no lo acompañó y la pena negra, la depresión, lo tuvo en sus garras muchos años. A pesar de todo luchó a brazo partido con sus brazos de niño yuntero y, junto con mi madre, consiguieron sacar adelante a su familia, a mi hermana Elena y a mí, a los que nunca nos faltó nada. Yo tuve la oportunidad de estudiar fuera y de adquirir conciencia de clase, algo que llevo con orgullo y le debo a mi padre, así como cierta terquedad y cabezonería.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Gracias a esta cabezonería conseguiría el mayor empeño al que se dedicó tras su jubilación: encontrar los restos de su padre, que desde diciembre de 1948 se pudrían en una fosa común. <a href="http://www.hoyaldia.com/el-segundo-entierro-de-juan-aperador-garcia/" target="_blank">Ya he contado en otro artículo, hace unos años</a>, como se desarrolló esta auténtica odisea en la que se volcó toda la familia Aperador. Su tesón fue decisivo para encontrar los restos de mi abuelo y su cuñado. Cuando todo parecía ponerse en contra, cuando se acababa el tiempo, en el último rincón de la zona de autopsias del cementerio de Pedroche, cuando ya nadie lo esperaba… aparecieron los restos de los dos represaliados.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Una persona que estuvo de voluntaria por parte del Foro por la Memoria de Córdoba, que participó en la búsqueda y el hallazgo de los restos de mi abuelo, y que hoy como profesional está recorriendo la provincia de Córdoba abriendo, por fin, las fosas del franquismo, me dijo hace unos meses el mayor halago que he escuchado sobre mi padre: “Si tu padre hubiera sido responsable de Memoria Histórica, no quedaría ya ni una fosa por abrir en España”</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: left;">Y con eso me quedo. Ahora ha hecho un año que te fuiste sorpresivamente. Espero que, dónde estés, te hayas encontrado con tu padre y tu madre, de los que poco disfrutaste y que encuentres la felicidad que aquí te fue siempre tan esquiva.</p>
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		<title>Sobre la sequía, el Algarrobillo y otras fuentes</title>
		<link>https://www.hoyaldia.com/sobre-la-sequia-el-algarrobillo-y-otras-fuentes/</link>
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		<pubDate>Wed, 06 Jul 2022 05:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Aperador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[OPINIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[agua]]></category>
		<category><![CDATA[fuentes públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Los Pedroches]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Pozoblanco]]></category>
		<category><![CDATA[sequía]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Qué solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena es un refrán que viene al pelo si hablamos del agua y, más concretamente, de ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="846" src="https://www.hoyaldia.com/wp-content/uploads/2022/07/Plano-conducción-agua-Algarrobillo.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="Plano conducción agua Algarrobillo" /></p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Qué solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena es un refrán que viene al pelo si hablamos del agua y, más concretamente, de la secular falta de ésta que sufre Pozoblanco y la comarca de Los Pedroches. Ahora que le estamos viendo las orejas al lobo con el pantano de Sierra Boyera en mínimos históricos y el de La Colada sin las conducciones concluidas y hasta arriba de mierda, y mientras algunos de nuestros políticos discuten sobre sí son galgos o podencos, es hora de plantear soluciones a la escasez del líquido elemento.</p>
<p style="text-align: left;">Todas las mañanas está a punto de darme un soponcio cuando veo regar el césped (por cierto que a ver cuando se dan cuenta y dejan de plantar césped a diestro y siniestro con el agua que consume) de zonas como el Paseo Marcos Redondo, El Silo o el parque Aurelio Teno. Si estamos al borde de que nos corten el agua por la noche y con una restricción efectiva ya del 10 por ciento, ¿cómo es posible que nuestro Ayuntamiento gaste de esa manera el agua de la red? ¿No sería mejor acudir a pozos y fuentes públicos y realizar mediante camiones cisternas riegos de emergencia? Ya se hizo a finales de los 90 cuando otra «pertinaz» sequía se cernió sobre la comarca. Además, todos los estudios apuntan a que, debido al cambio climático, las sequías serán cada vez más largas y frecuentes. ¿A qué esperamos pues para tomar algunas medidas como la recuperación de pozos y fuentes públicas para utilizarlas para riego de jardines y baldeo de calles?</p>
<p style="text-align: left;">Y precisamente hablando de fuentes públicas traigo a colación en este artículo de opinión-divulgación una que fue vital para el Pozoblanco de los años 50 a los 70 del pasado siglo XX, el Algarrobillo.</p>
<p style="text-align: left;">El Algarrobillo fue desde la Baja Edad Media descansadero para el ganado trashumante de la Cañada Real Soriana Oriental, que unía las provincias de Soria y Sevilla. Esto indica que tenía que tener una buena fuente de agua para abrevar el ganado. Posiblemente fue una de las fuentes más importantes de las que se abastecía la población pozoalbense en la Edad Moderna y Edad Contemporánea.</p>
<p style="text-align: left;">En 1840, el historiador cordobés Ramírez de las Casas Deza señala que el pozo del Algarrobillo, «dista unos 4.000 pasos de la localidad». Desde al menos comienzos del siglo XX es, además de pozo, lavadero público. Así, y según podemos rastrear en el periódico El Cronista del Valle en el año 1920, las lavanderas se quejan de la inacción de los guardas rurales y exponen que en el lavadero público de El Algarrobillo, vacas, cerdos, cabras y otros animales campan a sus anchas. Así apuntan que «a más de destruir y ensuciar el tendedero y el empedrado que une las pilas para el lavado, rompen y pisotean las prendas y ocasionan otros prejuicios a las numerosas lavanderas que frecuentan aquel paraje».</p>
<p style="text-align: left;">Para combatir la histórica falta de agua que sufre Pozoblanco se construye en 1915 un depósito de agua junto a lo que ahora es la Cruz de la Unidad, justo donde está situada actualmente la sala de exposiciones La Besana, que se abastece del agua de la finca La Garganta en Ciudad Real y que se distribuía por el pueblo a través de los denominados «tubos».</p>
<p style="text-align: left;">Será a comienzos de los años 50 del siglo pasado y debido a la escasez del agua de la Garganta, cuando se decide construir la torre de elevación del Algarrobillo, que llevaría el agua hasta el depósito situado junto a la ermita de San Antonio, que aún se conserva, eso sí lleno de estiércol de las miles de palomas que anidan en su interior. Desde este depósito, el agua del Algarrobillo iba hasta el depósito de la Cruz, aumentando así el caudal de los 40 metros cúbicos diarios de agua que abastecía la Garganta hasta los 450 metros cúbicos diarios. Para ello se construyeron mas «tubos» de tipología diferente a los de la Garganta.</p>
<p style="text-align: left;">A partir de los años 70, cuando el agua corriente llega a Pozoblanco desde el pantano de Sierra Boyera, los «tubos» comienzan a desmantelarse y muchos pozos privados y públicos a cegarse. Craso error. Como viene siendo habitual en Pozoblanco todo ello se perdió. Se perdió la fuente y lavadero del Chorrito, comida por la maleza está el Pilar Nuevo en la carretera de Pedroche, y solo sobreviven, con mayor o menor suerte, el Pilar de los Llanos y La Guizuela. De aquellos «tubos» y aquella cultura del agua solo podemos hoy en día ver los remedos que han hecho distintas corporaciones, como los existentes en la calle Santa Lucía, Plazuela de Juan Torrico o en la calle Cristo.</p>
<p style="text-align: left;">Hora es que se recuperen fuentes y pozos públicos y privados en horas de sequía como estos. Además, y continuando con el Algarrobillo, lugar al que me une una relación especial, no en vano a la sombra de sus álamos han pasado muchas tardes noches de verano de su infancia mis hijos y muchos otros niños, madres y padres de Pozoblanco, cuando se recuperó el paraje, plantándose árboles, poniendo mesas y bancos de madera, farolas, columpios y «rehabilitando» el antiguo edificio para usarlo como bar durante bastante tiempo.</p>
<p style="text-align: left;">Tras el cierre del bar la zona fue vandalizada rápidamente por hordas de jovenzuelos que poco tendrían que envidiar al belicoso pueblo germánico que atravesó la península a mediados del siglo V. El edificio fue destrozado por dentro y las mesas, bancos, columpios y farolas, arrancados y los árboles, dejados de la mano de dios, a duras penas resisten. Desde entonces, sucesivas corporaciones y partidos políticos han llevado en sus programas electorales su rehabilitación y puesta a punto para diversos usos, desde sede de alguna asociación local, hasta la creación en el paraje de huertos urbanos para mayores… Hasta ahora, nada de nada.</p>
<p style="text-align: left;">Quizá ha llegado el momento de ponernos manos a la obra.</p>
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