Marcos Rodríguez Pantoja, conocido como el ‘niño lobo de Sierra Morena’, ha fallecido a los 80 años en Ourense, provincia en la que residía desde hacía años, según ha adelantado La Región. Su historia, marcada por una infancia de extrema dureza, el aislamiento en plena naturaleza y su posterior regreso a la sociedad, se convirtió en uno de los relatos más singulares de la España del siglo XX y llegó incluso a la gran pantalla de la mano del director cordobés Gerardo Olivares.

Nacido en Añora en junio de 1946, tuvo una infancia marcada por la pobreza propia de la posguerra y por unas circunstancias familiares que no se lo pusieron fácil. Su madre murió durante el parto y, posteriormente, su padre volvió a casarse. La familia terminó trasladándose a Fuencaliente (Ciudad Real), pero cuando tenía seis años, su padre lo entregó a unos propietarios de Sierra Morena, que lo llevaron hasta la montaña para que viviera con un anciano cabrero. Aquel hombre se convirtió durante un tiempo en su principal referente y le enseñó a desenvolverse en aquel entorno. 

La muerte del pastor cambió por completo su vida ya que Marcos quedó solo en plena sierra y tuvo que sobrevivir sin la compañía de otros seres humanos. En ese momento, cuando cuando los animales pasaron a ocupar un espacio fundamental en su vida estableciendo una especial relación con una manda de lobos, según contó en numerosas ocasiones. 

La historia de Marcos cambió cuando, con 17 años, fue localizado por la Guardia Civil. El joven apareció en unas condiciones que reflejaban los años que había pasado alejado de la sociedad sin que apenas pudiera comunicarse mediante el lenguaje. Su integración en la sociedad no fue fácil, pero con el paso del tiempo terminó viviendo en Galicia, concretamente, en Ourense. 

‘Entrelobos’, su historia llevada al cine

Su historia inspiró la película «Entrelobos» (2010), dirigida por Gerardo Olivares y protagonizada por Juan José Ballesta y Sancho Gracia. Marcos participó, además, en el rodaje como asesor y colaboró en el trabajo con los animales, aportando su experiencia y sus recuerdos de aquellos años en los que la naturaleza había sido su único hogar.