Continuamos nuestro recorrido por la pequeña intrahistoria de Pozoblanco y Los Pedroches a lo largo del año 1920. Para hacer resumen, decir que estamos utilizando para ello un semanario católico conservador, cuyo consejo de redacción estaba compuesto por integrantes de la derecha local y de la Juventud Católica, grupo muy activo en Pozoblanco. Es por ello que, en los artículos de fondo, El Cronista es muy crítico con todo lo que huela a republicanismo y, sobre todo, a socialismo, con feroces críticas al movimiento obrero, ya sea de carácter marxista, predominante en la localidad, o anarquista, apostando claramente por el denominado catolicismo social.

Esto viene a cuento porque en el número del 1 de mayo, nos informa que la Sociedad Obrera Gremial (germen de la UGT), ha organizado un festival de carácter benéfico el día 2 en el Teatro Principal. Festival que fue todo un éxito, con el patio de butacas abarrotado. Ahondemos un poco más en la Sociedad Obrera Gremial. Siguiendo a Moreno Valero1, esta sociedad fue constituida en 1902 en Pozoblanco y en julio de 1918 tenía 752 asociados, entre ellos 400 parados. Amparaba a distintos gremios como labradores, canteros, albañiles, carpinteros, etc. Para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores se organizó una manifestación en Pozoblanco el día 2, que partió de la sede social de la organización, en la calle Real, pasando por las calles: Jesús, Plaza de la Iglesia, Doctor Rodríguez Blanco, Risquillo, Fuente (actual San Juan Bosco), Obispo Pozuelo, Pedrajas, Pozo Cadenas (actual Ramón y Cajal), San Sebastián, Romo, León Herrero y Ayuntamiento. A la llegada de la manifestación al consistorio, se hizo entrega de un escrito con las aspiraciones de la clase trabajadora y quedó disuelta la misma. Nada de esto aparece en nuestro Cronista.

En la primera quincena de mayo, los campos han comenzado a secarse, y, por tanto, la siega de la cebada ya es un hecho en algunos sitios. El trigo se ve adelantado por la falta de lluvias de primavera y, según se apunta, “los garbanzos se presentaron muy buenos pero la falta de lluvias los ha empeorado”. Por los demás, el olivar, otro de los cultivos esenciales para la zona, se halla en plena floración y con buen aspecto.

Abundando el tema laboral, en estos días se reúne la Junta mixta de patronos y obreros, por orden del Gobernador Civil, para abordar los precios y condiciones de los trabajos de recolección, acordándose que, para la siega, “pernoctando en la población, 7 pesetas; pernoctando fuera, 7 pesetas cincuenta céntimos, para los obreros agrícolas, dándose preferencia a los trabajadores de esta población”. Eran tiempos de escasez de trabajo para la clase obrera.

Para cambiar a temas más livianos, traemos ahora a colación una noticia, aparecida en el número del 22 de mayo, que nos ha parecido singular. Bajo el título de ‘El triunfo de la alpargata’, hace referencia a una curiosa moda: “Este modesto calzado extiende rápidamente sus dominios. Hemos visto numerosísimas personas en la calle usando alpargatas, entre ellas, el personal de oficinas oficiales y particulares, dependientes de comercio y varios elementos de la aristocracia. Las señoritas de nuestra buena sociedad aún no se han atrevido a salir con ellas…” En el tema de la moda, como en tantos otros, no hay nada nuevo bajo el sol.

Vamos ahora con un tema menos agradable. La prostitución y las llamadas casas de lenocinio, eran comunes en esta época en Pozoblanco, con el consiguiente escándalo y altercados que se producían en los alrededores de donde estaban ubicadas. Muchas serán las cartas que los vecinos remitirán, a lo largo de los años al semanario, instando a las autoridades a que se prohibieran estos locales, por mor de la virtud y las buenas costumbres. En este caso se quedó en una multa: “A la dueña de la casa de prostitución de la Carretera (actual Avda. Vva. de Córdoba donde había varias), le ha sido impuesta una multa de 10 pesetas por tener abierto su establecimiento después de la una de la noche”.

Y para finalizar el mes de mayo, no nos resistimos a dejar de citar un peculiar anuncio publicado en el número 534, y que no hemos vuelto a ver más publicado en este medio. Viene a colación por la situación actual de la pandemia que sufrimos, los santos y las recetas “milagrosas”. Se trata de un supuesto “Ungüento milagroso de Ntra. Sra. De Luna”, con marca “registrada y depositada” en Pozoblanco. Su uso, apunten: “Remedio infalible para curar radicalmente, por rebeldes que sean, las llagas sifilíticas, las almorranas, pechos agrietados y reventados, las quemaduras, los sabañones, el salpullido y diviesos, enfermedades de la nariz y de los pies, toda clase de heridas y llagas en término muy breve, con comodidad y sin sentir el menor dolor”. El supuesto curatodo está compuesto de vegetales. Su precio: un bote 1 peseta y 25 céntimos y enviado por correo, 1 peseta y cincuenta céntimos.

Llega el mes de junio y con él la calor y viejos problemas no resueltos. Varios usuarios del actual Paseo de Marcos Redondo hacen la siguiente petición: “Habiendo comenzado la temporada de verano y, siendo el Paseo de la Estación el lugar más apropiado para el esparcimiento de muchas personas durante las noches estivales, rogamos al Sr. Alcalde ordene se ponga un nuevo alumbrado eléctrico, se riegue al caer la tarde dicho paseo, y se ejerza una estrecha vigilancia para que la más pura moral y cultura se practique en el mismo”. También las lavanderas se quejan, en este caso de la inacción de los guardas rurales, y exponen que en el lavadero público de El Algarrobillo, vacas, cerdos, cabras y otros animales campan a sus anchas. Y que, “a más de destruir y ensuciar el tendedero y el empedrado que une las pilas para el lavado, rompen y pisotean las prendas y ocasionan otros perjuicios a las numerosas lavanderas que frecuentan aquel paraje”. Para más inri, la plaga de langosta, endémica desde que comenzara el siglo XX en la comarca, “asola el término municipal y, después de haberse comido gran parte de la cosecha de cereales y pastos del ganado en ‘La Motilla’ y la ‘Sierrezuela’, se halla a poco menos de dos kilómetros de la población, en la dehesa de este municipio…”.

Divertido es otro artículo que aparece en junio y en el que se pide, de manera irónica, la retirada de las losas de granito que conforman el acerado de parte de la población. ¿La causa?, lean: “…Según nos dicen nuestros visitantes, por la inmensa mayoría de las aceras de nuestras calles  no circulan nada más que vacas de establos, cabras, cerdos, caballerías sueltas, burros de estercoleros, molineros, aguadores, etc., que después de atropellar a niños y ciegos, obligan a todos los transeúntes, a marchar por el arroyo. Como las aceras se construyeron con arreglo a las disposiciones de las Ordenanzas Municipales para el uso de personas y ahora sólo sirven para los cuadrúpedos, creemos que llevan razón los que piden que desaparezcan”.

Parece ser que las distintas quejas de los vecinos surtieron efecto y, algunos de los problemas fueron solucionados por la corporación municipal. Así se desprende de lo publicado en El Cronista, que agradece al alcalde, J. Elías Cabrera, entre otros temas, la solución de “…las casas que nunca debieran estar abiertas (los prostíbulos), completamente cerradas de día y desde la una de la noche; el Paseo de la Estación, mejor alumbrado; la Guardia Municipal, distribuida por el pueblo imponiendo orden y haciéndose respetar…”.

Evidentemente, el problema de la prostitución no se erradicó. Así, a comienzos  de julio, vemos que se impone otra multa por la alcaldía “a Amalia Nogales dueña de una casa de mal vivir de la calle Pilar por tenerla abierta después de la una de la noche”. Durante este mes, también veremos retirar de la circulación carne o pescado en mal estado, algo que no era infrecuente, “Por el perito municipal le han sido quemadas varias capachas de sardinas a distintos vendedores de pescado por hallarse en malas condiciones para el consumo”. Mucho falta para que frigoríficos y congeladores se generalicen.

1920 fue un mal año, agrícolamente hablando, para algunos cultivos. A los temporales del invierno, la sequía primaveral y la plaga de langosta, se unieron las tormentas veraniegas. En julio hubo una bastante grande por las noticias que aparecen. “Horroroso temporal”, titula y añade “… el pasado miércoles de 4 a 6 de la tarde, descargó una fuerte tormenta por algunos olivares de nuestra próxima Sierra Morena, con acompañamiento de caudalosa y torrencial lluvia y un buen número de granizos de extraordinario tamaño. Destrozó por completo  las vides y árboles frutales y derribó gran parte de la cosecha de aceituna”. Este mal año hace que, la Junta de Subsistencias, encargada del abastecimiento de alimentos de primera necesidad como el trigo, se ponga en marcha y varios vocales de ésta marchan a Hinojosa y Belalcázar para intentar comprar trigo. El alcalde continúa haciendo gestiones ante el Gobierno Civil para buscar existencias de este preciado alimento.

Pero si algo nos llama la atención durante este mes es la cruzada que han organizado los redactores de El Cronista del Valle contra la blasfemia. Para ello se publicita un mitin para el 25 de julio, festividad de Santiago, en la plaza de toros de Pozoblanco, con la participación de socios de Juventud Católica y el diputado a Cortes y abogado, Manuel Enríquez Barrios. Durante todo el mes, gran parte de los artículos van en esa línea. Artículos de opinión, cartas a la redacción, eslóganes como el que aparece el 17 de julio “El blasfemar es  más malo que el robo, el adulterio, el asesinato…porque es obra de demonios, de réprobos, desesperados…” También se recuerdan las Ordenanzas Municipales que al respecto, en su artículo 68, dicen: “Queda prohibida en absoluto en todo tiempo y lugar blasfemar ni escarnecer con palabras o actos injuriosos  las cosas sagradas y cuanto hace relación a Dios, a la Virgen y a los Santos, a la Religión Católica y a sus ministros”. Las multas eran de dos a quince pesetas o incluso cárcel, dependiendo de la gravedad del hecho. El mitin no tuvo la repercusión esperada y, al parecer, se oyeron numerosas voces y silbidos durante la intervención de los oradores. Mientras la Juventud Católica sigue con su lucha, los oficiales carpinteros llevan de huelga un mes. Piden, sobre los sueldos de 3 a 4 pesetas que antes tenían, un aumento del 18 al 20 por ciento, petición apoyada por El Cronista.

En el mes de agosto debía de suceder como en la actualidad: escasez de noticias de importancia. Así, hemos destacado la aparición de un nuevo semanario, La Defensa, de carácter liberal demócrata, al que su homónimo católico saluda y que se imprimirá en la misma imprenta de Pedro López. En otro orden de cosas, los incendios en verano eran comunes y era raro el año que no ardían cercas de trigo o cebada, olivos o encinar. En esta ocasión fue el domingo 22 de agosto cuando se declaró un incendio en las inmediaciones del río Guadalcázar, “consumiendo las llamas unas cien fanegas de rastrojos y encinares, habiendo causado algunos daños en la finca llamada Navalobos…”

Para finalizar el mes nos encontramos con el desolador panorama en el que se encuentran muchos obreros de la localidad. Agotado el presupuesto municipal para obras públicas de reparación y conservación de calles, que empleaba temporalmente a muchos de ellos, y con las operaciones agrícolas en suspenso por la sequía, más de 400 obreros “sufren las terribles consecuencias del paro forzoso”, algo por desgracia demasiado habitual en el primer tercio del siglo XX en toda Andalucía.

 

NOTAS: Todos los datos están sacados del semanario El Cronista del Valle dentro de la hemeroteca de la Biblioteca Virtual de Andalucía.
(1)  Moreno Valero, M. Sindicalismo en Pozoblanco. BRAC, 117. 1989