La innovación se ha convertido en un eje fundamental en los centros educativos, impulsando la incorporación de estrategias que transforman el proceso de enseñanza-aprendizaje para adaptarlo a las demandas del presente. A ello se suma la colaboración entre instituciones, que permite tejer redes de proyectos orientadas al intercambio de experiencias y al enriquecimiento mutuo del profesorado y del alumnado. En este contexto, el IES Antonio María Calero de Pozoblanco encabeza una iniciativa conjunta con otros dos centros de la provincia —el IES La Fuensanta de Córdoba y el IES Juan de Aréjula de Lucena—, incorporando además un tercer agente clave: las empresas del sector biotecnológico. Este proyecto, denominado ‘Bioeduca: Innovación y transferencia de conocimiento en el sector biotecnológico andaluz’, representa una apuesta integral por la conexión entre educación, investigación y tejido empresarial.

Un proyecto que nace de una necesidad clara: la actualización constante, «no solo de conocimientos, que en ámbitos como la biología molecular o la bioquímica evolucionan muy rápido, sino también de los equipos y materiales necesarios para enseñar con rigor», resalta Juan Luis Díaz, profesor del Departamento de Sanidad y coordinador de este proyecto. 

En este contexto, el profesorado se enfrenta a una realidad compleja. La FP tiene muchas fortalezas, pero también limitaciones estructurales, especialmente en familias profesionales como la sanitaria, donde trabajar con tecnología puntera no es opcional, sino imprescindible. El problema es que tanto el material inventariable (equipos como espectrofotómetros) como el fungible (reactivos, guantes, kits) tienen un coste muy elevado y la financiación ordinaria de la Administración no suele ser suficiente para cubrir estas necesidades. Ante esa situación, el equipo docente decidió adoptar una actitud proactiva: aprovechar cualquier convocatoria o proyecto que permitiera acceder a formación y recursos. Así nace ‘Bioeduca’, impulsado por un grupo de profesores especialmente implicados que, como ellos mismos reconocen, «no desaprovechan una oportunidad» para seguir mejorando desde las aulas.

El proyecto se articula a partir de la colaboración entre estos tres IES de Córdoba que imparten el ciclo de Laboratorio Clínico y Biomédico y a esa red educativa se han sumado Tiaris Biosciences, Cobiomic Bioscience y Molecular Biosolutions Partners, tres empresas biotecnológicas asentadas en Rabanales 21 (’spin-offs’), lo que introduce un elemento clave: la conexión directa con el sector productivo real. Esta colaboración permite al profesorado formarse en técnicas actuales y trasladar ese conocimiento al aula.

Esta es la primera parte de ‘Bioeduca’, la segunda es la creación de kits educativos propios para abordar el problema del coste del material y de las prácticas. «Una práctica de laboratorio puede costar entre 300 y 400 euros para un pequeño grupo de alumnos, solo en material fungible. Si se utilizan kits comerciales, el precio puede dispararse aún más, con limitaciones adicionales como problemas logísticos o ruptura de la cadena de frío», explica Díaz.

La solución planteada fue diseñar kits propios en colaboración con las empresas seleccionadas lo que «nos permite reducir costes significativamente, adaptar los materiales a las necesidades docentes, mejorar la disponibilidad y rapidez de suministro y evitar problemas logísticos», expone.