El musical de Las Guerreras K-Pop cerró el programa del Slow Music donde la lluvia también volvió a estar presente, pero el público infantil demostró que las ganas de ver a las Huntrix estaba por encima de todo. Con el coso de la plaza de toros de Pozoblanco lleno de niñas y niñas disfrazadas de sus personajes favoritos, y acompañada por sus padres, disfrutaron de las canciones que han hecho mítico el musical de las K-Pop.

Brillantina en el pelo, purpurina en las mejillas, maquillaje e infinidad de trenzas moradas hasta las rodillas y pelucas de pelo rosa infinitas, acompañados con los disfraces de Mira, Rumi y Zoey, e incluso de los demonios que esconden los Saja Boys, los más pequeños fueron los verdaderos protagonistas de este espectáculo en el que el baile de las míticas canciones de la película hacían al público levantarse de las sillas.

El musical comenzó a tiempo, pero el cielo ya estaba oscuro y amenazando lluvia. Y cuando apenas había comenzado el musical, con las primeras escenas de las Huntrix y los Saja Boys presentando a los personajes, la lluvia comenzó a caer sobre un público que no quería irse, optando por subirse a las gradas cubiertas de la plaza de toros, para desde allí seguir el espectáculo. El espectáculo continuaba en el escenario y el público lo seguía, a distancia, desde el graderío sin perder un ápice de ilusión, porque tanto niñas como niños querían vivir su propio musical con sus disfraces.

Cuando la lluvia comenzó a aflojar, el público lo tuvo claro, volvió a la pista, que aunque llena de charcos, no impedía que todos, con paraguas o sin ellos, siguieran los bailes y corearan las canciones de las Huntrix como «How it´s done», «Takedown» o «Check», pero sin duda, las que hicieron que todos los presentes en el musical lo dieran todo fueron «Soda pop» y «Golden», ganadora del Oscar de 2026, mientras cañones de confetis llenaban el cielo y ahora sí que no caía lluvia, era una lluvia de colores que animaron a todo el público para irse con un buen sabor de boca, a pesar de la chubasco que tuvieron que soportar.

La compañía del musical fue muy comprensiva con los movimientos del público entre la pista y las gradas para evitar las lluvias, pero el final del espectáculo permitió que todos a pie de escenario pudieran bailar en el que para muchos sería su primer concierto.