La historia de un hombre, pero también la de cientos de españoles que padecieron la guerra, el exilio y la deportación a los campos de concentración nazis, centró la presentación de Volvió del olvido II. De Torrecampo a Mauthausen, un trabajo que recupera la memoria de los torrecampeños que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil, el exilio y la Segunda Guerra Mundial. Tomás Romero Crespo vuelve a ahondar en la vida de su abuelo, Eusebio Crespo Díaz en un libro que se presentó el pasado fin de semana en la Casa de la Cultura de Torrecampo.
Durante la presentación se reconstruyó el recorrido vital de Eusebio Crespo Díaz desde su incorporación al Cuerpo de Carabineros durante la Guerra Civil hasta su deportación al campo de concentración de Mauthausen y, posteriormente, al subcampo de Gusen, donde fue asesinado. El 28 de febrero de 1941 comenzó el viaje que llevaría al torrecampeño hasta Mauthausen en un tren que transportaba a 254 republicanos españoles. Tres días después, el 3 de marzo, llegaron al campo de concentración. De aquellos 254 hombres, 180 no llegarían a conocer la liberación del campo el 5 de mayo de 1945.
A su llegada a Mauthausen se le asignó el número de prisionero 3.312, «a eso quedó reducido». Meses después, el 2 de agosto de 1941, fue trasladado al subcampo de Gusen, situado a pocos kilómetros de Mauthausen. Allí las condiciones de vida y trabajo fueron especialmente brutales para los deportados españoles. Es precisamente en este punto donde el relato histórico se convierte también en una búsqueda personal de la memoria porque el autor viajó hasta Austria para adentrarse en el hoy memorial de Mauthausen y seguir ese último camino de su familiar.
Adiós al silencio
De esta forma, Volvió del olvido II. De Torrecampo a Mauthausen no se presenta únicamente como un ejercicio de investigación histórica, sino también como un acto de memoria. La documentación, los testimonios, las fotografías y las creaciones artísticas reunidas en el libro buscan reconstruir las vidas de aquellos torrecampeños que atravesaron la Guerra Civil, el exilio, los campos franceses, la ocupación nazi y, finalmente, los campos de concentración. Una historia que, como quedó patente durante la presentación, no habla únicamente del pasado, sino que habla también de la necesidad de poner nombre a quienes fueron silenciados, reconstruir sus vidas y evitar que vuelvan a caer en el olvido.
Un trabajo que el autor realiza junto a su familia, parte de la cual estuvo también en el acto, pero también de la mano de colectivos como la asociación Triángulo Azul Stolpersteine Andalucía, que estuvo representada por Ana Isabel Crespo López, quien abogó por romper esos silencios que tanto han pesado a lo largo de décadas porque «al contrario que el resto de Europa, España se sumergió en una directora que impuso el silencio y contó un historia sesgada». Junto a ellos estuvieron la concejala del PSOE Paqui Alamillo y una de las bisnietas de Eusebio Crespo.



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