A la edad de 91 años ha fallecido este viernes Florencio Escribano Moreno, pintor y poeta de Pozoblanco, persona también fuertemente vinculada a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la que fue hermano mayor. Precisamente, en el hospital de Jesús Nazareno es donde ha pasado sus últimos días.
Florencio Escribano fue pintor autodidacta con un estilo propio donde predominan los colores alegres y las texturas al óleo. Con varias exposiciones en su haber, destaca la que realizó en homenaje al artista Aurelio Teno, bajo el nombre de «Esta es mi pintura», en 1998. Sus exposiciones de carácter local y provincial representaban paisajes alegres y dotados de dinamismo. Una de las últimas exposiciones que se pudieron visitar en Pozoblanco fue en 2024, bajo el título «Mi amor por los Andes».
En el terreno pictórico, Escribano desarrolló igualmente una actividad artística que tuvo presencia en la vida cultural de Pozoblanco. Sus exposiciones permitieron acercar su obra al público y compartir una mirada personal a través del color y las formas. Su nombre ha estado también vinculado a la promoción de la creatividad entre los más pequeños, a través del concurso de pintura Florencio Escribano, una iniciativa relacionada con el Conservatorio de Pozoblanco en la que participaban escolares de la localidad.
Más allá de su actividad artística, Florencio Escribano mantuvo una estrecha relación con la vida religiosa y social de Pozoblanco. Ejerció como hermano mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una responsabilidad que refleja su implicación en una de las instituciones más arraigadas en la historia y las tradiciones del municipio.
En su faceta literaria, Florencio Escribano también publicó un poemario dentro de la colección de Cuadernos del Gallo con el título «Poesías de vivencias y sentires», editado en 2006 por el Ayuntamiento de Pozoblanco. En la misma colección, Escribano publicó en 2003 el poemario «Poesía de Sentimiento», donde describía sus experiencias vitales más importantes relacionadas con su juventud a través de la poesía y la pintura, ya que las ilustraciones del libro estaban realizadas por el propio escritor. Combinaba en sus poemarios ambos lenguajes artísticos, el de la poesía y la pintura.
La última exposición de Florencio Escribano Moreno fue la colección permanente que instaló en la cámara de su casa, en la calle Andrés Peralbo, a la que llamaba Galería San Rafael, y donde concentraba sus distintas obras pictóricas con elementos escultóricos fruto de su propio lenguaje artístico.



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