La prioridad, la nacional, se ha colado en el debate político desde hace unos meses, también en la Andalucía de la moderación;  para sorpresa de nadie. Una de las prioridades de los políticos es pactar con quien sea necesario para acceder al lugar más soñado y ahí los principios se cambian si es necesario. A la derecha y a la izquierda. Pero una que no tiene ínfulas de analizar una realidad a la que no se dedica se atañe a lo comarcal. Estos días eso me pregunto, ¿qué prioridades tienen los gestores de nuestros ayuntamientos? Y qué prioridades tenemos los medios de comunicación. 

Digo esto porque se ha hablado muy poco de la cantidad de dinero -más de 8 millones de euros- que van a llegar a la comarca de Los Pedroches en forma de ayudas por el tren de borrascas. Siempre nos han dicho que las comparaciones son odiosas, pero son, como los vaivenes de la vida, inevitables. Es curioso que de esos 8 millones el municipio de mayor población, es decir, Pozoblanco vaya a recibir la friolera de cero euros y aquí la prioridad de los responsables políticos de este desaguisado ha sido la confusión. Primero mezclando ayudas de diferentes administraciones, para justificar que algo se ha recibido, luego responsabilizando a errores de la convocatoria, curiosamente inexistentes para otros ayuntamientos y, posteriormente, con un aluvión de anuncios en forma de conciertos, planes que se limitan a cambios de alumbrado y asfaltado y cuestiones que no pueden tapar la realidad. 

Y esa realidad es que la prioridad para un municipio como Añora es haber trabajado para conseguir más de 3 millones de euros, mientras que municipios como Villanueva de Córdoba y El Viso superan con creces el millón de euros. Mientras tanto, Dos Torres sigue con la construcción de su nueva residencia de mayores -también con fondos de otras administraciones- y Pozoblanco ha visto la enésima prórroga a la única obra que mantiene fuera de lo normal, la cubierta del Club Hípico. Eso, entre anuncios de reformas de calles, muchas de ellas con fondos procedentes del Programa PFEA, presentaciones del nuevo polígono, planes de asfaltado que se caen porque las licitaciones se quedan desiertas, una piscina que promete convertirse en una atracción sin igual pero que no llega y estudio, mucho estudio. 

La prioridad, da la sensación, que es el marketing, el ocio, no dejar atrás lo estrictamente obligatorio y a marchar. Y nada de ello es incompatible, pero cuando una de las partes falla las lagunas se hacen más evidentes. Pero no pasa nada porque seguimos dándonos baños de masas en las clausuras de los lunes saludables, de las actividades del Activa, en los campamentos deportivos y en las galas de teatro. Fotografías para seguir engrosando el álbum. Al fin y al cabo eso basta y cumple con el objetivo. 

Igualdad

Tampoco es una prioridad para este gobierno cumplir con los principios de igualdad que se le presumen a la Administración. La concejala Anastasia Calero, de esto también se ha hablado poco porque los medios tenemos otras prioridades, ha vuelto de su baja de maternidad y se ha encontrado con dos situaciones. La primera es la de haber estado días trabajando sin delegaciones; la segunda verse despojada de algunas de sus responsabilidades tras incorporarse. No ha sido una prioridad explicar esos cambios como lo fueron en otras ocasiones, véase el cese de Gerardo Arévalo, la entrada de Manuel Fernández como concejal de Personal o la propia marcha de Calero por su baja de maternidad. Ante los nuevos cambios, silencio. 

¿Por qué? Porque aquí la prioridad es que nadie hable de una nueva pérdida de confianza del primer edil, Santiago Cabello, con otro de sus concejales. Se puede callar ante la evidencia, pero negarla es otra cuestión. En los prolegómenos del último pleno no hubo dudas, pero ahí no había cámaras. Otra pérdida de confianza más y van ya… algunas. ¿En lo que derivará? Pues el tiempo lo dirá. Mientras tanto, silencio, porque esa es otra prioridad, que nada negativo salga ante una gestión que por algunas aristas, en mi humilde opinión, hace aguas.