«El 29 de abril nos relevaron a nosotros y a los de Villafranca. Salimos de la chimorra en mitad de la noche y en mitad de una tormenta eléctrica. Teníamos todo listo para marchar y esperábamos durante una hora terrible en medio de la intensa lluvia, a poder desaparecer por el hueco. 
El rugido de las ametralladoras enemiga hizo que Rolling Dark dudase de la situación y decidió que nos quedásemos por si necesitaban ayuda a los nuevos. Solo había un paso hasta la parte del olivar que usábamos para enterrar y algunos nos acercamos para decir un último adiós a nuestros muertos republicanos. Pensábamos que algún día tal vez se levantase un monolito que llevase nuestros nombres«, este extracto del libro Con los rojos en Andalucía, de Joe Monk, ha servido de prólogo para descubrir la placa que aparece junto a la escultura inaugurada hoy en homenaje a los brigadistas internacionales que defendieron la libertad en España. Casi 90 años después, ese pensamiento se ha hecho realidad gracias al trabajo en el ámbito de memoria histórica que viene realizando la asociación Los Pedroches por la República. 

Una escultura que es un homenaje a los voluntarios por la libertad del XX Batallón Internacional que combatieron contra el fascismo en defensa de la libertad y de la legalidad republicana en la batalla de Pozoblanco, bajo el mando de Aldo Morandi. Un homenaje instaurado en un paraje de la sierra de la Chimorra donde yacen los brigadistas de la 2ª compañía del XX Batallón Internacional que perdieron su vida en abril de 1937, un homenaje a todos en las figuras de Thomas Flecks (Escocia), John Pitman (Inglaterra), Alexander Scott (Inglaterra-URSS), Felipe Manuel Céspedes (Cuba) y los americanos Otto Muller, T.F. Flynn, Steven Holcak y Robert Renart. Una escultura en bronce que se eleva en una gran piedra de granito, en clara alusión a la tierra, y que se ha materializado tras cuatro años de «periplo». En la inauguración han estado presentes miembros de la asociación Los Pedroches por la República, la portavoz de Por Andalucía en el Parlamento andaluz, Inmaculada Nieto, los diputados provinciales Rafael Villarreal e Irene Ruiz, el coordinador provincial de IU, Sebastián Pérez, el alcalde de Almodóvar y ex diputado de Memoria Democrática, Ramón Hernández, o el presidente del Foro de Memoria, Luis Naranjo. 

En un acto guiado por la concejala de IU en el Ayuntamiento de Pozoblanco, Natalia León, el vicepresidente de la asociación Los Pedroches por la República, Miguel Calero, ha ofrecido una explicación detallada del contexto histórico del lugar señalando que esta zona formó parte de la línea de frente que separaba las posiciones franquistas y republicanas en 1937, además ha destacado el papel del 20º Batallón Internacional, dirigido por Aldo Morandi, cuya intervención fue clave en la defensa de Pozoblanco durante la ofensiva de Queipo de Llano en marzo de ese año. Después ha querido agradecer a la Diputación el apoyo económico, a Covap por el granito aportado y «muy especialmente» a Anuncia Carpio por la cesión del espacio donde se ubica la escultura. La parte política ha mostrado un elemento común, poner de relieve los valores de los homenajeados, valores que «hacen falta en nuestra sociedad», en palabras de Rafael Villarreal. Más incisiva ha sido su compañera de cooperación, Irene Ruiz, quien ha defendido que «hemos perdido muchos años de nuestra vida por no hacer políticas valientes en memoria democrática». Por último, Inmaculada Nieto ha criticado la «banalización» a la que conduce la equidistancia y ha señalado la solidaridad de los brigadistas internacionales como «una de las páginas más luminosas de nuestra historia». 

La escultura

Pero la protagonista ha sido la escultura y con ella su autor, José María Serrano, quien ha expresado su agradecimiento por la confianza depositada en él y ha definido la escultura como un símbolo de lucha y memoria. «Es fácil decir que se lucha, pero lo difícil es mantener esa lucha en el tiempo», ha afirmado. «Creo que la escultura va a ser un referente, un punto de inflexión para mucha gente que desconoce lo que pasó aquí y para mantener viva esa llama que vosotros como asociación mantenéis», ha indicado. «Espero que no la maltraten, o que la maltrate porque eso es signo de que duele; espero que esta obra duela a quienes fueron responsables», ha alegado visiblemente emocionado. 

Ya más detalladamente y una vez concluido el acto oficial, el autor nos atendía explicando que «la escultura cuenta con múltiples referencias, aunque su concepto principal parte de una idea muy potente: una implosión. Como si se tratara de una explosión interna, de una bomba que rompe y descompone todo a su alrededor. Sin embargo, lejos de transmitir únicamente destrucción, la obra incorpora elementos que le aportan ligereza y cierta sensación de libertad. La inclinación de la figura juega un papel fundamental en este sentido, ya que genera un efecto casi etéreo, como si el conjunto comenzara a flotar».

Dentro de ese dramatismo, el escultor destaca especialmente la mirada: unos ojos que concentran la mayor carga de vida de la pieza, con una expresión casi infantil que contrasta con la dureza de la escena. Esa dualidad logra concretar el drama vivido, pero al mismo tiempo introduce un mensaje de esperanza. Otro elemento clave es la mano, que realiza el saludo de las Brigadas Internacionales, reforzando el significado simbólico del monumento. La fragmentación de la figura, con marcas que evocan el impacto de metralla, no busca representar de forma literal, sino sugerir. Es el propio espectador quien debe reconstruir mentalmente la imagen completa, interpretando detalles como el cabello o los rasgos del personaje.

La parte izquierda de la escultura se diluye progresivamente, fusionándose con el paisaje y el cielo, lo que aporta una dimensión atemporal. “Ellos quedaron aquí, pero seguimos recordándolos”, viene a transmitir la obra: sus vidas terminaron en este lugar, pero su memoria permanece viva. Por otro lado, el granito sobre el que se asienta la pieza también tiene un fuerte significado. «Procede de Los Pedroches y simboliza la tierra que estas personas vinieron a defender. Se ha querido mantener prácticamente en su estado natural, sin apenas labrado, reforzando esa conexión con el territorio», ha matizado. En él se ha tallado la estrella de las Brigadas Internacionales, «integrada en la propia piedra como si fuera su corazón».