Hinojosa del Duque cuenta desde ayer sábado con catorce nuevas Stolpersteines que recuerdan los nombres de los vecinos hinojoseños que fueron deportados a campos de concentración nazis, solo seis de estos vecinos sobrevivieron a los campos, mientras que ocho fueron asesinados durante su estancia en ellos. Con estas placas que recuerdan su nombre se devuelve al pueblo de Hinojosa del Duque parte de su historia y los nombres que se quedaron en el olvido durante tantos años. 

A las puertas del Ayuntamiento de Hinojosa del Duque se celebró un acto en el que participaron el alcalde, Matías González, el concejal de Memoria Democrática, Santiago Aranda, y Cristina García, presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine, fueron los encargados de explicar el objetivo de la colocación de estas placas con los nombres de los vecinos hinojoseños deportados en las puertas de las casas donde nacieron o vivieron. Acompañados por algunos de los familiares de los catorce deportados, explicaron que el colocar estas placas con sus nombre era devolverle la dignidad humana que les fue arrebata cuando para el sistema nazi solo eran un número tatuado en sus brazos. 

La identificación de sus nombres representa la devolución de su identidad. Cristina García explicó que » Los Pedroches permaneció fiel a la legalidad republicana hasta finales de marzo de 1939, cuando fue ocupada por las tropas franquistas. Aquella guerra había comenzado con un golpe de Estado contra un gobierno legítimo y democrático, y a la derrota de la República le siguió una dura represión que obligó a muchos vecinos a abandonar sus pueblos para salvar la libertad o la vida».  En la provincia de Córdoba se han identificado al menos 354 deportados y, con las catorce Stolpersteine inauguradas hoy en Hinojosa del Duque, se han colocado ya 220 piedras de la memoria. 

En el acto se recordaron todos su nombres  «porque el sistema concentracionario nazi pretendió precisamente borrar la identidad de sus víctimas, reducirlas a números y arrebatarles su condición humana, mientras que nosotros, al devolver sus nombres a las calles donde vivieron, recorremos exactamente el camino contrario». Y así, citó a Pedro Jiménez Copado, Cándido López Marmolejo, Rafael Chamorro Murillo, Eduardo González Guerra y José Revaliente Morales, que consiguieron sobrevivir a Mauthausen, y Sebastián Balsera de la Cruz, que sobrevivió a Buchenwald. Y a Manuel Aranda Gómez, Nicasio Ruiz Cortés, José Moreno Flores, Dionisio Pérez Gómez, Miguel Peñas Castillejos, Lucrecio Torrico Castillejos y Pablo Nogales Caballero, asesinados en Gusen, mientras que Evaristo Leal Aranda lo fue en la cámara de gas del Castillo de Hartheim.

Una pequeña biografía de cada uno de ellos fue leída por Manuel Sánchez, delegado en Córdoba de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine, y Santiago Aranda, mientras sonaba de fondo el solo de saxofón de David Collado y Cristina García repartía a los presentes las catorce rosas que recodaban a los vecinos de Hinojosa del Duque deportados.

Para finalizar el acto, los presentes depositaron sobre la Stolpersteine ubicada en la plaza de la Catedral, la de Lucrecio Torrico, las catorce rosas rojas y blancas, mientras sonaban los acordes del Stabat Mater de Vivaldi en el saxofón de David Collado. Tras este acto, el concejal Santiago Aranda repartió cada una de las rosas en las catorce adoquines con nombre que se encuentran por las calles de Hinojosa del Duque.