Pocos días después de la elección como capitán de la Cofradía de la Virgen de Luna de Pozoblanco, hablamos con Manuel Marín sobre su recién estrenado cargo que afronta con mucha ilusión y compromiso por mantener los rituales que viene marcados por la tradición. A pesar de que esta elección de nuevo capitán es un hecho que podría calificarse como revolucionario, ya que en los últimos 87 años solo ha habido dos capitanes, esta nueva elección supone una oportunidad de compromiso y participación para todos los hermanos de la cofradía. Los nuevos estatutos regulan que el cargo de capitán se ostentará durante 4 años, con posibilidad de prorrogarse por otros 4 años más. Así, cada ocho años como máximo Pozoblanco vivirá sucesivos nombramientos de capitanes de la Virgen de Luna. Y el de Manuel Marín es el primero de ellos.

Desde que Juan García anunciará la puesta a disposición de su cargo a la cofradía en la pasada Romería de la Virgen de Luna, la sucesión de la capitanía era una cuestión de tiempo que se dilucidaría en septiembre. Y llegó ese día, el 14 de septiembre.

 

Pregunta: ¿Cómo maduras la idea de presentar la candidatura a capitán de la Virgen de Luna?

Respuesta: Pues fue una idea que surgió cuando Juanele anunció su despedida, pero mi vida estaba muy tranquila y no tenía idea de cambiar. Yo me jubilé y vivo diariamente mi deporte, mis ensayos de teatro, mi participación en la cátedra intergeneracional, en fin, una vida tranquila. Cuando dejé en el 2023 mi cargo como alférez abanderado después de 30 años, volví a las filas de la cofradía con mucho gusto, aunque seguía muy involucrado con la cofradía y su junta directiva. De hecho me empecé a ocupar del archivo de la cofradía, donde estoy encontrando papeles muy curiosos y ordenándolos para que puedan ser consultados. Amigos de la cofradía empezaron a animarme a presentarme, pero fue la llamada del alférez abanderado, Antonio Blanco, la que me desarboló completamente y me dio unas razones muy bien planteadas que me animaron a dar el paso.

 

P: ¿Y solo se presentó tu candidatura?

R: En realidad en la cofradía estamos 77 hermanos. La candidatura compromete a 16 personas si contamos los cargos de representación de la cofradía y también los administrativos de la junta directiva. Si se presentan más candidaturas quiere decir que estaría prácticamente toda la cofradía implicada en la elección, y, de momento, no hay tanta personas que se comprometan a asumir esa responsabilidad, digamos que de continuo. Así que elaboré mi candidatura, que presenté con ilusión y recibí el apoyo mayoritario, lo cual me dio mucha alegría.

 

P: ¿Cuáles son los próximos pasos a dar como capitán?

R: En mi candidatura además de presentarme como capitán tenía que ir acompañada por un alférez abanderado, un tesorero y un secretario. Y ahora hay que esperar a que el Obispado de Córdoba lo ratifique. A partir de ahí, me corresponde nombrar a los cuatro cargos de la cofradía como son el alférez abanderado, el tambor, el cabo de fila y cabo de retaguardia. En la parte administrativa funcionamos como una asociación normal con su respectiva junta directiva en la que tomamos democráticamente todas las decisiones y en las que están un secretario, un tesorero y ocho vocales. Mi idea es hacer una ligera transición, más adaptada a los nuevos tiempos, incorporando ideas nuevas que puedan acercarnos a los jóvenes para que sean capaces de entender la idiosincrasia de la cofradía, que se acerquen a ella y comparta los valores que transmitimos y sean capaces de conservar la tradición en torno a las Romerías de la Virgen de Luna. Me surgen ideas que iré madurando con la junta directiva porque quiero acercar la cofradía a la ciudadanía, compartir esta devoción conjunta con actividades más cercanas a la sociedad.

 

P: ¿Seguirás entonces una línea rupturista?

R: No, para nada. Mi idea es delegar en cada uno de los miembros de la cofradía, a través de comisiones que se encargan de labores muy concretas. Yo puedo plantear una idea pero necesito el consenso de todos, que entre todos la maduremos y le demos forma. Tenga ideas nuevas pero nada que haga temblar a mis cofrades, porque ante todo somos una cofradía religiosa, de carácter militar y con unos objetivos claros que son mantener la línea de la tradición que se ha seguido en todos estos años, sus rituales y también su componente cultural. Pero sí me gustaría estar en el presente, ser conscientes de recuperar nuestras tradiciones como se recuerdan, vivirlos en el presente y acercarlos a la ciudadanía.

 

P: ¿Cuál es el mayor reto que se te presenta?

R: Como he estado 30 años siendo el segundo, siempre al lado del capitán Juan García en las visitas institucionales, siendo pregonero en el 2025 y además me impliqué en la Coronación Canónica de la Virgen de Luna, ya que me encargaron ocuparme del Triduo a las Mari Lunas, pues eso me permite conocer bien la organización y el papel que debo asumir. Sin embargo, la adaptación de los estatutos a las nuevos tiempos ha permitido que nos abramos a cosas que antes eran impensables porque éramos muy celosos de nuestra tradición, por ejemplo la incorporación de las mujeres a la cofradía, que es algo que ha sucedido de manera natural y es algo que tenemos que tener muy presente en esta nueva etapa. Pero lo que puede preocuparme más ahora es que tenemos que adaptarnos a la nueva legislación sobre las armas, redactar y aprobar nuestros estatutos particulares de régimen interno, sin duda será una de los asuntos de los que me tocará ocuparme.

 

P: ¿En tu inmersión en el archivo de la cofradía has encontrado algo interesante?

R: He encontrado cuestiones muy interesantes, sobre todo en los documentos que nos aportó Moreno Valero del Obispado de Córdoba, sobre los contenciosos jurídicos con Villanueva de Córdoba, o algunos muy curiosos como el que hubo entre las parroquias de San Sebastián y Santa Catalina por regentar el Santuario de la Jara. Es más, incluso me encontré la ficha de mi padre cuando se hizo hermano después de la guerra, es algo que me hizo mucha ilusión. He trabajado para que todo el archivo esté unificado y conocer así toda la historia y documentos que se guardan.

La última de las preguntas preparadas no hizo falta formularla, el interés estaba en si el nuevo nombramiento había sido bien recibido entre los vecinos y vecinas de Pozoblanco, pero los continuos saludos de «buenas tardes, capitán» mientras se cerraba este encuentro, sirvieron como respuesta certera a una pregunta no planteada.