Los Montillanos (648 puntos), el emblemático equipo procedente de Montilla, ha revalidado el título con una importante diferencia, imponiéndose con autoridad a los segundos clasificados, otro clásico fundacional de la competición: La Fábrica Noriega (595 puntos), de Añora. En tercera posición han finalizado Los Arcuceros (593 puntos), otro de los equipos históricos de las Olimpiadas Rurales, procedente de Villanueva de Córdoba.

El nivel y la preparación de los equipos continúan creciendo edición tras edición, y la responsabilidad con la que la mayoría de las formaciones afrontan la competición resulta digna de elogio. Basta con observar algunos registros para comprender la dimensión del esfuerzo realizado: el equipo de Los Rompepiernas ha alcanzado los 134 saltos a la comba, mientras que en pruebas como el pingané se han superado los 100 metros de lanzamiento y en el lanzamiento de adoquín de cinco kilos se han alcanzado distancias de hasta 20 metros.

Uno de los aspectos más destacados de esta edición ha sido la enorme asistencia de público. El recinto ferial ha permanecido repleto durante la inauguración y en las finales de pruebas tan emblemáticas como el garrote, la soga, la cucaña o el baile de jotas, convertido ya en un auténtico símbolo de la tradición. Si en las primeras ediciones apenas había participantes capaces de subir la cucaña con soltura o de bailar la jota noriega, hoy la mayoría de los equipos cuentan con especialistas en estas disciplinas que alcanzan un nivel muy elevado.

La plaza de toros ha registrado una asistencia de más de 3.000 personas durante las pruebas de la sillita de la reina y el garrote, mientras que otras tantas se han concentrado en el campo de fútbol para presenciar la piola y la carretilla. El colofón de esta edición ha llegado hoy con el porteo de cántaros, antes de una ceremonia de entrega de premios multitudinaria, emotiva y festiva.

El alcalde de Añora, Bartolomé Madrid, ha destacado la convivencia cívica y la total ausencia de incidentes durante todo el fin de semana. «Esto demuestra que las Olimpiadas Rurales son un ejemplo de valores y deportividad que atesoran los casi 1.000 participantes, junto a sus acompañantes y al público que ha asistido para disfrutar de un evento único y singular, que nace aquí y que tiene salud y vocación de continuidad gracias a estos cientos de jóvenes del mundo rural que demuestran un comportamiento absolutamente ejemplar», ha afirmado.