El Ayuntamiento de Hinojosa del Duque, en colaboración con la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía, inaugurará este sábado, 17 de octubre, catorce piedras de la memoria en homenaje a los vecinos republicanos deportados a los campos de concentración nazis. Las Stolpersteine devolverán sus nombres a las calles de un pueblo del que muchos tuvieron que marcharse huyendo de la represión franquista.

Son muchas las ausencias que han traspasado generaciones, la de un padre que nunca regresó, la de un hermano del que dejaron de llegar noticias, la de un abuelo cuya historia quedó reducida a una fotografía o a una carta conservada durante décadas. El acto de este sábado en Hinojosa del Duque recuperará catorce de esas historias con la colocación de otras tantas Stolpersteine, pequeñas placas de latón que devolverán a las calles de su pueblo los nombres de catorce vecinos deportados a los campos de concentración nazis.

Las Stolpersteine, creadas por el artista alemán Gunter Demnig, devuelven a las víctimas del nazismo sus nombres y su lugar en las comunidades a las que pertenecieron. Frente a un sistema que pretendió reducirlas a números, estas pequeñas piedras recuerdan que fueron personas con familias, afectos y proyectos que nadie tenía derecho a arrebatarles.

 

Ocho asesinados y seis supervivientes de Hinojosa del Duque

Los Pedroches es la comarca cordobesa con mayor número de deportados a los campos nazis. En la provincia de Córdoba se han identificado al menos 354 deportados y, con las catorce piedras de Hinojosa del Duque, serán ya 220 las Stolpersteine instaladas en memoria de otros tantos hombres.
Las nuevas piedras recordarán a Pedro Jiménez Copado, Cándido López Marmolejo, Rafael Chamorro Murillo, Eduardo González Guerra y José Revaliente Morales, supervivientes de Mauthausen, y a Sebastián Balsera de la Cruz, superviviente de Buchenwald. También a Manuel Aranda Gómez, Nicasio Ruiz Cortés, José Moreno Flores, Dionisio Pérez Gómez, Miguel Peñas Castillejos, Lucrecio Torrico Castillejos y Pablo Nogales Caballero, asesinados en Gusen, y a Evaristo Leal Aranda, asesinado en la cámara de gas del Castillo de Hartheim.
La Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía agradece especialmente el trabajo realizado codo a codo con Santiago Aranda, concejal de Memoria Democrática de Hinojosa del Duque, cuya implicación ha sido fundamental para sacar adelante el proyecto, así como al alcalde, Matías González López, su aceptación para que pudiera llevarse a cabo.
El acto tendrá lugar el sábado 17 de octubre, a las 12:30 horas, en la plaza de la Catedral de Hinojosa del Duque. La asociación invita a todos los vecinos y vecinas de la localidad y de Los Pedroches a acompañar a las familias en este homenaje de memoria, justicia, dignidad y reparación, «porque estas piedras no recuerdan solamente a ocho hombres asesinados y a seis que sobrevivieron al horror. Recuerdan a catorce vecinos que tuvieron una vida, una familia y un pueblo al que tenían derecho a regresar. Más de ochenta años después, sus nombres vuelven a Hinojosa del Duque. Y esta vez, para quedarse.».

La memoria democrática también exige defender los derechos del presente
La asociación considera especialmente grave la decisión del Tribunal Supremo de mantener la suspensión cautelar del derecho al voto de determinados ciudadanos que han recuperado la nacionalidad española gracias a la Ley de Memoria Democrática, conocida como ley de nietos. Se trata de descendientes de familias marcadas por la persecución y el exilio a quienes el Estado ha reconocido su condición de españoles, pero que pueden verse privados de ejercer un derecho fundamental.
En la nota de prensa enviada por la asociación se explica que «aunque el tribunal fundamenta la medida en la protección del proceso electoral ante posibles irregularidades, la magistrada discrepante ha advertido de que el perjuicio puede resultar irreversible: una vez celebradas las elecciones, nadie podrá devolver a esas personas el voto que se les impidió ejercer».
«Resulta difícil comprender que, después de reconocer a los descendientes del exilio su nacionalidad española, se les impida ejercer uno de los derechos fundamentales de esa ciudadanía por un riesgo que todavía debe esclarecerse», señala la asociación, que considera que la reparación democrática no puede quedarse en el reconocimiento del pasado mientras se restringen derechos en el presente.