Un año  la elaboración de las tradicionales alfombras de sal para la festividad de San Roque se vivió con intensidad en intensidad. Verdaderas obras de arte de carácter efímero que dan luz y colorido a la calle San Roque, por donde pasa el patrón en procesión al caer la tarde. Durante las horas de luz de este día tan especial se pudo disfrutar de estas composiciones tan particulares realizadas por las manos de los mismos vecinos.

Desde el amanecer los vecinos de Dos Torres tomaron la calle de San Roque para comenzar con la confección de las alfombras de sal. Una tradición que año tras año se repite con ilusión y que con esa misma ilusión se transmite entre generaciones. No es raro encontrar a una familia al completo con las manos tintadas de colores y de rodillas en el suelo para dar forma a las composiciones que, como sucede en cada ocasión, transmiten mensajes de carácter social o religioso.

La algarabía toma por completo la calle San Roque durante toda la mañana, porque entre todos los vecinos, amigos que vienen para las fiestas y familias al completo se manchan las manos para tintar los 17.000 kilos de sal que facilita el Ayuntamiento de Dos Torres para que no falte de nada. Una gran carga de sal que se reparte entre todos los participantes, quienes con mucho arte y cuidado han diseñado sus alfombras en papel y ahora les toca darle forma en el suelo con la sal tintada.

Este año han sido 28 las alfombras que se han confeccionado los 700 metros que separan la parroquia de Ntra. Sra. de La Asunción con la ermita de San Roque. Y entre alfombra y alfombra una cenefa en blanco con adornos florales que da continuidad a toda la obra. Una obra de arte efímera que tan solo durante unas horas puede ser disfrutada. Poco después de las 12:00 horas ya estaba todo acabado, y los visitantes tomaron el relevo en la calle a los grupos que las han realizado para admirar el resultado al completo. Una confección que se mantiene intacta hasta las ocho de la tarde, cuando el patrón pasa en procesión sobre las alfombras de sal.

Entre los motivos y mensajes que se han podido ver este año no han faltado los honores a San Roque, a Dos Torres y mensajes religiosos, pero también se han podido leer mensajes sobre el valor de la amistad, sobre el eclipse solar, la importancia de la tierra, la ganadería de vacuno y también sobre el pastoreo activo para evitar los incendios. De carácter más social había alfombras con personajes infantiles y mensajes para desconectar de las pantallas y conectar con la imaginación, además de un apoyo a la ciencia que transforma vidas a través de la investigación de Mariano Barbacid con un retrato en sal del doctor.

No solo quedan grabados los mensajes en la retina de los espectadores de esta obra de arte popular, sino también las técnicas que cada año se van superando en dificultad, con alfombras que parecían verdaderos cuadros de acuarela, mezcla de colores a las que se aporta texturas nuevas con papeles de seda para emular las alas de un pájaro, o relieves que dan más profundidad a la composición final. Un arte libre y efímero que cada año sorprende al visitante y engrandece esta tradición tan arraigada en Dos Torres.