La Ermita de Piedrasantas, en Pedroche, ha acogido este sábado la presentación oficial de la Escuela Viva de Piedra Seca en Los Pedroches. Se trata de un programa de formación práctica en construcción tradicional con piedra seca, o piedra vana, que busca asegurar la transmisión de un oficio ligado desde hace generaciones a la dehesa y a la ganadería extensiva de la comarca.  El acto ha contado con la intervención del alcalde de Pedroche, Juan Ignacio Romero Romero, y de Ana Rojas Rivadulla, coordinadora de la Escuela en la Fundación XUL.

La construcción de paredes de piedra seca en Los Pedroches está documentada en el Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Este registro recoge un oficio vivo con escaso relevo generacional, cuyo aprendizaje se ha transmitido tradicionalmente mediante la observación y la práctica junto a los maestros. La Escuela Viva parte de esa misma lógica: aprender con las manos, en el campo y de la mano de paereros de la comarca.

El alcalde de Pedroche, Juan Ignacio Romero, que ha dado la bienvenida al grupo ha destaco que este oficio «significa cuidar nuestro patrimonio, porque un muro que se mantiene es memoria que no se pierde. Significa también oportunidades de empleo para nuestro municipio y significa mirar al futuro de la dehesa, ya que estos muros también son útiles en el campo de hoy».  Por su parte, Ana Rojas ha subrayado que «no queremos hacer un curso sobre la piedra seca, sino un espacio donde el saber pase de unas manos a otras». Precisamente Ana Rojas señaló que se han recibido tantas solicitudes para participar en la formación que se han tenido que duplicar las plazas que se ofrecían en un principio, pasando de 20 a 40 alumnos y alumnas los que se han inscrito. 

En este primer encuentro de la formación se ha realizado una ruta de senderismo para comprobar in situ el trabajo realizado en la dehesa con las paredes de piedra seca. La jornada se ha cerrado con «El Concejo de Piedra», una acción colectiva por el bien común creada por el Colectivo Nadie para la Escuela Viva. La propuesta evoca el encuentro de 1644 en el que las Siete Villas se reunieron en este mismo paraje para defender su territorio comunal, un acuerdo que dio nombre a la Dehesa de la Concordia. Casi cuatro siglos después, las personas asistentes han respondido a la pregunta «¿Qué es hoy el bien común de la comarca?», escribiendo su respuesta y dejándola entre las piedras de un muro. Ese muro seguirá creciendo a lo largo del curso y guardará la memoria de este concejo del siglo XXI.