Exhorto a los verdaderos cristianos, aquellos que aún creen en la bondad y humanidad que predicó Jesús, a aquellos que siguiendo a Mateo abandonan sus privilegios materiales en beneficio de los bienes del espíritu. De la bondad del alma, a aquellos que el evangelio denomina del Padre, a quienes el padre celestial exigirá rendición de cuentas llegado el momento de abandono de esta vida. ¿Poneis, acaso, por encima de vuestra salvación, los inmundos mensajes de los dirigentes políticos?
Hoy no se puede ya apelar a razones éticas ni morales, la verdad ha llegado a tal punto de enrevesamiento que no quedan mas razones que la apelación a la conciencia como único valor firme para la salvación no solo de esta sociedad sino del alma de aquellas personas que haciendo un prudente uso de sus valores, guardan silencio.
Jesús fue victima de sus firmes convicciones, y no dudó en luchar contra el fariseísmo de sus propios hermanos “No penséis que he venido para traer la paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada “(Mt 10:34) Esta verdad generó un conflicto ideológico y espiritual que llevaría a la sociedad a cambiar las lealtades, aún a costa de su propia vida.
¿Nosotros, los que nos autodenominamos cristianos vamos a ser mas leales a una paz prometida con base en la diferencia de unos ciudadanos respecto de otros, que a la doctrina de la salvación basada en la fe?
Prioridad nacional, la promesa temporal de la supuesta salvación de una sociedad putrefacta que los mismos que prometen salvar han llevado a la podredumbre.
Hoy solo conocemos el significado de un concepto lingüístico ignorando el verdadero significado de esa hipérbole. Prioridad nacional sería una lucha loable en la controversia de prioridad entre las naciones del mundo luchando dignamente unas contra otras para resaltar ese supuesto predominio y garantizar y afianzar los valores y derechos de sus conciudadanos, pero nó, bajo este engañoso emblema se encubre una desigualdad entre iguales, entre seres que, ante los dogmas del cristianismo, no son distintos.
De esta maldad solo conocemos el cascarón del huevo, pero visto como soplan los vientos, que día a día van tomando el tamaño de huracanados, podemos imaginarnos el contenido del envoltorio.
Los cristianos, de una u otra tendencia política, tenemos la obligación, primero de salvarnos en esta tierra, y así aspirar por nuestras obras a la salvación eterna. “Pero os digo que en el dia del juicio habrá más tolerancia para Tiro y Sidón que para vosotros” (Mat.11:23).
No se nos pide la heroicidad de poner en riesgo la vida, como ese hombre al que todos veneramos y pretendemos imitar, solo seguirle en su doctrina de la rebelión frente a la injusticia, de alzar la voz en uso legitimo de un derecho social garantizado. Alcemos la voz no solo en los cánticos religiosos en los claustros y ritos de procesiones, es una obligación de todo buen cristiano alzar la voz frente a aquellos que pretenden dañar a nuestros semejantes, sin consideración a la ideología por encima de la cual debe estar el verdadero sentimiento humano, la solidaridad, la igualdad, la semejanza, seguir el camino del entendimiento, tolerancia y respeto entre todos los seres de la tierra, la paz mundial que estas corrientes políticas indeseables que solo pretenden su propio bien en perjuicio del resto, están poniendo en peligro.
Yo soy un hombre de izquierdas, no tengo ningún miedo ni pudor a declararlo públicamente, pero por encima de esa ideología de mi mente, está el sentimiento de mi alma que me dice: No hagas aquello que no quieras que te hagan. Ama al prójimo como a ti mismo. Todos los seres somos iguales en esencia, en sentimientos, en sufrimientos, en necesidades, o al menos deberíamos serlo. Por eso exhorto a los verdaderos cristianos a salir de su silencio y alzar la voz en nombre de aquellos a quienes se les niega, o al menos se pretende negar un derecho tan básico como es la asistencia médica.
Una nación que sienta como principio tan perversa e irracional política no sería un país digno ante los ojos del mundo, y por supuesto ante los ojos del Dios de los creyentes.
Apelo a los padres del rebaño, a los levitas, a quienes se proclaman padres de su grey, tomen conciencia de la necesidad de llevar a sus ovejas por el camino de la doctrina cristiana. Hagan sus homilías diarias denunciando a los malhechores que bajo la apariencia de salvadores se alimentan de las miserias humanas.
A buen seguro que si Jesús volviera a la tierra, lo haría en patera, confundido entre los subsaharianos por el color negro de su piel, y estaría en la calle junto a esos “distintos” pero no diferentes para él.


No hay comentarios