Los barrios, las calles de las ciudades tienen muchos elementos que son señas de identidad colectiva; fachadas que evocan diferentes formas de entender la arquitectura, pero también que son testigos de la evolución industrial y comercial. Son elementos que forman parte del patrimonio gráfico, que no están protegidos y que, en muchos casos, se van perdiendo sin que la iniciativa pública o privada ponga remedio. Pozoblanco no se escapa a esta tónica y en fechas recientes ha perdido dos elementos de ese llamado patrimonio gráfico que han formado parte del paisaje urbano durante décadas.
Los dos hacen referencia a carteles comerciales que han sido seña de identidad como es el caso de la tienda de Los Pañeros, ubicada en pleno centro de Pozoblanco, al lado del Ayuntamiento, y cuya venta y remodelación para otro tipo de negocio ha conllevado a la eliminación de un cartel mítico. El otro se encontraba, hasta hace pocas semanas, en la calle Mayor: el bar la Gamba de Oro, un espacio ahora remodelado que ha llevado a la eliminación de este elemento. Otros persisten al paso del tiempo, con remodelaciones, pero la sensación de pérdida se impone.
El historiador Antonio Arévalo explica que «son elementos muy importantes del paisaje urbano de cualquier ciudad, son un trozo de la historia urbana y social, la pena es que en España, salvo en situaciones muy excepcionales, pocos se han librado de la quema. Es el caso del famoso toro de Osborne, que fue indultado con una ley muy específica. El gran problema del patrimonio es que se tiende a preservar lo antiguo, pero lo antiguo antes de serlo es simplemente viejo y con conservar lo viejo tenemos muchos problemas».
A este respecto, puntualiza que «sí echo de menos más sensibilidad» y, centrado en lo local, expone que «es muy complicado encontrar la manera de hacerlo, entre otras cuestiones, porque carecemos de un sitio específico para preservar estos elementos, lo que nos conduce a pensar que igual sería bueno empezar a pensar en ello y ponerle remedio». «Hay todo un patrimonio industrial y contemporáneo en riesgo de perderse y que luego echaremos de menos», defiende.
Cambios necesarios
La pérdida de ese patrimonio llega, casi siempre, con la rehabilitación de edificios que están en desuso y que llevan así durante años. Es evidente que la conservación es tarea importante, por eso el arquitecto Andrés García explica que «algunas intervenciones que se están llevando a cabo están manteniendo la esencia, aunque es cierto que hay elementos gráficos que se pierden, pero creo que en líneas generales se mantiene la morfología de los edificios y eso es muy importante. No ocurre siempre en Pozoblanco, con zonas que han cambiado totalmente y no siempre para mejorar», advierte.
Evidentemente, los elementos señalados pertenecen a particulares, pero que por su importancia en la vida urbana y social de las ciudades pasa a tener un valor donde la parte pública podría adentrarse para su conservación en espacios que vengan a enriquecer el abanico de museos o culturales de una localidad que adolece de los mismos.
Se trata de un tema que viene despertando la sensibilidad de algunos colectivos, existiendo desde 2020 la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, una iniciativa que aúna a diversos proyectos locales con un objetivo global: salvaguardar y proteger toda la gráfica comercial de nuestras calles como Patrimonio Gráfico. Una iniciativa que se une a las realizadas por particulares que vienen documentando la existencia y pérdida de este tipo de patrimonio, algo que también viene sucediendo en Pozoblanco.



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