El sindicato de enfermería Satse ha criticado el cierre de camas en los hospitales de Córdoba y la provincia durante los meses de verano. Según el sindicato, más de 300 camas hospitalarias permanecerán sin utilización este verano, «una realidad que contrasta directamente con el discurso institucional sobre la mejora de la atención sanitaria y la humanización de los cuidados». 

Según los datos recabados por la organización sindical, el volumen de camas inutilizadas alcanza ya las 312 camas en el conjunto de la provincia, de las cuales 232 pertenecen al Hospital Universitario Reina Sofía, 32 al Hospital Infanta Margarita de Cabra, 18 al Área Sanitaria Norte (Hospital Valle de Los Pedroches), 20 al Hospital de Palma del Río, y por primera vez, 10 en el hospital de Montilla. «Esta cifra no solo confirma la continuidad de esta política de cierres, sino que pone de manifiesto un claro empeoramiento de la situación, al superar las más de 250 camas que Satse ya denunció en 2025″, se asegura desde el sindicato. 

Para Satse, este incremento confirma que «la situación no responde a un hecho puntual, sino a una política estructural de cierres basada en criterios economicistas. Una dinámica que se repite de forma sistemática en periodos estivales, reduciendo la actividad asistencial y dejando sin cobertura necesidades reales de la población». 

Humanizar y no cerrar

Más allá de las cifras, Satse advierte de que el verdadero problema radica en las consecuencias directas sobre los pacientes. Para el sindicato, «el SAS debería aprovechar el periodo estival de menor frecuentación para disminuir las listas de espera, y cuando esto último no fuese posible como consecuencia de las vacaciones de los profesionales y la imposibilidad de su sustitución, destinar la mayor disponibilidad de espacio para mejorar la calidad prestada a los pacientes graves y complejos en habitaciones individuales». 

«El mantenimiento de camas cerradas obliga a personas vulnerables, graves o en situación paliativa a compartir habitación en condiciones que deterioran su descanso, su intimidad y su dignidad, una situación especialmente preocupante. Mientras tanto, permanecen sin uso habitaciones completas que podrían destinarse a mejorar esta atención, pese a no existir una justificación asistencial para su cierre, como ya denunció el sindicato el pasado año», recuerda Satse. 

Esta realidad, afirma el Sindicato de Enfermería, choca frontalmente con el discurso de la humanización sanitaria. «Humanizar no es un eslogan, es una obligación», insisten, recordando que disponer de habitaciones individuales cuando existen recursos disponibles y cerrados es una medida básica de calidad asistencial y no un privilegio.